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En busca de la imagen perfecta

agosto - 2006

Toda mujer desea llegar impecable a una reunión.  Pero ¿cómo saber que se ha caído en la obsesión por la imagen?  La respuesta es cuando se deja de asistir a una actividad porque el peinado no quedó como se esperaba, o porque el vestido deja ver unas libras de más.  Estas actitudes ameritan una autoevaluación y la búsqueda de ayuda profesional porque se le está prestando una exagerada atención a la imagen y a lo que los demás puedan pensar.

Cuando se manifiesta esa perturbación anímica, producida por una idea fija e inaceptable de la apariencia, es afectada la armonía emocional y se interrumpen las actividades sociales y laborales, porque siempre se juzga mal el aspecto físico y se piensa que los demás también están percibiendo esos supuestos defectos.  De acuerdo con la psicóloga Karin Baaz, las personas obsesionadas pueden invertir mucho tiempo y dinero para vestirse a la moda, están pendientes de las novedades cosméticas y de esa manera intentan cumplir con el ideal de belleza actual.  Sin embargo, jamás quedan conformes.  Vigilan su imagen de forma constante, siempre es prioritario su cuidado personal, aunque esto no les deje tiempo para compartir con la familia.  Y observan con escrutinio la imagen de los demás.

¿Quiénes suelen experimentarlo?

Por lo general son personas que tienen baja autoestima.  Algunas fueron rechazadas cuando estaban en el vientre materno, porque los padres querían un varón o no deseaban el embarazo.  De igual manera ocurre en personas a quienes se les castigó en la niñez, no se les dejó expresarse o sus ideas jamás fueron aceptadas.  Suelen ser inseguras y negativas. También se manifiesta en las jóvenes que a temprana edad se les enseñó que el cuidado de la imagen era lo más importante de una persona; así como las que fueron víctimas de burlas por algún defecto físico, incluso que hayan quedado marcadas con apodos.  Estas personas disfrazan esas cargas emocionales manteniendo una imagen nítida, perojamás quedan satisfechas, afirma la psicóloga Jessica Cárdenas.

Asimismo, el afán de tener una figura similar a la de determinada actriz despierta el deseo de verse igual, por ello cada día luchan por conseguir ese atractivo.  Algunas tienden a identificarse como obsesivas, compulsivas, con pensamientos y acciones repetitivas, explica la psicóloga Georgina Salcido de Palmieri.  Muchas jóvenes que no aceptan algunas de sus característica físicas son tímidas y se muestran ansiosas cuando son observadas por los demás.

Quienes no logran cambiar dicho estilo de vida pueden caer en trastornos alimenticios como la anorexia y la bulimia.  Además podrían llegar a presentar otra enfermedad psicológica llamada “trastorno corporal dismórfico”: las personas sobre estiman un pequeño o incluso imaginado defecto en una determinada parte de su cuerpo y no pueden dejar de pensar en eso.   Muchas adolescentes optan por disminuir sus actividades sociales y evitan vestir prendas que pongan en evidencia su supuesta imperfección; algunas recurren a la cirugía.   

Otras edades

También son presa fácil de la obsesión por el físico, las mujeres que superan los 30 años y desean recuperar su silueta después de la maternidad.  Otras se atormentan con las primeras muestras de envejecimiento o maltrato de la piel, por ello constantemente se cuidan para que el proceso normal de envejecimiento sea más lento y menos drástico, indica de Palmieri.

Por lo general, este grupo encuentra un mejor estímulo y armonía cuando sobresale en otras áreas de su vida, o cuando hace algunos cambios en su arreglo, equilibra su autoestima y se torna másproductiva.  


Recomendaciones

• Es conveniente encontrar la causa que provoca la obsesión, para ello es importante recurrir a terapias con profesionales.
• Aprender a detectar las actitudes positivas en sí misma y en los demás estimula la salud mental. 
• Leer textos que enriquezcan la autoestima.
• La meditación es una herramienta valiosa que también puede ayudar en estos casos.
• Socializar con personas que mantengan humor y optimismo.
• Quienes se identifican con este problema deben entender que en la medida que se acepten, quieran y valoren a sí mismas, los demás también lo harán.

Margarita Pacay
Fuentes: psicólogas Karin Baaz, Jessica Cárdenas y Georgina Salcido de Palmieri. 

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