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Antigua y de abolengo


La celebración de los 15 años es una tradición antigua, cuyo objetivo fundamental era presentar a la hija, convertida en mujer, a la sociedad, pues ya se le consideraba desposable. Es una tradición propia de una cultura agraria, en la cual el momento más importante en la vida de una mujer es el matrimonio, puesto que es el portal que la convertirá algún día en madre.{{Técnicamente, dice el arqueólogo Mario Tejada, la celebración de los 15 años es un rito de pasaje, una indicación de que la agasajada ha dejado atrás la niñez y que inicia una nueva etapa en su vida, ya con capacidad reproductiva. {{En muchas partes del mundo, apunta Tejada, se ha celebrado este cumpleaños de distinta forma cuando una mujer alcanza la pubertad. En nuestro medio se hace con la fiesta de 15 años que incluía, o incluye según el caso, dos actos simbólicos importantes: la madre corona a la hija y el padre le concede el uso de tacones.{{Con la corona se simboliza haber alcanzado una meta, y con los tacones que ha dejado atrás la niñez e inicia la pubertad. Antes, debido a que las personas vivían menos, la adolescencia era más corta y, por tanto, las mujeres procreaban a más corta edad y tal vez por eso, esta fiesta revestía tanta importancia.{{Por otro lado, en una época en la cual la longevidad era breve y la mortandad infantil muy elevada, también la fiesta significaba agradecer el que una hija ³se hubiese logrado², como se decía antes para significar que el niño o la niña ya habían pasado la edad crítica en que estaban más expuestos a los estragos de enfermedades, entonces potencialmente fatales, como el sarampión.{{De acuerdo con el historiador Miguel Alvarez Arévalo, esta fiesta ha tenido cambios a lo largo de la historia y también es diferente, según la posición social de la familia que la celebra.{{Como hoy, al menos de las clases medias para arriba, la mortalidad infantil ha descendido y la longevidad se ha alargado, los significados tradicionales de la fiesta de 15 años han dejado de ser patentes. Muchas personas, dice Arévalo, la celebran sin saber en realidad qué motivó el festejo. Es sólo una tradición que se cumple como parte del conjunto de creencias de nuestra cultura.{{Lejos quedaron ya aquellas escenas en las que la madre colocaba en la misa la tiara en la cabeza de la quinceañera, y el padre cambiaba los zapatos planos, con los que entraba a la iglesia la hasta ese momento niña, por los primeros zapatos de tacón. También se ha perdido el baile del vals, la búsqueda de un chambelán que acompañe a la jovencita en su entrada a la recepción y los vestidos rosados, largos, esponjosos y con mangas de güicoy.{{Las quinceañeras de hoy prefieren celebrar en una discoteca de moda, a la cual sólo asisten sus compañeros y compañeras de colegio, comprarse un atuendo más casual y bailar la música de moda acompañada de las luces neón.{{Los salones de recepciones se utilizan más que todo para personas de costumbres arraigadas, aunque la misa y el atuendo no necesariamente deben ser tan formales, pues por motivos económicos muchas familias, las quinceañeras mismas incluso, prefieren un vestido que se pueda utilizar de nuevo.{{Sin embargo, conscientes o no de sus raíces, muchas familias aún celebran los 15 años de sus hijas y disfrutan el festejo, pues también les da la oportunidad de compartir con familiares y amigos un momento en la vida de sus hijas que ha significado, desde milenios, el paso de la niñez a la adolescencia.

Muy curioso...

De acuerdo con una teoría pitagórica, citada por Cirlot en su Diccionario de Símbolos, cada siete años se inicia un ciclo en la vida humana. Por tanto, cada cumpleaños múltiplo de siete tendría un significado especial. Por ejemplo, solía decirse que a los siete años los niños alcanzan la edad de la razón y que a los 14 se inicia la madurez sexual y en muchos países, se considera que la adultez se inicia a los 21. Entonces, los 15 años serían el inicio del tercer ciclo de la vida humana, y marcan el primer año de un período que culminaría con la plena madurez de la persona. Este podría ser, al menos en Occidente, una posible interpretación simbólica de por qué se celebran los 15 años de manera especial.

Claudia Navas Dangel{{Ilustración: Sergio Espada.{Lecturas:{Margaret Mead: Coming of Age in Samoa, Perennial Press, 2001.

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