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Muchas parejas tienen un preámbulo exitoso en la relación íntima, pero terminan como dos enemigos que desean dormir en camas separadas. ¿Eso te ocurre a ti? Si estás a punto de asentir, es hora de que ambos analicen por qué pelean cada vez que se disponen a disfrutar de un momento intenso.
Algunas de las reglas generales para que la actividad sexual sea placentera son: tener buena comunicación con la pareja, que ambos confiesen sus propias necesidades y disfruten de cada momento sin complejos. Implica hacer el amor en el lugar adecuado, lo cual evita inconformidad en la cama y cometer imprudencias que desaceleren el ritmo que ambos han alcanzado. Esta última recomendación supone conocer cuáles son los cinco errores más comunes de los amantes para que, hecha la advertencia, te lances a disfrutar de la acción.
Sólo uno de los dos resuella
La relación se debilita cuando uno de los dos, por lo general el hombre, disfruta de principio a fin su orgasmo y, luego, pierde el interés por estimular a su amada. En estos casos la mujer suele callar, incluso fingir que también llegó al éxtasis para evitar el sinsabor entre ambos. No permitas que esto ocurra. Vale la pena hablar con tu pareja, pero no cuando aún estén en la cama, para que de esta manera comprenda que ambos deben gozar del momento. Si necesitas más tiempo para ser estimulada, tu cónyuge deberá trabajar en ello, con mayor razón si él es precoz. Cuando ambos se satisfacen, el amor está latente y no hay pretextos para encontrarse en la alcoba.
Siempre la misma posición
Muchas parejas creen que cometerán un pecado si hacen el amor en una pose que no sea la del misionero -mujer abajo y hombre arriba, ambos estirados-, y al final terminan haciendo de la intimidad una experiencia aburrida, porque no hay sorpresas ni creatividad. ¡Ojo! Es necesario que dialoguen al respecto para salir de lo tradicional y se sientan libres de experimentar.
Ambos deben estar en sintonía porque puede ser que para uno de los dos una pose resulte exquisita, mientras que para el otro dolorosa. Recuerda que cuando estén en el juego sexual puedes tirarte al agua y coquetear como alguna vez pensaste que te gustaría hacerlo. En la medida que tomes la iniciativa y rompas con los tabúes, le encontrarás sentido al erotismo. Puedes auxiliarte con música que te incite a liberar tu sensualidad.
Exceso de confianza
Por mucha intimidad que hayas compartido con tu pareja, es importante que al estar juntos evites comentarios acerca de romances pasados, porque eso cambiará el tono en la relación. Incluso, en el momento de un orgasmo ten mucho cuidado en no pronunciar nombres ajenos. De igual manera evita decir palabras obscenas, porque eso puede romper el encanto si tu compañero no tiene costumbre de expresarse con dichos términos; tal vez a ti te excite, pero a él le parecerá chocante. Si tú estás en esta situación, ya sea porque pronuncias o escuchas con desagrado las palabras fuertes, conviene que lo converses con tu pareja, indica Sara Pereira, del Instituto de Psicología Aplicada, IPSA.
Durante la intimidad puede ser que también se practiquen algunos juegos atrevidos como dar nalgadas, mordiscos o apretujones; procura no abusar de ello, porque estos detalles pueden resultar desagradables en el momento en el cual se está por llegar al clímax. Las confesiones y una conducta atrevida deben guardar ciertos límites considerando la tolerancia y la madurez de tu pareja. Esto no significa dejar de fomentar la confianza, ya que es una de las virtudes que enriquece la relación, afirma la sexóloga Alicia Arellano.
El televisor sigue encendido
Durante la convivencia íntima ambos deben desconectarse de cualquier distractor como el televisor. Si están listos para devorarse el uno al otro no es conveniente que vean programas que tiendan a provocar una discusión, ya sea porque no comparten su punto de vista o por sobredimensionar los atractivos de algún actor o actriz. Esto último puede lastimar los sentimientos de cualquiera de los dos, llegando a creer que la pareja ya no se siente atraída, en especial si se sufre de celos. Hablar de la desconfianza o inseguridad que se siente respecto a que el cónyuge conserve la admiración por una, no sólo permite conocerse mejor, sino también se refleja al estar entre las sábanas.
Me duele la cabeza, el estómago, la muela...
Otro aspecto que debe cuidarse para que el romance perdure es la buena salud y, por ende, la higiene. No hay nada tan incómodo como interrumpir el coito por mal aliento, un hedor o el quejido debido a una enfermedad que pudo prevenirse. Es prudente que ambos cuiden su estado de salud y aprendan a controlar o reducir cualquier padecimiento, por supuesto bajo la asesoría de un médico especializado. De esta manera, ambos estarán en óptimas condiciones para disfrutar de la relación íntima, así como de la convivencia cotidiana. Preocuparse por la salud, estableciendo el equilibrio mental y emocional, en especial en épocas difíciles o de estrés, es indicio de buena autoestima.
Por Margarita Pacay
Fuentes: Sara Pereira, psicóloga del Instituto de Psicología Aplicada,IPSA. Alicia Arellano, sexóloga. Jaime Leonel López, urólogo ysexólogo.