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Arena, mar y un bronceado perfecto son imágenes tradicionalmente asociadas al verano. Si esta temporada deseas lucir una espléndida piel canela, hazlo de forma responsable, tomando las precauciones debidas.
Cuando empieza la época de los días soleados y las altas temperaturas, nadie quiere llegar a la playa luciendo una piel verde-amarillenta. Por ello, algunas mujeres deciden empezar a frecuentar los solarios, otras más sofisticadas recurren al uso de pigmentos artificiales y, por supuesto, están las que se tumban pacientemente bajo el sol.
Si bien es cierto que la exposición solar en las primeras horas de la mañana ayuda a fortalecer huesos y músculos, mejora el estado de ánimo, aumenta la capacidad del sistema inmunológico y sintetiza la vitamina D en el organismo, también es preciso señalar que la radiación ultravioleta -UV- es la principal responsable de efectos nocivos como quemaduras, fotoenvejecimiento prematuro e, incluso, cáncer de piel.
Por lo general, esas agresiones son el resultado de la acumulación en la dermis de radiación solar natural o artificial recibida a lo largo de los años. Para prevenir los efectos nocivos del astro rey en tu piel, ponte al día sobre los tratamientos de bronceado ofrecidos por la industria de la belleza y también sobre las precauciones que debes tomar al decidirte por una de ellas.
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Cerciórate de que el solario sea operado por profesionales con los conocimientos necesarios para asesorarte y dar seguimiento controlado a las sesiones de bronceado. Asimismo, asegúrate de que el equipo técnico sea adecuado y esté en buen estado, limpio y desinfectado.
En la actualidad, las técnicas de bronceado más avanzadas son las lámparas o cámaras de luz. Estos aparatos son similares a una cápsula o una cabina vertical que libera radiación UV controlada, la cual acelera la producción de melanocitos y melanina al grado de pigmentar la piel.
Su uso correcto requiere una exposición inicial de sólo 10 a 15 minutos. Conforme te vas habituando a su uso y considerando tu tipo de piel, el tiempo de exposición puede aumentar a 20 ó 30 minutos. Carmen María Solares, esteticista, explica que una vez obtenido el tono base del bronceado hay que someterse a una o dos sesiones semanales para mantener el color.
También existen las cámaras tipo bronceado instantáneo, las cuales poseen un sistema de luz solar artificial especializada y de alta potencia, libre de rayos UVA. Funciona con sólo permanecer en la cabina por seis segundos. Los resultados son visibles a corto plazo, con períodos cortos de exposición.
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La técnica con aerógrafo o pincel de aire es otro procedimiento de alta demanda. La técnica es similar a pintar un cuadro con una pistola a presión, pero en vez de pintura se aplica una fórmula vegetal a base de la molécula DHA -dihidroxyacetona - derivada de la caña de azúcar. Este ingrediente, aprobado por la Administración de Alimetos y Drogas -FDA, por sus siglas en inglés- no tiene contraindicaciones. Cuando se pone en contacto con la piel, provoca al instante una reacción en los aminoácidos produciendo un tono bronceado que dura sólo unos días.
Para un efecto inmediato también están las opciones de los maquillajes o polvos bronceadores. Estos productos contienen partículas de terracota y nácar, las cuales iluminan la piel de forma rápida.
Las toallitas desechables que contienen la dosis exacta de la fórmula para una aplicación son otra excelente alternativa. Su acción es similar a un maquillaje y pueden usarse en todo el cuerpo.
Las llamadas brumas para el rostro actúan mediante microdifusión suave, después de vaporizar el producto. Como no se requiere extenderlo directamente sobre el cutis, proporciona un bronceado natural y uniforme que se seca al instante.
También existen píldoras vitamínicas ricas en betacaroteno, aceites naturales y antioxidantes especiales para modificar la pigmentación cutánea. Éstas neutralizan los radicales libres y estimulan la protección natural. Se activan desde el interior, de manera que al exponerte al sol -con pantalla o protector- la piel se oscurece uno o dos grados más de lo normal, indica Luy Corado, esteticista.
Utiliza gafas de protección cuando estés frente al sol o en una cabina de luz. De lo contrario podrías exponerte a sufrir queratitis o cataratas.
Conoce tu pielEvalúa si padeces algún tipo de afección dérmica, tienes múltiples lunares o antecedentes familiares de cáncer o sensibilidad al sol. Si así fuera, consulta con un dermatólogo antes de someterte a cualquier tratamiento.
Alerta con las cámarasEvita las exposiciones en solarios cuando estés embarazada, porque el calor y los rayos pueden causar lesiones al feto. En ningún caso pretendas broncearte más rápido de lo que tu tipo de piel soporte, ya que correrías el riesgo de sufrir lesiones por sobrexposición y quemaduras.
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Para broncearte sin sol y, por lo tanto, sin riesgos, los autobronceadores son una excelente alternativa. Las fórmulas de nueva generación aplicadas a estos productos permiten un color agradable y natural, ya que son elaborados a partir de la molécula DHA.
Casi siempre ofrecen tonos que van desde el anaranjado hasta el marrón tostado. Sin embargo, el color indicado depende siempre del tipo de piel, pues está demostrado que las catalogadas como secas se autobroncean con mayor facilidad que las oleosas.
La ventaja de este procedimiento es que si no te agrada el tono que adquiere tu piel, basta esperar un par de días y éste se desvanecerá. Por el contrario, si te parece que el bronceado está muy suave, puedes extender otra capa del producto tres horas después de aplicada la primera dosis. Cuando el bronceado queda a tu gusto, sólo se requiere de dos a tres aplicaciones más para darle mantenimiento.
Otras opciones son los productos de uso diario. Hace un tiempo los expertos aconsejaban mezclar el autobronceador con alguna crema hidratante, ahora ya no es necesario porque hay cremas faciales y corporales que humectan y protegen la piel del sol, además provocan, al mismo tiempo, una pigmentación agradable. Por ejemplo, las leches o emulsiones de aloe vera, té blanco, aceite de jojoba y azúcares naturales como el DHA y el erytrulosa son algunos de los productos que cuidan la piel y, a la vez, modifican su tono natural.
Para la piel grasa hay fórmulas enriquecidas con agua marina, las cuales hidratan la piel durante 12 horas. Éstas se absorben rápidamente y pueden utilizarse como tratamiento habitual para mantener el color.
Las cremas y lociones corporales son ideales para usar después del baño diario. Su fórmula a base de aceites esenciales, hydralium, glicerina y vaselina, hidratan y nutren la piel durante 24 horas, pero a la vez provocan un bronceado progresivo, uniforme y delicado.
Con las múltiples opciones disponibles para lucir una hermosa piel canela, lo básico es que antes de broncearte pongas en práctica los cuidados de salud indicados por los expertos en dermatología.
Utiliza fotoprotección antes de exponerte al sol o a las radiaciones de una cámara de bronceado. De acuerdo con la clasificación de los fototipos adoptada por la FDA, las personas blancas y rubias o pelirrojas con o sin pecas en la piel, siempre deben usar pantallas o bloqueadores con el máximo factor de protección -FPS-, es decir entre 50 y 70.
Las personas de pigmentación amarilla o rosácea deben elegir un bloqueador con factor de protección entre 30 y 45, y no menos de 15 si la piel es morena clara, canela o marrón. De acuerdo con el dermatólogo Eduardo López Bran, el número del FPS corresponde a multiplicar el tiempo de exposición mínima sin quemaduras. En otras palabras, si tu piel demora 10 minutos en enrojecer cuando la expones al sol, al aplicarte el protector con un FPS 15 permanecerás hasta 150 minutos sin correr el riesgo de sufrir quemaduras, siempre y cuando el sudor o el agua no lo eliminen.
Broncéate de manera controlada todo el año para que en períodos veraniegos sólo mantengas o intensifiques el color. Eso sí, sin incurrir en doble exposición -sol y solario- el mismo día.
Controla la intensidad y la frecuencia
Broncéate de manera controlada todo el año para que en períodos veraniegos sólo mantengas o intensifiques el color. Eso sí, sin incurrir en doble exposición -sol y solario- el mismo día.
Atenta con la depilación
Elimina el vello uno o dos días antes de la sesión de bronceado, de lo contrario la temperatura de la cera o miel para depilar tendrá un efecto abrasivo sobre la piel; o bien el roce de la rasuradora causará irritación.
Ojo con los autobronceadores
Aplícatelos después del baño y cuando la piel esté bien seca. Evita usarlos sobre las cejas y ponte un poco de vaselina en el área donde nace el cabello, así evitarás que quede una línea oscura. No olvides usarlo también en las orejas y el cuello. Hidrata bien los codos, rodillas y tobillos para evitar que queden grietas en esas partes del cuerpo.
Prepara la piel con tiempo
Exfolia la piel con emolientes y sales minerales que ofrezcan una limpieza profunda, de preferencia hazlo un día antes para que los poros estén listos para recibir los productos bronceadores.
Cuidado con los cosméticos
Cerciórate de tener la piel libre de perfumes, maquillaje u otras sustancias químicas al someterte a las cámaras o al exponerte al sol, pues su uso puede favorecer la aparición de manchas.
Mantente hidratada
Cubre la piel con cremas hidratantes y bebe abundante agua pura después de broncearte al natural o de forma artificial.
Alerta con los fármacos
Lee atentamente las instrucciones de uso, así como la composición de los productos, y consulta con tu médico cualquier duda. Ten en cuenta que ciertos fármacos contienen sustancias capaces de producir reacciones fotoalérgicas tras la exposición al sol o al solario.
Controla el tiempo de exposición
Aprovecha las primeras horas de la mañana para tomar el sol, porque su intensidad varía según la hora, época del año y condiciones climáticas. Si se trata de una cámara, verifica que la sesión no dure más de 30 minutos.
Verifica cuál es tu estado de salud
Acude al médico si después de exponerte al sol o tomar una sesión de calor artificial notas que brotan en tu piel ampollas, heridas o hay enrojecimiento severo.
Por Yeni Leiva
Fuentes: Eduardo López Bran, dermatólogo. Pilar Manrique, dermatóloga. Luy Corado, esteticista de Beauty Estetic & Spa. Carmen María Solares, esteticista de Cesiana Salón & Spa.