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Esta urbe nació de la fusión de dos: Buda y Pest. Aunque, siendo más exacto, es el resultado de la unión de tres municipios: Buda, Óbuda y Pest. Pasearla es recorrer la historia de Hungría.
Su río, el Danubio, está atravesado por preciosos puentes como los llamados Arpad, Margarita o Isabel. Sin embargo, el más famoso, fotografiado y conocido es el de las Cadenas. Sujeto sobre dos inmensos pilares a la entrada, en los dos extremos montan guardia dos leones de piedra a cada lado.
Uno de los grandes encantos de esta ciudad es, desde luego, realizar un inolvidable paseo nocturno en barco a lo largo del Danubio.
Buda es la ciudad antigua, con calles estrechas y empinadas. Fue el primer asentamiento de la actual Budapest y creció defendida por una pequeña colina desde la cual se nos regala una excepcional panorámica. Aquí visitaremos multitud de monumentos. Entre ellos la iglesia de San Matías y el Palacio Real. No dejaremos de conocer, igualmente, el monte Gellért.
La iglesia de San Matías es el centro de Buda. A su lado se sitúa el Bastión de los Pescadores, una curiosa y llamativa fortificación con torres, angostos pasadizos y baluartes -cuyo nombre proviene de una antigua lonja de pescado existente en este lugar-. Toda la ciudad medieval del barrio del castillo (con preciosos edificios como el palacio Sándor, el palacio Batthyäny o el teatro del castillo) es un lugar tremendamente turístico.
Pest, a diferencia de Buda, es moderna, de amplias avenidas y diseño rectangular. En nuestro paseo apreciaremos calles con casas de estilo neoclásico, muchas de ellas en fase de restauración al haber estado durante bastante tiempo sin mantenimiento. La calle peatonal más frecuentada es Váci Utca. Aquí podemos hacer las compras y comer en alguno de sus muchos restaurantes.
A orillas del Danubio se encuentra el Parlamento. Desde luego la visita a su rico interior es obligada por sus hermosas estatuas de héroes húngaros, además de singulares edificios en sus laterales.
La plaza de los Héroes, a la que se llega por la avenida Andrassy, es otra de las paradas necesarias. La avenida Rakoczi es un gran eje transversal de la moderna ciudad de Pest.
Por último, aunque se quedan muchas visitas y rincones en el tintero, es importante destacar la basílica de San Esteban, con su inmensa cúpula o la gran sinagoga, la mayor de Europa.
Este año es ideal para hacer nuestras maletas y elegir como destino vacacional la capital húngara. Si en alguna ocasión soñó acercarse a esta hermosísima ciudad, éste es el momento. Una fecha única para disfrutarla, ya que este año se engalana orgullosa para celebrar el 125 aniversario del nacimiento del gran compositor húngaro Béla Bartók(1881-1945), cuya obra musical ha sido reconocida internacionalmente.
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Juan Antonio Narro Prieto