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La calle por hogar y la desesperanza por futuro


Para muchas personas los niños de la calle pasan inadvertidos y para otras son motivo de temor. No falta quien los vea como objeto para dar rienda suelta a sus más bajos instintos y hay muchos guatemaltecos que ni saben que existen. {{Las calles del centro de la capital son el escenario donde día a día pequeños seres indefensos, confundidos y adormitados por los solventes, pululan entre quienes van y vienen. Nadie se detiene a observarlos, a preguntarles cuántos días llevan sin comer o por qué lloran. Nadie pierde su tiempo con ellos.{{No obstante, alguien debería velar por ellos porque son menores de edad. Pero en Guatemala las instituciones que luchan para ofrecerles una vida decorosa, son escasas, sus recursos son mínimos y sin el amparo del Estado.{{Las leyes guatemaltecas poco o nada tienen que ver con ellos, y aún y cuando se aprobó la Ley de Protección Integral de la Niñez y la Adolescencia, lo que concierne a los niños de la calle no queda claro. La diputada Anabella De León considera que mientras no exista voluntad política del Gobierno, de nada sirve que se aprueben este tipo de leyes. ³Esa ley es insuficiente, no soluciona la situación de la niñez desprotegida. No da cobertura a toda la problemática social, no penaliza y mucho menos solventa la situación que viven estos niños², agrega. {{Por su parte, la también congresista Olga Camey de Noack opina que la ley reconoce a los niños como sujetos de derecho y que menciona a los infantes que están en riesgo y son vulnerables. Además, utiliza la ley de Régimen Municipal para crear una instancia que contempla la descentralización de los gobiernos municipales. La idea, afirma la diputada, es desarrollar espacios en lo referente a menores en el tema de salud, educación, libertad, recreación y los derechos elementales.

Sin embargo, la eficacia de la ley aún no se comprueba y los niños de la calle sólo cuentan con el apoyo de instituciones como Casa Alianza o la Defensoría de la Niñez, adscrita a la Procuraduría de los Derechos Humanos.{{A este respecto la Defensora de la Niñez y la Juventud, Nidia Aguilar Del Cid, afirma que en esta dependencia se atiende cualquier denuncia de violación o abuso que sufra un menor, aún y cuando ésta sea anónima. ³La denuncia es importante², reitera, ³ya que quien calla es cómplice². {{La situación de los niños de la calle es un tema que preocupa a la Defensoría porque, a pesar de que existe un plan para su protección, ³el Estado está incumpliendo y aunque se están ejecutando algunas acciones, se debe a que los mismos niños de la calle las empujan², afirma Aguilar Del Cid. Pero a pesar de la nueva ley y de la buena voluntad de estas instituciones, cada día los niños de la calle se multiplican y sobreviven en condiciones precarias.

Números de tristeza

Según el informe publicado por Human Rights Watch, la población de niños de la calle en Guatemala oscila entre los 1,500 y 5,000. La mayoría de ellos reside en el área urbana, vive y duerme en las calles, se refugia en parques, bajo los puentes o en un hotel barato pagado por un fondo común. El 65 por ciento está comprendido entre los 10 y los 17 años.{{Para aliviar el hambre, el dolor y el desamparo, la mayoría inhala los gases que emana el pegamento o el solvente, anota el informe. Otros utilizan el crack cada día más, una droga dura que puede conseguirse a Q20 la piedra.{{En una investigación realizada por Casa Alianza, publicada en la Guía del Mundo en internet, se explica que el solvente es la droga más fácil de conseguir y que lo utilizan el ciento por ciento de estos infantes. Además, afirma que un 96.5 por ciento consume drogas diariamente. De ellos, hay un 97.9 por ciento que ingiere sedantes.{{Las cifras no son alentadoras pues todas cuantifican actividades, como el consumo de drogas, la vagancia, los abusos sexuales, los embarazos no deseados y el fallecimiento de estos niños, pues muchos de ellos han aparecido muertos, ante la indiferencia de la sociedad.{{Anabella De León opina que es preocupante que los niños desaparezcan sin explicación. Aunque las denuncias llegan hasta su oficina, se lamenta porque no se puede hacer nada. ³No sabemos si se trata de una limpieza social, lo cierto es que nos impacta lo que le ocurre a estos niños².

De acuerdo con el informe de Casa Alianza, un 30 ó 40 por ciento tiene parásitos intestinales y en la piel. Además padecen de neumonía y tuberculosis, sin contar con toda una serie de enfermedades de transmisión sexual, como gonorrea y sífilis, especialmente en las niñas.{{A estos males se suman los embarazos provocados por violaciones, en muchas ocasiones hechas por guardianes del orden, mareros o bien proxenetas, según han señalado en varias ocasiones los mismos niños.{{En el informe de Human Rights Watch se explica que lo más terrible son algunas declaraciones de médicos de Casa Alianza, sobre los problemas de salud de los niños de la calle, derivados de los golpes que les propina la Policía.{{Estos traumas derivan en vejigas e intestinos reventados y costillas rotas, en una completa violación a los Derechos del Niño y a los Derechos Humanos. Basta con recordar el caso de Nahaman Carmona.

De acuerdo con datos de Unicef hay unos 40 millones de niños de la calle, en América Latina. Más de la mitad de ellos inhalan pegamento de base solvente, hábito que significa jugosos 20 millones de clientes para sus proveedores, pues se calcula que inhalan alrededor de 20 millones de galones de pegamento para zapatos, al mes. Los narcóticos que consumen, también de base solvente, al igual que el pegamento, son sustancias baratas y fáciles de comprar, pero tienen un efecto secundario terrible, pues causan daños cerebrales irreversibles e incluso una muerte repentina.{{Fuente: web de Casa Alianza.

El origen y las consecuencias

Human Rights Watch cita que muchos de los niños y niñas que viven en la calle, están ahí porque sus familias han abusado de ellos o los han abandonado. Según esta institución, un 64 por ciento de las niñas de la calle había sido víctima de incesto. {{Una posible causa para el incesto es la promiscuidad, que se deriva de la precariedad en la que las personas de algunas áreas marginales viven, pues las obliga a compartir el mismo espacio para dormir con sus padres, hermanos, hermanas y, en ocasiones, otros familiares.{{Son muchos los casos en los que el padre, en estado de ebriedad ha abusado de cada una de sus hijas. En otras ocasiones es el padrastro, algún familiar cercano o incluso un vecino.{{Los niños tampoco están exentos de este tipo de abuso. Marco Tulio, un pequeño de 13 años que pide dinero cerca de la Plaza de la Constitución, comenta que fue violado por su tío. Esta, entre otras razones, lo orilló a salir de su casa, pero ya en la calle su situación no cambió mucho, pues un policía le hizo lo mismo en un parque de la zona 1.

Este tipo de situaciones es común. La Casa Alianza informó a Human Rights Watch, que hasta hace poco resultaba normal ver a niños que habían sido golpeados por la Policía. Entre otras crueldades anota que les pegaban, a veces muy duro y que los obligaban a tragarse bolsas de pegamento. Todavía se dan este tipo de abusos, aunque en menos ocasiones que antes.{{Con este documento coinciden las declaraciones de la Defensora de la Niñez, Aguilar Del Cid,³sabemos que los niños son atacados por los policías, y que a veces son violados y golpeados³.{{En resumen, el hambre, la pobreza y el maltrato en sus hogares los llevan a la calle, en donde encuentran lo mismo de lo que huyen, pero con la excepción de que ahí, afuera, existen sustancias que mitigan estos males y otras personas que comparten su misma desdicha.{{Otro ejemplo es el de Julieta, quien a sus 16 años ya es madre de una niña de 3 años. Salió de su casa desde hace mucho y deambula por las calles junto con su hija, con la que pide dinero en las paradas de camioneta y, para incrementar sus ingresos, se ha llegado a prostituir y ha robado. Sus circunstancias no han cambiado de cuando vivía con su madre y hermanos, la única diferencia es que ahora no rinde cuentas a nadie.{{Por supuesto, Julieta no ha escapado de ser abusada, utiliza solventes a diario y escasamente come una o dos veces al día, al igual que su pequeña.{{Human Rights Watch indica que, como en el caso de Julieta, la mayoría de las niñas de la calle se prostituyen, empezando a los 12 años. Como el uso de preservativos no es frecuente, la tasa de embarazos es elevada, al igual que el contagio de sida.

Se estima que un 65 por ciento de los niños de la calle, de la ciudad de Guatemala, están en edades comprendidas entre los 10 y los 17 años. El resto tiene 18 años o más, y sólo el tres por ciento son menores de 10 años.
En sus propias palabras

Las historias que estos pequeños cuentan son terribles, muchos de ellos han sido utilizados para producir pornografía infantil, para prostituirlos y hasta para que trafiquen drogas.{{Una muestra de la clase de vida que llevan, en que nunca parecen estar tranquilos. Aún y cuando al verlos diera la impresión de que están adormitados, siempre tienen miedo, pues les espanta pensar que se acerque alguien más a ultrajarlos, o a robarles los escaos centavos mendigados durante todo un día.

³Muchas veces nos golpean³, dice Arturo, un niño de la calle, ³sólo porque sí². Por esta razón, la Defensoría de la Niñez ha implementado un plan a fin de brindar un poco de protección a estos pequeños.{{De acuerdo con Aguilar Del Cid, a partir de julio, un carro de la Procuraduría estará circulando las calles del Centro, sobre todo las áreas en donde estos niños y jóvenes se mantienen, para evitar y controlar que ni las autoridades, ni las maras, se acerquen a ellos para hostigarlos.

A pesar de estas iniciativas, el Gobierno de Guatemala no hace nada concreto por ellos, pues dentro de su presupuesto no dispone de una cantidad de dinero para crear lugares apropiados, donde no se les trate como delincuentes, ni enfermos.{{

Así las cosas, la historia continuará y cada mañana al caminar por las calles veremos esos rostros lánguidos y pálidos mirándonos, así como a sus pequeñas manos enmugrecidas extenderse para pedir un quetzal, y a muchos guatemaltecos circular a su lado con total indiferencia.{{

Claudia Navas Dangel{{Fotos: Jorge Morales

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