ActualidadSi en las páginas de clasificados se ofrecieran plazas que requieren tratar con delincuentes o manipular virus, seguramente no tendrían mucha demanda. Pero siempre hay quien hace el miedo a un lado, se juega la vida y lleva la adrenalina al máximo.{{
Levantarse a las cinco de la mañana para recibir el día con todo lo que trae incluyendo las dificultades, aunque la jornada anterior haya terminado después de la medianoche, es parte de la vida diaria para muchas guatemaltecas. Algunas de ellas se desempeñan como juezas, reporteras gráficas, bomberas, policías, médicas especializadas en enfermedades infecciosas o practicantes de deporte extremo.{{Aunque cada área de trabajo requiere de esfuerzos diferentes y las recompensas también varían, cada una se ve obligada a afrontar situaciones riesgosas. Esto no significa que todas estén expuestas a peligros físicos, como lo explica el psiquiatra Alejandro De León. Correr el riesgo significa ³estar constantemente ante la posibilidad de que las circunstancias cambien y alteren el equilibrio físico, mental, social y espiritual de una persona². {{Históricamente se ha relacionado a los hombres con los trabajos rudos. Pero en este tipo de labores las mujeres tienen ventajas sobre sus colegas varones. Luis Monzón, oficial y entrenador de Bomberos Municipales, reconoce que las féminas ³tratan de hacer mejor las cosas, consiguen lo que se proponen, no se dejan vencer, logran salir adelante y siempre dan un poco más². Los resultados de las pruebas demuestran que constancia y empeño permiten a las mujeres sobresalir, indica Monzón.{{Por ello cada vez hay más mujeres involucradas en áreas de trabajo tradicionalmente consideradas para hombres, como la producción de caucho y plástico, el suministro de electricidad y gas, profesionales en el campo de las ciencias físicas y químicas o conductoras de vehículos pesados.{{
A pesar de ello, sólo el 13.8 por ciento de mujeres trabajadoras está afiliada al Instituto Guatemalteco de Seguridad Social, IGSS, y únicamente el 1.9 por ciento cuenta con un seguro privado*. Esto lleva a reconocer que no todas las mujeres son fanáticas del peligro, algunas confiesan hacerlo por la necesidad de tener un ingreso económico. {Cualquiera sea la motivación, el psiquiatra De León explica que para poder realizar un trabajo donde el peligro está implícito, es necesario pasar por un período de adaptación, el cual varía dependiendo de la personalidad y las circunstancias individuales. ³Cuando salimos adelante y no sufrimos el daño que se suponía, nos adaptamos y eso hace que volvamos a un estado de equilibrio², indica. {{Por el contrario, la falta de ajuste suele provocar una alteración en el organismo de la persona, como dolores de cabeza, de espalda, espasmos musculares, gastritis, problemas intestinales, ansiedad, angustia, depresión u otros trastornos. {
El cerebro siempre alertaMientras la persona que atraviesa una situación incómoda observa lo que sucede a su alrededor, en el interior del cuerpo se produce una serie de cambios hormonales: aumenta la segregación de cortisona, hormona ACTH (adrenocorticotrópica) y adrenalina. Esta última hace que el corazón palpite más rápido y haya mayor fluido de sangre, las pupilas se dilatan, los bronquios se ensanchan cargados de aire y la persona se prepara para huir o pelear, afirma el psiquiatra Alejandro de León. {{Los neurotransmisores que se alteran en el cerebro son: noradrenalina, dopamina, acetilcolina y serotonina. De acuerdo con estudios realizados, las primeras dos sustancias mencionadas podrían estar elevadas en cierta región media o baja del cerebro, mientras la serotonina actúa en regiones como el sistema límbico. La acetilcolina se concentra en la región frontal permitiendo una rápida evaluación de la situación, es decir,
Un tiempo para descansarDebido al constante estrés al que están sometidas las personas que realizan trabajos en donde ponen en juego su seguridad física o emocional, es frecuente que éstas lleven la tensión al hogar. El psiquiatra De León recomienda tener una comunicación fluida con la pareja y con los hijos, tratando de dejar en la oficina las dificultades del trabajo y disfrutando el momento que se comparte en casa.{{De León señala que debido al agotamiento es frecuente que estas personas sean susceptibles al consumo excesivo de tabaco, licor, café y sustancias estimulantes, las cuales actúan en detrimento del sistema nervioso. En su lugar, se recomienda hacer tiempo para someterse a exámenes médicos periódicos, llevar una nutrición adecuada, hacer ejercicio y meditación. {{* Instituto Nacional de Estadística, INE.
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Tomar riesgos es un buen ejercicio para aprender a manejar la mente, opina Leticia Núñez, quien desde 1997 practica la escalada en roca y pared artificial. El reto más difícil que plantea este deporte es ³vencer los temores, la falta de confianza en una misma y los complejos que nos hacen decir no puedo², señala.{{Al formar parte de un equipo de escalada, en una montaña o en una pared, el temor y la falta de control pueden conducir a un accidente. ³Los riesgos van desde ser picada por un insecto o mordida por una serpiente; que te caiga una roca en la cabeza, hasta una caída peligrosa debida a la falta de experiencia o descuido del compañero que te está asegurando², agrega la escaladora. {{Conocer estos riesgos no ha limitado a Leticia en su avance como una de las pocas mujeres escaladoras de Guatemala. ³Desde que escalé por primera vez una pared, me gustó la adrenalina que se siente y la confianza que una tiene que desarrollar en sí misma, en sus propios músculos y su mente², comenta.
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³Elegí la infectología porque me gusta tratar enfermedades que tienen una causa y curación², afirma Iris Cazali, jefa de la Unidad de Enfermedades Infecciosas del Hospital Roosevelt. {{El VIH es el único agente que limita a Cazali en su deseo de proveer salud total a quienes sufren a causa de una infección. Justamente con este virus se relaciona una dura experiencia sufrida al inicio de su especialización. ³En 1992 estábamos estudiando un medicamento contra el SIDA. Yo tenía que llevar en una gradilla todas las muestras de sangre y esperma, pero tropecé con una grada y varias de las muestras cayeron en mis pies y en mis manos. Entonces, no sabíamos claramente cómo era la transmisión y pensé 'ya tengo el virus'², recuerda. Durante un período prudencial, Cazali estuvo bajo control preventivo hasta que se descartó cualquier riesgo. {{Actualmente atiende a pacientes con enfermedades infectocontagiosas, la cuales pueden combinarse: SIDA y tuberculosis; SIDA y diarrea. También da cobertura a cuadros de meningitis por meningococo; pacientes con rabia, tétanos y/o infecciones nosocomiales (adquiridas dentro del hospital). {{Cazali reconoce que existen precauciones universales, las cuales establecen el uso de guantes al tener contacto con sangre y secreciones del paciente, ³pero todos los médicos corremos riesgos², concluye.
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Cuando la brigada de emergencia de Prensa Libre decidió convocar al personal para tomar un curso de formación bomberil, Mónica Cifuentes, de 20 años de edad y quien trabaja como auxiliar de nóminas y planillas en el departamento de Contabilidad, fue una de las primeras personas en responder al llamado. {{Tras concluir con éxito los módulos de atención prehospitalaria, incendios y normas de seguridad, llegó el momento de evaluar el módulo final llamado de rescate y cabuyería (nudos) que es, en opinión de Cifuentes, el más difícil. {{El examen final duró toda la noche y ³hubo momentos en los que sentía que no podía más², afirma. El ejercicio fue excesivo y tuvieron que arrastrarse en un río de aguas negras. De acuerdo con Mónica, en la práctica rescatista no se hace distinción entre hombres y mujeres. ³Nos tratan igual, porque a la hora de una emergencia todos debemos saber responder², señala. {{Aunque reconoce que el orgullo está presente, Mónica antepone en sus motivaciones ³el deseo de ser una ayuda y no un estorbo en momentos de crisis². La joven que actualmente alterna su tiempo entre el trabajo, la universidad y el servicio ad honorem en la Octava Estación de Bomberos Municipales, afirma que la sensibilidad femenina es una ventaja en la práctica bomberil, pues ³mientras los hombres van callados, nosotras solemos hablar a las personas y tratar de confortarlas².
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Mientras buscaba un tema para su tesis de arquitectura, Jackeline Sarti supo de Ecoquetzal, una ONG que promueve el turismo comunitario y otros proyectos de desarrollo en comunidades rurales de Alta Verapaz. "Siempre me ha gustado la conservación y quería un tema de ecoturismo. Encontré el proyecto y me abrió las puertas", cuenta la joven que decidió dejar las comodidades de la ciudad para trabajar en el campo. {{Actualmente Jackeline es coordinadora de proyectos de Ecoquetzal. Su función principal se desarrolla en el programa de ecoturismo comunitario, cuyo trabajo de campo implica viajar una o más veces al mes a las comunidades Chicacnab y Rocjá Pomptilá, donde se promueve dicho programa. Llegar a estas comunidades situadas, la primera a dos horas y media y la segunda a cuatro horas de la ciudad de Cobán, requiere recorrer largas distancias en carretera de terracería y caminar en inhóspitas montañas. {{"Lo más arriesgado de estar en el bosque tropical es sufrir una mordedura de serpiente o una caída", comenta. Jackeline recuerda la ocasión en que, caminando en el bosque, sufrió un esguince de tobillo y antes de recibir atención médica debió cumplir con una jornada completa de capacitación. "Trato de no pensar mucho en los peligros y de concentrarme en hacer bien mi trabajo", afirma.
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Hace seis años que Patricia Gámez se dedica a castigar a delincuentes y corruptos. Fue jueza en Chimaltenango y ahora ocupa el Juzgado Décimo de Primera Instancia Penal, considerado de alto impacto. {{Entre los casos a su cargo figura la investigación sobre el desfalco del Estado Mayor Presidencial. {{"El abogado vive en conflicto desde que estudia la carrera y se prepara para afrontarlo gradualmente", comenta. Aunque el ambiente en el cual trabaja puede causar tensión a cualquier ciudadano que se ve rodeado de policías armados y delincuentes esposados, ella asegura sentir "un temor normal, el de ser precavido, el de estar consciente del peligro, pero no llega a atemorizarme", asegura.{{Después de haber paralizado a un ladrón dentro de su casa, no duda un instante en asegurar que es una mujer de carácter fuerte y que está armada. "Recuerdo que una madrugada un hombre irrumpió en mi casa. Cuando lo vi sentí algo horrible, pero también saqué fuerzas para gritarle que se detuviera y no avanzara más porque si no se detenía le iba a disparar. El hombre se quedó parado hasta que llegó la policía y lo detuvo", recuerda. {{Aunque no recibe todo el apoyo de su familia, cuenta con el respaldo de su esposo e hijos, por lo que mantiene viva la motivación de "ver un país fuera de toda crítica. Creo que en Guatemala hay gente buena, que quiere vivir tranquila y confiar en las autoridades".
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Sandra Sebastián lleva ocho años como reportera gráfica. Su incursión en un medio escrito fue en calidad de practicante. "Cuando mostré mis fotos al editor estaba un fotógrafo que dijo podría ayudar en sociales. Pero yo quería experimentar otro tipo de fotos y pedí nacionales". Durante dos años y medio se desempeñó en el campo de los deportes, antes de cubrir el acontecer diario. {{Actualmente, Sandra se dedica a plasmar imágenes de diversos hechos. "Es registrar la historia", comenta. "Una foto de la realidad es una especie de denuncia, crea discusión, despierta conciencia, cambia la visión de las personas o instituciones y puede resolver problemas", agrega.{{Su motivación no se extingue ni siquiera cuando las cosas se ponen difíciles en la calle. Recuerda que durante una protesta un colega suyo dijo: "Ya no quiero estar en esto", declaración que a ella le hizo reflexionar en sentido contrario. "Lo tengo que disfrutar", agrega. {{En otra manifestación, un joven quiso quitarle la cámara, porque pensó que lo había fotografiado y aunque él le exigió se la entregara, ella recuerda que la aferró con fuerza. "En esos momentos aumenta la adrenalina, son situaciones tensas y querés hacer la mejor toma para transmitirla a la gente al día siguiente".
{{Alejandra Cardona y Lili Beteta{Fotos: Jorge Morales, Julieta Ordóñez y Archivo PL. |