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Implantes: ¿moda, negocio o armas de guerra?

enero - 2007

Estrategias publicitarias que refuerzan la inconformidad de las mujeres con su propia apariencia y amplían las posibilidades de acceso económico, han hecho de la cirugía plástica uno de los negocios más prósperos del país.  Buscando destacar dentro de su propio género y atraer al opuesto, mujeres desde los 15 años de edad se someten a un procedimiento cuyos resultados en algunos casos no son los esperados.

Si en el pasado la idea de que “ellos las prefieren rubias” dio gran éxito a la industria de los tintes para el cabello, hoy la devoción del género masculino hacia el busto grande y redondo genera grandes ganancias para la industria de la cirugía plástica.  Cada año, millones de mujeres en el mundo se someten a operaciones para aumentar el volumen y mejorar la proyección de sus senos.  En Estados Unidos anualmente se registra más de un cuarto de millón de casos y se cree que aumentarán tras la reciente aprobación de la FDA para que los implantes de silicón -prohibidos en 1992- vuelvan a utilizarse. 

En Guatemala no existen datos precisos, pero varios ginecólogos estiman que el 10 por ciento de sus pacientes tiene implantes mamarios.  “Es una tendencia que ha ido en aumento”, dice Francisco Estrada Lainfiesta, presidente de la Asociación de Ginecología de Guatemala.  El profesional, al igual que la mayoría de sus colegas, refiere a sus pacientes deseosas de mejorar la apariencia de su busto con cirujanos plásticos, con quienes trabaja en conjunto.

“Soy desconfiada y, aunque mi ginecólogo me recomendó a uno, visité a cuatro”, recuerda *Susana quien hace cinco años cambió la talla de sostén 32-A por 34-B.  Tras decidirse por el primero de los médicos consultados, en cuestión de una semana la vida de Susana cambió: “Un martes me dieron las órdenes de laboratorio, hice los exámenes el miércoles, el jueves llegué con los resultados, el viernes me operaron y salí el domingo al mediodía”.

Susana dice haber sentido dolores fuertes.  “Me inyectaron analgésico por tres días, cada 12 horas; no podía subir los brazos; bañarme y vestirme fue difícil durante 15 días”.  No obstante, dice estar satisfecha con el resultado: “Siempre tuve el complejo porque la ropa no me tallaba y tenía que usar sostenes de esponja. Cuando vi el resultado sentía que tenía un busto enorme, pero estaba muy contenta; mi seguridad se multiplicó en un ciento por ciento; me di cuenta de cómo cambia la actitud de los hombres hacia una”.

En opinión de Susana, la mayoría de mujeres llega a un consultorio de cirugía plástica por recomendación de amigas o por anuncios que se publican en periódicos, revistas y en la guía telefónica.     

Ofertas y facilidades de pago

Toda vez cuente con los recursos y el valor necesarios, casi cualquier mujer puede adquirir implantes de silicón o solución salina, ambos se ofrecen por el mismo precio: entre Q20,000 y Q25,000.  Como estrategias de venta, algunas clínicas ofrecen paquetes que incluyen liposucción o cirugía de nariz y párpados por Q15,000 ó Q20,000 más, y facilidades de pago.  Aunque algunos médicos muestran absoluta reserva en cuanto a la identidad de sus pacientes, otros -no citados en el presente artículo- mencionan ejemplos de modelos, presentadoras de televisión y bailarinas que lucen el resultado de su trabajo.

De acuerdo con los expertos consultados, la implantación de prótesis mamarias no compromete la capacidad de la mujer para la lactancia, no dificulta la realización de mamografía, ultrasonido y resonancia magnética.  La edad tampoco parece ser un impedimento.  Tres de cinco cirujanos plásticos entrevistados, dijeron haber colocado implantes a menores de edad, incluso como regalo de 15 años, con el consentimiento de los padres.  “Es una cuestión moral porque puede darse un desarrollo sexual tardío y no está bien que los padres apadrinen ese capricho; es mejor esperar a que la adolescente tenga 18 y decida”, dice Germán Vargas, presidente de la Asociación de Cirugía Plástica.

“No se aconseja -implantes en menores-, a menos que haya hipoplasia glandular bien marcada”, anota Estrada.  Otra justificación es que les haya sido practicada una mastectomía debido a un tumor, señala Juan Carlos Bolaños, asesor médico del Departamento de prevención, educación e investigación en salud, PIENSA, del Instituto Nacional de Cancerología, INCAN.  En mayores o menores de edad con mastectomía, los implantes reducen considerablemente el impacto psicológico, afirma.

No son candidatas a una cirugía de implantes: mujeres con anemia, con tiempos prolongados de coagulación, fumadoras crónicas, diabéticas o hipertensas.  Cuando existen quistes o masas benignas en los senos, la cirugía para colocar implantes suele aprovecharse para extirparlos o practicar biopsias.

¿Silicón versus células madre?

En febrero de 2005, científicos de la Universidad de Illinois dijeron haber encontrado la fórmula para producir implantes de seno naturales.  Los investigadores utilizaron células madre para producir tejidos adiposos, haciéndolas crecer como material de relleno.  Este material puede ser moldeado y, tras ser implantado, mantiene su tamaño y forma de una mejor manera que los implantes artificiales.  Además, señalaron sus creadores, no existe riesgo de que se rompan o pierdan líquido.



Sobre aviso...

• Si has pensado en la posibilidad de aumentar tu busto con implantes, consulta antes a un experto de la salud mental para resolver cualquier motivación incorrecta.    
• Si decides someterte a la cirugía consulta a varios especialistas y solicita ver los títulos que respaldan su entrenamiento como cirujanos plásticos.  Llama a la Asociación de Cirugía Plástica y/o al Colegio de Médicos y confirma su preparación.  
• Pregunta acerca de las marcas y tipo de implantes que utilizan –procedencia y garantías de calidad y seguridad-.  Las marcas autorizadas en el país son Mentor, Nagor y McGhan -Inamed o Alergan-.
• Asegúrate de que te sea practicada una hematología completa, incluyendo tiempos de coagulación, función renal y hepática.
• Desconfía de personas o sitios que te ofrezcan una cirugía de esta naturaleza por un precio inferior a los Q15,000.00.  Esta cantidad es el mínimo que podría cubrir el precio de un par de implantes –nuevos- de una marca registrada, los honorarios de un cirujano y un anestesiólogo profesionales y los costos hospitalarios.  

Cuestión de suerte

Al igual que Susana, *Rosario, de 24 años de edad, dice sentirse satisfecha con la comodidad y popularidad conferidas por un par de implantes que le permitió pasar de una talla 32-A a 36-B.  “Mido 1.70, pero el busto siempre fue mi complejo; los novios que tuve antes decían que tenía bonitas piernas o bonitos ojos, pero no se fijaban en mi busto”.  Su trabajo como edecán en un restaurante, cuyo atractivo principal son las mujeres en camiseta y pantaloneta, se sumó a la lista de motivaciones que la llevaron al quirófano.

Aunque desde los 17 años tuvo la inquietud de colocarse implantes, Rosario no contaba con la aprobación de sus padres ni con los recursos necesarios, por lo que esperó a graduarse de bachillerato y trabajó para hacerlo cinco años más tarde.  A dos años de la cirugía dice no haber tenido problema alguno, pero refiere el caso de una amiga suya quien presentó complicaciones, tiempo después de la operación: “Le empezó a doler un pecho, le salía un líquido por la parte del pezón donde meten el implante y le tuvieron que quitar los dos -implantes-”.  

Dos cirujanos plásticos consultados acerca de este caso, atribuyen las complicaciones a posibles descuidos en términos de asepsia y antisepsia durante la intervención.  Para Vargas la explicación podría estar en la misma paciente.  “Llevo dos años realizando un trabajo de investigación y lo acabo de presentar en Brasil: la glándula mamaria está inoculada por gérmenes, porque hay un conducto galactóforo que llega hasta la superficie y así como sale leche pueden entrar gérmenes que viven ahí -antes de la cirugía-”, explica.

Al colocar implantes, Vargas realiza una biopsia de glándula mamaria para descartar la presencia de estafilococo y cualquier otro tipo de micobacteria.  Según refiere, en 265 casos ha encontrado cuatro con micobacteria fortuita y 14 con estafilococo.  “No les doy tratamiento si la infección no está activa; si se activa, ya sabemos qué es y cómo combatirla”.

“Todos los procedimientos quirúrgicos tienen riesgos inherentes”, señala Angel Darío Rosales, secretario de la Asociación de Cirugía Plástica.  Como complicaciones más frecuentes de esta cirugía se citan: infecciones -2.2 por ciento-; hematomas -3 por ciento- y contractura capsular -2 ó 3 por ciento-.  De acuerdo con Rosales, como mecanismo de defensa ante un cuerpo extraño, el organismo forma una cápsula que aísla el implante.  En los casos considerados normales, esta membrana es tan delgada como una cáscara de cebolla; cuando se engrosa y se tensa “apretando” el implante significa que hay contractura; puede palparse y verse externamente y se requiere una nueva intervención.  En muchos casos, los implantes vuelven a colocarse. 

La presencia de hematomas, infección o seroma indica que las posibilidades de contractura son mayores, explica Vargas.  “Si no se tienen estos factores predisponentes, y ocho meses más tarde se produce contractura es cuestión de mala suerte; no existe explicación”.

Guerra declarada

Ramiro Colomo, psicólogo clínico con especialidad en depresión femenina, afirma que no se trata de simple vanidad; una cintura pequeña y un busto prominente son armas utilizadas por las mujeres en una guerra cuyo fin es conquistar a un hombre –o a varios- o conservar al que ya tienen como pareja.  “Tienen una gran desventaja poblacional; por cada cinco alumbramientos en este país nacen cuatro mujeres y un hombre, él tendrá una pareja ¿y las otras tres?”, cuestiona.

El experto también concede importancia a la presión ejercida por una sociedad que rinde culto al cuerpo y a la teoría psicoanalítica que atribuye la fijación del género masculino con el pecho de la mujer, a las imágenes y sensaciones que se guardan en el subconsciente, de los primeros días de vida extrauterina cuando el seno materno prodiga alimento, calor y bienestar.  Daniela Guidi, autora del libro Salud y belleza de los senos, sugiere que quizás la gran importancia que la sociedad concede al pecho como objeto de erotismo y atracción indica que los hombres actuales no han completado su propia maduración psicológica y siguen viendo en la mujer una madre, más que una compañera. 

Guidi plantea una interrogante: “Si las mujeres atribuyen a su pecho un gran valor y le prestan gran atención, ¿no será porque lo consideran el instrumento privilegiado para conquistar al macho, visto más como hijo que como compañero?”.  Aunque existen casos de mujeres que se someten a una cirugía de aumento mamario para complacer a un hombre que se los pide y cubre los gastos, cinco cirujanos plásticos entrevistados coinciden en señalar que la mayoría lo hace por decisión propia y, algunas, sin el consentimiento de la pareja.

Para el novio que Susana tenía cuando decidió colocarse los implantes, esto no era necesario ni representó un cambio importante.  Después de un año y medio de relación, su actual pareja no se ha atrevido a preguntarle acerca de la naturaleza de su busto firme y grande, aunque ella supone que lo imagina.  El actual novio de Rosario sabe que ella tiene prótesis, lo cual, dice, no le importa pues hoy “cualquier mujer que ves en la calle tiene implantes, pero no todas son sinceras”.

Alternativas

• Píldoras y ungüentos  

En Internet y en tiendas locales se ofertan cremas y pastillas que ofrecen aumentar el volumen de los senos, sin aportar datos científicos significativos que respalden su efectividad.  La mayoría basa su supuesta acción en la presencia de fitoestrógenos –estrógenos derivados de plantas como alfalfa, hinojo, aceite de linaza, lúpulos, regaliz, salvia, soya y verbena-.  El argumento es discutible si se conoce que los fitoestrógenos tienden a reducir las funciones del estrógeno y no a incrementarlas. 

De acuerdo con Marta López, jefa del Departamento de regulación y control de productos farmacéuticos y afines, del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social, MSPAS, estos productos se distribuyen de manera ilegal en el país.  “Están en ilícito; ningún medicamento para ese fin ha sido autorizado”.  La ausencia de un registro puede deberse a que no han sido elaborados por una entidad responsable, contienen ingredientes dañinos y/o no cumplen lo que ofrecen.

Ariane Fugh-Berman, de la facultad de medicina de la Universidad George Washington, asegura que estos productos incrementan el riesgo de sufrir cáncer de mama en mujeres genéticamente predispuestas.  El estudio publicado en la revista Obstetricia y ginecología, se basa en información divulgada en el sitio www.herbal-breast-enlargement-pills.net   

• Prendas inteligentes

Una alternativa menos peligrosa parece ser el uso de prendas científicas de remodelación progresiva de la silueta, las cuales ofrecen aumentar el volumen de los senos bajo el principio de lipotransportación.  “La técnica de colocación consiste en transportar el tejido adiposo y reubicarlo dentro de la copa; es decir, trasladarlo de donde no se ve bien hacia donde se necesita”, explica Esneda Bautista, representante de Firm Internacional.  El aumento, dice, puede ser de hasta dos pulgadas en un año.  

• Ejercicios

Aunque no constituye una fórmula para aumentar la talla, practicar regularmente una rutina específica de ejercicios para el busto tonifica la musculatura pectoral y los tejidos conjuntivos para lograr un pecho firme y atractivo.

Celuloide y silicón, una común combinación

Desde mediados del siglo pasado, los rumores e historias acerca de artistas que se colocan implantes de cualquier tipo han sido parte del éxito de las secciones de chismes en diarios, revistas y programas de televisión. Algunas lo niegan y otras, como Pamela Anderson y la argentina Sabrina Sabrock, anuncian su intención de aumentar o reducir el tamaño de sus implantes, y muestran ante las cámaras el resultado de estos procesos.

Tara Reid
Actriz y conductora de televisión.  En 2006 fue intervenida por segunda vez para corregir problemas con sus implantes.

Anahí
Cantante y actriz mexicana.  Su organismo rechazó los implantes que le fueron colocados hace cinco años y éstos fueron retirados.  Antes de entrar a la telenovela Rebelde, en 2005, se sometió a otra operación con mejores resultados.

Carmen Electra
Actriz, modelo, conductora y cantante.  Ha dicho que se arrepiente de haberse colocado implantes.

Demi Moore
Actriz.  Se sometió a una cirugía de implantes mamarios antes de su actuación en la película Striptease; posteriormente los redujo.
Entre quienes lo niegan figuran Britney Spears, Lindsay Lohan, Salma Hayek y Eva Mendes.


Lili Beteta
Foto: Jorge Morales

Infografía: Sergio Espada

* Nombres ficticios.
Fuentes:  Germán Vargas, cirujano plástico.  Angel Darío Rosales, cirujano plástico.  Francisco Estrada, ginecólogo.  Juan Carlos Bolaños, asesor médico del INCAN.  Ramiro Colomo, psicólogo clínico.  Marta López, jefa del Departamento de regulación y control de productos farmacéuticos y afines, del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social.  Esneda Bautista, de Firm Internacional.  Libro Salud y belleza de los senos, Editorial Océano.  www.fda.gov  www.news.bbc.co.uk  www.nytimes. com  www.healthlibrary.epnet.com   www.kidzworld.com  www.celebrityplasticpics.com. Modelo: Diana Godoy, de L. Díaz. Maquillaje y peinado: Larry Bonilla. Vestuario: Rapsodia.

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