Actualidad![]() |
Parte de cuidar tu salud sexual es haciéndote cada año el examen de Papanicolau o Pap, mediante el cual es posible detectar cualquier anomalía y prevenir el cáncer de cuello de útero. Esta prueba debe realizarse después de la primera relación sexual, y es necesario repetirla cada año sin importar si tienes o no una vida sexual activa. Si no te has hecho la prueba en meses recientes, comienza bien el año.
Para realizar esta prueba es necesario que no estés en tu período menstrual, no haber tenido relaciones sexuales 48 horas antes y no haberte realizado duchas vaginales en el mismo lapso. No es dolorosa y requiere poco tiempo.
Fuente: www.solonosotras.com
Mucho se ha dicho de preparar el espacio y el cuerpo antes del acto amoroso, pero también las caricias posteriores son importantes. Después del sexo vivan su estado de relajación. Disfruten esos minutos la mutua compañía. Si no desean hablar, el simple hecho de abrazarse el uno al otro resulta sumamente placentero.
![]() |
Si junto a tu pareja disfrutan del sexo oral, hay algunos consejos que pueden hacer más placentero el encuentro. Kevin Leman, psicólogo y experto en familia, recomienda comer una pastilla de menta antes de disfrutarse el uno al otro o tener a mano una taza de café caliente para tomar varios sorbos en el momento. Cualquiera de las dos opciones da una sensación diferente y placentera. Tararear con la boca cerrada mientras se tiene contacto con el área genital es otra manera de estimular. Para aumentar la excitación del género masculino por medio de la vista, se recomienda a las mujeres recoger el cabello de manera que el hombre pueda ver lo que están haciendo. No olviden buscar siempre el contacto visual.
Fuente: Música entre las sábanas, de Kevin Leman, editorial Unilit.
![]() |
Conocer a profundidad tu propia sexualidad es básico para tu relación de pareja. Aspectos como preguntarte qué te transmitieron tus padres sobre el tema y recordar los ejemplos de cariño que mostraron ellos en casa, te ayuda a entender más sobre lo que piensas respecto al tema. Analizar tu pasado puede darte muchas respuestas del porqué reaccionas de una u otra forma al tener contacto sexual. Reflexiona y describe con quiénes aprendiste más de sexo, a qué edad y en qué circunstancias te enteraste de la masturbación, quién fue tu primera pareja, cuál ha sido tu mejor experiencia y cuál la peor, o si alguna vez has sido forzada a tener intimidad. Cuestiónate, además, qué tan importante es el placer sexual para ti, si has sentido orgasmos y si alguna vez has fantaseado. La intención de estas preguntas no es calificar tus actos de correctos o incorrectos, sino describir aspectos positivos, dificultades y creencias que puedan afectar el placer sexual. Pide a tu pareja que haga el mismo ejercicio. Compartan los resultados y si creen que algo puede afectar su relación es mejor guardarlo para sí. La finalidad es ocuparse de los aspectos compartidos y esforzarse por resolver las diferencias estableciendo acuerdos.
Fuente: El manual del sexo, de Anne Hooper, editorial Océano.
Por Ingrid Reyes