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Los ángeles, entre mito y fantasía

noviembre - 2007

Los artistas los usan como personajes fantásticos; los terapistas, como herramienta para reforzar la confianza de sus pacientes y los teólogos insisten en que cada persona debe descubrir al suyo.  Aun cuando no todos creen en ellos, lo cierto es que inspiran sentimientos de ternura y admiración.

En los sitios más inesperados, quizá en tu misma sombra, podría estar tu ángel.  A menudo aprendemos a reconocer el sonido de su voz al recibir ese pequeño impulso para hacer lo correcto, para avanzar un poco más.  “Familiarízate con los ángeles y contémplalos frecuentemente en espíritu, pues aunque no se vean están presentes en ti”.  San Francisco de Sales

No sólo en la doctrina cristiana, sino también en la judía y en la musulmana se cita con frecuencia a los ángeles como seres espirituales, sin cuerpo físico, intermediarios entre el Dios eterno y los seres humanos, explica el sacerdote marianista Martín Valmaseda. 

Cuando alguien juzga el tema con una actitud crítica puede que se le acuse de no tener fe, pero si su comentario está fundamentado y lo emite con respeto, debe considerarse válido ya que muchos creyentes se conforman con la idea de que la Biblia fue dictada por Dios a oídos de los ángeles.  En realidad los libros sagrados fueron escritos en diferente tiempo y alguien se encargó de seleccionar y reunir todo el material de acuerdo al lenguaje de la cultura y la época, con la inspiración de Dios hace 1,500 años, agrega Valmaseda.

Por otro lado, los fundamentalistas dicen que hay que creer todo aquello al pie de la letra, pues se trata de narraciones que tienen su simbolismo y enseñanza.  Frente a esta postura radical otros pierden la fe y no le dan validez al libro sagrado.  Los géneros literarios ayudan a clasificar los escritos de la Biblia, algunos son leyendas y parábolas, otros poesía y, unos más, enseñanzas directas.  Así es como también se interpreta a los ángeles: para unas personas son puros mitos y para otras son una descripción literal de lo citado en la Biblia.  Pero también caben las imágenes trabajadas por artistas y escritores: seres con alas que se aparecen volando y nos dan consejos al oído, visten túnica o son pequeñas criaturas aladas que andan desnudas.

Valmaseda aclara que en el Antiguo Testamento se define a un ángel de Dios como la presencia misma de Dios.  La palabra ángel quiere decir “mensajero” y no ofrece mayor descripción.  Aun cuando se crea en ellos no se puede afirmar cómo son, sólo que entran dentro del misterio de Dios. 

Muchas apariciones de ángeles son discutibles por considerarlas sugestiones subjetivas.  “Lo que sí es cierto -y hemos tenido la experiencia- es que Dios actúa en nosotros por medio de mensajeros, los cuales pueden ser inspiraciones que se nos ocurren a nosotros mismos, sin ninguna aparición física, sin saber por qué Dios actúa así; o personas que para nosotros son ángeles, nos acompañan, nos echan una mano en momentos difíciles y nos aconsejan.  No estamos aislados en el universo”, agrega Valmaseda. 

Los científicos, astrónomos, naturistas, terapeutas y microbiólogos se quedan asombrados de los misterios que encuentran en lo grande y lo pequeño.  Los teólogos también, a pesar de sus conocimientos y reflexiones, se quedan en silencio, sin saber que decir ante la pregunta ¿existen los ángeles?

Hay muchos apuntes bíblicos que nos hablan de los ángeles, pero no creemos a ciegas en ellos, tenemos una inteligencia limitada.  No podemos explicar con pelos y señales algo que nos supera.  Lo que sí podemos hacer es vivir el mensaje de Dios y comunicarlo como buenos mensajeros, ángeles; más que con palabras y sermones, con acciones, puntualiza Valmaseda. 

Un ángel es un ser humano que al llevar una vida espiritual, siguiendo los principios que Dios ha dado, de vivir acorde a sus instrucciones elevadas y divinas, alcanza su perfección y purificación, afirma Anthea Church.  Se convierte en una especie de ángel, mensajero de todo lo divino, un ayudante de Dios para transformar al mundo, siendo ejemplo viviente de todas las virtudes divinas.  No hay que olvidar que dentro de nosotros encontramos todas las cualidades necesarias para volver a un estado angelical, agrega.


“Los ángeles piden entrar a un cuerpo para cumplir una misión”.  Extraído del libro Bendecidos a tiempo y fuera de tiempo, de Danny Leonor Díaz.



Poder de sanación

Pero su paso por la tierra también es aprovechado por terapistas, quienes cuentan con un listado de nombres de ángeles que pueden ser nuestros aliados en cualquier momento.  Cada uno posee dones especiales para sanar enfermedades físicas, emocionales y espirituales en cualquier época del año, afirman los practicantes de la angiología. 

Los ángeles no quieren ganar protagonismo, simplemente desean ayudar y cumplir la misión que se les ha encomendado, explica Brenda Aroche, terapeuta emocional.  Cuando aprendes a tener comunicación con ellos sientes que tu vida está más protegida, como el acercamiento que los niños tienen con su ángel de la guarda, quien protege de noche o de día y es una de las más populares figuras angelicales.  Pero también existen otros ángeles llenos de energía para atender diferentes necesidades.  Algunos angiólogos son capaces de percibirlos mediante olores como el de los geranios o, incluso, detectando el magnetismo de su aura, lo que produce cierto hormigueo en su cuerpo.

En la actualidad, la petición más solicitada a los ángeles es la de protección al salir de casa, debido a los altos índices de violencia imperante en el país.  Una de las técnicas para invocarlos es la oración.  Por ejemplo, si tienes miedo, el arcángel San Miguel te puede ayudar.  Cada ángel tiene un color que lo identifica y con el cual puede representarse mediante un amuleto que emane energía y sensación de seguridad.  Todo depende de la fe que le pongas, indica Cecilia Peña, terapista de sanación con ángeles.

Anthea Church, profesora de la Universidad Espiritual Mundial Brahma Kumaris, explica en su libro Ángeles el significado del vocablo angelos, de origen griego, el cual indica una función y no un comportamiento.  A pesar de ello han sido vistos como símbolos del comportamiento humano, con forma también humana, con un nivel superior de divinidad.  Las alas transmiten la idea de levitación, esto significa que permanecen más allá de las atracciones mundanas y de las distracciones de la tierra; son libres de esclavitudes terrestres aunque se mueven entre nosotros.  En vez de estar subordinados a la naturaleza, los ángeles se convierten en maestros de ella.

Church añade que estos seres atraen por sus virtudes, acarrean constantemente bendiciones, sus palabras son pocas, dulces y precisas.  Sus actividades son muchas y logran hacerlas con poco esfuerzo.  Viven en tal estado de amor pleno que disfrutan la libertad del desapego.  Sus acciones nunca provocan consecuencias negativas.  Son seres con principios.  Ven las intenciones y no las acciones, ven los corazones y no las palabras.  Son, por lo tanto, amigos, pues entienden no sólo el “qué”, sino también el “por qué”, y sus ojos ofrecen soluciones y no enjuiciamiento.

“Un ángel es un ser humano que al llevar una vida espiritual, siguiendo los principios que Dios ha dado, de vivir acorde a sus instrucciones elevadas y divinas, alcanza su perfección y purificación”.    Anthea Church


¿Quieres comunicarte con ellos?

Hazle sitio en tu vida.  Elige un lugar que sea inspirador o donde puedas concentrarte.  Cuéntale tus problemas, luego guarda silencio y permanece a la espera de los pensamientos que los ángeles pondrán en tu mente. Incluso pídele que se comunique contigo en tus sueños. 

Invócalo con tu mente.  Si estás pasando por alguna emergencia en un hospital, transporte colectivo o en otro lugar, haz una oración en tu mente y pídeles ayuda.

Peticiones legales.  Los ángeles escuchan todas tus oraciones, pero para que tus peticiones sean concedidas deben cumplir tres condiciones: no pueden interferir con el plan que Dios tiene para tu alma, no pueden ser perjudiciales para ti o para otras personas y el momento debe ser el adecuado.  Puedes pedir ganarte la lotería y tal vez nunca te la ganes, pero conseguir algo que no te esperabas, como un mejor trabajo, sí.


“Un ángel es un protector, posee una atmósfera de paz y calma permanentes, es un espejo que refleja la verdad suavemente, es un ser libre y aún así pertenece a un grupo”.  Extraído del libro Ángeles, de Anthea Church, profesora de la Universidad Espiritual Mundial Brahma Kumaris.



Es un nahual

Para la cultura maya la palabra ángel se traduce en espíritu, nahual o muhel; es la sombra que en psicología se denomina álter ego.  Los historiadores Esteban Haeserigm, sacerdote investigador y el también investigador Agustín Estrada Monroy, efectuaron algunos estudios al respecto, determinando que hay espíritus presentes entre nosotros.  Cada uno lleva el suyo, pero puede perderse por un susto o una fuerte impresión emocional, incluso una enfermedad, ya que esto altera el álter ego.  Las malas acciones también pueden ahuyentar a ese espíritu.  Por ejemplo, cuando se tala un árbol es importante ofrecer antes una oración y pedir permiso a la madre naturaleza.  Quienes no han tomado en cuenta esta advertencia, enferman sin saber la razón; y es simple entenderlo, tienen un desequilibrio en su forma de vivir, agrega uno de los sacerdotes mayas entrevistados.  Para esta cultura es importante fortalecer la presencia de su espíritu por medio de ceremonias heredadas de los ancestros.  Esos espíritus pueden ser, incluso, familiares y comunitarios, lo cual es importante tomar en cuenta para nivelar las energías de grupo.   

Desde distintas cosmovisiones, los ángeles han existido siempre.  Pero en la actualidad pareciera que sus poderes se han reactivado debido a que cada vez más personas acuden a ellos para cubrir una necesidad, combatir sentimientos de soledad, tristeza o miedo, pedir sanación de una enfermedad o, simplemente, para agradecer la vida y tener una familia.  Si esa creencia llena un vacío y ayuda a salir de él, ¿por qué dejarlos ir?  Cada quien tiene el derecho de acercarlos o alejarlos de su vida, así como de hacerlas de ángel. 

Uno para cada necesidad

De acuerdo con el catolicismo, después de la Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo, existen siete arcángeles que han sido clasificados como los ángeles asistentes directos de Dios y cada uno tiene una misión especial, explica Carlo Carusso, astrólogo.

Gabriel, un buen guía
El lunes rige Gabriel.  El satélite que lo representa es la Luna.  Si presentas dolencias en muslos, pies, brazos y manos, lengua, nervios y ligamentos, este ángel te ayudará.  Su virtud es la caridad, es buen aliado de la fertilidad.  Su color representativo es el plateado y gris pálido; el metal que lo representa es la plata, por ello usar un accesorio de este material te ayudará a canalizar su fuerza.  Las flores para atraerlo son las margaritas o las esencias como el aloe y el benjuí.  Es muy colaborador para atender las necesidades del hogar, maternidad, femineidad y niños.  Mejora la percepción o intuición.  Es festejado el 29 de septiembre.







Zadkiel, promueve la alegría
Su color es el violeta.  El sábado es ideal para recordarlo.  Es un ángel que invita a practicar la justicia, el perdón, la misericordia, la tolerancia y la diplomacia.  Si eres ingeniera, arquitecta, actriz o artista, Zadkiel puede darte un empujón para que la inspiración llegue pronto.  De igual manera, se lo invoca cuando se hace necesario un cambio en situaciones conflictivas o con personas negativas.







Uriel, energía de paz
Los colores que reflejan a este arcángel son morado y oro rubí.  El viernes es un buen día para conectarse con su energía.  Su misión es promover la paz y ayudar a quienes desarrollan enfermedades psicosomáticas.  Cuando tengas problemas de convivencia con tu pareja o con los seres que te rodean, ya sabes a quién acudir.  Se lo invoca para abrir horizontes y lograr soluciones adecuadas.  Uriel gobierna el punto cardinal sur.







Chamuel, ángel del amor
Invócalo los martes.  Este ángel es representado por el planeta Marte.  Cuando los huesos, dientes, oídos, bazo y vejiga están débiles, este ángel puede echarte una mano.  También te ayudará cuando estés atrapada por algún vicio, la pereza, la ansiedad, la soledad o la amargura.  Su verdadera virtud está en la justicia.  Es el ángel que puede ahuyentar a tus enemigos.  El color que le atrae es el rosado.  Es representado por el metal.  Sus flores son los claveles y le agradan los inciensos de pimienta. 







Rafael, ángel del conocimiento y la sanación
Su potencial energético irradia los jueves.  Su color es el verde o turquesa.  Es un ángel que atiende a los convalecientes, ayuda a sanar enfermedades físicas, emocionales y espirituales.  Puede darte una ayudadita si lo que necesitas es inspiración en tu trabajo, arte, música, matemáticas, ciencia o medicina tradicional o alternativa.  Protege a los matrimonios y cuida de la felicidad de los hogares.  Es festejado el 29 de septiembre.







Jophiel, ángel de la iluminación
La energía que emana es de color dorado o amarillo.  Su día es el lunes.  Cuando estés confundida o nerviosa porque pronto tendrás que viajar, pasar por un examen o dar una conferencia, este ángel puede iluminarte.  Su misión es sacarte de la oscuridad o de la ignorancia, puede ayudarte a aumentar la capacidad mental y a utilizar un porcentaje mayor de tu cerebro. 







Miguel, buen protector 
Se le venera el día domingo.  Éste puede ser invocado para atender problemas de salud, en especial cuando se sufre de enfermedades relacionadas con el corazón y el sistema circulatorio.  De igual manera es muy solicitado para resolver miedos o sentimientos de inseguridad; su energía es incansable ante la lucha contra el mal.  Algunas personas lo aclaman para tener éxito en los juegos de azar o en la fama.  Si les ha ido bien o mal, cada uno lo sabrá.  Su color es el azul.  La estrella que lo rige es el Sol, y las flores que le atraen son las de heliotropo y mimosa.  Su celebración es el 29 de septiembre.









Por Margarita Pacay

Foto: Detalle de Sistine Madonna de Raffaello Sanzio
Olio en canvas, Gemäldegalerie, Dresden

Ilustraciones: Sergio Espada

Fuentes: Carlo Carusso, astrólogo. Martin Valmaseda, sacerdote Marianista.    Brenda Aroche, terapista emocional.  Cecilia Peña, terapista emocional. Eduardo Pacay Coy, Sacerdote Maya.  Anne Bonin, de la Universidad Espiritual Mundial Brahma Kumaris.  Lucky López Angúlo, psicóloga clínica.

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