ico Esfera social

¿Desde cuándo tenemos derecho al voto?

junio - 2007

Fue EN 1965, con una nueva Carta Magna (...) Cuando se aprobó la ley del voto universal

Las mujeres que se atrevieron a manifestar en contra del presidente Jorge Ubico y, posteriormente, de Federico Ponce Vaides, prepararon el terreno para que se reconociera el aporte de las féminas, más allá de la crianza de nuevos ciudadanos.

El asesinato de la maestra María Chinchilla, cometido por la caballería de Ubico, se convirtió en la bandera de un grupo de diputados que en 1945 apoyó la iniciativa de ley que permitió a las mujeres alfabetas participar con voto en los procesos electorales, comenta Hilda Morales, abogada e integrante de la Red de la No Violencia contra la Mujer.

No obstante, los factores culturales que en la actualidad impiden a las mujeres acercarse a las urnas se marcaban entonces con más fuerza.  Sólo algunas mujeres, decididas a no prestar oídos a críticas como “están locas” tuvieron el valor de involucrarse en movimientos políticos, añade Morales.  

Fue en 1965, con una nueva Carta Magna criticada por la designación -no elección- de una Asamblea Nacional Constituyente, cuando se aprobó la ley del voto universal: personas analfabetas, de cualquier condición étnica y socio económica y mayores de 18 años, podían votar.

No cantamos victoria

Aunque dicha ley podría considerarse una batalla ganada para el género femenino, aún no puede cantarse victoria.  Han transcurrido 42 años desde que las mujeres tienen legalmente el derecho de manifestar sus preferencias por uno u otro candidato o partido político, pero en las últimas elecciones -2003-, su participación fue apenas del 55.8 por ciento del total de mujeres empadronadas, señala Ivone Solórzano, de la Facultad Latinoamericana de Estudios Sociales, Flacso.

Aun con los avances en tecnología, la firma de los Acuerdos de Paz, una mayor presencia femenina en las universidades y el desarrollo económico del país, los obstáculos para que las mujeres emitan su voto siguen siendo los mismos:

• Un sistema social cuyos valores presionan a las mujeres a seguir a cargo de los quehaceres de la casa. Y aunque muchas trabajan fuera del hogar, no tienen tiempo para dedicarse a la participación cívica.
• Temor a ser víctimas de violencia.  
• Falta de credibilidad en los políticos.
• Escasez de recursos, en especial si para votar la mujer debe trasladarse de un lugar a otro, llevar consigo a sus hijos y darles de comer.
• Falta de la documentación legal de identificación. En Guatemala, aún hay miles de mujeres sin partida de nacimiento, cédula de vecindad y que no han sido empadronadas. En otras palabras, no tienen presencia legal en los registros nacionales.



El futuro incierto

Morales y Solórzano coinciden en que colocar más mesas en diferentes puntos del país contribuirá a una mayor participación de mujeres en las elecciones del 9 de septiembre, si superan los obstáculos.  

Una mayor participación de mujeres en la política también podría motivar la respuesta de las votantes.  Y la postulación de una candidata a la presidencia puede generar el interés de féminas simpatizantes para ejercer el voto, señala Morales quien también aclara que sería “una respuesta basada en el personalismo”, y no en un plan de trabajo.

Alejandra Cardona

Fuentes:Licenciada Hilda Morales, abogada e integrante de la Red de la NoViolencia contra la Mujer.  Licenciada Ivone Solórzano, de la FacultadLatinoamericana de Ciencias Sociales, FLACSO.  Lixipedia.com

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