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Así como el Virus de Papiloma Humano engaña y seduce a las células sanas, un irresistible momento de placer puede terminar con la aparición de verrugas y hasta el desarrollo de cáncer. Si creías que una vacuna te saca de líos, aún hay detalles al respecto que debes conocer.
Aunque con el Papanicolau puede prevenirse que una lesión se convierta en cáncer, sólo el 61.4 por ciento de mujeres entre 30 y 34 años reconoce haberse sometido a este examen alguna vez en su vida.
Una de las recientes noticias importantes en el campo de la medicina fue la invención de una vacuna para prevenir el contagio del Virus de Papiloma Humano, VPH. El novedoso compuesto consiste en el cúmulo de partículas similares a las del VPH, pero sin el código genético de éstas. Su objetivo es fortalecer el sistema inmunológico para combatir el virus inmediatamente al notar su presencia.
De acuerdo con estudios realizados por una de las dos casas farmacéuticas productoras de esta vacuna, la aplicación de la fórmula previene ciento por ciento la aparición de los tipos de virus: 16, 18, 6 y 11. Los primeros dos se reconocen como los principales causantes de cáncer de cérvix -70 por ciento-, y los otros, de la aparición de verrugas genitales -90 por ciento-.
Sin embargo, una de las principales condiciones para determinar su eficacia es que la persona no haya tenido relaciones sexuales ni haya sido contagiada con este virus antes de vacunarse. Por eso se considera que la población indicada para recibir el tratamiento la constituyen niñas y niños entre los 9 y 15 años, indica Alejandro Silva, coordinador del Programa Nacional de Salud Reproductiva, del Ministerio de Salud Pública y Social, MSPAS.
Esta decisión concuerda con las últimas estadísticas registradas sobre la vida sexual de la mujer guatemalteca, las cuales demuestran que la primera experiencia de este tipo para el 48 por ciento de féminas se suscita entre los 15 y 17 años. A nivel internacional, las edades límite establecidas para recibir la vacuna son los 9 y 24 años.
Un virus multifacético
Se conoce que existen más de 100 tipos de VPH. En general, éste es uno de los principales causantes de cáncer de cérvix –el más común en la mujer guatemalteca- y recientemente también se le ha asociado con células oncogénicas en la boca y el cuello.
Una vez el virus ingresa en el organismo, en la mayoría de casos no manifiesta síntomas y es atacado por reacción del sistema inmunológico. Estudios a nivel mundial han demostrado que aproximadamente el 50 por ciento de personas, sin importar su condición social, ha estado en contacto con este virus, indica Leslie de Navas, del departamento Piensa de la Liga Nacional contra el Cáncer.
Las verrugas se presentan como protuberancias en las áreas genitales, por lo que el uso de preservativo no es garantía para prevenir el contagio. En pocos casos las verrugas son malignas, sólo el 10 por ciento puede generar cáncer, afirma el ginecólogo Gustavo Santiso. Al detectar su presencia, son cauterizadas y el problema no pasa a más.
Cuando el VPH provoca lesiones, éstas pueden ser de grado 1, 2 ó 3. Si son detectadas como premalignas –de bajo grado- se procede a la congelación del cuello de la matriz, destrucción del tejido y, por ende, del virus. Pero si la lesión es de alto grado debe averiguarse cuán invasivo es el cáncer y así determinar el tratamiento adecuado que puede obligar a la sustracción de la matriz.
Los hombres tampoco están libres de adquirir este mal, aunque sólo el 10 por ciento de los contagiados con el VPH llega a desarrollar cáncer en el pene.
Para que el cáncer se desarrolle también es necesario que existan factores de riesgo, tales como:
- Mujeres
- Relaciones sexuales tempranas
- Varios compañeros sexuales –aun en diferentes épocas-
- Tabaquismo
- Desnutrición
- Uso de algunos anticonceptivos orales
- Compañeros sexuales no circuncidados
- Hombres
- Varias compañeras sexuales -al mismo tiempo o en diferentes épocas-.
- No estar circuncidados
Hasta ahora la mejor manera de prevenir una situación extrema es sometiéndose anual o semestralmente a un Papanicolau. Este examen permite determinar anomalías a tiempo, pues para que una lesión se convierta en cáncer transcurren de dos a 10 años. Debe practicarse toda vez que la mujer haya experimentado un coito y aunque su vida sexual sea pasiva.
Los resultados a tiempo no sólo salvan la vida de las personas infectadas, sino que en el caso de embarazadas previene el contagio del bebé a nivel de mucosas: boca, ojos, ano, vagina si es niña; o que pueda desarrollar cáncer en los ojos y/o papilomas laríngeos que le lleven a la muerte por obstrucción.
Mientras llega la vacuna de prevención del VPH y aún después de haberla recibido, las mujeres deben considerar los beneficios de someterse a un Papanicolau. La incomodidad que éste pueda provocar no se compara con los estragos que produce un cáncer.
Aunque no se discute la importancia de la vacuna para prevenir el VPH, antes de ser aprobada su distribución en Guatemala hay dos aspectos importantes que autoridades del MSPAS ponen en consideración.
El primero es determinar que los tipos de virus causantes de cáncer coincidan con los atacados por la vacuna: 11 y 18. Patricia Salazar, directora médica de una de las casas productoras, indica que las investigaciones realizadas con adolescentes en Guatemala y Costa Rica permiten afirmar la efectividad de este compuesto en Centroamérica. Sin embargo, Alejandro Silva, coordinador del Programa de Salud Reproductiva, del MSPAS, no deja de poner en duda la prevalencia de estos tipos de virus en el país, considerando la experiencia de las y los colombianos, quienes registran cambios en esta tendencia.
Pero el otro gran salto que debe darse para que la vacuna llegue a la mayoría de la población guatemalteca es reducir los costos del medicamento. En la actualidad, el precio por dosis es de US$100 dólares y se requiere la aplicación inicial de tres: la primera en la fecha que lo determine la paciente, la segunda a los dos meses, y la tercera a los seis meses. Para garantizar su efectividad, se sugiere repetir una dosis cada cinco años, indica Gustavo Santiso, ginecólogo.
El precio de esta vacuna es demasiado alto si se le compara con el de la vacuna pentavalente, que no supera los US$10. Por lo tanto, es necesario participar en una ronda de negociaciones con países del continente, para hacer compras en bloque y reducir el precio de este medicamento, explica Silva.
Esta vacuna ya fue aprobada en Estados Unidos, México, Ecuador, Perú, República Dominicana y los países de la Unión Europea.
Alejandra Cardona
Fuentes: Gustavo Santiso, ginecólogo. Patricia Salazar, Directora médica para Centroamérica, de Merck Sharp & Dohme. Leslie de Navas, de Piensa, Liga Nacional contra el Cáncer. Alejandro Silva, coordinador del Programa Nacional de Salud Reproductiva, del MSPAS. Alianza para la introducción de la vacuna contra el Virus del Papiloma Humano, informe final de la OPS. Encuesta Nacional de Salud Materno Infantil 2002. www.db.doyma.es