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“De artista no se vive en este país” es un comentario no del todo falso, pero tampoco absolutamente verdadero. Para hacer carrera en el arte escénico se necesita combinar las habilidades de canto y actuación con la capacidad para negociar el propio talento. Así lo explican las protagonistas de este reportaje, quienes nos invitan a recorrer su trayectoria artística y conocer parte de su vida personal.{{La suavidad con que Mónica Sarmientos ejecuta el violín no se debe sólo a que lo toma con cuidado entre sus manos. Hace más de 30 años que este instrumento musical se ha convertido en su compañero inseparable. Lo mismo que para Annaelise Magermans representa el micrófono, y para Klaudia Marcel sus instrumentos de magia.{{A estas tres mujeres conocidas públicamente por los espectáculos que presentan, se suman: Celia Recinos, comediante y locutora; Georgina Pontaza, actriz y directora de teatro infantil; Lucía Armas, bailarina y directora del Ballet Moderno y Folclórico; y Ana Carlos, productora de cine y televisión. Todas aseguran tener en su interior una poderosa pasión por hacer su trabajo, pese a que en Guatemala existe la idea de que es imposible vivir del arte.{{Todas heredaron de algún familiar, aunque no fuera públicamente conocido, el gusto por el arte. Pero están convencidas de que eso no ha sido suficiente ya que sin voluntad, trabajo, disciplina y el apoyo de sus padres no hubieran llegado muy lejos.{{Para empezar a comprender cómo ellas logran generar su propio ingreso dedicándose a lo que más les gusta, es necesario reconocer que la mayoría cuenta con una extensa preparación que, en algunas ocasiones, también representó sacrificios económicos para sus familias.{{No obstante, mientras algunas de ellas han pasado décadas especializándose en una rama del arte; a otras, las habilidades innatas o la experiencia sobre el escenario también les ha permitido lanzarse de manera empírica a otras disciplinas. Por ejemplo, Sarmientos cuenta que “desde los cinco años tocaba algo de mandolina, guitarra y piano”. También pasó ocho años estudiando para obtener el Bachillerato de artes con especialización en violín, y aunque no se toma menos en serio los papeles que ha interpretado en teatro, reconoce que su preparación en ese campo se la debe a los actores profesionales que han estado a su lado.{{Entonces, ¿será cierto que para tener éxito en el arte sólo se necesita talento? Para Lucía Armas el artista nace, pero también se hace. Hay quienes tienen talento, pero no pasión, señala, y eso es importante; otros no tienen disciplina y a algunos les falta constancia. “Cuando la gente lo ve a una en el escenario le parece que no cuesta nada, pero es un proceso de estudio que lleva sacrificios. En lo personal, la satisfacción está en 30 años de profesión”, comenta.{
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| Cecilia Recinos |
Pero además de la preparación académica, para crecer en el arte se requiere desarrollar lo que Ana Carlos llama un olfato natural. En el caso del cine se refiere a la pasión por relacionarse con la gente, conocerla, descubrir su intimidad, “lo cual no se aprende en la universidad”. Para lograrlo señala que es vital leer, ver cine, ser analítico y crítico.{{Precisamente “la vida, el sentido común y la lógica” son consideradas por Celia Recinos como sus escuelas. Su preparación escénica se resume en lo aprendido en la marcha, cuando empezó a hacer teatro en 1996. Pero esta mujer, heredera del talento de la familia de artistas Abularach, no se durmió en sus sueños. Un buen día hizo realidad el intento de presentarse ante el conocido locutor Josué Morales, proponerle algunas ideas y así fue como los personajes de doña Rome y Jacky salieron a la luz pública.{{
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| Georgina Pontaza |
La forma en que cada artista disfruta la recompensa por las horas de ensayo, es como un cheque personal y no negociable. Aunque la mayoría coincide en sentirse complacidas con los aplausos, está claro que cada una lo vive de forma diferente.{{Annaelise Magermans reitera que lo más satisfactorio es el aplauso del público. “No hay nada mejor que pararme en un escenario, que la gente aplauda por una canción y pida otra. Estar en el escenario es como estar en otro mundo”, confiesa. Su pasión por la música le permite interpretar canciones hasta las dos de la madrugada, horario que ya se le había hecho rutina hasta hace unos meses cuando cantaba en un restaurante. Debido a problemas de salud cambió el horario de trabajo y aceptó el reto de hacer locución en una radio juvenil. {{Sin embargo, para otras personas la recompensa a su trabajo está en la semilla que pueda dejar en sus pupilos y en el público. Este es el caso de Georgina Pontaza, quien observa cómo el mensaje de un personaje llega a los jóvenes en las temporadas de teatro para estudiantes. “Por no haber cultura de teatro en Guatemala, es molesto cuando una está concentrada y escucha algún comentario inapropiado. Entonces me pregunto si les estoy dejando algo a las nuevas generaciones, pero al final de la obra los estudiantes terminan llorando y eso me da fuerzas. Tal vez no es relevante pero vienen de 500 a 600 alumnos cada día”, señala.{{Esta también es la forma de pensar de Klaudia Marcel, quien asegura que en sus presentaciones infantiles aprovecha la oportunidad de llevar a los niños un mensaje de respeto a la familia. Ella intenta diferenciarse de los payasos que se refieren a los niños como “ese gordito” o “ese flaquito que tiene el pelo parado”, porque arruinan la fiesta al ofender al público y eso no es lo que la gente quiere”, asegura.
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| Annaelise Magermans |
Para Celia Recinos, haber conocido a una persona que estuvo a punto de quitarse la vida y que cambió de opinión después de escuchar el programa de radio, representa otra forma de satisfacción por el trabajo que realiza cada mañana.{Y algo que comparten todas estas artistas es la satisfacción por hacer lo que les apasiona, como lo resume Mónica Sarmientos: “En lo que más gozo es en hacer lo que me gusta. He sido libre e independiente en la forma de organizar mi trabajo en radio, televisión y teatro”.{{Pero...todo tiene un precio{{El lado positivo de la balanza podría hacer creer que esta es la profesión ideal para quienes se sienten incómodos con horarios rígidos y un jefe, pero no todo es color de rosa. En muchas ocasiones la bolsa de los artistas guatemaltecos se ve afectada por las escasas remuneraciones o por la falta de éstas. {{Ni siquiera el Código de Trabajo incluye alguna garantía o regulación especial para estas profesiones que forman parte del grueso sector no agrícola. “En la Ley de trabajos sujetos a regímenes especiales figuran los vigilantes y otros con jornadas especiales, como periodistas y panaderos, pero no se hace referencia alguna al campo de espectáculos”, explica el Director General de Trabajo, Enexton Gómez.{{Esto ha llevado a los artistas a buscar un segundo y tercer trabajo y, en el mejor de los casos, a establecer su propia empresa. Este es el caso de Celia Recinos, quien dejó reposar la creatividad y se concentró en desarrollar la capacidad para manejar números y coordinar desde los primeros auxilios hasta la comida que se sirve en sus presentaciones.{{En su opinión: “No se puede vivir de artista, pero sí de empresario, por eso tuvimos que hacernos empresarios. El artista es bohemio, desinteresado, y el empresario es el que se lleva la mejor parte”.{{La independencia para trabajar también es indispensable para Ana Carlos. “De repente se debe al temperamento artístico porque una necesita crear en libertad y esto no puede hacerse bajo presión”, explica. Para llegar a ser una productora independiente cuenta: “Tuve que vender el programa, hacer la parte financiera, la dirección de arte, vestuario y maquillaje”. Para su fortuna, en estos momentos puede concentrarse en producción.{{Interpretando a personajes de teatro, como sus favoritos Peter Pan y Ana Frank, grabando diálogos para comerciales, escribiendo guiones, dirigiendo otras obras de teatro y, ahora, a cargo de la parte artística del programa Chiquirrines, Georgina Pontaza ha logrado sostener sus finanzas. “Pude pagarme la Licenciatura en Publicidad y comprar mi carrito”, agrega. Pero también aclara que en este momento no tiene familia ni personas que dependan de ella y sus ingresos económicos no se han limitado a la actuación, sino: “He sabido aprovechar la capacitación en otras áreas, para hacer que mi profesión sea rentable”.{{Y es que cuando el trabajo que se hace es bueno, no faltan las solicitudes y los contratos, como cuenta Klaudia Marcel. Como parte de su labor administrativa en la empresa familiar, tiene a su cargo la venta de su propio espectáculo. De esta manera recibe llamadas de personas del interior de la República, dispuestas a pagar los gastos de transporte para contratarla. Incluso ha recibido algunas propuestas de posibles clientes en Costa Rica y Colombia.{{Magermans y Sarmientos también se las han arreglado para explotar sus habilidades. Pero algo queda claro, dice la violinista: “El ciento por ciento de personas que trabajamos en música o teatro tenemos otros trabajos. No conozco a alguien que se dedique únicamente a una rama del arte”.{{Para Lucía Armas el aspecto económico a lo largo de su carrera, mientras tenía a su cargo la crianza de un hijo, tampoco ha sido fácil. Agrega que en algunas ocasiones le han pedido cotizaciones para presentaciones privadas y a la gente le suele parecer elevado el precio. “Les explico las horas de trabajo requeridas y el hecho de que estoy creando una obra de arte”. Pero de 10 solicitudes de este tipo, sólo dos aceptan su propuesta de cobro. En algunas ocasiones ha recibido el apoyo de familiares, o como ella misma dice: “He sido becada por mi familia, porque el ingreso realmente es bajo”.
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| Lucía Armas |
Sin duda la familia de estas artistas forma parte del juego. Ya sea que pusieron en ellas la semilla del amor por el arte: “A mí me engendraron con música, nací y crecí con ella”, afirma Sarmientos; o que les hayan inculcado este tipo de formación: “Mis dos hermanos pequeños se dormían adentro del carro mientras mi mamá me llevaba junto con mi hermana a los ensayos”, recuerda Georgina Pontaza.{{Todas recuerdan a un padre o una madre que las motivó para seguir adelante y hacer de su música o actuación una carrera, paralela a otros compromisos profesionales o personales. Este apoyo, económico y moral, también implica aceptar que sus hijas no compartirían con ellos momentos especiales como las fechas de cumpleaños y desvelarse constantemente por las llegadas de madrugada.{{Las cosas parecen complicarse un poco, más cuando se trata de formar el propio hogar porque algo está decidido: en sus vidas no cabe la idea de una pareja que les impida desarrollar su carrera artística. “Desde que empecé con esto no he tenido una relación formal. Uno de mis novios me puso a escoger entre la radio y él, le dije que jamás debió haber preguntado eso. Definitivamente y gracias a Dios escogí la radio”, cuenta Celia Recinos. Está segura de la existencia de un hombre que: “En su vida también tenga algo propio por hacer, que pueda entender mi ritmo de trabajo, incluso acompañarme a los espectáculos y comprender que en esos momentos mi atención no va a ser para él”, comenta.{{Sin urgencia, Georgina Pontaza también parece guardar la esperanza de “encontrar a alguien que soporte el ritmo de trabajo”. A pesar de contar con una agenda apretada, sus experiencias anteriores le han enseñado que es posible “hacer un tiempo para compartir, ya sea en el almuerzo, en la noche, para ir al cine o apartar algún momento durante el fin de semana”.{{De igual manera piensa Klaudia Marcel, quien contempla entre sus planes a corto plazo contraer matrimonio con su novio extranjero. Mientras que Ana Carlos se goza en decir: “Desde hace ocho años tengo una pareja que me fascina”. Concluye afirmando que es posible tener un romance y dedicarse a una profesión como la suya, siempre y cuando “la pareja sea una persona que comparta los mismos objetivos en la vida, que no coarte ni se deje coartar en el desarrollo de sus proyectos”.{{Lo cierto es que el buen ejercicio de toda profesión conlleva satisfacciones y sacrificios, y ninguna garantiza una remuneración justa ni las condiciones perfectas de trabajo. Pero las relacionadas con las artes escénicas tienen la particularidad de estar expuestas al público y a la crítica.
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| Ana Carlos |
Las mujeres en el escenario o detrás de una cámara de cine o televisión no escapan a la discriminación por el hecho de ser mujeres. Aunque la mayoría se identifica con una personalidad fuerte, en la que no cabe la idea “feminismo contra machismo”, también aceptan haber sido subestimadas. Por ejemplo, Ana Carlos recuerda: “Cuando entré a trabajar en cine fue difícil, porque los hombres no están acostumbrados a recibir indicaciones de mujeres, la solución fue no trabajar con machistas. Pero recuerdo que en una ocasión me llegaron a decir: ‘Te pago para que te callés y no por tu opinión’”. La cineasta, asegura, no tomó en cuenta el comentario y decidió seguir adelante.{{Por situaciones similares ha pasado Mónica Sarmientos, quien vivió una experiencia parecida al hacer sugerencias sobre el papel que interpretaba un compañero hombre. Annaelise Magermans recuerda la vez en que uno de los técnicos no le quiso conceder la razón cuando ella le advirtió que un monitor estaba fallando. En lo personal, esta cantante que se dio a conocer desde niña, asegura que en algunas ocasiones se siente discriminada no por el género, sino por su edad: “Me miran como niña, ya tengo 22 años y a veces me dicen ‘te voy a pagar tanto’, como quien piensa que no me va a importar o que por ser joven no sé cuánto es lo justo. Pero ¡momento! porque siempre busco darme mi valor”.{{Y en un trabajo donde la imagen cuenta, el peso no es algo que pase inadvertido. “Desde pequeña me han discriminado por mi físico, pero he aprendido a vivir con eso. En general me considero una gordita feliz, pero, claro, por cuestiones de salud lo mejor es tomar medidas al respecto”, afirma Sarmientos.
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| Mónica Sarmientos |
Ser joven, atractiva y talentosa también puede llevar a convertirse en el objeto del deseo de algunas personas que, lejos de apreciar la capacidad artística de las mujeres, se fijan en sus curvas. Las ofertas no faltan. “Hay que decir 'no' a muchas cosas, a veces le presentan a una todo en bandeja de plata o conoces gente que aparentemente puede facilitar las cosas”, afirma Klaudia Marcel. De hecho, la decisión de dedicarse al entretenimiento infantil tiene que ver con la forma en que el público masculino la miraba cuando salía al escenario como asistente de su papá, el Mago Marcel. Estos incidentes, aseguran las protagonistas, se dan también en la danza y el teatro.{{Para Annaelise Magermans la regla también está clara: “Tengo una buena reputación, porque no he hecho nada malo. El ambiente se presta a otras cosas, pero me he dado mi lugar”. Y es que no son sólo las propuestas indecentes circulan detrás del escenario, sino también ciertas sustancias peligrosas. “Las giras son cansadas, una llega temprano a un lugar, tiene que responder a entrevistas, se presenta el concierto, después te invitan a comer a un restaurante o a una fiesta que termina a las cinco de la mañana, y a las seis tienes que empezar de nuevo. Llega un momento en que el cuerpo no aguanta y muchos han optado por consumir cocaína u otra droga para levantarse. Yo, no. Mi vicio es el canto”.
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| Claudia Marcel |
La Dirección General de Espectáculos Públicos, una dependencia del Ministerio de Cultura y Deportes, es la principal institución a cargo de vigilar por el contenido, tanto como por la forma en que se presentará cualquier actividad de entretenimiento. Esta oficina fue creada en 1956 con una ley decreto del mismo año. Tiene a su cargo la autorización y supervisión en las presentaciones de “cine, televisión, teatro, danza, música, recitales, conferencias, circos, eventos deportivos, corridas de toro, peleas de gallo y todas aquellas exhibiciones públicas en las que su presentación sea remunerada o gratuita por medio de invitación”, cita dicha ley.{{De acuerdo con Ligia Castro, jefa interina de esa dependencia, la dificultad para supervisar las exhibiciones que se presentan en todo el país, es la escasez de personal, puesto que en su departamento existe un total de 10 personas que hacen labor administrativa, además de asistir a las presentaciones públicas. Ella es la única mujer de esa dirección, y no escapa a los sacrificios que hacen las artistas: “Salgo de la oficina todo el tiempo y muchas veces el trabajo se termina a medianoche”. Expresa la necesidad de que existan más mujeres involucradas en ese trabajo, pero advierte que deben poseer “carácter fuerte y criterio amplio para la clasificación de los espectáculos”.
Por Alejandra Cardona