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Cada año desaparecen más de 70 millones de árboles en Guatemala y en ese mismo lapso no se repara siquiera la mitad del daño causado. Este fin de año no contribuyas a elevar las estadísticas y haz un aporte positivo a la naturaleza.
¿Sabías que por cada automóvil de tamaño normal debería sembrarse una hectárea de bosque, para que el dióxido de carbono -CO2- que emite el vehículo sea absorbido y no contribuya a la contaminación? Esto se aplica a regiones tropicales como Guatemala, porque en países más fríos se necesita tres o cuatro veces esta cantidad de vegetación para contrarrestar el mismo efecto contaminante.
La reforestación es uno de los retos más importantes de la generación actual y una medida urgente para frenar el calentamiento global. El ser humano es responsable del 90 por ciento de los cambios climáticos que favorecen el sobrecalentamiento de la tierra. La tala de árboles, las rozas e incendios forestales, así como el uso de combustibles fósiles son parte de las causas de esta problemática.
Para el año 2050 se cree que la temperatura global podría llegar a ser la más alta registrada en los últimos 600,000 años, explica la directora de la Fundación del Bosque Tropical. De no existir cambios sustanciales ahora, en el futuro el ser humano vivirá extremos nunca antes vistos en el ambiente. Se estima que una cuarta parte de las plantas y animales desaparecerá y se pronostica la inundación de ciudades completas.
Las instituciones preocupadas por el ambiente buscan incentivar a las empresas para que apliquen nuevas tecnologías bajas en carbono, disminuyan el uso del transporte por combustible y, por supuesto, reduzcan la deforestación. Pero no toda la responsabilidad recae en las empresas, cada persona en lo individual está obligada a tomar medidas preventivas.
Desde hace algunas décadas el pinabete, los cipreses y el pino son los árboles más codiciados para decorar los hogares guatemaltecos. Gracias a la existencia de plantaciones voluntarias, se convierten en recursos renovables. Estos cultivos son supervisados por el Instituto Nacional de Bosques, INAB, y el Consejo Nacional de Áreas protegidas, CONAP.
Actualmente las instituciones encargadas registran 77 plantaciones sólo de pinabete, y siete más donde el terreno se comparte con pino u otras siembras agrícolas. Juntas tienen la capacidad de producir cerca de 11,000 árboles anuales, explica Ariel Nieves, director forestal de INAB. Pero la cifra es insuficiente para cubrir la demanda del mercado nacional y por ello se importan algunas especies de países como Canadá y Estados Unidos, las cuales deben estar identificadas.
Por lo tanto, cuando busques un árbol identifica aquellos que posean tarjeta de autorización. Los pinabetes autorizados deben tener un marchamo blanco. Sin este distintivo podrías estar adquiriendo un ejemplar ilegal proveniente de zonas protegidas y contribuyendo con la deforestación.
La mejor manera de hacer las paces esta Navidad con la naturaleza, es informarte para tomar la mejor decisión a la hora de adquirir un árbol y así compartir tu conocimiento sobre el tema con la familia y los amigos. De esta forma no serás cómplice de quienes destruyen nuestros valiosos recursos forestales.

Otra de las formas de contribuir es denunciar al MP cuando observes alguna venta de árboles sin las condiciones de ley. La Legislación agraria ambiental y conexa de Guatemala, en sus artículos 81 bis y 82, estipula de cinco a 10 años de cárcel y Q20,000 quetzales de multa por comercializar árboles sin permiso. Puedes obtener mayor información en el teléfono 2411-9191.
Más sobre el favoritoEl pinabete (Abies guatemalensis) es la especie más buscada por su aroma peculiar, pero se encuentra en peligro de extinción. Una de las mayores amenazas contra la especie es la recolección de ramas, debido a que ésta se realiza cuando el pinabete está en época de producción de semillas, lo cual impide su reproducción, dice José Luis Rivera, agente fiscal del Ministerio Público, MP.
Crece en lugares con clima frío. Según datos de INAB, Quetzaltenango, San Marcos y Chimaltenango son los tres departamentos donde existen más plantaciones voluntarias.
El cultivo del árbol requiere entre cuatro y siete años. Los productores de esta especie deben llenar el formato de solicitud para adquirir cada año sus marchamos y un técnico debe ir hasta el lugar para confirmar cada uno de los datos y ver los árboles físicamente. El monitoreo continúa en enero siguiente y debe verificarse que no se extrajo un número mayor de árboles que el autorizado.
Cada año el mundo emite 110 billones de toneladas de CO2, fórmula que identifica a una molécula de carbono con dos moléculas de oxígeno para formar el dióxido de carbono.
El CO2 contribuye a que el planeta tenga una temperatura apropiada, pero cuando la emisión excede los límites naturales -como ha sucedido en las últimas décadas-, reduce la emisión de calor al espacio, aumentando la temperatura del planeta. Mediante el proceso de fotosíntesis, las plantas y árboles capturan el dióxido de carbono, reduciendo así su concentración en el ambiente.
Por Ingrid Reyes
Fuente: Vida Amor de Paz, directora, y Carlos Molina, vocal de la Fundación del Bosque Tropical, teléfono (502) 2331-2658. José Luis Rivera, agente fiscal del Ministerio Público, teléfono (502) 2232-4226. Ariel Nieves, director forestal de INAB, teléfono (502) 2472-0509. www.christmastree.net