ico Editorial

Secretos que lastiman


El maltrato hacia la persona con quien se comparte el techo, la cama, los alimentos, las penas e ilusiones, no puede justificarse con argumentos como cultura machista, costumbre o, menos aún, la insultante excusa de que ³a ella le gusta². Las cifras disponibles son sólo un mínimo reflejo de la pesadilla que se vive en muchos hogares donde los gritos, humillaciones y golpes son el pan de cada día. {{La amargura y otras secuelas que deja esta dura experiencia no sólo dañan a la mujer, sino también a los hijos, a quienes un clima de violencia altera su desarrollo emocional. Aunque en apariencia muestren tolerancia ante las constantes peleas de sus padres, en realidad se va deformando en ellos el concepto de una relación normal de familia.{{La agresión física, verbal o emocional, se registra tanto en hogares humildes del campo y las ciudades, como en las clases sociales pudientes. Esta violencia no se refiere únicamente a un latigazo en la espalda o un golpe en el estómago, también se manifiesta a través de insultos, humillaciones, apodos ofensivos, celos injustificados, lanzamiento de objetos y sexo forzado. Es un desequilibrio progresivo de la relación en la cual se pierde totalmente el respeto por la pareja, el amor e incluso, en casos extremos, se llega al asesinato.{{ AMIGA presenta hoy una visión general de este grave problema social, con algunos testimonios, estadísticas y opiniones de especialistas respecto a la abrumadora realidad de la violencia conyugal.

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