Actualidad¿Quién no quisiera ser la protagonista de una novela en la cual, después de atravesar una crisis económica y no saber cocinar, se convierte en una empresaria que exporta una salsa de su propia invención? La buena noticia es que no se trata de ficción. Estas son las historias de mujeres cuyo emprendimiento las llevó, cual boleto en mano, a viajar por la ruta del éxito.
La historia de la mujer que no sabía cocinar y ahora exporta su producto tiene nombre y apellido. Se trata de Alma Ruiz, quien en 1982, graduada en Administración de Empresas, terminó su relación laboral con una importante firma. Atravesaba problemas financieros y en medio de la angustia, su madre vio la oportunidad: “M’hija, venden La Chicharronera”. Esas fueron las palabras que la llevaron a deshacerse de los muebles y otras pertenencias para comprar un restaurante ubicado en la zona 4 de la ciudad capital.
Sin la menor experiencia en la cocina, Alma aceptó la primera lección para preparar chicharrones. El olor a manteca le desagradaba, pero en cuestión de meses era una experta en la labor. Dispuesta a mejorar el servicio del lugar hizo cambios en el menú y al personal. Después de tres años decidió cambiar el chimichurri. “Hice varios ensayos. Cuando obtuve la salsa que me agradó, no recordaba cómo la había preparado. Junto a mi mamá tuvimos que experimentar de nuevo y en el proceso fundimos media docena de licuadoras”, cuenta.
El esfuerzo valió la pena. La salsa verde La Chicharronera se empezó a vender en presentación artesanal a salvadoreños que venían de visita al país. En 1987 el producto se envasó. Después de muchas dificultades obtuvo el registro sanitario y, empeñada en introducir su producto en los supermercados, fue y se sentó estratégicamente frente a la puerta de la gerente indicada. Cuando ella salió -cuenta- le enseñé el frasco y le di a probar la salsa con galletas saladas. Al día siguiente tuve que llevar en camioneta las primeras dos cajas.
Pero ahí no termina todo. En la actualidad se realizan los trámites para vender el producto en Centroamérica y se trabaja en la formulación de un recado adobado y una salsa picante.
Aunque la historia pareciera imposible de imitar, José Herrera, Director ejecutivo de Empresarios Juveniles, asegura que todas las mujeres pueden ser emprendedoras, definiendo así a la persona que tiene un objetivo y trabaja por él. De esta manera el éxito puede ser conquistado por una estudiante que busca nuevas técnicas de estudio y mejora los resultados, tanto como por una mujer que logra bajar de peso o cambiar un hábito. “No en todos los casos se trata de tener una empresa o conquistar el mundo, las pequeñas cosas son las que forjan el carácter de una emprendedora”, afirma.
Y es que el carácter de una emprendedora está marcado por actitudes como las siguientes:
• Responde a una acción –motivación o necesidad- que la saca de una zona cómoda.
• Toma todos los riesgos. Pero no es el tipo de persona que se tira al agua sin saber nadar. Se informa, estudia las circunstancias, mide las posibilidades de triunfo y de fracaso.
• Tiene una visión y ve con claridad la ruta que debe seguir para alcanzar su objetivo.
• Sabe que va a encontrar obstáculos en el camino, pero también está segura de superarlos.
• Reflexiona acerca de las experiencias, valiéndose de lo bueno y lo malo para alcanzar la meta.
• Es perseverante, no le teme al trabajo y busca constantemente capacitarse.
• Se siente cómoda al realizar proyectos en equipo.
• Comparte el éxito con los demás, conocidos y no conocidos.
• Tiene fe y seguridad en sí misma.
• Sabe cuándo parar y no está dispuesta a sacrificar a su familia ni amigos a cambio del éxito. Es un modelo positivo.
El equilibrio entre la familia y el trabajo
Conjugar los roles de esposa, madre y trabajadora no es fácil. De hecho, los hogares no son perfectos pero Ximena Ramírez González, presidenta del Congreso Permanente de Mujeres Empresarias de Nicaragua, señala: “La atomización de la familia es un flagelo creciente contra el cual hay que luchar porque cada vez hay más hogares destruidos, cuando el objetivo es compartir lo que cada una está haciendo”. Para ella la clave de su éxito ha sido integrar a la familia en su vida de negocios y de líder empresarial, por ejemplo haciendo viajes juntos.
Ana María Araujo, doctora de la Universidad de La Sabana, en Colombia, señala que la mujer es una emprendedora desde siempre por ser la transmisora de valores y la encargada de cuidar de la salud física, psíquica y espiritual de las nuevas generaciones.
Como promotora de la corriente de complementariedad, una nueva visión que intenta resolver los conflictos entre feminismo y machismo, el hecho de que la mujer tenga la capacidad para hacer varias cosas a la vez debe aceptarse con cuidado. “El mundo público está hecho por hombres y para hombres, tiene horario de hombres que contaban con una mujer esperándolos en casa”. La propuesta es hacer un mundo más humano en el cual las habilidades del hombre y de la mujer se complementen, tanto para conservar el hogar como para el éxito individual.
En todo caso, el psiquiatra José Antonio López sugiere hacer uso de la buena comunicación para resolver los conflictos que surjan por las diferencias o similitudes de personalidad. Pues cuando ambos son emprendedores, puede haber cierta rivalidad por alcanzar el éxito de sus proyectos personales. Lo más común es que estas mujeres busquen inconscientemente parejas con un espíritu emprendedor menos desarrollado, lo cual también podría llevar a discusiones cuando no se comprende el nivel de iniciativa de cada uno.
Dispuestas a capacitarse y a correr riesgos
Así como Alma tuvo que aprender a preparar chicharrones, Ana Vásquez decidió conocer las técnicas de siembra y cosecha de manzanilla, para reemplazar parcialmente el cultivo de maíz. Aprendió a preparar abono orgánico, a manejar conceptos financieros y actualmente se está capacitando como promotora de plantas medicinales, siendo parte del grupo de mujeres involucradas en el proyecto de la Cooperación para el Desarrollo Rural de Occidente, Cedro.
Ana es el ejemplo de la mujer que toma riesgos. Cuando aceptó sembrar un poco de manzanilla en su pequeño terreno, lo hizo pensando en la alimentación de sus tres hijos y en animar a su esposo con discapacidad. Nunca concibió que con la nueva cosecha recibiría cinco veces más ganancias que la obtenida por la venta de maíz. Aún menos se imaginaba que parte de su trabajo se iba a vender en las góndolas de supermercados, en frascos con la etiqueta de productos spa.
“Lo que anhelo es animar a más personas para que hagan cambios en su producción, porque hay mujeres con niños pequeños que deben alimentarlos y mandarlos a la escuela. Mi hijo más pequeño tiene 14 años, está estudiando, y por eso me arriesgo”, comenta Ana.
Trabajo en equipo: visión y gloria compartidas
El proyecto coordinado por Cedro es una muestra de cómo los proyectos en manos de personas emprendedoras dan frutos suficientes para compartir con otros. Lesbia Talo, gerente de la empresa creada por la Cooperativa, comenta que el proyecto está enfocado a mejorar las condiciones productivas de los minifundistas, a incorporar a las mujeres en el desarrollo de la economía y a conservar el medio ambiente.
Como profesional, y sobre todo como emprendedora, Lesbia también sabe la importancia de tener una visión: “Esperamos llegar a todos los supermercados de Guatemala y al resto de Centroamérica. Nos queda un largo camino y por ello debemos ir lento, especializarnos y hacer la inversión humana y de infraestructura necesaria”.
Por otra parte, el éxito de los proyectos desarrollados por las mujeres citadas en este reportaje fue producto de un trabajo en equipo. Esto estaba claro desde el principio para María Eugenia Toruño, dueña de una agencia de viajes y quien vio la oportunidad de hacer crecer su negocio al asociarse con agentes independientes. “Las personas que tienen visión amplia, extienden sus horizontes y hacen alianzas internacionales”, comenta. Para ella el éxito del equipo es su propio éxito.
Y no hay mejor manera de enseñar que con el ejemplo. Por eso Maruja, como la llaman sus compañeras, es una de las principales voluntarias de Mujeres de conquista, un programa internacional que apoya a instituciones dedicadas a la protección de los niños. Este movimiento también está encaminado a la capacitación de la mujer latinoamericana, por eso se organizan cursos, seminarios y otras actividades en las cuales sus participantes tienen la oportunidad de trabajar en su desarrollo personal.
Soñar en grande, como recomiendan las entrevistadas, no se circunscribe a la satisfacción individual. Las emprendedoras saben compartir las ganancias y la satisfacción con la familia, el vecindario y hasta con la comunidad.
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| Karin Pira, Liz Díaz, Claudia de Estrada y María Eugenia Toruño. |
Dadas las características de una emprendedora, los expertos en el tema se refieren más bien a un estilo de vida que “ayuda a desarrollar el potencial creativo, el potencial espiritual, el potencial intelectual y el potencial de realización”, indica el psiquiatra José Antonio López.
Si bien hay personas que nacen con las habilidades mencionadas, el número es reducido, “la mayoría debe formarse, al igual que los virtuosos en el arte”, agrega Herrera. Su recomendación es recibir cursos ofrecidos por empresas dedicadas al desarrollo de habilidades, así como buscar oportunidades de participación en instituciones relacionadas con el objetivo que se persigue, ya sean los negocios o un proyecto social.
Una vez la persona cuenta con la información necesaria para emprender su proyecto, es indispensable tomar la decisión. En teoría dar el primer paso parece fácil, pero en muchas ocasiones significa atreverse a cambiar el ritmo de vida. Un ejemplo de ello es el caso de Karin Pira, quien después de 11 años trabajando en una embajada y acostumbrada a recibir un cheque mensual, decidió renunciar y dedicarse a su propia empresa como agente de viajes. “Tomar la decisión me llevó un año. No fue fácil. Al principio me costó no tener jefe, horario ni una remuneración segura, pero sabía que el cambio era positivo”.
Karin es una de las 700 guatemaltecas asociadas a una agencia de viajes con representación en 12 países. Esta firma inició operaciones en Guatemala por iniciativa de Claudia de Estrada, quien aceptó el reto de los negocios por Internet.
Aceptar la propuesta de vender boletos aéreos vía electrónica no fue fácil para Claudia después de haber renunciado al cargo de gerente en una empresa, montar y cerrar su propio negocio y dedicarse por un tiempo al cuidado de sus hijos. Ahora dice: “No tenía idea de lo grande que puede ser –el proyecto-. Valentía es enfrentarse al miedo y vencerlo, y los fracasos son peldaños para alcanzar el éxito”.
Una emprendedora no está exonerada de los fracasos. “Muchos proyectos terminan en cinco años, por eso la persona debe tener las cosas claras, ver los riesgos, saber adónde quiere llegar. Decir 'yo no era para eso' lleva a retroceder, a frustrarse y hace más lento el proceso de recuperación”, explica Herrera. Cuando se toma la decisión de cambiar el estilo de vida, en vez de reaccionar ante una crisis, el camino a seguir se analiza mejor, hay tiempo y una planificación.
Ser una persona con muchas iniciativas también puede llevar al desgaste físico y emocional. De no tener claro cuándo es necesario descansar, la emprendedora podría caer en un estado de estrés que la lleva a aislarse, sentirse incomprendida, irritable y cansada. Si su autoestima se viera dañada podría caer en el trastorno de una obsesiva compulsiva, como se reconoce a las personas que, entre otras características, buscan reconocimiento de forma egoísta y están dispuestas a sacrificar el bienestar familiar.
¿Eres una verdadera emprendedora?Para desarrollar el espíritu emprendedor
Estas son sólo algunas de las organizaciones e instituciones a las cuales puedes acudir para desarrollar las habilidades de emprendedora y otros talentos de acuerdo a tus intereses:
Instituto Técnico de Capacitación y Productividad, Intecap. Capacitación y cursos varios. Teléfono 2410-5555.
Red Winner. Enlace y capacitación gratuita para el comercio electrónico. Teléfono 2439-4028.
Asociación Guatemalteca de Exportadores No Tradicionales, Agexpront. Capacitación en las exportaciones no tradicionales. Teléfono 2422-3400.
Ministerio de Economía, Micro, pequeña y mediana empresa, Mipyme: Programa Relex. Capacitación y apoyo a la mujer empresaria. Teléfono: 2337-4727.
Empresarios Juveniles. Cursos varios de capacitación empresarial dirigidos a niños y jóvenes. Teléfono 2475-4054.
Responde sí o no a las siguientes preguntas y evalúa tu coeficiente empresarial.

Determina tu coeficiente empresarial
Puntaje y clasificación
De 35 a 44: Excelentemente calificada para emprender
De 15 a 34: Estás bien preparada
De 0 a 14: Tienes buenas posibilidades
De -1 a -15: Baja probabilidad de éxito
De -16 a -43: Tu talento está en otra parte
Fuente: Test proporcionado a Entrepreneur Media, Inc., por Northwestern Mutual Life Insurance, Co., y adaptado por Entrepreneur en Español.
Fuentes: José Antonio López, psiquiatra. Lesbia Talo y Ana Vásquez, de Cooperación para el Desarrollo Rural de Occidente, Cedro. Ximena Ramírez González, del Congreso Permanente de Mujeres Empresarias de Nicaragua. Ana María Araujo, de la Universidad La Sabana, Colombia. Roberto Artavia, Rector del Instituto Centroamericano de Administración de Empresas, INCAE. I Congreso de Mujeres Líderes de Guatemala, Cámara de Comercio de Guatemala. José Herrera, Director ejecutivo de Empresarios Juveniles. María Eugenia Toruño, Karin Pira y Claudia de Estrada, de Travel One. Alma Ruiz, de La Chicharronera.
Por Alejandra Cardona