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Aun cuando la participación política de las mujeres se ha manifestado históricamente en diversas épocas, no fue sino hasta la Revolución de Octubre que a las guatemaltecas se les reconoció el derecho al voto. A partir de entonces algunas lideresas han logrado abrir espacios para la participación femenina, apoyándose en decretos y leyes propuestas por ellas mismas.
La capacidad demostrada por estas mujeres y la insistencia de su deseo por involucrarse en el mundo de la política, ha tenido su recompensa con la obtención de posiciones de elección popular. En esta ocasión, Revista AMIGA resume el perfil de algunas de las funcionarias más destacadas de la época actual, quienes se han caracterizado ya sea por su persistencia en la fiscalización de la gestión de gobierno, por denuncias de corrupción o por la atención de las demandas sociales, económicas y laborales del pueblo que las eligió.
El tema que hoy nos ocupa se desarrolla en torno a las dificultades enfrentadas por las mujeres para iniciar y mantener una trayectoria política, debido a las limitaciones impuestas por sus múltiples papeles de madre, esposa, profesional y trabajadora, lo cual las obliga a sacrificar intereses personales, como el cuidado de la familia. De hecho, muchas de quienes ya llevan buen tiempo en este campo confiesan que han pagado con creces su decisión de continuar en los cargos públicos.