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Situada frente a las costas de Nicaragua pero bajo la bandera colombiana, San Andrés te recibe con un sol radiante, aunque el calor es moderado, y tanta alegría que tu espíritu se contagiará.
San Andrés forma parte de un archipiélago que incluye a Old Providence -Providencia, en español- y a Santa Catalina, junto con muchos islotes o cayos. Una vez ahí, podrás hospedarte en uno de los muchos hoteles, como el Acuario que se caracteriza por tener una estructura modular, cómoda y funcional.
Por supuesto, los hoteles se hicieron para dormir y dejar tu equipaje mientras sales a divertirte y a conocer este increíble destino de tan sólo 26 kilómetros cuadrados. Pero no te engañes por lo pequeño, porque cuatro días no alcanzan para verlo todo.
Las calles te recordarán, a su debida escala, a una urbe grande. Encontrarás tiendas que venden productos de todo tipo, desde electrodomésticos hasta trajes de baño, sin que falten los perfumes y el equipo para bucear. Los precios no son muy diferentes a los acostumbrados en Guatemala.
La temperatura promedio es de unos 25 a 30 grados centígrados. El entorno está lleno de vida, con muchas aves, paisajes playeros y una arquitectura insular.
Si persigues los atractivos de San Andrés, no te pierdas una visita al barrio La Loma, donde mejor se aprecia la arquitectura tradicional; o la iglesia Emmanuel, la más antigua de América, de denominación bautista, fundada en 1847 y construida con madera de Nicaragua.
Cercanos están el Johnny Cay o Islote Sucre con sus playas blancas y el Cayo Acuario o Rose Cay, llamado así por la diversidad de peces que se encuentran en el lugar. El Hoyo Soplador es un géiser natural, y el Cliff o Peñón, situado en el aeropuerto, es una roca caliza de 30 metros de altura. La Cueva de Morgan es una cavidad natural llena de estalactitas, y la Piscinita, una formación natural ideal para el buceo.
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Las calles céntricas de San Andrés son seguras, pero si deseas ir más allá de la zona turística, consulta con uno de los oficiales que rondan la ciudad.
Te llamará la atención que el agua no es potable debido a que sólo está desalinizada, por lo tanto se debe beber la embotellada. En cambio, la variedad gastronómica no tiene límites y es un deleite de texturas, colores y sazones internacionales. Hay restaurantes caribeños y gourmet como La Bruja, en donde puedes consentir a tu paladar con platillos como el steak de pescado Johnny Cay o unas hojuelas de langostinos crujientes. Al fin y al cabo, ¿por qué te molestaría una librita de más después del viaje?
Para recorrer la isla puedes alquilar un carrito de golf por USD$70 diarios o una motoneta por USD$50 -más USD$20 por depósito, en ambos casos-. Si prefieres la primera opción, ten en cuenta que no circulan después de las 19:00 horas.
Una visita a este lugar es toda una experiencia multicultural y multiétnica, pues verás iglesias bautistas, católicas y una mezquita. El idioma oficial es el español, pero también escucharás creole e inglés.
Las noches de San Andrés son todavía más encantadoras. Encontrarás diversión en discotecas, espectáculos con animadores que te harán reír hasta más no poder. Si disfrutas de la soledad, un viento tranquilo y cálido te invitará, sin rodeos, al insomnio y al “dolce far niente”.
Por León Aguilera Radford
Este viaje se realizó con el patrocinio de COPA y hoteles DECAMERON.