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Poder femenino

abril - 2007

Para las mujeres no es fácil llegar a un puesto de elección popular, aunque tengan la capacidad para ello.  Primero deben luchar para ser electas por sus partidos políticos y luego para conseguir el voto del pueblo.

Más del 53 por ciento de la población está conformado por mujeres.  De ese  colectivo, muy pocas han logrado -o siquiera intentado- participar en puestos de elección popular.  Sin embargo, los planteamientos efectuados en torno a la temática de igualdad y equidad, así como el contenido de los Acuerdos de Paz, han dado un empuje para que este grupo mayoritario tenga más presencia en los puestos públicos.

De la forma en que sucede en el ámbito privado, también en el público se está percibiendo una mayor integración de la presencia femenina en movimientos sociales. Incluso, se observa más participación del sector indígena, explica Luz Méndez Gutiérrez, presidenta del consejo asesor de la Unión Nacional de Mujeres Guatemaltecas, UNAMG, y representante de las organizaciones de mujeres en el consejo nacional de los Acuerdos de Paz.

“Hemos avanzado al ocupar cargos intermedios, pero si se examina a quienes han integrado el Congreso de la República durante los últimos tres procesos electorales, nos damos cuenta que el porcentaje de las mujeres electas como diputadas ha disminuido.  En la actualidad representa el nueve por ciento y en el período anterior era un porcentaje mayor”, comenta Méndez.

En cuanto al porcentaje de mujeres electas como alcaldesas aún es muy bajo aunque ha aumentado su participación.  Las propias comunidades comienzan a experimentar un proceso de maduración política, manifestado en torno a la importancia de valorizar el trabajo de las lideresas y ése es el reto a seguir, que sean éstas las que propongan a más mujeres. Con ello se estarían neutralizando los esquemas tradicionales, los cuales tienden a desvalorizar a las féminas.

Una de las propuestas planteadas es que ninguno de los dos sexos tenga más del 70 por ciento de presencia en los listados para cargos de elección popular y que se ubiquen en forma alterna, para garantizar la equidad de oportunidades.  En otros países de Latinoamérica esta fórmula ha funcionado con éxito y en la mayoría de países europeos ambos sexos comparten igual porcentaje.

Ana María Monzón, del programa de Derechos de las Mujeres, de CALDH, y activista del movimiento de mujeres, indica que es indispensable reformar la Ley Electoral y de Partidos Políticos en el tema de la equidad de cuotas, con el fin de que las mujeres participen en los primeros lugares.

A criterio de la abogada Ana María Vargas, asesora de la Comisión de Asuntos Internacionales del Congreso, no debería establecerse una cuota, ya que la mujer debe pelear por sus propios medios para lograr sus objetivos.  Su argumento se basa en la posibilidad de que esto limitaría la participación de mujeres altamente capacitadas y la posibilidad de que en el futuro el Congreso sea integrado con mayoría femenina. También podría suceder que por llenar un requisito de cuotas, se otorgue el espacio a mujeres no suficientemente preparadas para ejercer un cargo público




En el recién pasado proceso electoral participaron 1,505 mujeres candidatas a alcaldesas, síndicas, consejales, diputadas distritales y para el Parlamento Centroamericano.




En la actualidad, de las 330 alcaldías existentes, ocho son presididas por mujeres; y de los 158 diputados en el Congreso de la República sólo 12 son mujeres.
¿Por qué no participan más mujeres?

Muchas féminas temen involucrarse en política porque han observado un mal funcionamiento en el sistema parlamentario, pérdida de credibilidad y, además, experimentan temor a comprometerse.  Lo adecuado, según algunos analistas, es aprovechar la oportunidad de participar y transformar el plan de trabajo, incluso promover la verdadera función pública, que es atender de manera prioritaria las demandas del pueblo que elige a los y las funcionarias.

Existe una idea generalizada de que a la mujer se le dificulta participar en política por su necesidad de cumplir triple rol: madre, esposa y trabajadora. De ahí que si se involucra en la labor partidista, debe sacrificar sus otros roles.  El trabajo de la política, de por sí apasionante, genera satisfacciones personales y es alentador cuando la visión es participar en el proceso democrático y trabajar por los intereses de los ciudadanos, afirma la abogada Vargas.  Ella es una de esas mujeres cuyos méritos y esfuerzo personal la han llevado a alcanzar altas posiciones en el sistema legislativo y judicial, considerándose la primera jueza y presidenta en funciones de la Corte Suprema de Justicia de Guatemala.

Un futuro incierto

En la actualidad aún no se sabe cuantas mujeres se postularán para puestos públicos, pero mientras eso ocurre, la mayoría de parlamentarias ya se encuentra trabajando en sus partidos y comisiones, con el fin de garantizar su postulación.  Se prevé que será electo el mismo número de mujeres en el Legislativo, agrega Monzón.

Por esa razón el objetivo de grupos de mujeres y organizaciones sociales es detener esa tendencia, para que las féminas tengan igual acceso equitativo a los cargos de elección popular.  Eso implica impulsar medidas de acción afirmativas que faciliten el camino a las mujeres que aspiran a ocupar cargos públicos.


Nineth Montenegro

Siempre fui una lideresa en algún ámbito estudiantil, actividades juveniles, artísticas y deportivas, pero conforme pasaron los años, el reto se fue haciendo mayor.  El secuestro de Fernando me empujó a dar un paso para luchar por la libertad y el derecho de tener un estado más democrático”.  

Las mujeres han dado aportes significativos en trabajos profundos y de transformación.  No obstante, nunca ha habido mujeres presidentas, por primera vez en la historia del país se encuentra un partido a cargo de una mujer y se lanza a la candidatura presidencial otra, explica la congresista.

Este es el siguiente reto de mi vida y quizá el más importante, porque logré crear un partido, lo cual muchas veces se piensa que sólo los hombres pueden lograr.  Durante nueve meses se afiliaron 18 mil personas y eso es un desafío más como persona y ciudadana.  “Creo que mi actitud me ha llevado hasta donde estoy, soy firme en mis creencias, tengo carácter fuerte, consistencia en lo que hago, si tomo una decisión la sostengo hasta el final.  Si al final no resulta como lo esperaba, me queda la satisfacción de haber hecho lo que creía correcto”, agrega.

Este ambiente de trabajo es bastante absorbente, descuidar mi hogar ha tenido costos muy altos, pero son sacrificios obligados para seguir con la misión que me corresponde, y por ello no me arrepiento.  Más mujeres deben ir cambiando el panorama electoral, desde las estructuras, haciendo más conciencia en la igualdad y equidad entre los géneros, para que exista más presencia femenina en los cargos públicos.  

Rigoberta Menchú

Para participar como precandidata presidencial recurrió al calendario maya.  El día que aceptó el reto estaba convencida de que esa fecha era la ideal para tomar decisiones.  “Las energías de la libertad y el poder estaban conectadas, pero me refiero a un poder que está enfocado en la igualdad y la equidad”, argumenta Rigoberta.

Cuando comenta su interés por participar en la precandidatura presidencial, lo expresa de manera profética y llena de misterio, refiriéndose a simbolismos de los antepasados.  Afirma haber recibido varias ofertas por parte de otros partidos, pero el elegido para hacer alianza responde a objetivos e ideales.  “Es un reto difícil, en especial cuando aún no hemos madurado en el tema de la igualdad de derechos para todos.  Eso implica empezar a trabajar por los grupos más desposeídos, que constituyen la mayoría, además de crear las oportunidades para que más mujeres desarrollen sus capacidades”.  Rigoberta se considera una mujer multilingüe, llena de colores y enriquecida espiritualmente.  Cree con firmeza que más personas deben descubrir sus talentos y ponerlos al servicio de los demás, porque eso satisface y motiva a asumir compromisos.  “Tengo el deber de cumplir otros roles como madre y esposa, pero también como una sabia en medicina natural, porque mucha gente está esperanzada en sanar su mente y cuerpo, y por ello me buscan.  Pero las refiero con un especialista cuando sé que su situación lo amerita", explica.  La premio Nobel de la Paz también revela que otra de sus aficiones, fuera de la política, es  escribir libros de cuentos para niños, en idioma maya. 

Anabella De León

La tenacidad, capacidad, dedicación, alta autoestima y firme convicción de sus objetivos la han llevado a ocupar puestos importantes en el Congreso.  “En mi vida no he dejado de alcanzar una meta, todo lo que me he propuesto lo he logrado.  Trabajo 16 horas al día, me gusta leer, hablo inglés, italiano y un poco de alemán”.   Enfatiza que la presencia y el trabajo de las mujeres en cualquier esfera de la vida es determinante para el desarrollo económico, político y social, por tener una visión más humana y profesional. Hace falta mucho trabajo para hacer cambios y lograr igualdad y equidad dentro de la política.  Por ejemplo, son muy pocas las mujeres que ocupan los cargos de dirección dentro de los comités ejecutivos, nacionales, municipales y departamentales.  Hay muy pocas secretarias generales en los partidos políticos y en los cargos de elección popular.  Incluso cuando se llega a ocupar un puesto, a la mujer se la cuestiona más que al hombre.  "Soy una mujer difícil de manejar, por ser insistente en mis criterios si los considero justos, y no callo cuando deseo expresarme.  En una oportunidad me quisieron quitar ese derecho en el pleno, me quitaron el micrófono mientras opinaba, pero yo mandé a comprar un megáfono y nadie ha podido silenciar mi voz.  Para muchos fue un hecho ridículo, merecedor de burlas y críticas, pero para mí tiene un gran valor competir contra el machismo y expresar mis puntos de vista.  Toda mujer debe capacitarse y alcanzar las metas que se proponga, luchar por esos puestos en forma ética y responsable.  El primer reto es perder el miedo, demostrar capacidad y transparencia, porque de esa forma no habrá temor para actuar con libertad”.  Después de 20 años ocupando cargos públicos, De León afirma que éste será su último período de participación en política.  No obstante, al referirse a su futuro profesional asegura: “Recibí algunas propuestas a nivel internacional, tengo amistad con Hillary Clinton y ella desea que participe en su proyecto electoral, pero aún no he tomado la decisión de hacerlo.  La diputada agrega que también le han pedido que participe como candidata a una alcaldía.  

Lucrecia de Palomo

Provenir de una familia involucrada en la política y desear que en su epitafio quedara estampada la frase: “La que aprendió para enseñar”, fueron algunas razones que la llevaron a participar en el ambiente parlamentario.  Luego de ser maestra, dio un giro a su vida con el fin de dejar huella en la historia de Guatemala, con hechos transparentes y concretos, dice Lucrecia de Palomo, diputada de la Comisión de Deportes del Congreso.

La congresista explica que las mujeres están trabajando para que haya más participación del género en todos los ámbitos.  Se están esforzando para lograrlo, aun cuando de forma paralela deben desempeñar el rol de madre, porque ellas son quienes por naturaleza educan con cultura y ternura.  Luchan al mismo tiempo que evitan la desintegración familiar, una de las causas de la descomposición social.  La solución para seguir participando es empezar a educar a los hombres, para que aprendan y asuman el compromiso de atender también a los hijos, resume.  Aunque considera que en el tema de cargos públicos el sexo femenino no ha alcanzado un porcentaje significativo, está consciente de que las mujeres siguen abriendo brecha en los espacios de sus localidades.  Para organizarse y atender las demandas de su comunidad, ellas participan y encabezan los equipos de trabajo.  También vemos los avances e insistencia en su educación, ejemplo de ello es que en las escuelas de párvulos y primaria, el 50 por ciento del alumnado son hombres y el 50 por ciento son mujeres, incluso a nivel universitario la mujer superó al hombre en asistencia.   Una de las situaciones que más la frustra al participar en la política es descubrir que muchas personas no son lo que ella creía, porque trabajan por intereses propios y no por lo que se le prometió al pueblo, asegura.  De Palomo tiene la intención de participar durante cuatro o cinco años más en cargos electorales, ya que en el futuro quiere dedicar más tiempo a sus nietos y a continuar escribiendo libros de cuentos para niños.



Los partidos políticos que más mujeres electas obtuvieron a nivel municipal en el anterior proceso electoral fueron: FRG con 38, de las cuales 23 son ladinas y 15 indígenas; GANA con 34, 31 ladinas y 3 indígenas; UNE con 25, 21 ladinas y 4 indígenas; y PAN con 22, 16 ladinas y 6 indígenas.  En los comités cívicos participaron 19 mujeres, de las cuales 5 son indígenas.


Margarita Pacay

Fotos: Julieta Ordóñez y Jorge Morales

Fuentes: Más mujeres a cargos públicos, documento publicado por la Unión Nacional de Mujeres Guatemaltecas, UNAMG.  Ana María Monzón, delprograma de Derechos de las Mujeres, de CALDH.  Ana María Vargas,asesora de la Comisión de asuntos internacionales del Congreso.Diputadas: Anabella De León, Nineth Montenegro, Lucrecia de Palomo yRigoberta Menchú.

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