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A 230 kilómetros de Montevideo y 110 de Punta del Este se encuentra La Pedrera, un maravilloso refugio playero sobre un acantilado rocoso.{{El calor durante esta época del año es parte del Uruguay. Las playas, sea la del Río de la Plata en Montevideo, Punta del Este o cualquier otra del departamento de Maldonado, se encuentran inundadas de gente que busca adquirir el bronceado perfecto y disfrutar de la brisa marina. Pero lejos de este bullicio y sin perder el maravilloso encanto de las playas del Atlántico, La Pedrera ofrece al visitante tres lugares fabulosos en un espacio reducido.
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| La pesca es una de las actividades favoritas de los turistas. |
El desplayado es el lugar ideal si se viaja con niños, porque es una diminuta bahía en donde el oleaje es pequeño y, por lo tanto, es perfecta para recostarse a tomar el sol. La playa del barco, llamada así por los restos del naufragado Cathay que aún pueden verse en el sector, es el área ideal para los amantes del surf. Por ahí desfilan esculturales hombres y mujeres que tabla en mano desafían las olas y demuestran lo que es el equilibrio. Por último está Punta Rubia, una playa en forma de curva que llega hasta el cabo Polonio, muy solitaria, perfecta para descansar, leer un poco y olvidarse de todo lo que día a día nos perturba, en suma un paraíso.
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| Nada mejor que ver el atardecer desde la rambla. |
Cuando el sol se esconde, lo que viene es comer bien y caminar por el casco viejo del pueblo. Algo curioso de este lugar es que la campana color coral de la iglesia fue desenterrada del fondo del mar. Es impresionante. Pero La Pedrera es también un lugar ideal para descansar, en donde el relax es una prioridad, al punto de que ahí no sirven los relojes, ni los espejos, se come cuando te da hambre y te vistes como se te antoje. No hay reglas ni compromisos, ir a este lugar es ir a convivir con uno mismo rodeado de verde, azul y arena, nada más.{{Nada mejor que tomar el sol, darse un baño en las frías aguas y hacerse un tratamiento con las algas que se encuentran en la orilla de las rocas, caminar por la playa, ir de pesca, comerse un choclo (elote) cocido con mantequilla y sal y luego tomarse una cerveza bien fría en alguno de los puestos que se encuentran a la orilla de la playa. Después comer un buen plato de mariscos frescos o mejillones a la provenzal, algo exquisito; sentarse en la rambla para ver el atardecer, o simplemente ver a la gente disfrutando de la naturaleza y gozar de buena música en cualquiera de los bares de la calle principal del pueblo.{{Y ya bien entrada la noche descansar, sin bullicio, para que al día siguiente los rayos del sol calienten de nuevo el cuerpo.
Claudia Navas Dangel{{ |