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Organizate y armoniza tu vida

abril - 2007

En muchos casos ser mamá parece inyectar energía positiva a la mujer, pero hay quienes experimentan todo lo contrario.  Para desarrollar todas tus habilidades, alcanzar tus sueños, gozar la vida y ser madre necesitas moverte al ritmo de tres pasos: delegar y organizarte, establecer prioridades y no olvidarte de ti misma.

Me levanto a las seis y media y voy al gimnasio antes de que mi bebé y mi esposo despierten.  Regreso a preparar el desayuno, cuadro las ventas del día anterior en casa, luego me baño, me arreglo y salgo a hacer los depósitos bancarios correspondientes.  Llego al negocio y me dedico a atenderlo hasta las 19:30 horas.  Al cerrar, y de ser necesario, me dirijo a hacer algunas compras y llego a casa una hora después.  Tengo la ventaja de que por el horario de trabajo de mi esposo nos turnamos el cuidado del bebé, así no me veo obligada a llevarlo conmigo a la tienda todos los días y aprovecho esas ocasiones para atender otros proyectos.

Esa es la rutina de Andrea Ruiz, quien decidió poner su propio negocio, una casa de cambio e importación de artesanías, después del nacimiento de su bebé.  El objetivo era dedicar más tiempo a su familia, sin olvidarse de alcanzar sus propios sueños.  A sus 29 años y con un hijo de 18 meses, se encuentra organizando festivales para dar a conocer la cultura guatemalteca en Arizona, Estados Unidos, colabora con un proyecto de alfabetización y conserva la relación con sus amigos comunicándose por teléfono o Internet.

Su voluntad, capacidad de organización y el apoyo que recibe de su familia, le han permitido cumplir, casi sin darse cuenta, con un largo listado de demandas que afronta la mujer actual.  Ser responsable, competente, consecuente, eficiente, cariñosa, servicial, enfermera, consejera, maestra, tutora, economista, cocinera, administradora, chofer, ama de casa, niñera, relacionista pública, buena vecina y decoradora son las principales exigencias a las que deben responder las madres de esta época, señala Elsa de Aguilar, conferencista para mujeres.

Pero al mismo tiempo asegura que lo desgastante no es la experiencia de la maternidad, sino la exigencia de la perfección.  No se trata de hacer las cosas a medias, lo básico es organizarse y delegar, aunque las cosas no resulten exactamente como se desean.  La mejor manera de lograrlo es atender los siguientes aspectos:

1. Delegar y organizar

Delegar implica aprender a recibir ayuda y, muchas veces, romper con los patrones machistas impuestos por la cultura.  “El matrimonio es proyecto de dos, entonces si ambos trabajan fuera, los dos contribuyen en casa; y si hay hijos, el proyecto se vuelve familiar”, afirma De Aguilar.  Si el esposo no sabe cómo usar la estufa hay que enseñarle, dejarlo que practique para que refuerce y perfeccione el conocimiento.  Al hijo se le enseña desde pequeño cómo tender la cama, para que adquiera la responsabilidad de hacerlo, más que para dejarla perfecta.  De esa manera se da oportunidad a todos de colaborar en casa y la mujer no se convierte en la esclava del hogar, añade.

Aunque para algunas madres esa forma de vida parezca la escena de una película, para muchas otras ha sido la única manera de echar a andar la carreta.  Tal es la experiencia de Miriam de Maldonado, quien reitera que la buena organización, delegar y el apoyo familiar son las bases para conservar un hogar sin abandonar los proyectos propios.  

A sus 46 años es madre de dos mujeres y dos varones, repartidos entre la adultez, la adolescencia y la infancia.  Su esposo se levanta a las cinco de la mañana y despierta a los hijos pequeños que viven con ellos.  Ella abandona las sábanas una hora después y termina de atenderlos para que vayan al colegio.  Cuando todos se han marchado, se dedica a las tareas del hogar y luego se traslada a la oficina, donde se desempeña como profesora titular de la Escuela de Trabajo Social de la Universidad de San Carlos de Guatemala y directora del Instituto Universitario de la Mujer.  Por la noche comparte la cena con su familia y junto a su pareja revisan  las tareas de sus hijos; él se encarga de lavar la ropa y ella ordena la cocina para el día siguiente.

Esto no significa que sus vidas sean perfectas, pero para mantener el equilibrio de sus roles Miriam se ha asegurado de no cometer el error de convertirse en una maniática del sacudidor, como se refiere Mercedes de Carranza, asesora en educación familiar, respecto a quienes se obsesionan por la limpieza de la casa.  No niega que la higiene es importante, pero cuando se tiene una familia y se establecen prioridades, la orientadora recomienda atender a las personas antes que los quehaceres.

2. Establece la prioridad de tus roles

Para Mario Mendizábal, conferencista sobre la administración del tiempo, existen tres roles principales que juega la mujer actual: esposa, madre y profesional.  Aunque ninguno impide por completo el desarrollo del otro, aclara que tampoco alguno de estos es indispensable para que una mujer se sienta realizada.  Esto depende del propósito de vida de cada fémina.

Como en cualquier profesión, para encontrar el equilibrio entre los roles mencionados se recomienda llevar una agenda.  Esto permitirá reservar momentos para compartir a solas con la pareja, conversar acerca de sus sentimientos, deseos y planes a futuro; esto fortalece su papel de esposa, amiga y amante.

En cuanto al rol de madre es importante considerar las etapas de crecimiento de los hijos.  Durante los primeros meses y años, la mujer debe preguntarse si lo más conveniente es cuidar a su hijo por tiempo completo, trabajar media jornada, conservar un puesto que requiere mucha atención de su parte o buscar otras opciones.  Lo importante es que la pareja se sienta segura de que su decisión ha sido la mejor y eso varía en cada caso.  

De no ser así, la mujer será blanco de sentimientos de culpa persecutoria, con lo cual tiende equivocadamente a suplir de regalos materiales a sus hijos intentando reponer el tiempo que no comparte con ellos.  Por el contrario, cuando una madre considera que invertir varias horas en su profesión es lo correcto puede que tenga sentimientos de culpa, pero sabe que no está abandonando a sus hijos y es capaz de controlar la situación, explica De Aguilar.

Ese fue el caso de De Maldonado, quien tras el nacimiento de su tercera hija se sintió obligada a renunciar a su trabajo, el cual implicaba trasladarse a Jutiapa de lunes a viernes.  Sin embargo, ella sabía que ese no era el fin de su carrera, con un poco de paciencia y perseverancia encontró después la oportunidad de ocupar el cargo que hoy desempeña y ha conservado durante 15 años.

Una opción recomendada por De Aguilar es continuar con estudios de especialización, para no perder terreno profesional mientras se dedica tiempo al crecimiento de los hijos.  Otro aspecto importante en la actualidad es no perder el contacto y conocimiento de los avances tecnológicos, para que al retornar al campo profesional éstos no se conviertan en un obstáculo, sugieren Jim y Rally Consway, autores de La mujer en su etapa de media vida.

Para Ana María de Campos, educadora y escritora, no perder la conexión con los avances y cambios que ocurren en el mundo es tan simple como ver programas de televisión, leer revistas y asistir a actividades cuyo objetivo sea actualizar los conocimientos de la mujer.  Esto también se convierte en una obligación considerando que las madres son formadoras de personas y, por tanto, deben estar enteradas de cómo funciona el mundo en que se mueven sus hijos.  Aunque De Campos no es tajante al excluir las telenovelas de la programación de televisión, sí sugiere  ver programas que contribuyan a ser mejor vecina, amiga, esposa y madre.  

También es indispensable que la mujer esté abierta al cambio, pues su papel como madre cambia en la medida que sus hijos crecen.  Cuando se ha superado la etapa en que ellos requieren más atención, y si se ha cultivado el conocimiento, la mujer tendrá nuevamente metas a corto, mediano y largo plazo que la motiven y den sentido a su vida, indica Miriam de Méndez, consejera.

Aun cuando la mujer no lo haya hecho antes, al entrar a la etapa media de la adultez, puede estudiar una carrera, aprender otro idioma, recibir cursos de cocina, manualidades o pintura, ir al gimnasio, participar en un club de lectura, colaborar con algún patronato, ser voluntaria de la iglesia a la cual asiste o participar en actividades de su comunidad, sugiere De Carranza. 

3. Lo que no puedes postergar ni delegar

El cuidado personal es indispensable para fungir bien como esposa, madre y trabajadora.  De no dedicarse por lo menos 30 minutos diarios, según sugiere De Aguilar, las consecuencias son graves y progresivas: cuando la mujer siente que no llena las expectativas se afecta su autoestima, eso le causa inseguridad, trabaja mal, no es eficiente, se deprime, se frustra, vive enojada consigo misma, es intolerante y no tiene paciencia ni reflexiona sus respuestas, simplemente reacciona a la defensiva.  Por consiguiente, las personas a su alrededor, incluyendo sus hijos, la califican de regañona o mal encarada.  

Aunque parece exageración, reservar unos minutos, sin responder el teléfono, para reflexionar, dormir, leer, ver una película, escuchar música o darse un baño relajante puede hacer la diferencia no sólo para la mujer misma, sino influye positivamente en su actitud hacia los demás.  Incluso, De Aguilar sugiere programar actividades mensuales como recibir un masaje relajante, salir a comer con amigas o dar un paseo.  Agrega que es importante que los hijos y la pareja aprendan que ese es el tiempo de mamá.

En este sentido, De Campos agrega que la mujer debe cuidar su apariencia externa como reflejo de lo que hay en su interior.  Esto implica desde llevar una dieta saludable, baja en grasas, hasta el cuidado del cabello, la piel, las manos y los pies.  “En Guatemala contamos con variedad de recursos que nos permiten cuidar el cabello sin necesidad de adquirir una colección de tratamientos químicos; podemos aplicarnos mascarillas naturales, con lo cual cuidamos nuestra apariencia sin afectar la economía familiar”, indica.

Por último, aunque no menos importante, las entrevistadas señalan que para llevar a cabo todas estas actividades y distribuir con sabiduría su tiempo, es necesario encontrarse a sí mismas “y eso se logra al fortalecer el aspecto espiritual”, concluye De Campos.  

Para organizarte mejor

-  Distribuye tu tiempo considerando que la prioridad es la atención de las personas y no de las cosas.
-  Determina cuáles actividades del hogar son ordinarias y cuáles requieren de mayor atención.
-  Planifica los menús de cada semana.  Incluso programa la comida que se servirá en casa durante dos o tres meses para no repetir los platos, facilitarte la compra de los alimentos y de su preparación.
-  Elabora un presupuesto familiar y básate en él al planificar tus compras, celebraciones, paseos y otras actividades.
-  Organiza las actividades de limpieza de la casa.  Si no cuentas con la colaboración de una persona que se dedique específicamente a estas tareas, involucra a toda la familia.  Una sugerencia es que entre todos colaboren en cada ocasión, ya sea al limpiar el cuarto de uno de los hijos, el baño o la cocina.
-  Organiza el lavado de la ropa.  Lavar una vez por semana no sólo te permitirá ahorrar energía y tiempo, sino también economizar energía eléctrica -si usas lavadora-, agua y detergente.
-  Da lo mejor de ti con espíritu de servicio.  Las cargas son menos pesadas cuando haces las cosas con buena voluntad, actitud positiva y una sonrisa en los labios.

Diviértete y aprende

-  Escucha programas de radio que, además de música, divulguen consejos para facilitar los quehaceres, mejorar la economía del hogar o tu apariencia personal.  También aquellos que anuncien actividades recreativas y culturales que puedas compartir con tu pareja, toda la familia o una amiga.
-  Compra libros que te ayuden a comprender tu conducta y la de los demás, de motivación, de ficción o de especialización en un área.
-  Mira programas de televisión que despierten en ti el interés por una ciencia o actividad.  En la actualidad los hay desde especializados en consejos prácticos para el hogar, hasta los de avances científicos, turismo y educación para los hijos.  
-  Explora Internet y haz un listado de sitios donde encuentras recomendaciones para mejorar la administración del hogar, tu arreglo personal o los conocimientos de tu profesión.
-  Asiste a conferencias, talleres o seminarios que permitan desarrollar tus talentos, adquirir nuevos conocimientos, mejorar el manejo de las finanzas o perfeccionar tu apariencia personal.

Alejandra Cardona

Fotos: Jorge Morales

Fuentes: Mercedes de Carranza, asesora en educación familiar de IFES, Estudios Superiores.  Miriam de Méndez, consejera de adolescentes.  Ana María de Campos, coordinadora de énfasis en educación cristiana y escritora.  Elsa de Aguilar, educadora y conferencista con especialidad en temas de mujeres.  Seminario Teológico Centroamericano.  Manuel Mendizábal, conferencista en administración del tiempo.  Libro: La mujer en su etapa de media vida, Editorial Mundo Hispano.     Modelos: Familia Eckman.  Maquillaje y peinado de Beatriz Eckman: Salón de belleza Beauty Café. Locaciones: Beauty Café y Café Barista.

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