ActualidadLa mala y poca educación sexual, y la casi nula difusión de los métodos de planificación familiar, son algunas de las causas principales de la alta incidencia de abortos clandestinos en Guatemala.{{Para nadie es secreto que el aborto voluntario, aún cuando sea penalizado por la legislación guatemalteca, es una realidad cotidiana en este país. Por el mismo hecho de ser ilegal, no se cuenta con estadísticas que lo cuantifiquen en forma veraz pero, según estima el doctor Edgar Kestler, ginecólogo-obstetra del Centro de Investigación Epidemiológica en Salud Sexual y Reproductiva , 10 de cada 100 mujeres mueren a causa del aborto en el país.{La cifra es alta, pues si se traduce a números redondos, significa que el diez por ciento de las mujeres que se someten a un aborto o legrado, corren el riesgo de morir por causa de complicaciones post operatorias.{{Este dato revela la dimensión que tienen las secuelas de un hecho que se puede prevenir, puesto que se conocen de sobra distintas formas para evitar un embarazo no deseado, antecedente que lleva a muchas mujeres a buscar cómo terminar la gestación antes de dar a luz.{{Además, aparte de las consecuencias mediatas e inmediatas que tiene esta intervención en la vida de la embarazada, la forma misma en que la sociedad la enfrenta es motivo de una controversia que ha crecido y ha dado lugar al surgimiento de dos posturas antagónicas: la de los denominados Pro-Life (A favor de la vida) y la de los llamados Pro-Choice (A favor de la elección).{{Literalmente, afirma la escritora estadounidense Nikki Katz, en estos dos movimientos se polarizan las opiniones acerca del tema. Para comprenderlos, vale la pena recordar que en 1973 la Corte Suprema de Estados Unidos, en su resolución del caso Roe vs Wade, aprobó la práctica del aborto a solicitud (on demand, como se dice en inglés).{{Para ese entonces, ya en otros países el aborto era legal, sobre todo en los que conformaron el bloque soviético. Pero el que se le autorizara en Estados Unidos tuvo un fuerte impacto en otros países de Occidente. Como resultado de la despenalización del aborto, las posturas de quienes estaban en contra de esta forma de evitar un embarazo, llamados Pro Life, y de quienes lo favorecen, los Pro-Choice, se agudizaron.{{Katz define estas tendencias en pocas palabras. ³En general², escribe, ³los Pro-Choice piensan que la mujer debe tener acceso al aborto y que es una decisión que sólo a ella le concierne, sin que intervengan ni el Estado ni otras personas, con la única excepción de que un legrado no es viable cuando se ha llegado a cierto tiempo de gestación², (tres meses, por ejemplo).{{³Los Pro-Life, en cambio, afirman que desde el momento de la concepción (cuando el espermatozoide fecunda el óvulo), existe vida humana y que, por tanto, ese nuevo ser ya goza de todos los derechos que le confiere la ley. Entonces, sí es competencia del Estado protegerlo para que se desarrolle en forma normal. Desde este punto de vista, al terminar un embarazo en forma prematura, se estaría cometiendo un crimen²,{³Debido², concluye Katz, ³a que el tema implica a creencias religiosas y a posturas políticas, no ha sido raro que sus adherentes en más de una ocasión, hayan llegado a enfrentamientos que han desembocado en el uso de la fuerza².{{Pero, ¿qué lleva a una mujer a buscar un aborto? Las causas, afirma Kestler, varían según la edad y condición socioeconómica de la futura madre. Por ejemplo, la periodista y editora de revistas feministas Laura Asturias, afirma que ³para una adolescente un embarazo no deseado podría provocar que sus padres la expulsen de la casa, así como del colegio o escuela donde estudie².{{En el caso de una mujer adulta, ya económicamente independiente, la motivación podría ser que el embarazo interrumpiría el desarrollo de su carrera profesional o, incluso, sus estudios. Y, por supuesto, otro argumento es la pobreza, el no contar con recursos suficientes como para educar a un niño más en la casa.{{En nuestro medio, los argumentos en pro y en contra del aborto no han provocado división en la sociedad, como sucede en los países del Primer Mundo. Pero de todos modos, el tema genera una fuerte polémica y, mientras sigue corriendo tinta a favor o en contra, muchas mujeres mueren por causa de abortos que les han practicado personas no calificadas.
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| Las leyes de Guatemala son tajantes al hablar sobre el aborto. |
La misma ilegalidad del aborto hace teóricamente imposible que médicos calificados lo practiquen en clínicas establecidas según la ley. Debido a que en el futuro inmediato no se avizora un cambio en este sentido, lo único que resta por hacer es prevenirlo por medio de una adecuada educación sexual que incida en la disminución de la tasa de embarazos no deseados.{{Al respecto Asturias comenta que en Guatemala, ³sólo un 35 por ciento de mujeres en edad reproductiva tienen acceso a métodos anticonceptivos². Con ella coincide Kestler, aunque apunta que las autoridades del Ministerio de Salud distribuyen estos métodos en dispensarios, centros de salud, hospitales y clínicas públicas.{{Por otra parte, de acuerdo con el doctor Gustavo Castellanos, del Centro de Desarrollo Humano, la tasa de abortos disminuiría si las mujeres tuvieran más acceso a los métodos de planificación familiar. Para lo cual, es necesaria la promoción, para que las personas sepan que cuentan con ellos.{{Como hemos visto, en el centro de esta controversia se encuentra como punto crucial la educación, pues, como afirma Kestler, una población informada sabrá utilizar el método anticonceptivo que más le agrade o le convenga. Desde el sistema Billings, aprobado por la Iglesia Católica, hasta la píldora del día después, la cual asegura Kestler no es abortiva.{Datos obtenidos en 1999 señalan que el 54 por ciento de las mujeres no indígenas, recibieron información acerca de métodos para planificar la familia. En tanto, sólo un 14.7 por ciento de mujeres indígenas tuvo acceso a ella. {{Esta falta de información ha llevado a muchas mujeres a tener embarazos no deseados que en muchas ocasiones desembocan en abortos y eventualmente en la muerte de la paciente, así como en otras complicaciones para la salud de las mujeres, como infertilidad y traumas psicológicos. {{Con este punto de vista coincide la publicación Fronteras de la Salud Reproductiva: ³Una de cada ocho muertes relacionadas con el embarazo en el mundo, es resultado de complicaciones tales como hemorragias, infecciones o lesiones internas que se presentan después de un aborto inseguro. Muchas de estas muertes se podrían prevenir si las mujeres tuvieran los medios para evitar embarazos no deseados². {{El aborto es una operación que, de acuerdo con todos los médicos citados, es necesaria desde un punto de vista clínico cuando el embarazo pone en riesgo la vida de la madre. Pero cuando se trata de una elección motivada por otras razones, se convierte en motivo de una controversia que parece no tener fin que incluye ética, moral, creencias religiosas y tendencias políticas.{{Y no importa si se trata de países del Primer o Tercer Mundo, si ya se aprobó o no el aborto, pues la discusión sobre si es o no ético terminar con la gestación, sigue adelante. Mientras tanto, miles de mujeres mueren en manos de personas que lo practican al margen de la ley.
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La Encuesta Nacional de Salud Infantil de 1995 determinó que el 13.3 por ciento de las mujeres encuestadas tuvieron su primera relación antes de los 15 años, el 62 por ciento antes de los 20. Que una de cada cuatro adolescentes de 19 años o menores ya son madres o están embarazadas y el 18 por ciento de las adolescentes tiene 2 ó más hijos, el 32.9 por ciento procrea 4 ó más hijos y el 12.5 por ciento más de siete. La mortalidad materna (190 por cada 100,000 nacidos vivos) ocupó el segundo lugar de muertes a nivel nacional en mujeres de entre 15 y 49 años, siendo el 40 por ciento por hemorragias y el 20 por ciento por complicaciones en el aborto.{{Por otra parte, datos de 1999 señalan que el 54 por ciento de las mujeres no indígenas recibieron información sobre planificación familiar en contraste con solamente el 14.7 por ciento de mujeres indígenas. Lo que implica que el 46 por ciento de mujeres no indígenas y el 85.3 por ciento de mujeres indígenas no han tenido acceso a información de ninguna naturaleza sobre este tema. Finalmente, la tasa de analfabetismo coincide en el área rural (80 por ciento) con el nivel de fecundidad (7.1 por ciento) de las personas que no tienen ningún nivel de escolaridad.
La mortalidad materna en Guatemala ocupa el segundo lugar de muertes a nivel nacional en mujeres de entre 15 y 49 años. El 40 por ciento es por hemorragias y el 20 por ciento por complicaciones en el aborto.
La doctora Anne Speckhard, Ph.D., quien trabaja en forma cercana con grupos Pro-Life, en su estudio acerca del síndrome post aborto señaló que el aborto produce los siguientes efectos secundarios en las mujeres que se lo han practicado: {{Eventos relacionados con el aborto{{- El 35% pensó que había recibido la visita de su hijo abortado. {- El 54% tuvo pesadillas relacionadas con el aborto. {- El 69% experimentó síntomas de ³locura². {- Al 73% le venían a la memoria recuerdos de esta experiencia. {- El 81% mostró preocupación por el bebé abortado. {{{Problemas de comportamiento más comunes después del aborto{{- El 61% incrementó el uso del alcohol. {- El 65% tuvo pensamientos suicidas. {- El 69% tuvo problemas sexuales. {- El 77% experimentó incapacidad para comunicarse. {- El 81% lloró con frecuencia. {{Tomado del boletín de Seminarians for Life International, mayo de 1993.
En Guatemala la ley permite el aborto para salvar la vida de la madre. Para ello se requiere el consentimiento de la mujer y la autorización de un tercer partido. El médico que practica el aborto debe consultar a otro médico general con licencia antes del procedimiento.
Nuestra ley, Código Penal de GuatemalaCapítulo III. Del Aborto {{Art. 133. (Concepto) Aborto es la muerte del producto de la concepción en cualquier momento de la preñez. {{Art. 134. (Aborto procurado) La mujer que causare su aborto o consintiere que otra persona se lo cause, será sancionada con prisión de uno a tres años. Si lo hiciere impulsada por motivos que, ligados íntimamente a su estado, le produzcan indudable alteración síquica, la sanción será de seis meses a dos años de prisión. {{Art. 135. (Aborto con o sin consentimiento) Quien, de propósito causare un aborto, será sancionado: {1o. Con prisión de uno a tres años, si la mujer lo consintiere, {2o. Con prisión de tres a seis años, si obrare sin consentimiento de la mujer. {Si se hubiere empleado violencia, amenaza o engaño, la pena será de cuatro a ocho años de prisión. {{Art. 136. (Aborto calificado) Si a consecuencia del aborto consentido o de las maniobras abortivas consentidas, resultare la muerte de la mujer, el responsable será sancionado con prisión de tres a ocho años. Si se tratare de aborto o maniobras abortivas efectuados sin consentimiento de la mujer y sobreviniere la muerte de ésta, el responsable será sancionado con prisión de cuatro a doce años. {{Art. 137. (Aborto terapéutico) No es punible el aborto practicado por un médico, con el consentimiento de la mujer, previo diagnóstico favorable de por lo menos otro médico, si se realizó sin la intención de procurar directamente la muerte del producto de la concepción y con el solo fin de evitar un peligro, debidamente establecido para la vida de la madre, después de agotados todos los medios científicos y técnicos. {{Art. 138. (Aborto; preterintencional) Quien, por actos de violencia ocasionare el aborto, sin propósito de causarlo, pero constándole el estado de embarazo de la ofendida, será sancionado con prisión de uno a tres años. Si los actos de violencia consistieren en lesiones a las que corresponda mayor sanción, se aplicará ésta aumentada en una tercera parte. {{Art. 139. (Tentativa y aborto culposo) La tentativa de la mujer para causar su propio aborto y el aborto culposo propio, son impunes. {El aborto culposo verificado por otra persona, será sancionado con prisión de uno a tres años, siempre que tal persona tenga conocimiento previo del embarazo. {{Art. 140. (Agravación específica) El médico que, abusando de su profesión causare el aborto o cooperare en él, será sancionado con las penas señaladas en el Artículo 135, con multa de quinientos a tres mil quetzales, con inhabilitación para el ejercicio de su profesión de dos a cinco años. {Iguales sanciones se aplicarán, en su caso, a los practicantes o personas con título sanitario, sin perjuicio de lo relativo al concurso de delitos.
Claudia Navas Dangel{{ |