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La alta cifra de niños y niñas que necesitan el calor de una familia para desarrollarse, y una ley que favorece las solicitudes de adopción por parte de familias guatemaltecas ante las extranjeras, parecen preparar el terreno para una nueva etapa en el área de las adopciones.
La pregunta es: ¿Están las mujeres y las familias listas para tomar esta oportunidad? La llegada de un infante a casa no debe verse únicamente como la solución a los problemas de infertilidad, a las discusiones de pareja, a la soledad, al deseo de hacer que la familia crezca, ni siquiera a la inquietud de realizar una obra de caridad.
De acuerdo con los expertos, la clave para entregar a un niño o niña en adopción es que los solicitantes demuestren capacidad para darle amor, para lo cual es indispensable estar libre de traumas o altibajos emocionales. Implica, además, reconocer el origen del nuevo miembro de la familia, en lugar de forzar su adaptación total e inmediata al que será su entorno.
De alguna manera, es una ventaja para la madre adoptiva tener tiempo para prepararse, buscar información, mentalizarse y organizarse para ser una mamá idónea, en comparación con aquella que, en muchas ocasiones, no está en las mejores condiciones físicas, emocionales ni económicas para traer un ser a este mundo.
Por la cercanía del Día de la Madre, quisimos hacer un espacio a esas mamás en potencia que están considerando seriamente recurrir a la adopción. Sin olvidar que la prioridad es el bienestar emocional del niño, lo cual es básico para el desarrollo de todas las personas en cualquier ámbito.