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Luces, maternidad, acción

noviembre - 2007

Garner es multifacética, se siente a gusto tanto frente a las cámaras y durante un rodaje, como cuando actúa en una obra de teatro.

Jennifer Garner está asociada con cintas de acción.  Si Alias fue su gran acercamiento al público, The Kingdom -La sombra del reino-, la muestra renovada después de Pearl Harbor y Daredevil.  En ambas producciones trabajó con Ben Affleck, su actual esposo y padre de su pequeña Violet Anne.

A sus 35 años, y cuando la vida le sonríe, Garner vuelve a la pantalla grande como una agente elite del FBI, enviada a una misión secreta en Arabia Saudita.  En esta cinta comparte con Jamie Foxx, Chris Cooper y Jason Bateman, bajo la dirección del entusiasta Peter Berg.

Su participación en esta cinta es controvertida porque juega con la susceptibilidad política: un suicida ha destruido un alojamiento para occidentales.  En el curso de las investigaciones, ella descubre que la misma policía saudí entorpece su trabajo; además, se ha convertido en el blanco de fanáticos integristas. 

Mientras continúa la posproducción de The Kingdom, Garner se prepara para su próximo filme, Juno, y nos concede esta breve entrevista.

¿Dónde se alojaron mientras rodaban The Kingdom, en Arizona, y cómo fueron las condiciones de filmación?
Honestamente nos consintieron muchísimo.  Las condiciones en el plató eran muy duras, la temperatura subía hasta 59 grados centígrados, con el asfalto que cocinaba desde abajo y el sol desde arriba.  ¡Pero nos alojábamos en The Sanctuary, en Camelback Mountain, un spa de Scottsdale!  Ben llegó y comenzó a editar su película allí y dijo: “Esto es lo mejor que me ha ocurrido”.  También fue fantástico para Violet porque tenía lugar para gatear a su gusto.  Por cierto, aprendió a gatear allí, creo.

Realmente voló por el aire en la gran escena de combate.  ¿Qué hizo Ben cuando la vio?
Justo visitó el plató el día en que filmamos esa escena.  Una piensa, “soy madre, debería ser más responsable.  Tal vez no haré esa parte donde me arrojan a la pared y me estrello contra el suelo.  No necesito hacerlo, porque para eso tengo una doble de riesgo”.  Pero Shauna es una de mis mejores amigas y hemos trabajado durante seis años, de modo que si  me dice que es seguro y sólo significará un magullón, y que será divertido, entonces yo quiero hacerlo.  Además deseo que Pete -Berg- tenga todo para que la escena quede tan natural como sea posible.  De hecho, fue la lucha más real que ella y yo hayamos rodado hasta ahora.

¿Usted o el otro actor, resultaron lastimados?
Nos quedaron rasguños por toda la cara, le mordí la oreja y le quedó una costra durante dos semanas.  Nos matamos el uno al otro, ¡pero fue tan divertido!  Cuando lanzaron a Shauna contra la pared le dije al tipo, “adelante, arrójame.  Estoy bien.  ¡Hagámoslo!”.  Y me arrojó.  Este tipo era enorme.  Fue impresionante.  Y Ben ni pestañeó.  Me hubiera gustado que estuviera un poco más nervioso, pero ni pestañeó.

Armas, tensión, violencia e intriga caracterizan a la más reciente producción de Jennifer Garner. Contextualizada en Arabia Saudita, la cinta expone la corrupción de la Policía y la intromisión de algunos gobiernos de occidente en la zona.

Su personaje es el de una especialista en evidencias del FBI.  ¿Cuál fue su enfoque para este papel?
Lo que me encantó del personaje es que sigue siendo una mujer.  Es alguien en situación extrema que no puede evitar sentirse tocada por las cosas que ocurren a su alrededor.  No estaba marcada por su sexo, no usaba maquillaje, no me hacían un peinado especial.  No tratábamos que luciera bonita, pero sí que luciera real.  Eso era necesario para que fuera una persona completa.

Ahora irá a Broadway para encarnar a Roxanne, en Cyrano de Bergerac, con Kevin Kline en el papel protagónico.  ¿Cómo se siente de volver al teatro?
Estoy tan emocionada.  Crecí en West Virginia.  No teníamos dinero para ir al cine, y a mis padres no les gustaba que viéramos televisión.  Preferían darnos lo que no habían tenido como lecciones de piano y de ballet.  Y siempre que hubiera una presentación, ya fuera una sinfonía, ballet o una obra de teatro, allí estábamos.  Por eso crecí con este intenso amor por el teatro.  Mi mamá me contó que cuando yo tenía cinco o seis años fuimos a Washington, D.C., y vimos Flores para Algernon, en el Teatro Nacional.  Dice que al final me paré sobre la silla, aplaudí con las manos sobre mi cabeza y chillé “¡más!, ¡más!, ¡más!”, porque me había gustado tanto la obra.  Todavía siento lo mismo.

¿Tú y Ben planean tener más niños?
Eso espero.  Me encanta el tiempo que paso dedicándome a ella -Violet Anne-, pero necesito trabajar un poco ahora, de modo que no hay apuro.


Por Joey Berlin, DE AS.

Fuente: AS/UPS

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