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El cineasta vanguardista hizo equipo con su amigo Robert Rodriguez para darnos un buen golpe cinematográfico: Grindhouse. El filme es un homenaje a las producciones de la serie B -o de bajo presupuesto- y está conformado por dos partes, cada una escrita y dirigida por uno de ellos.
La mitad del filme que corresponde a Tarantino se llama Death Proof y es una evocación del género “slasher”. Trata sobre asesinos psicópatas que acuchillan a jovencitas sensuales, quienes luchan contra las indeseables atenciones del personaje representado por Kurt Russell. La cinta es prometedora porque, cuando se trata de horrores en la pantalla, Tarantino no es partidario de las medias tintas. Por su parte, Robert Rodriguez presenta otro tema retro en Planet Horror, toda una fiesta de ciencia ficción y zombies, protagonizada nada menos que por Rose McGowan, quien actúa como una bailarina exótica que tiene una pierna artificial de alto calibre.
Como otros filmes de Tarantino, Death Proof está lleno de diálogos salvajes dignos de ser citados. El concepto de Grindhouse es tan auténtico que hasta tiene el aspecto rayado y sucio de una película vieja. Si tenemos en cuenta que Tarantino, de 44 años de edad, ha sido un cineasta influyente de Hollywood desde que hizo Reservoir Dogs en 1992, podría sorprendernos saber que éste es su quinto estreno importante como director -contando las dos partes de Kill Bill como a una sola producción-. Su sexta obra, la cual planea escribir pronto, será una nueva versión de la película Inglorious Bastards, situada en la Segunda Guerra Mundial.
Muchos de los actores de Grindhouse han dicho que cuando les proyectaste algunas películas de la serie B, su primer pensamiento fue: “vaya, no son muy buenas, ¿por qué tanto interés en ellas?”
Marley -Shelton- no dijo eso porque ahora es una gran convertida a este tipo de cine. Incluso, durante la lectura del libreto, me dijo: “¡Quentin, vi el DVD de Nightmare City, de Umberto Lenzi. ¿No era buena?”.
Grindhouse es contemporánea, los personajes usan teléfonos celulares y esas cosas. ¿Por qué decidiste hacer que el filme luciera dañado, como si hubiera sido hecho en los años 70?
Nosotros nunca quisimos que fuera una obra de los años 70. Pero esto es parte de la diversión, estamos recreando a un Hollywood que ya no existe. Actualmente, estrenas un filme en 1,500 ó 2,000 cines y tienes 2,000 copias flotando por ahí.
¿Y antes, en los años 70?
En ese entonces una compañía explotadora podía hacer cinco copias y las estrenaban en Chattanooga. Luego iban a Memphis. Durante todo el año circulaban esas mismas cinco copias por todo el país. Las proyectaban en las peores salas con los peores proyectores y cuando pasaban por la moledora de celuloide, que era el proyector del cine al aire libre de El Paso, Texas, ya no eran las mismas. Por eso, dependiendo de cuándo veías la película, podía estar así de deteriorada. Queremos fingir que este estilo de hacer cine nunca se detuvo, que este tipo de exhibición nunca terminó.
Se supone que faltan algunos rollos de la película, ¿los veremos alguna vez?
Bueno, tenemos muchas esperanzas de hallarlos. Hasta tengo un detective trabajando y dijo que hay una posibilidad de que tal vez mi rollo perdido esté en un sótano de Holanda. De modo que cuando termine con todas las entrevistas tengo intención de ir allá para ver si lo encuentro.
¿Será Grindhouse atractiva para el público común, aunque no esté familiarizado con este género cinematográfico?
¡Sí! Si necesitas conocer toda la historia de este género, entonces no hicimos realmente nuestro trabajo, y es que la parte de Robert tiene que funcionar como un filme, y la mía por el estilo. Pero juntas tienen que trabajar como una experiencia integral. Y eso fue lo que realmente buscamos. Por tanto esperamos que si funcionan correctamente, en vez de ver una película será como embarcarse en un viaje.
¿Has pensado ya en una secuela?
¡Oh, sí! Sin duda. Una de las cosas realmente graciosas es que hay muchos, muchos sub-géneros cinematográficos que se daban en los cines del país. Esa era su característica, así es que existen todas esas posibilidades. ¿Qué haríamos, una película sobre la explotación de los negros, un espagueti western? Siempre he querido hacer uno sobre licor clandestino o mujeres en prisión.
¿De modo que si continúas haciendo películas tipo Grindhouse es posible que pruebes con alguno de esos temas?
¿Quién sabe? Hay mucho material y esto nos da una maravillosa sombrilla para hacerlos. No sería un proyecto de segunda, porque la vida es demasiado corta para hacer proyectos de segunda. Yo todavía daré mi corazón y mi alma a todo lo que haga. Pero de algún modo extraño el peso del mundo no recaería sobre estos filmes si los incluyo en el Grindhouse. Yo no tendría que reinventar el cine para hacerlos.