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Femicidio: ¡ni una más!

febrero - 2008

Según la Defensoría de la Mujer de la Procuraduría de los Derechos Humanos, en 2006 se oficializaron 603 muertes violentas de mujeres, y se comprobó que el 33 por ciento de éstas fue por violencia intrafamiliar.  En 2007 fueron reportados 590 casos, de los cuales aún no se ha determinado cuántos corresponden a violencia intrafamiliar y, al cierre de esta edición, en lo que va del año se han reportado 55 asesinatos*.

Se trata de mujeres en edad fértil, de 15 a 40 años, golpeadas, violadas y asesinadas, lo cual hace sospechar, en algunos casos, que la pareja de la víctima es responsable del crimen.  Estas características suelen estar presentes en los casos de femicidio, hechos que muchas veces son la culminación de episodios de violencia intrafamiliar soportados por las mujeres durante años bajo su propio techo, afirma Giovanna Lemus, coordinadora del Grupo Guatemalteco de Mujeres, GGM.  

La oleada de muertes violentas de mujeres va en aumento y tiene mayor incidencia en los grupos más vulnerables de esta sociedad, indica Hilda Morales, abogada de la Red de la No Violencia contra la Mujer.  En 2007 esta serie de muertes se inició con la violación y asesinato de una niña de siete años; y el presente año, con la violación y muerte de una de seis. 


“Elfemicidio es la forma más extrema de violencia contra las mujeres.  Sepuede decir que el hogar es el ámbito más letal para ellas”.  GiovannaLemus, coordinadora del Grupo Guatemalteco de Mujeres


Odio e indefensión aprendidos

Los estudiosos de homicidios de mujeres afirman que no se trata de simples asesinatos, pues estas muertes implican la práctica de un ritual previo a cometerlo: agresión y violación sexual.  Estas formas de maltrato, consideradas agravantes del delito de asesinato, evidencian odio hacia la persona por ser mujer -misoginia- y demuestran la alevosía, ventaja y premeditación con que actúan los homicidas.   

Pero ¿quiénes son estos victimarios?, ¿por qué actúan de esa forma?   Ana Gladis Ollas Hidalgo, trabajadora social defensora de la mujer de la Procuraduría de los Derechos Humanos, explica que hay una razón de poder, producto de un sistema patriarcal que impone una relación desigual entre hombres y mujeres; por ejemplo, los hijos varones aprenden cuando mamá es lastimada por papá y, a medida que crecen, repiten esos patrones agrediendo a otras mujeres.

De igual manera, los patrones tradicionales y las leyes vigentes colocan al hombre como cabeza del hogar, otorgándole una mayor cuota de poder dentro del círculo familiar.  También hacen que cobren peso frases tales como “así es la vida” o “así son los hombres”, las cuales transmiten la idea de que soportar agresiones de todo tipo es parte de la vida de una mujer.

Muchos de estos hombres violentos suelen ser neuróticos, incapaces de controlar sus emociones y prestos a descargar su ira.  Zenaida Escobedo Gowans, directora de la Unidad de la Mujer y Análisis de Género, del Organismo Judicial, los llama psicópatas, “porque así como actúan las personas que generan violencia en la calle, lo hacen las parejas agresoras dentro de casa; ¿cómo puede entenderse el concepto de amar y matar a la vez?”.  Muchas de las mujeres asesinadas vivieron el Síndrome de la indefensión aprendida, son quienes han estado en cautiverio, viviendo abusos de todo tipo y callando por vergüenza o impotencia.  Estos casos pueden terminar en femicidio, pero también pueden convertirse en una causa de suicidio, agrega Escobedo.

Miles de mujeres están a tiempo de salir de ese círculo de violencia y muchas ya han tomado conciencia de ello.  Sólo el año pasado se recibieron en la Defensoría de la Mujer 2,500 denuncias de violencia intrafamiliar, y muchas mujeres se acercaron a pedir asesoría para salvar su hogar, creyendo que su pareja podría cambiar sus actitudes con tan sólo recibir pláticas, pero sin oficializar su caso, recalca la defensora Ollas.



“Elfemicidio no es un problema de drogas ni alcoholismo, es un problema depoder.  El victimario golpea a quien considera inferior e incluso, loconsidera una pertenencia”. Ana Gladis Ollas Hidalgo, defensora de lamujer de la Procuraduría de los Derechos Humanos


Ventajas y debilidades de la ley

La violencia contra la mujer implica una forma de dominio tal, que las víctimas prefieren no denunciar el maltrato para no ser lastimadas de nuevo por el agresor, ¿y cómo hacerlo si el sistema tampoco ofrece protección ni el cumplimiento de las garantías legales?, afirma Lemus.
 
Durante una conferencia en Guatemala, Diana Russell, doctora estadounidense e impulsora del término femicidio, citó estudios internacionales, los cuales señalan que, en el 85 por ciento de los casos de femicidio, la policía recibió una denuncia por vía telefónica y, en el 50 por ciento de ellos, los agentes de esta institución pública notificaron cinco o más llamadas previas al asesinato.

En la Policía Nacional Civil, PNC, ya se tiene una unidad exclusiva que se dedica a investigar casos de asesinato de mujeres.  Ahora se habla más del tema y se ha capacitado a elementos en las comisarías, a nivel departamental.  Este personal es instruido para que, en caso de un incidente de maltrato, solicite a su sede principal la asistencia de personas preparadas en atención a la víctima para orientarlas o dirigirlas a la oficina correspondiente, afirma el comisario Víctor Ruiz, jefe de la División de Investigación Criminal, de la Policía Nacional, DINC.

Álvaro Matus, fiscal de Delitos contra la Vida, del MP, subraya la importancia de la denuncia, pues la participación de los familiares de la víctima es valiosa en la investigación y, si bien es cierto que hay fallas en el sistema, se trata de hacer más conciencia respecto del fenómeno.  Uno de los logros ha sido la creación de las cuatro fiscalías de homicidios de mujeres en la capital, cada una con cuatro jefes fiscales, 16 auxiliares, 8 oficiales de fiscalía, más cuatro investigadores por agencia y dos por la DINC, lo que significa 24 investigadores asignados para investigar homicidios de mujeres.

Matus insiste en confiar en la institución, dado que la denuncia es indispensable para dar seguimiento a los casos, aún cuando la víctima no proporcione datos propios.  “Hemos obtenido buenos resultados en algunos casos porque los familiares de las víctimas han colaborado, de igual forma se cuenta con una oficina de protección al testigo que ofrece resguardo en un albergue y apoyo económico, previo a un estudio social”, agrega.

Para Matus una de las debilidades del MP es la falta de pruebas científicas, porque no se cuenta con instrumentos para ello en el Instituto de Ciencias Forenses.  En el caso de homicidio donde la víctima ha sido violada y se tiene la sospecha de la identidad del agresor, se debería utilizar la prueba de ADN, pero en el país no se cuenta con ese equipo y es necesario enviar las muestras al extranjero, trámite que toma de tres meses hasta un año.  También se carece de sistemas para efectuar las pruebas de balística.  



“Mihermana tenía 27 años y mi sobrina 14; a las dos las agredieron físicay emocionalmente hasta quitarles la vida.  Por último, las tiraron delpuente Belice.  ¿Qué pasó?  No lo sé, sólo entiendo que se logró lacaptura de dos responsables de los asesinatos, y la Policía sospechaque la pareja de mi hermana también está involucrada en el crimen.  Portemor a represalias dejé el caso, en especial porque no hay garantíasde protección y no tengo confianza en el Ministerio Público”.  Samanta**

Víctimas de prejuicio

Las evidencias de la violencia intrafamiliar son un indicio del peligro en el cual viven las mujeres en su propio hogar.  Por ello, se insiste en tipificar como delito este tipo de agresión, lo cual permitiría documentar la conducta del agresor en lugar de sesgar la investigación con suposiciones expresadas en frase tales como “en algo estaban involucradas”, dada con frecuencia por investigadores y por los mismos agentes de policía en el momento de levantar el cadáver.

Matus explica que ninguna persona cercana a la escena del crimen -policía, fiscales, auxiliares, bomberos, entre otros-, debe  prejuzgar antes de haberse efectuado la investigación.    

Lo que dice la ley

Dado el incremento del fenómeno de violencia contra las féminas, así como la necesidad de reconocer la violencia intrafamiliar como un delito, se impulsa el Proyecto de Ley Marco sobre violencia contra las Mujeres.  En el caso de femicidio se establecerían procesos y condenas específicas para cada una de las tres categorías dadas por los teóricos: íntimo, no íntimo y por conexión.  Esto haría la diferencia con los delitos cometidos por violencia común.  “Es difícil llegar a establecer cuando se mata a una mujer por ser mujer.  Los organismos de investigación, como el Ministerio Público y la Policía Nacional Civil, deben esforzarse por identificar al agresor, porque aunque se trate de la muerte de una mujer sin señales de haber sido violada, puede ser un caso de femicidio si el victimario es el novio o el cónyuge.  Pero mientras no se conozca al responsable, el caso será calificado como muerte por violencia común”, agrega la abogada Morales.

En Guatemala la ley aún identifica como parricidio el hecho de que un hombre mate a su esposa, conviviente o pariente comprendida entre los grados de ley.  Las diferentes formas de agresión cometidas por el conviviente no son reconocidas como delitos por el Código Penal.  Ni siquiera la violencia intrafamiliar es castigada, pues si hay lesiones causadas por la pareja no se considera el agravante del parentesco con la víctima, haciendo invisible el peligro que corre la mujer al seguir conviviendo con el agresor.  “No es lo mismo que un hombre en la calle la golpee y no se sepa quién es, que cuando el agresor es alguien con quien tiene algún tipo de relación.  En este caso, la situación es más peligrosa y eso no está regulado en la ley”, subraya Morales. 

La abogada enfatiza la necesidad de aprobar las modificaciones al Código Penal presentadas varias veces desde 2001.  De entonces a la fecha, el único logro ha sido la aprobación en segunda lectura.  “Siempre se interpone algo o alguien para impedir que la iniciativa se convierta en ley”, concluye Morales.

En cuanto a los supuestos avances, muchas familias de víctimas de femicidio guardan la esperanza de que con la reciente inauguración del Instituto Nacional de Ciencias Forenses, INACIF, se acaben argumentos como falta de pruebas científicas, porque esto propicia la impunidad.  Los funcionarios de dicho Instituto tienen a su cargo la búsqueda de evidencias, operación que anteriormente recaía en la Dirección de Investigaciones Criminalísticas -DICRI- del Ministerio Público, la cual carece del personal especializado y del equipo necesario para ejecutar los peritajes.


Fueen Bruselas, en 1976, cuando por primera vez se escuchó el término“femicide”, empleado por Diana Russell al dar su declaración sobre losasesinatos de mujeres ante el Tribunal Internacional.  Suimplementación significó la incorporación de la categoría de género enel campo criminológico y la especialización en el estudio de este tipode delitos.


Autopsias verbales

Una de las innovaciones en la investigación de femicidios es la búsqueda de evidencias por medio de las autopsias verbales.  Esta iniciativa presentada en el país por el Grupo Guatemalteco de Mujeres, GGM, consiste en acercarse a los familiares de las víctimas de femicidio y hacer la reconstrucción de los hechos, tomando en cuenta detalles desde la infancia hasta el día en que la mujer desapareció o fue encontrada muerta.  Esta conversación es una especie de catarsis, cuyo objetivo es obtener elementos de juicio para contribuir a la captura de los agresores y a elevar la autoestima de los familiares. 


Aunqueen Guatemala no hay estadísticas exactas sobre femicidio, de enero de2000 a septiembre de 2006, las autoridades registraron la muerteviolenta de 2,796 mujeres.  De estos casos, solamente 20 han seguido elproceso legal correspondiente hasta llegar a la sentencia condenatoria,los restantes continúan en la impunidad.  Otros análisis señalan quedurante el mismo lapso se han presentado en instancias gubernamentales5,878 denuncias por violación y 116,388 casos sobre violenciaintrafamiliar.



Tipos de femicidio

De acuerdo con las investigaciones realizadas inicialmente por Diana Russell, el femicidio se clasifica dependiendo de la relación de la víctima con el victimario.  Esto permite identificar los siguientes casos:

Femicidio íntimo: Crimen cometido por uno o varios hombres con quienes la víctima tenía o tuvo una relación íntima, ya sea familiar, de convivencia, relación amorosa u otras afines.  Este tipo es el más frecuente y como delito se clasifica en homicidio, parricidio o infanticidio.

Femicidio no íntimo: Crimen cometido por uno o varios hombres con quienes la víctima nunca tuvo relación o vínculo.  En este caso es frecuente el ataque sexual.  Comprende los delitos de violación, asesinatos sexuales y seriales, entre otros.  

Femicidio por conexión: Se refiere a la mujer asesinada al defender a otra que está siendo atacada por un hombre.  Es el caso de mujeres o niñas que trataron de intervenir o fueron atrapadas en la acción del femicida.

¿Qué puede hacer la familia?

Si una familia está viviendo un caso de femicidio reciente, un representante de ésta debe acudir al Ministerio Público para indicar las circunstancias que pudieron concurrir en el hecho.  Por ejemplo, con quién estuvo la víctima previo al asesinato, a quiénes considera como sospechosos y por qué; si había sido amenazada, acosada o presentado denuncias de tales hechos o de violencia intrafamiliar.

Es importante presentar copias de las actas de declaración, de la escena del crimen y de la necropsia practicada para establecer la posible hora del hecho.  En los servicios médicos forenses los familiares deben identificar el cadáver, para tener la certeza de que se trata de la persona indicada.

Es recomendable tener una relación estrecha con los fiscales, para asegurarse de que se realice la investigación del caso y solicitar la práctica de las pruebas científicas, y así establecer si hubo o no violencia sexual.  Al encontrarse vestigios de semen, sangre u otros fluidos, puede ligarse al victimario con la víctima.

Al hacer la denuncia es imprescindible presentar la cédula de vecindad original y acompañarse de testigos.  Además, se debe proporcionar el número del teléfono celular de la fallecida -si tenía-, indicar si lo poseía en el momento del femicidio y de qué compañía era el servicio, para solicitar un listado que permita identificar las llamadas entrantes y salientes.

Centroamérica

Además de la ciudad capital, los departamentos donde ocurren más casos de femicidio son San Marcos, Escuintla y Petén.  Se hace diferencia de las zonas que registran mayores índices de delincuencia y donde se han detectado más casos, explica la psicóloga Zenaida Escobedo, del Organismo Judicial.

Algunos estudios han demostrado que Costa Rica es el país donde hay más mujeres víctimas de femicidio.  Pero para muchos expertos este resultado se debe a que allí se investiga cada uno de los casos y en otros países ni siquiera se presentan las denuncias.  

En Nicaragua el fenómeno es diferente, no hay un número significativo de mujeres asesinadas, explica Lemus.  Para Hilda Morales Trujillo, abogada, esto se debe a que después del conflicto armado se dio mucha participación a las mujeres en los distintos espacios sociales y hubo una fuerte divulgación de sus derechos.  Incluso se creó el Instituto Nacional de la Mujer.  Por otra parte, se formaron grupos de hombres, entre ellos Cantera, con el cual se trabajó el tema de la nueva masculinidad.  Esto influyó para que en Nicaragua se construyera una nueva ideología de respeto a los derechos de la mujer.  Además, si se atribuyen estos crímenes a los integrantes de maras, hay que considerar que estos grupos delincuenciales han penetrado menos en la sociedad nicaragüense que en otras de la región. 

En busca de justicia

“El 16 de diciembre de 2001 mi hija fue plagiada, y el 18 de diciembre su cuerpo apareció tirado en un terreno baldío de Ciudad San Cristóbal.  Como en la leyenda de la llorona… quería perderme e ir por las calles vagando en busca de mi hija; pensé en quitarme la vida, en emborracharme porque sentía demasiado dolor.  Lloré mucho y aún lo hago, pero estoy más fortalecida”.     

Rosa Franco es una de las madres que vivió de cerca un caso de femicidio.  Su esperanza de que la justicia se aplique y su fe en Dios la llevarán próximamente a su graduación de abogada y notaria.  Aunque le habían rechazado dos veces su punto de tesis relacionado al femicidio, con el argumento de que había suficiente investigación al respecto, presentó un análisis profundo basado en su experiencia para mostrar la problemática.  “Este es mi objetivo y por ello debo esforzarme más.  Pretendo, con mi sufrimiento, mi experiencia y mi carrera, ayudar a aquellas madres que también están sufriendo por este tipo de violencia.  Mi deseo es crear una fundación especial y diferente para apoyar a las víctimas de esta maldad”. 

La educación hace la diferencia

La violencia no es natural en el ser humano, se trata de conductas aprendidas que se transmiten de generación en generación. Por tanto, con una educación diferente este aprendizaje puede revertirse y contribuir a la construcción de nuevos patrones de conducta, hogares y comunidades con equidad e igualdad, comunicación y respeto mutuo, explica Giovanna Lemus, de GGM.  "Cualquier forma de agresión y discriminación debe ser rechazada en todos los ámbitos. Esto es importante para ir rompiendo el círculo; no podemos permitir que las nuevas generaciones crezcan aceptando la violencia, la desigualdad, la inequidad y la discriminación como parte de su vida”, agrega Norma Cruz, de la Fundación Sobrevivientes.

Los nuevos hogares deben empezar a cambiar el patrón de agresividad y violencia: los padres deben evitar insultarse frente a los hijos y resolver sus conflictos por medio del diálogo y la negociación; enseñar a los niños y niñas la importancia del respeto entre hombres y mujeres, reconociendo que ambos son objeto de derechos  y responsabilidades.  Para esto es básico recordar que de los cero a los cinco años se forma la personalidad de los infantes y, aunque parezcan  demasiado pequeños o indiferentes ante la actitud de sus padres, en sus mentes se graba lo que escuchan y lo que ven, siendo imitadores potenciales de las conductas de sus progenitores.

Por otra parte, es una realidad que estos hechos están dejando huérfanos a muchos infantes y adolescentes, quienes deben recibirr apoyo psicológico para entender el fenómeno, disminuir su dolor y reorganizar sus vidas al cuidado de sus abuelos, tíos o hasta del progenitor implicado en el femicidio.   A raíz de ello, algunas organizaciones de mujeres en el país tratan de dar alojamiento y ayuda psicológica, así como asesoría legal a las féminas que temen por su vida, por lo que se recomienda a las víctimas de violencia intrafamiliar buscar a tiempo, junto a sus hijos, este tipo de asistencia.



Por Margarita Pacay

*Registro de la División de Investigación Criminológica de la Policía Nacional, DINC.
**Nombre ficticio.

Fuentes: Hilda Morales, miembro de la Red de la No Violencia Contra la Mujer.  Giovanna Lemus, coordinadora del Grupo Guatemalteco de Mujeres, GGM.  Norma Cruz, de la Fundación Sobrevivientes. Héctor Ruiz, comisario de la Dirección General de Investigación Criminal, DINC.   Álvaro Matus, fiscal de Delitos Contra la Vida, del Ministerio Público.  Ana Gladis Ollas Hidalgo, Defensora de la Mujer de la Procuraduría de los Derechos Humanos.  Zenaida Escobedo, directora de la Unidad de la Mujer y Análisis de Género, del Organismo Judicial. Documentos: Apuntes sobre la situación de violencia contra la mujer en Guatemala, informe de la Fundación Mirna Mack.  Propuesta de Proyecto de Ley Marco sobre Violencia contra las Mujeres.  Estudios sobre el Femicidio en Guatemala, año 2004, GGM.  Monitoreo sobre femicidio, feminicidio en El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua y Panamá.  Sitios web: http://argentina.indymedia.org/news/2007/11/567186.php.  www.darseuenta.es

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