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Nadie se casa con garantía de que su relación será una combinación de armonía y pasión por siempre. Pero si ambos miembros de la pareja aprenden a manejar sus emociones y mantienen la ilusión de estar unidos, seguro actuarán con equilibrio ante cada situación, por difícil que ésta sea.
Si estás por casarte, sin duda has experimentado ese nerviosismo propio de las primeras citas, te has preocupado por tu arreglo personal cada vez que te encuentras con tu novio y, ahora, en tu cabeza se amotinan los pensamientos acerca de la boda.
Esa atracción y deseo que sientes por tu pareja, a la cual has idealizado en algún momento, son las características propias del enamoramiento. Según los psiquiatras, estas sensaciones pueden prolongarse por dos o tres años, y responden a la segregación de sustancias químicas como la neurotrofina en el torrente sanguíneo, y las feromonas en los genitales, las cuales estimulan la pasión entre dos personas.
Es cierto que el deseo puede desvanecerse después de vivir juntos durante un tiempo, pero si ambos han sido honestos en su afectividad y comparten la mayoría de sus intereses, también experimentarán la segregación de otra hormona llamada oxitocina. De acuerdo con una publicación del diario Noticias de Oaxaca, esta sustancia favorece la consolidación de sentimientos más duraderos como el amor, lo cual fue comprobado por científicos de la Universidad de Pisa, en Italia.
A esto hay que agregar que la producción de endorfinas, de un tipo similar a la morfina, produce en las parejas sensaciones de sosiego, las cuales pueden durar toda la vida, cita Rodrigo Ciruelo, en la revista Facultades, de Argentina.
Para Evelyn del Rosal, psicóloga y consejera matrimonial, cuando una persona acepta a la pareja con sus cualidades y defectos, y existe una comunicación profunda, ha superado la etapa del enamoramiento y pasa al plano del amor. Como la pasión y la atracción física no desaparecen por completo, la relación alcanza un tipo de sinergia que la hace más intensa.
Pero para llegar hasta acá el camino no ha sido fácil. El mismo estilo de vida actual, los defectos de carácter de cada persona y la falta de conocimiento pueden convertirse en zancadillas que ponen en riesgo la relación. Para que esto no suceda vale la pena prestar atención a ciertas recomendaciones.
Una relación formada por personas maduras, estables y con autoestima sana. Popularmente se dice que es la unión de dos medias naranjas, pero en realidad ambos miembros deben sentirse completos y realizados para que haya sinergia. Evelyn del Rosal, psicóloga y consejera familiar.
1. Comuníquense con honestidadApartar de 10 a 15 minutos diarios para conversar, expresar sus sentimientos, recordar por qué se enamoraron el uno del otro, evaluar su relación y hacer sugerencias es un hábito que evitará la formación de una vestidura del corazón, señala Sergio Camargo, consejero matrimonial.
Mientras más sinceros sean, se comprenderán mejor, lo cual es muy importante al tomar decisiones. Si cada uno sabe lo que el otro piensa y siente, estarán en sintonía y les será más fácil resolver conflictos en cualquier área.
Este ejercicio evita caer en el error común de hacer presunciones acerca de lo que la pareja piensa o del porqué actúa de determinada manera. Si no pueden asignarse este tiempo todos los días, reserven por lo menos una hora en la semana para comunicar sus deseos y necesidades.
Llegar a un acuerdo puede ser difícil no sólo al tomar decisiones trascendentales sino, incluso, al decidir en cuál restaurante comer. Cuando las inclinaciones de ambos son diferentes, lo mejor es enfocarse en el bien de la relación y de la familia en lugar de aferrarse a un capricho o a su propio punto de vista. Es indispensable que los dos tengan una actitud madura y una autoestima fortalecida.
Esta recomendación debe tomarse muy en cuenta cuando uno de los dos atraviesa por un momento difícil como la pérdida de trabajo o el padecimiento de una enfermedad. El cónyuge que se encuentra estable física y emocionalmente, debe estar consciente de que es momento para aportar más de sí por el bien de la relación.
Así como toda persona necesita hacer un plan de vida, para el matrimonio también debe contemplarse una visión; definir metas a corto, mediano y largo plazo para saber con claridad hacia dónde va su relación, agrega Camargo. Es necesario que concilien sus intereses, ambos se sientan en paz con las decisiones que toman y evalúen cada cierto tiempo cuánto han avanzado en sus planes.
Del Rosal sugiere tener metas individuales que no afecten su plan en pareja, pero que favorezca el crecimiento de cada uno en distintas áreas, lo cual termina enriqueciendo la relación.
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Siempre se ha dicho que la rutina es dañina, pero ésta puede manejarse de manera que resulte beneficiosa para la relación, como lo hacen los deportistas. En su libro Los 100 secretos de las parejas felices, David Niven resalta la disciplina de los deportistas al seguir rutinas de entrenamiento, lo cual se convierte en la clave de su éxito después de cierto tiempo.
Cierto es que con la pareja no podemos darnos el lujo de seguir una misma rutina durante varios años, pero hay buenos hábitos que pueden consolidar la relación, como conversar todas las noches antes de dormir. Lo importante, resalta Camargo, es estar atentos para detectar cuándo una costumbre afecta la relación y hacer cambios. En su opinión, lo mejor es que las rutinas no se practiquen por largo tiempo, sino variarlas para favorecer el romance. Por ejemplo, si se tiene por hábito comer fuera todos los fines de semana, pueden optar por quedarse en casa algunos sábados y poner a prueba sus habilidades culinarias, lo cual no sólo le dará un aire diferente a la convivencia, sino también beneficiará su economía.
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Los psicólogos han clasificado los diversos motivos por los cuales las personas se enamoran. Algunas pueden hacerlo por despecho, otras por necesidad de compañía y no faltan quienes se inclinan por la atracción física. Si bien la belleza exterior no lo es todo, sí puede ser un aspecto de mucho peso, sobre todo cuando el romance surgió de la apariencia externa.
En su experiencia clínica, Del Rosal ha visto que muchas mujeres descuidan su peso, después del primer embarazo, y los hombres dejan que aumente el tamaño de su estómago “por simple descuido, falta de responsabilidad y de autoestima”, señala. Cuidar el arreglo personal debe considerarse un compromiso propio, el cual también favorece que se conserve la atracción y el deseo por la pareja.
Un error común en el matrimonio es que las parejas dejen de hacer ciertas cosas que durante el noviazgo daban un sabor especial a la relación. “Si el hombre complacía a su novia llevándola a comer sushi cada cierto tiempo, es muy probable de casados piense ‘ahora vamos a comer en casa’, lo cual hará que la mujer se sienta desvalorizada y se pierda el romance”, explica Camargo.
Los verdaderos amantes consideran cada día como una oportunidad para demostrar el amor que se tienen. Las atenciones, las respuestas amables y calendarizar un tiempo para compartir a solas son detalles que no sólo benefician la relación, sino también influyen positivamente en los hijos, señala Ana María de Campos, teóloga y consejera matrimonial.
“Del 75 al 80 por ciento de todos los matrimonios que terminan en divorcio o separación, por lo menos uno de los maridos sufre una deficiencia de salud emocional”, cita Neil Clark Warren en su libro ¿Pareja de un día o de por vida?
Las personas que logran tener bajo control sus emociones no dañan la relación con reclamos por sentirse exageradamente ofendidas, sufrir celos infundados o pretender tener siempre la razón. Poseen mayor capacidad para manejar circunstancias difíciles, gracias a que tienen una autoestima bien construida, una identidad definida y cuentan con las habilidades necesarias para desarrollar una conversación fluida: cada uno escucha y habla por turnos, respetando lo que el otro expresa, resume Warren.
Aunque la rutina de lavar platos, barrer y limpiar, entre otras tareas domésticas, no parezca un aspecto que afecte la relación, lo cierto es que cuando la mujer tiene a su cargo todos estos quehaceres se producen constantes roces que van menguando el amor. Si no hay una persona que se encargue de la limpieza de la casa, lo mejor es que se distribuyan este trabajo y, si hay hijos, deben incluirlos.
Es conveniente hacer un listado de todas las tareas y que cada quién escoja cuáles desea tener a su cargo. Para verificar que el método funciona es conveniente revisar periódicamente el cumplimiento de responsabilidades y, de ser necesario, hacer cambios, señala De Campos. Para Camargo este aspecto se resume en que “si la casa es nuestra y queremos que esté en orden, todos debemos colaborar”.
Un matrimonio feliz y exitoso es...
comprender que la felicidad es relativa. En un matrimonio exitoso hay armonía, confianza y apoyo del uno al otro en las buenas o en las malas porque se aman. Hay paz y comunicación abierta. Ana María de Campos, teóloga y consejera matrimonial.
“Tomarse de las manos, besarse, abrazarse y tener relaciones sexuales son los medios de comunicar amor al cónyuge. Para algunos individuos, el contacto físico es su lenguaje amoroso principal. Sin eso, no se sienten amados”, cita Gary Chapman en su libro Los cinco lenguajes del amor.
Por lo general, las mujeres y los hombres tienen una diferente concepción del sexo. Mientras las primeras necesitan sentirse amadas para tener intimidad, los varones necesitan de esa intimidad para sentirse amados, resalta Camargo. La sugerencia, entonces, es comprender las necesidades de cada uno para que los momentos de placer se conviertan en experiencias que fortalecen su unión.
La naturaleza humana puede llevarnos en muchas ocasiones a caer en una actitud errónea de endiosamiento, es decir que nos creemos ese ser supremo con autoridad para decidir qué es bueno y qué es malo, establecer parámetros de conducta y exigir perfección, indica Camargo. Cuando esto sucede, el amor empieza a desvanecerse porque saltan los defectos de la pareja y, por otro lado, aparece el orgullo, obstáculo principal para la comunicación, agrega De Campos. Pedir y ceder perdón es básico para evitar resentimientos, reclamos, malos pensamientos y amargura en la relación, considerando que lo más importante es comprender los sentimientos de la pareja.
Un matrimonio feliz y exitoso es...
Lograr que cada uno de los miembros de la pareja muera a su propio yo y a sus necesidades, y se enfoque por amor en satisfacer a su cónyuge. El matrimonio es una institución en la cual ambos deben comprometerse a dar más que a recibir, y ambos cosechan lo que siembran. Sergio Camargo, consejero matrimonial.
En terreno peligroso
Cuando se presentan factores externos que afectan la relación depareja, se sugiere poner más énfasis en las recomendacionesanteriores. Algunas de las principales circunstancias que puedenalterar la estabilidad conyugal y las recomendaciones de los expertospara solventarlas son:
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Vivir con terceras personas
En muchos casos se tiene la necesidad de compartir la vivienda con terceras personas, en especial los padres de alguno de los dos miembros de la pareja, ya sea por su edad avanzada, porque sufren una enfermedad o porque atraviesan una crisis económica.
Recomendación: Si hay hijos, debe establecerse que la crianza está a cargo de los padres para evitar ambigüedades e inestabilidad en el hogar. La aclaración debe hacerse con diplomacia, recordando a los huéspedes que se les quiere servir y que ellos ya tuvieron o tienen suficiente con sus propias responsabilidades. Debe aceptarse cualquier tipo de ayuda acorde a su estado físico y económico, como que colaboren con algunos quehaceres de la casa o hagan algún aporte monetario, lo cual no sólo reducirá los gastos familiares y evitará roces en este sentido, sino también hará que el invitado se sienta más cómodo.
El nacimiento del primer bebé
Lo más común es que el esposo se sienta abandonado por la atención que la madre le da al nuevo miembro de la familia. De acuerdo con Ana María de Campos, teóloga y consejera matrimonial, la falta de experiencia hace que la mujer vuelque su interés hacia el hijo, empeñándose en hacer bien su nuevo papel. Además suele irritarse debido a los cambios hormonales y al agotamiento físico.
Recomendación: Es importante comunicar al esposo cómo nos sentimos física y emocionalmente, y permitirle que se involucre más en el cuidado del bebé. Si el padre se hace cargo de la criatura durante unos minutos al final del día, la mamá puede descansar un rato, y cuando el recién nacido esté durmiendo, ambos difrutarán mejor su relación.
Educación de los hijos
“Nuestra cultura nos hace creer que la mujer es quien debe encargase de la educación de los hijos, pero a través de la historia vemos que los padres eran quienes pasaban varias horas con los niños, compartiéndoles lo que habían aprendido de otras generaciones”, explica Sergio Camargo. Este consejero matrimonial resalta que mientras las madres son la principal influencia de los hijos durante la infancia, los padres adquieren mayor protagonismo durante la adolescencia.
Recomendación: Desde los primeros años de crianza es importante que ambos se pongan de acuerdo en la orientación que le darán a los hijos, así como en las normas que establecerán. De no hacerlo, es casi seguro que surgirán discusiones que afectarán su relación y la imagen de autoridad ante sus niños, lo cual provoca inseguridad en todos los miembros de la familia.
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Altas demandas laborales
Cuando se trabaja fuera de casa y hay exceso de exigencias laborales es muy probable que se produzcan fricciones con la pareja, especialmente si la mujer además tiene a su cargo las tareas de la casa y la crianza de los hijos. Esto afecta directamente la relación sexual y la comunicación, lo que deteriora la relación.
Recomendación: Hay que aprender a separar las cargas emocionales del trabajo y de la casa. La mejor manera de cambiar el estado de ánimo al llegar a casa es tomando 10 minutos para dormir, darse un baño, escuchar música o hacer una lectura. Esto permitirá despojarse de los pensamientos negativos y hacer la transición para responder a las demandas familiares. Es importante aclarar a la pareja y a los hijos la importancia de este tiempo, para que ellos lo respeten y no esperen que respondas a todos sus comentarios cuando recién llegas a casa, explica De Campos.
Situación económica inestable
Los aprietos en la economía familiar suelen ser algunas de las principales causas de crisis en los matrimonios, por eso es importante que ambos aprendan a manejar sus ingresos, elaborando un presupuesto y ejecutándolo con disciplina.
Recomendación: Cuando se presentan conflictos de este tipo es bueno elaborar un presupuesto de plan B, para reducir los gastos. Debe tenerse una actitud optimista y confiar en que se trata de algo temporal. La pareja y los hijos, si los hay, deben estar conscientes de la situación para colaborar y buscar soluciones en conjunto. De acuerdo con De Campos, cuando estas situaciones se manejan adecuadamente suelen promover la unión familiar.
Amenaza de infidelidad
Aunque las personas consideren la fidelidad como un importante valor moral, no se puede negar la probabilidad de que cualquiera de los dos sea tentado a establecer una relación extramarital. Uno de los principales errores en este sentido es no valorar adecuadamente a la pareja. “Se empiezan a ver y a señalar los defectos del otro hasta que se pierde de vista a la persona de quien se han enamorado”, señala Camargo.
Recomendación: Cuando es frecuente el trato con la persona en discordia, deben evitarse los encuentros y ser muy objetivo en las conversaciones sin dar lugar a malas interpretaciones o a la formación de fantasías. Debe analizarse cuán importante es conservar esa amistad o si lo más conveniente es cortar la comunicación para no poner en riesgo la estabilidad y felicidad conyugales.