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Edward y Connie Sumner son una pareja madura de clase alta que, junto a su hijo de ocho años, viven en los suburbios de Nueva York. Este feliz matrimonio es sacudido cuando Connie tiene un fortuito encuentro con un joven europeo con quien inicia una aventura amorosa. Cuando Edward descubre los detalles de la infidelidad, confronta al amante de su esposa solamente para descubrir en sí mismo un nivel de furia tal que le lleva a convertirse en asesino. {La historia anterior es narrada en la película Infidelidad, protagonizada por Richard Gere, Diane Lane y Olivier Martínez. La trama, descrita por el director Adrian Lyne como “un thriller erótico sobre el lenguaje corporal de la culpa”, ofrece una visión de las consecuencias y los extremos a los que puede llevar la infidelidad. {{Al igual que Lyne, escritores, músicos, poetas y pintores se han inspirado en la traición amorosa para crear obras que han hecho historia. En la realidad, triángulos pasionales como el que dio lugar a la guerra de Troya o el que protagonizó el ex presidente estadounidense Bill Clinton, impactan a las masas conformadas por individuos que se saben vulnerables y siempre expuestos a convertirse en infieles o en víctimas de infidelidad. {{Pero ¿qué es la fidelidad? y ¿desde cuándo esta idea gobierna la relación de pareja? “El concepto de fidelidad nace junto con la institucionalización del matrimonio el cual, a su vez, surge como parte de los convencionalismos derivados de la organización de los seres humanos en grupos sociales”, explica Mauricio Aquino, psiquiatra y sexólogo. {{A la evolución social, el psiquiatra agrega hechos biológicos tales como el alto desarrollo del sistema nervioso, lo cual permitió que el apareamiento en el hombre dejara de producirse por mero instinto. “Somos la única especie que decide cuándo tener relaciones sexuales y tiene la capacidad de amar” anota el experto. {{Estos hechos siguen formando la base social y biológica que conduce a un hombre y a una mujer a tomar la decisión de vivir en pareja. Ya sea bajo la normativa legal y religiosa del matrimonio o confiados en la conducta moral y ética que supone un acuerdo libre y voluntario, las parejas se forman bajo el lema de la fidelidad sentimental y sexual.{{La infidelidad, entendida como el rompimiento de este pacto, no solamente destruye la armonía de la pareja y del hogar, sino también socava la autoestima y atenta contra el equilibrio de la sociedad. A continuación, algunos expertos hablan sobre los mitos más comunes entorno a este tema:
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De acuerdo con Walter Riso, psicólogo clínico y autor de varios libros sobre el tema de la relación de pareja, existe un factor hereditario que condiciona a hombres y mujeres para ser infieles. “Aunque la idea de una infidelidad biológicamente transmitida está en discusión, cada vez más los datos tienden a apoyarla”, señala en su obra La fidelidad es mucho más que amor (Jugando con fuego). {{Entre otras investigaciones, el autor cita una que asocia el tamaño de los testículos con la propensión a la infidelidad. Es decir, a más centímetros cúbicos, más promiscuidad. {{Aquino considera forzados tales argumentos: “No existe condicionamiento genético para la monogamia ni para la poligamia. De manera que la fidelidad es una decisión y una convención social”, sostiene. Es preciso señalar que sí existe una predisposición a la promiscuidad determinada por los patrones de la crianza, la cultura y la personalidad que, a su vez, es producto de factores genéticos, psicológicos y sociales. {{Manuel Juárez, director del ministerio católico Matrimonios en Victoria, observa el fenómeno desde un ángulo distinto y afirma que “la fidelidad es espiritual y la infidelidad, carnal”. Para el consejero, la infidelidad no se circunscribe al hecho de tener relaciones sexuales con otra persona. “Se traiciona a la pareja desde el momento en que no se guardan las intimidades y se cuentan a terceros”, comenta. {
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El número de hombres y mujeres que se confiesan infieles se ha elevado en las décadas recientes. Al analizar este hecho, los expertos sugieren dos causas: la honestidad por parte de ambos al responder una encuesta y la liberación femenina con su exigencia de igualdad en términos de oportunidades de desarrollo, trabajo y, ¿por qué no?, de aventuras amorosas.{{{No obstante, sigue siendo una realidad: los hombres son más infieles que las mujeres. Estudios realizados en Estados Unidos hablan de un 75 por ciento de hombres contra un 60 por ciento de mujeres. {{Las mismas encuestas señalan que aún los hombres que dicen tener un matrimonio estable y amar a su pareja, aceptarían una oportunidad de sexo extramatrimonial. Aquino señala los patrones de conducta machista y una cultura de sensualidad que bombardea las 24 horas del día a los hombres, como potenciadores de este tipo de comportamientos.
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“Las razones por las cuales los hombres engañan a sus esposas son exactamente las mismas por las que ellas lo harían”, sostiene Aquino. Entre las más frecuentes que se mencionan en su consultorio, el sexólogo cita: la falta de atención por parte de la mujer y el descuido personal de ésta, la necesidad de alimentar el ego y/o de incrementar habilidades sexuales y el estrés.{{De su experiencia, Georgina De Palmieri, psicóloga clínica, extrae una afirmación distinta: “Las mujeres que engañan a su esposo, casi siempre lo hacen por venganza, es decir, porque ya han sido víctimas de un engaño”. La psicóloga también cita la falta de comunicación, insatisfacción sexual y problemas económicos entre las justificaciones que dan las mujeres infieles.{{Manuel Juárez habla de las problemáticas más citadas en su oficina: “El hombre se queja de que la mujer lo hace a un lado para dedicarse a los hijos y la mujer se queja de que él ya no la corteja”. {{Por venganza, despecho o placer, lo cierto es que la insatisfacción sexual es promotor recurrente de los triángulos amorosos. Esto lo confirman testimonios que Gisela Runte expone en el libro ¿Por qué somos infieles las mujeres?: “Mi marido no soportaba que la iniciativa fuera mía. Por lo tanto, no me quedaba otro remedio que sentarme a esperar que mi deseo sexual fuera satisfecho”, cuenta Úrsula, de 42 años, quien confiesa tener un amante.
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Si bien, las razones para ser infiel son similares en ambos géneros, la manera de llegar a la consumación de una relación ilícita es distinta. El hombre es mecánico y responde rápidamente al estímulo sexual, explica Aquino, en tanto que la mujer suele enamorarse antes de llegar al sexo. Pero al enfrentar el hecho de ser engañados, las reacciones parecen contraponerse: “El hombre se siente más ofendido si su esposa tuvo relaciones sexuales con otro, mientras que para la mujer lo peor es que el marido se enamore de otra”, refiere.{{De acuerdo con el sexólogo, el hombre es infiel por lo general con personas ajenas a su círculo social, mientras que el amante de una mujer suele ser una persona cercana.
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Las exigencias de la vida moderna conllevan una carga de presión y estrés para ambos miembros de la pareja, que puede llevarlos a sentir la necesidad de “apoyo extra” para soportar períodos de transición, explica Aquino. Tal situación, por supuesto, no justifica un acto de infidelidad, sino refleja la ausencia de conexión en la pareja oficial. {{Aunque el estrés puede no estar circunscrito a la relación de pareja, en estos casos se habla del tercero como una “persona transicional” permitiendo al matrimonio continuar unido. Esta posibilidad se reduce cuando el cónyuge traicionado se entera del engaño. {
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La esquina menos analizada de un triángulo sentimental es la que corresponde al amante. Ahí suele descubrirse a una persona que también busca llenar un vacío. “Por lo general, quien acepta una relación con una persona casada vive su propia crisis”, dice Aquino. Usualmente, presenta baja autoestima, poca confianza en sí misma y, en ocasiones, un escondido o abierto deseo de no adquirir los compromisos de un matrimonio. {{De Palmieri considera que las mujeres están más dispuestas a mantener una relación con un hombre casado por mucho tiempo, en relación a los hombres solteros que aceptan sostener una aventura con una mujer casada. “Para el hombre suele haber una ganancia que no necesariamente es afectiva, pero difícilmente acepta una relación prolongada. Las mujeres, aunque no estén satisfechas, tienden a conformarse”, refiere. {{De acuerdo con la psicóloga, las mujeres que viven aventuras con hombres jóvenes, suelen darles regalos y/o dinero. En todo caso, señala, el origen de la traición no está en esa “otra” persona, sino dentro de la pareja. En lugar de señalar a esa tercera persona, quien es traicionado tendría que reconocer: “si no fuera ella... sería otra” sostiene Aquino. {{Investigaciones realizadas en Estados Unidos indican que sólo dos de cada diez casos de divorcio por infidelidad concluyen en el matrimonio de los amantes. Esto revela que las causas de la separación tienen origen en la propia relación. También podría explicar el hecho de que quienes aceptan un romance ilícito no desean formalizar la relación. {
Una segunda oportunidadTanto las parejas que recurren al consultorio de un psicólogo, como las que acuden a un consejero matrimonial en busca de ayuda, son confrontadas en tres puntos clave: reconocimiento del hecho, decisión de perdón y trabajo personal y conjunto para desarrollar la relación. {{“No les prometo que después van a seguir juntos”, anota De Palmieri. “La fase más difícil es la del perdón, porque debemos saber si la persona ofendida está dispuesta a dejar el rencor. Si el dolor es muy fuerte y encima el ofensor tiene poca credibilidad, es más difícil”, agrega. Mediante la terapia se busca fortalecer a cada uno en sus áreas personales y también en las que comparten. {{Matrimonios en Victoria trabaja mediante consejería personal y retiros, tanto de parejas como de hombres y de mujeres. De cada diez parejas que llegan a este ministerio en busca de ayuda, aproximadamente ocho logran superar la crisis.
En complicidad con la redInternet parece estar a punto de convertirse en la forma más frecuente de infidelidad conyugal. Así lo afirma Yannick Chatelain, especialista en nuevas tecnologías, quien, junto al psicólogo Loick Roche, publicó en Francia un libro titulado In bed with the web, Internet et le nouvel adultre (En la cama con la web, Internet y el nuevo adulterio). {{“Cualquiera puede constatar que el computador ya ha perturbado las relaciones en la familia”, afirma Chatelain. “La infidelidad ha existido siempre pero Internet facilita las cosas, desinhibe y permite pasar del secreto virtual a la realidad”, agrega Roche. {{De acuerdo con Chatelain, esta práctica es común en personas de 35 a 45 años, en apariencia cansadas de la vida conyugal y con deseos de experimentar. “En cuanto a los jóvenes, los encuentros, incluso sexuales, por Internet son algo completamente normal”, añade. El cibersexo es practicado mayoritariamente por hombres.
Esfera legalLa infidelidad es la primera de 15 causales que establece el artículo 155 del Código Civil de Guatemala, para iniciar una demanda de divorcio. Pero a pesar de ser la más común, la dificultad para probarla es tal que, en la mayoría de casos, el demandante opta por presionar al cónyuge para que firme un divorcio voluntario. {{“La decisión está relacionada, incluso, con los valores y creencias del juez”, explica Marisol Figueredo, abogada y catedrática universitaria. “Para alguien podrían ser suficiente prueba las fotos del cónyuge infiel besando a su amante, pero el juez podría decir ‘un beso no significa nada’. Además, el criterio de los jueces es preservar la familia”, agrega. {{Cuando existen hijos fuera del matrimonio la prueba de ADN es una opción, pero, según Figueredo, ésta carece de valor ante los jueces debido a que no existen laboratorios en Guatemala y las muestras deben ser enviadas a Costa Rica, México o Estados Unidos, lo cual abre la posibilidad de manipulación de la muestra. {{El divorcio puede tramitarse por dos vías: la voluntaria, que supone un acuerdo en términos de hijos, pensión alimenticia y distribución de bienes y la que es por contienda e implica la existencia de una causal. Figueredo estima que cerca del 90 por ciento de las demandas tramitadas en los juzgados de familia son de divorcio y, aunque muchas son por infidelidad, la mayoría se tramita como divorcio voluntario.
Lecturas sugeridas{{La fidelidad es mucho más que amor (Jugando con fuego){Walter Riso{Editorial Norma {{¿Por qué somos infieles las mujeres?{Gisela Runte {Editorial Gedisa (España){ {Las mujeres que aman demasiado {Robin Norwood{Editorial Vergara
Lili Beteta{Ilustraciones: Nelon Xuyá{{