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La última filmación de Hugh Grant parece no haber sido una buena experiencia. Pero cualesquiera que hayan sido las dificultades -poco sentido del humor y desencanto por la música pop- este actor demostró una vez más ser un profesional en la pantalla grande.
Hugh Grant es Alex Fletcher en Music and Lyrics -Letra y música, o Tú la letra, yo la música, como se titulará en español esta película-. Un desgreñado, pero todavía apuesto Grant, encarna a un icono popular de la década de los años 80 quien se enfrenta a su propia irrelevancia en la industria de la música dominada por jóvenes.
Una diva pop adolescente desea grabar un dúo con Fletcher, cuyas habilidades para escribir canciones se evaporaron hace años. Drew Barrymore es la coprotagonista, quien interpreta a una escritora talentosa que está saliendo de una mala relación. En un enredo de sentimientos y escenarios, Fletcher y el personaje de Drew aprenden a componer canciones.
Grant apareció en televisión y en algunas películas para cine durante una década, antes de saltar a la fama en 1994 con Cuatro bodas y un funeral. Pero el éxito se convirtió en su peor enemigo cuando en 1995 sus seguidoras lo reconocieron en una foto policial, después de un encuentro con una prostituta de Los Ángeles.
Sin embargo, la carrera de Grant fue restaurada de una manera en la cual hasta un músico acabado de los años 80 podría admirar. Graduado de la Universidad de Oxford con un título en Lengua Inglesa, este actor tiene un ingenio seco y rápido que en letra impresa puede parecer agrio; sin embargo, en persona su tono es realmente encantador y divertido.
¿Disfrutaste del proceso de filmar las escenas de música?
Uno pensaría que fue divertido porque así parece, pero fue una tortura. Llegamos al final de la filmación y todos habíamos tenido ya suficiente con los demás. Y no es fácil para mí. Soy un hombre de 46 años, realmente no era el actor para este personaje. No soy fanático de la música, no me muevo muy naturalmente, no canto. De modo que encuentro increíblemente difícil el tema de la música pop. Marc Lawrence, el escritor y director diría: “Bueno, ahora hagamos algunas tomas aisladas donde se ve sólo a cada miembro de la banda parado haciendo lo suyo en forma descontrolada”. Por eso yo toco mucho el teclado en esa secuencia, porque me fue más fácil tener un objeto para inspirarme.
¿Viste algunos videos de Duran Duran para inspirarte?
Sí. Los miraba de noche para que me ayudaran a dormir. Drew estaba preocupada porque yo no tuviera interés en la música, de modo que me compró mucha música, lo cual fue muy amable de su parte, cientos de álbumes para mí.
¿Al fin te gustó alguno de ellos?
No, ni uno de ellos -bromea-. No, eso no es cierto. Estoy muy agradecido por ellos. Y lucen muy bien en mi estantería. Ahora luzco como un ser humano, porque antes sólo tenía Godspell.
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Aparentemente había una gran diferencia entre tu camerino rodante y el de Drew. ¿Cuáles eran los principales contrastes?
Sí, el de Drew era cálido, estaba lleno de gente y risas; velas y telas esparcidas por todas partes. Hacían cosas que grababan en video, se tomaban fotos para revistas. El mío era una celda húmeda, oscura y vacía con un inglés pequeño y furioso en el rincón, que rechina sus dientes hasta hacerlos polvo.
¿No quisiste decorar mucho tu camerino rodante?
Creo que no se pueden decorar. Son tan horribles. Es como si no pudieras sentarte y diseñar algo más repulsivo que el interior de esas casas rodantes. Y son letales. Sabes que ahora tienen que poner carteles adhesivos en ellos, los cuales dicen: “Estas paredes emiten gas tóxico”. Si eres lo bastante desafortunado para tener una tarde libre y vas a dormir a tu camerino, tendrás mucha suerte si despiertas.
¿Es verdad que la mamá de Andrew Lloyd Webber te enseñó a tocar el piano cuando eras pequeño? Sí, por poco tiempo. Y luego yo hice una rabieta y renuncié. Mi deserción no tuvo nada que ver con ella porque era agradable. Recuerdo claramente ir allí, tenía que sentarme sobre tres guías telefónicas de Londres para llegar al teclado. Lo hice durante un mes o dos. Sabes, me gustaría mucho haber seguido con eso.
¿Estabas nervioso por tener que cantar en el filme?
Sí, yo estaba increíblemente nervioso por tener que cantar. Sonaba como un ratón, no salía nada. Pero afortunadamente ahora existe la computadora con la cual se puede hacer que cualquier persona suene bien. Uno gana confianza y al fin canta mucho mejor, porque sabe que pueden arreglarlo si no lo hace bien.
¿Cómo lo arreglan?
Tú cantas un pequeño trozo 16 veces y luego ellos lo arreglan con una computadora y pegan todo. El total de la industria de la música es un fraude gigantesco, y estos productores de grabaciones de Nueva York serían los primeros en admitir que esto es absolutamente verdad. De modo que para el final del filme llegué incluso a amar el sonido de mi propia voz. De hecho, me hubiera gustado cantar en esta entrevista.
Joel Berlin
Atlantic Syndication