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| Regina y César Kim, junto a sus hijos Sunji, Hyunji, Eunji y Minu Andrés. |
Proceder de culturas distintas, profesar distinta religión o presentar una diferencia significativa de edad son circunstancias que pueden hacer una relación de pareja más atractiva o interesante, pero también pueden generar conflictos que conviene analizar antes de establecer lazos permanentes. {{{Aunque memorizó las breves intervenciones que tendría en la ceremonia, el día de su boda Regina no entendió palabra alguna del sacerdote coreano que la unió en matrimonio con César Kim. Ella no hablaba el idioma de su pareja quien sí manejaba un español aceptable. {{Regina -guatemalteca-, conoció en 1991 a César -coreano-, cuando ella llegó a trabajar como auxiliar contable en una empresa maquiladora. El había sido enviado al país para trabajar dos años en la administración. Después de conocerse, se enamoraron y la vida de ambos cambió. Pero aquella boda no se celebró sino 7 años después, cuando la pareja había superado un largo y difícil proceso de adaptación.{{De acuerdo con Antonio López, psiquiatra, el proceso de enamoramiento implica, en todos los casos, ajustes bioquímicos -a nivel cerebral- destinados a la búsqueda de placer. “Cuando nos enamoramos, secretamos muchas endorfinas y esto nos da una sensación de bienestar tal que nos cuesta pensar”, anota Sibyl Prado, psicoterapeuta. No obstante, señalan, la actitud que cada individuo adopta en este proceso está ineludiblemente ligada a su realidad biopsicosocial, su religión, cultura y predisposición psicológica. {{“El se va a ir y te vas a quedar sola”, era la advertencia que Regina recibía de su familia, mientras César pensaba en los prejuicios raciales que, hace 15 años, eran más sensibles en Corea. “Existe la creencia de que la raza coreana es pura y era muy difícil casarse con alguien de otra cultura”, refiere. Cuando supo que iba a ser padre -sin haberse casado-, César viajó a Corea para dar la noticia a su mamá quien pareció tomarlo con naturalidad. Más tarde, un amigo de la familia lo llamó para recriminarle y darle cuenta del dolor de su mamá. {{El nacimiento de la primera hija de la pareja motivó el acercamiento de ambas familias, pero esto no significó el fin de las diferencias: “Después de la primera etapa donde todo es pasión, se produjo el famoso choque cultural”, comenta César quien manejaba un concepto de hogar muy distinto al ideal de Regina. “Los hombres en Corea trabajan duro, mientras la mujer se queda en casa. El marido llega tarde, incluso con tragos, y ella lo trata como rey” explica al recordar su confusión cuando Regina manifestaba su enojo negándose a hablarle y a darle de comer. {{“También me costó aceptar que, cuando teníamos reuniones, sus amigos y mi familia estaban separados, hablando un idioma diferente y comiendo comidas diferentes”, recuerda Regina. Los conflictos en la pareja se prolongaron por varios años. {{
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| Desde hace dos años, Fabiola vive en Italia al lado de su esposo Roberto Gelleni. En la foto, la pareja celebra el bautizo de su hija Daniela. |
De acuerdo con López, cuando existe un particular interés por formar pareja con una persona de distinta nacionalidad, suele haber menos conflicto y el proceso de adaptación es más fácil. Un buen ejemplo es la experiencia de Claudia quien, desde niña, deseó casarse con un extranjero. Claudia -guatemalteca- y Etienne -belga- se conocieron mientras ambos estudiaban un idioma maya en una universidad local, en 1989. Etienne había llegado sin el propósito de establecerse de manera permanente. Ambos tenían en común los idiomas inglés y español, pero él era 12 años mayor que ella. {{“Cuando lo conocí no pensé que pudiera surgir algo porque él era mayor y teníamos intereses distintos” comenta Claudia. No obstante, dos años después, teniendo ella 21 y él 34 años, se casaron. “Al principio fue la comida (...) pero lo que más me costó fue adaptarme a su ritmo, pues suele hacerlo todo muy rápido y, entre otras cosas, es muy puntual”, recuerda. El principal reto que Etienne observa en estos casos es la inserción económica del cónyuge que adopta una nueva cultura: “Uno se adapta porque tiene una razón para lograrlo. {{Para Fabiola, hermana de Claudia, el cambio fue más radical. Aunque ella no tenía el propósito de formar pareja con un extranjero, se enamoró de Roberto cuando vivió en Italia, donde fue operada en 2001. “Nos enamoramos desde el primer día que nos vimos. Pasé cuatro meses de recuperación –en Italia-, pero no podíamos vernos porque estábamos bajo las críticas de quienes no entienden a las familias multiculturales”, recuerda. {{Al saber que Fabiola volvía a Guatemala, Roberto tomó el primer avión disponible y vino para declararle su amor y hablar con sus papás. Su tercera visita al país fue para casarse con ella y llevarla consigo a Italia donde hoy radican junto a su hija de dos años que crece aprendiendo español e italiano. {{
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| “Cuando uno decide vivir donde vive la pareja, muere un poco a su cultura porque debe adaptarse al entorno” dice Etienne Adant, en la foto junto a Claudia y sus hijos Emilie y Sébastien. |
La globalización es un fenómeno que Carolina Girón, directora de proyectos del Instituto Centroamericano de Estudios Sociales, Incedes, cita como precursor de una apertura cada vez mayor hacia las uniones interculturales. En este contexto, Internet es visto como el mejor aliado para forjar nuevas relaciones y mantener romances, incluso, a distancia. {{Además, por ser la guatemalteca una raza proveniente de una mezcla, en el país existe “más atracción hacia la mezcla de nacionalidades” señala. “No es lo mismo que digas ‘salgo con un músico’ que ‘salgo con un músico cubano’. Automáticamente le pones 'apellido' porque eso lo hace más interesante” ejemplifica. {{
Entrar o salir del rebaño“Guatemala es un país altamente religioso” señala Timothy Steigenga, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Florida y experto en los temas de religión y migración. Pero, “la institucionalidad de la religión está en flujo continuo: mucha gente que creció en determinada doctrina se cambia a otra”. Una de las razones frecuentes para este “cambio de religión” es casarse con una persona que sigue una doctrina diferente. {{En Guatemala, dice Steigenga, la iglesia evangélica es uno de los grupos con reglas más fuertes acerca de la conducta. De acuerdo con David Suazo, profesor de Teología del Seminario Teológico Centroamericano, Seteca, la mayoría de religiones con presencia en el país –católica, evangélica, protestante, adventista, mormona y testigos de Jehová- no es prohibitiva en este sentido, aunque todas manejan el mismo principio: es ideal que los cónyuges profesen la misma fe.{{Las investigaciones muestran que las mujeres superan en número a los hombres cuando de asistir a la iglesia se trata. Expertos observan otro hecho interesante: en el tema de religión, suele ser el hombre quien cede. “En estos términos, la mujer tiene mucha fuerza y suele hacer valer sus convicciones” anota Suazo. {{Pero esto no se aplica a todos los grupos ni en todos los términos. Existen círculos y familias conservadoras que ejercen presiones exacerbadas. Posturas extremas, dice Antonio López, generan un factor de riesgo para la relación porque representan el cierre de un círculo importante para la pareja. {{
Espacios de negociaciónCon algunas excepciones, el nivel socioeconómico y grado académico de los cónyuges son factores determinantes a la hora de negociar aspectos como las costumbres y forma de vida. Esta apertura para negociar no suele darse cuando existe vínculo con grupos más radicales. Así opinan los amigos de *Raquel, una guatemalteca de cuna católica, quien contrajo nupcias con un hombre originario de Líbano. “Al principio, estaba deslumbrada; adoptó la religión de él y la forma de vestir de las mujeres musulmanas”, comentan. Las cosas se complicaron cuando nacieron los hijos, un varón y una niña. Tras viajar en dos ocasiones a Líbano, Raquel supo que no deseaba aquella formación para su hija y, con dificultad, convenció a su esposo para que solamente su hijo fuera instruido en la religión islámica. {{La llegada de los hijos, dice Suazo, puede detonar nuevos conflictos para las parejas mixtas ya que es preciso un acuerdo para elegir la formación académica y espiritual de ellos. “Que haya compatibilidad aumenta las posiblidades de éxito para la familia”, indica López. {{Sibyl Prado identifica dificultades comunes para las parejas, que van más allá de barreras idiomáticas y culturales. “Muchos matrimonios cuyos miembros comparten la misma cultura y religión fracasan debido a que no hubo intereses en común”, señala. Estas características pueden hacerlo más complicado, pero no es imposible salir adelante cuando el amor es fuerte, existe buena comunicación y se trazan objetivos comunes, agrega. {{Esta fue la fórmula que salvó el matrimonio de Regina y César Kim quienes experimentaron un cambio positivo después de haber iniciado una empresa familiar que manejan juntos. “Cuando empecé a pasar más tiempo con ella y con mis hijos, entendí el valor de la familia. Nos comunicamos más y vivimos más tranquilos” afirma César cuyo matrimonio con Regina se produjo tras la llegada de la segunda desendiente, en una triple celebración que incluyó una ceremonia en Corea. {{ * Nombre ficticio
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“No dejo de sentirme incómoda cada vez que entramos a un lugar y todos voltean a vernos”, dice *Norma -de 42 años-, quien vive en unión libre desde hace tres años con *Jorge -30-. La pareja es parte del pequeño grupo de personas que se atreve a desafiar los convencionalismos sociales que no aceptan una relación donde la mujer es mayor que el hombre. {{En más del 90 por ciento de los matrimonios que se dan en Guatemala, el hombre es cuatro o cinco años mayor que la mujer, refiere Carol Girón, de Incedes. “Es lo socialmente aceptado. La gente cuestiona una relación donde el hombre es menor: ‘¿Cómo puede andar con esa ‘vieja’? aunque ella tenga 21 y él 18”, comenta. {{Antonio López observa un rango de más-menos 10 años, como diferencia máxima de edad para que una relación pueda funcionar. “Cuando la diferencia es mayor, es más difícil adaptarse debido a que se manejan motivaciones, gustos e ideas diferentes”, señala. Contrario a lo que suele pensarse, el médico explica que, con personalidades sanas, las posibilidades de éxito aumentan cuando la mujer es mayor, debido a que es más constante en su papel de proveedora afectiva y más tolerante. {{No ocurre lo mismo en el caso contrario pues por ser hombre y, además, mayor, el varón tiende a ejercer más dominio. La ventaja que Sibyl Prado observa en estos casos es que “está salvada la parte reproductiva”, mientras que al ser la mujer mayor puede haber conflicto en este sentido. {{La tendencia a buscar hombres de menor edad es notoria en mujeres divorciadas. “En muchos de estos casos, él o ella están buscando de manera consciente o inconsciente, una ganancia: sentirse seguros”, sostiene López. {{“La gente piensan que una se vuelve ‘mamá’ de su pareja, pero en mi caso ocurre todo contrario: él es más maduro que yo”, dice Norma. La presión social, dice López, causa más efecto en personalidades vulnerables, con tendencia a ser dependientes.
Nada garantiza el éxito, pero éste es más posible si...... Durante el noviazgo tú y tu pareja se toman el tiempo suficiente para conocer cómo es, cómo piensa y qué desea lograr cada uno, y evalúan sus diferencias. {... La decisión de casarte nace de la seguridad de que amas a tu pareja por encima de las diferencias culturales, religiosas y/o de edad, y tienes como meta hacerla feliz. {... No te casas con una persona considerablemente mayor que tú para que te dé seguridad emocional y/o económica. {... Antes de casarse, tú y tu pareja construyen una visión de vida en pareja: determinan los espacios de independencia que cada uno manejará, así como las pautas a seguir en materia económica y de relaciones familiares y sociales. {... Una vez casados, mantienen una comunicación abierta y constante. {
Entre los años 2000 y 2005, en Guatemala se celebraron 3,116 matrimonios en los cuales el varón era 15 o más años mayor que la mujer, y 394 donde la mujer presentaba la misma ventaja en edad. |
Por Lili Beteta