Editorial![]() |
"El corazón es capaz de sacrificarse. La vagina también. El corazón es capaz de perdonar y sanar. Puede sufrir (...) y traernos entre sangre a este mundo difícil y maravilloso. La vagina también". Así como la vagina adquiere voz propia en los Monólogos de Eve Ensler, si un útero tomara la palabra probablemente hablaría de amor y ternura, pero también de violencia, represión e injusticia. Pondría, tal vez, punto final a la discusión del tema de la salud y los derechos reproductivos de la mujer. {{La honestidad para reconocer la realidad que vive la mayor parte de mujeres guatemaltecas en el tema de la salud sexual y reproductiva, no requiere de ánimos confrontativos ni banderas feministas. Las estadísticas hablan de un escaso acceso a la educación, de embarazos precoces, de violencia intrafamiliar -generalmente asociada a conductas machistas-, alta fecundidad y pobreza extrema. {{Para algunos este tema, al igual que el referente a la educación sexual de niños y adolescentes, no debería salir del hogar donde, de común acuerdo, la pareja debe ejercer su derecho a decidir cuántos hijos desea procrear, cuándo traerlos al mundo y cómo educarlos. Sin embargo, este ideal no corresponde a la realidad que cientos de familias viven en la capital y el interior del país. Las políticas en este sentido son necesarias si se desea generar cambios que redunden en salud física y emocional para la familia. En la presente edición te presentamos la opinión de algunos sectores representados en la discusión tocante a la Ley de Acceso Universal y Equitativo de Servicios de Planificación Familiar.