Editorial![]() |
El escenario ha cambiado. Ahora están juntos, comparten horarios, cumplen con compromisos económicos y cada uno lleva su propio cúmulo de costumbres, que no siempre son bien recibidas por la pareja. En este diario vivir las similitudes serán como el dinero ahorrado en el banco, mientras las diferencias representan las deudas, como bien lo explica el psicólogo Neil Clark Warren en su libro ¿Pareja de un día o de por vida?
Lo cierto es que mientras se logren acuerdos y negociaciones hay más prosperidad en la relación.
No es sencillo. La inteligencia emocional entra en juego y cada día es una batalla para que los dos se sientan a gusto. Tampoco se trata de pasar a un cuento de hadas donde la felicidad es el único sentimiento presente, una pareja normal tiene disgustos de vez en cuando y problemas que también son parte importante del convivir. Entre algunas estrategias para resolverlos están tratar un tema a la vez, ser específicos, escuchar y reaccionar adecuadamente, sin faltas de respeto como insultos, gritos u otras manifestaciones de ausencia de control emocional.
Establezcan su propio plan para el manejo de conflictos y si tienen problemas que no logran resolver busquen de inmediato ayuda, ya sea en libros, talleres o, de ser necesario, con apoyo profesional. En el matrimonio los dos tienen que estar dispuestos a ver la situación desde el punto de vista del otro, no caer en resentimientos. La vida conyugal no es una guerra, sino un compartir de dos seres humanos que desean una vida plena. Un hábito sano es sentarse con frecuencia a evaluar su matrimonio y buscar siempre nuevas metas por cumplir.