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En busca del sofá perfecto

junio - 2007

Aunque debas sacrificar algún capricho de diseño, lo importante es escoger un sofá ergonómico.

De origen árabe, el sofá es uno de los muebles más antiguos y a lo largo de la historia se ha reinventado constantemente.  La creatividad de los diseñadores y las necesidades de los usuarios han llevado a la fabricación de una variedad de sillones y accesorios complementarios que buscan satisfacer a todos los gustos.

Al visitar las mueblerías es fácil enamorarse de un diseño original, una tapicería de cuero o una oferta de temporada, pero antes de decidir tu compra debes tener presente los siguientes aspectos: el espacio disponible para colocarlo, el tipo de decoración que predomina en el lugar, la frecuencia de su uso y el número de plazas necesarias considerando el tamaño de la familia o la cantidad de personas que lo usarán con frecuencia.  También debes considerar el material con el cual está fabricada y cubierta la estructura, así como su resistencia.

Lo más común es que la armazón sea de madera, fibras naturales, metal o hierro forjado.  Los almohadones pueden estar rellenos de esponja, esto se detecta cuando la superficie es recta y lisa y, si es de buena calidad, debe permanecer así después de usar el asiento.  También existen los almohadones rellenos de plumas, pero a pesar de que su apariencia es acogedora no son los más recomendables si el sofá se usará con frecuencia, ya que la ausencia total de rigidez afecta la columna vertebral.  

Aunque debas sacrificar algún capricho de diseño, lo importante es escoger un sofá ergonómico.  Para darte un ejemplo, una persona que mide 1.75 metros de altura debe seleccionar un asiento de 90 a 95 centímetros de profundidad, y de 85 a 95 centímetros de altura.

Pero si ya compraste el mueble sin considerar este aspecto puedes recurrir al uso de cojines, los cuales previenen el dolor de espalda cuando se colocan entre el respaldo y el asiento de manera que queden a la altura de la cintura.  

En cuanto a las patas de los sofás, la mayoría son fijas; y cuando son torneadas o fabricadas en cromo, vale la pena lucirlas.  Pero si éstas no son muy atractivas, lo mejor es esconderlas bajo un faldón.  Las patas con rodos se consideran una opción sólo cuando el piso no es resbaladizo ni el mueble es ligero, condiciones que podrían provocar un accidente.


Cuestión de estilo

Existen varias clasificaciones de sofás, pero si vas a elegir uno considerando su tamaño y funciones, éstas son las opciones:

• De una plaza: (o sillón) apropiado para colocar en un estudio, una esquina o integrarlo al amueblado de la sala.
• De dos plazas: también llamado love seat, suele medir entre 1.65 a 1.80 metros de largo, son apropiados para una sala pequeña.
• De tres plazas: deben colocarse en una sala espaciosa, dejando aproximadamente 60 centímetros libres en los laterales para colocar mesitas.  Un sofá de este tipo mide entre 2 a 2.20 metros, aun cuando en la actualidad la tendencia es colocar dos grandes almohadones en lugar de tres.
• Extensible: son muy cómodos porque el asiento es reclinable y la parte inferior se hala hacia el frente para que el usuario extienda sus piernas.  Puede colocarse en espacios reducidos.
• Sofá cama: es una buena opción cuando el espacio es pequeño y suelen recibirse visitas de confianza, a quienes se invita a pasar la noche en casa.  Los hay extensibles -asiento y respaldo en una pieza-, extraíbles -la cama se oculta bajo los cojines que conforman el sillón, o tipo futón -colchón a la altura del suelo sobre una tarima de madera-.
• Chaise longue: también se conoce como diván.  Es una butaca larga que permite a la persona sentarse o recostarse cómodamente, ya sea que el mueble se coloque aislado o como complemento del amueblado de sala.
• Puffs: una pieza moderna que comúnmente tiene la forma de pera o cojín grande, sin patas y relleno de bolitas de poliestireno.  Funciona como un auxiliar, por lo que puede colocarse en la sala, el estudio o un dormitorio.
• Taburete: consiste en un asiento pequeño, sin brazos ni respaldo, con las patas expuestas u ocultas.  También funciona como auxiliar de los sofás en la sala, pero puede colocarse en un estudio, dormitorio, incluso en el baño.

Para asegurar su larga vida

•    Usa productos específicos para muebles de terciopelo o cuero.
•    Recurre al uso de fundas para proteger los muebles de tela, especialmente si hay niños en casa.
•    Si aplicas un químico, pruébalo primero en un área poco visible del  mueble.
•    Para evitar las manchas retira de inmediato la suciedad con toallas húmedas para bebé. 
•    Si se ha derramado un líquido, primero coloca un trozo de papel absorbente y luego limpia con una esponja húmeda.
•    Cuando se trata de grasa recógela con una cuchara desde los bordes hacia dentro, para evitar que se extienda, luego aplica una espuma seca o cualquier otro producto apropiado para ese tipo de tratamiento.




Por Alejandra Cardona

Fuentes: Pilar Cruz, arquitecta y decoradora.  Primary Color Home.  Joe Ruggiero Collection.  Consumer.es

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