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Si últimamente has notado que tu relación no tiene futuro y que ya no soportas los defectos de tu pareja, entonces pon un alto al problema. Descubre la forma adecuada de acabar con la relación sin que tú ni él salgan lastimados.
Esa relación en la que abundaban las palabras dulces y no importaba si hacía frío porque el calor se encendía tras cada beso, se ha convertido desde hace varios meses en un campo de batalla donde hasta los platos se transforman en proyectiles en las manos de Cindy y Steve.
A pesar del tiempo que llevan juntos, ambos han concluido que como pareja no son compatibles. Él es tan malo para las finanzas que ha llegado a involucrarla en sus deudas, no la toma en cuenta en los planes a futuro, suele ser desordenado en todos los aspectos de su vida, es inescrupuloso, vanidoso, mentiroso y desconfiado.
Cindy ha notado cuán perniciosa se está volviendo la relación, pues sus vidas son tan desacordes que la solución inmediata parece ser la separación. Esta situación es cada vez más común en la actualidad, razón por la cual muchos hombres y mujeres no sólo temen al compromiso conyugal, sino también se crean falsas expectativas, viven angustia y hasta dolores innecesarios.
Si esta descripción tiene cierto parecido con tu realidad, te invitamos a conocer las sugerencias de consejeros de parejas, quienes apuestan por superar el rompimiento de un noviazgo insano y evitar un futuro doloroso para ti, tu pareja e incluso sus hijos, si los tuvieran.
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A veces las mujeres, sin buscarlo y sin darse cuenta, se ven involucradas en un tipo de relación incompatible. Suele pasar mucho tiempo antes de aceptar lo que están viviendo y reaccionar tarde puede ser perjudicial.
De acuerdo con el psicólogo Lionel Ardón, algunos de los síntomas de que algo no anda bien en la relación son: manifestación de la falta de placer, ya no hay pasión, los objetivos comunes se esfuman, no se interesan en lo que cada uno hace, tienen la sensación de pérdida de la individualidad, falta la armonía y alegría y es probable que sientan ira e, incluso, desinterés sexual.
Walter Riso, autor del libro ¿Amar o depender?, menciona que en cierta ocasión una de sus pacientes describió que en su relación amorosa su compañero se siente fastidiado por las caricias, al estar juntos casi no hablan, sólo se besan, tienen relaciones sexuales y después él se dirige a darse un baño. Siempre le prohíbe salir y tener amigas, pero él tiene muchas... Si ella le reclama, él se excusa diciendo que ya no se soportan.
Aunque parezca exagerado, este ejemplo es una buena reflexión para que consideres analizar con una lupa a tu príncipe, es decir, observes su comportamiento tanto contigo como con las personas a su alrededor. Eugenia Toralla, psicóloga y orientadora de parejas, recomienda observar en él: cuán agresivo actúa ante cada situación, lo cual puede ser una advertencia de cómo será contigo en el futuro; fíjate también si es demasiado pasivo, puede que se trate de una persona que no evoluciona. Observa si es muy exigente con la limpieza de la ropa y con su persona. Examina cómo se comporta con su familia e investiga un poco de su historia amorosa anterior para conocer su conducta emocional.
Por su parte, Antonio Barrera Méndez, psicólogo, destaca la importancia de reconocer cuando una persona manifiesta celos excesivos y controla los movimientos de su pareja, pues esta actitud puede ser una señal de violencia física o emocional.
“Tu pareja, por encima de todo y sin excusas, debe amarte y respetarte. Si ninguna de las dos cosas se dan, estás con la persona equivocada. Recuerda: no te merece quien te hace sufrir y mucho menos quien te lastima”, cita Riso.
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Si determinas que es necesario hacer un alto o cortar la relación, no cometas el error de culparte por no haber notado antes que el romance iba camino a la autodestrucción.
Recuerda que el enamoramiento resulta peligroso cuando se pierde el sentido de la realidad, creyendo que todo lo que hace el otro está bien, incluso tolerando algún tipo de violencia verbal o física. Lo básico es no minimizar ni maximizar el resultado del análisis, porque podrías engañarte a ti misma.
Considera también la frecuencia del comportamiento de tu pareja, ya que probablemente 29 días sean malos y uno bueno, o viceversa. Pero si al hacer la apreciación el resultado no arroja nada positivo, aun durante las primeras citas, debes considerar la posibilidad de renunciar a la relación.
Si deseas acabar realmente con una relación insana o incompatible y no recaer en el intento, la extirpación debe ser radical. No se pueden dejar metástasis. La ruptura debe ser total y definitiva, para ello toma en cuenta las siguientes estrategias:
1. Escucha a tu corazón, pero no dejes de meditar. Una sabe cuando la relación no da para más, por eso no alargues la situación, pues no es beneficioso para él ni para ti. No te dejes llevar por sentimientos de compasión o miedo a la soledad. Escucha tus corazonadas, razónalas y toma la decisión.
2. Sé firme y honesta. Si has decidido terminar, dilo sin titubeos y explica tus razones. No caigas en el juego de que por ruegos o compasión vuelves con esa persona, pues a la semana sentirás que te equivocaste al postergar tus verdaderos sentimientos.
3. Tiempo para curar las heridas. Si terminas la relación date tiempo para sanar. Es decir, disfruta de tu soledad, diviértete y retoma viejos pasatiempos, pero no busques a un suplente de tu anterior compañero.
4. Sean amigos. Mantén una relación de amigos con tu pareja. Aunque resulta muy difícil, intenta conservar la mejor comunicación posible con tu ex pareja.
5. Escúchalo. Dale la oportunidad de expresarse. En el momento en que se plantea el término de relación, muchas personas quedan bastante confundidas, e incluso en estado de shock.
6. Termina en privado. No lo hagas en público, a menos que temas por tu integridad física. No hagas de esta conversación una pelea. Mientras más calmada y amistosa sea la situación, mejor será el final.
7. Recuerda lo bueno, no lo malo. Intenta guardar los mejores momentos de esa relación y olvídate de las situaciones desagradables. La vida da muchas vueltas y tal vez éste no era el tiempo para estar juntos.
8. No prolongues el duelo. Una vez terminada la relación amorosa, guarda o deshazte inmediatamente de todos los recuerdos, fotos y cartas relacionadas con él.
9. Mantente firme. Si él te vuelve a llamar atiéndelo con amabilidad, pero no quebrantes tus principios. Él también debe superar su dolor y aceptar que todo llegó a su fin.
10. Revierte la situación. El fracaso en una relación, como en cualquier otra área de la vida, debes transformarlo en victoria, convertirlo en fortaleza para seguir adelante. Esto depende de ti y no de alguien más.
Para encontrar a la persona perfecta y disfrutar de tu noviazgo debes tener un bosquejo mental bien completo sobre el hombre que buscas. Debes saber con detalle cuál es el tipo de individuo que sería un buen compañero para ti. Para ello toma en cuenta lo siguiente:
No eres media naranja. Este mito te lleva a pensar que estás tras la búsqueda de la otra mitad para sentirte completa. Aunque con carencias, los seres humanos somos unidades que se responsabilizan por su propia felicidad.
No seas el todo de la otra persona. Frases como “Sin ti no soy nada”, indican reminiscencia al vínculo materno-filial. Cortar el cordón umbilical es llegar a ser autónomo y libre.
El verdadero amor no es fundirse entre sí. La fusión con la pareja es imprescindible en momentos puntuales, pero para eso es necesario reconocer que en muchas ocasiones debe actuarse como ser único e individual.
Juntos para todo, ¡nunca! La pareja ha de comunicarse y compartir, pero sólo podrá hacerse cuando encuentren el equilibrio. Cada quien debe tener una parcela que mimar y enriquecer para sí mismo, después puede hacer cómplice al otro.
Haz feliz a tu pareja y tu pareja te hará feliz. El amor no es tan simple. La felicidad sólo puede ser compartida y ofrecida cuando cada una de las partes es feliz por sí misma. Sólo entonces se podrá ser generoso y compartir con el otro.
¿Hay que ser un incondicional del otro? Un error. Si no nos corregimos mutuamente cuando debemos hacerlo, tampoco nos aplaudiremos en su momento. Si se impone la condescendencia generada por la obligación del vínculo, es muy fácil terminar en la indiferencia.
Esto no es magia, no hay que ser adivino del otro. Nadie puede saber con certeza qué piensa y qué siente su pareja. Ni siquiera uno lo sabe de sí mismo. Jugar a adivinar o ser adivinado genera incomunicación.
Por Yeni Leiva
Fuentes: Lionel Ardón y Eugenia Toralla, psicólogos clínicos y consejeros de parejas del Instituto de Psicología y Desarrollo. Edgar Ramírez, psicoterapeuta. Antonio Barrera Méndez, psicólogo. Libro: ¿Pareja de un día o de por vida? Cómo reconocer si alguien merece otra cita o no, Editorial Betania. ¿Amar o depender?, Grupo Editorial Norma.