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¿Tu amor está en verde, amarillo o rojo?

mayo - 2008

Muchas historias de amor comienzan como una experiencia apasionante y es normal que en ese momento los enamorados se vean mutuamente perfectos e inmaculados.  No obstante, el paso del tiempo, la rutina y los inevitables problemas pueden llegar a sepultar ese sentimiento que los une.

Comunicación, apoyo constante, respeto, capacidad para perdonar, tolerancia y sinceridad son algunas de las características que debes observar en tu relación para que ésta tenga un futuro positivo.

Si bien cada pareja tiene su propio lenguaje y forma de convivencia, existen síntomas muy definidos que hacen evidente el estado de su relación, indica la psicoanalista Susana Dicker.

“Tenemos problemas de comunicación”, es la queja de muchas parejas que buscan ayuda profesional.  A veces, sin darse cuenta, se enfocan demasiado en este problema y con ello se niegan a la posibilidad de investigar a fondo el origen de otras dificultades más graves, añade Dicker.

Pero cuando en realidad la base de sus diferencias es la mala comunicación, esto se debe, según el psicoanálisis, a que el oyente nunca interpreta con exactitud lo que el otro le quiere decir.  Este hecho se potencia más en la relación de pareja donde existen diferencias de estructura emocional y de enfoque de género.

¿La solución?  Estar dispuestos a escucharse y hablar claro, con sinceridad, tratando de interpretar sin asumir ni suponer.  Conversar o platicar es una de las mejores garantías de  felicidad para los dos, pero hay que recordar que aunque sea en doble vía ambos deben escucharse activamente e intentar comprender el punto de vista del otro, recomienda la psicóloga Eugenia Toralla.

Expresar sus sentimientos, pensamientos o necesidades en forma tranquila, ordenada, sin acusaciones, ataques ni estar a la defensiva, les permite sintonizarse, agrega Toralla.

¿Cómo está tu relación?

¿Con tu amado sienten que las cosas van viento en popa o las peleas son ahora el pan diario?  Encuentra a continuación las señales que les ayudarán a ubicarse en el semáforo del amor:

Luz verde

Tu relación avanza positivamente si:

1. Tienen comunicación abierta y constante.  Tratan de escuchar para entenderse con claridad.  Evitan a toda costa los malos entendidos, no suponiendo ni pensando por el otro.  Interpretan sin temor a equivocarse los signos de comunicación no verbal como gestos o expresiones, postura corporal y estado de ánimo.

2. Comparten con equidad las obligaciones y los beneficios de todo lo que puede afectarlos, tales como retos, responsabilidades y consecuencias sin poner en riesgo sus valores y principios.

3. Ambos cuidan su autoestima para sentirse bien consigo mismos y ser mejores compañeros.
¡Felicitaciones!
Alimentar las áreas positivas de su relación y resolver a tiempo sus diferencias, les permitirá seguir creciendo y avanzar al siguiente escalón.  

Luz amarilla

Alerta con los siguientes síntomas:

1. La convivencia o noviazgo se ha vuelto monótono.  Las rutinas parecen aburridas como consecuencia de otros problemas acumulados: falta de comunicación, cargas y responsabilidades mal distribuidas, amistades y gustos diferentes.

2. El trabajo empieza a tener mayor protagonismo y transcurren muchas horas alejados cada uno en sus actividades.  El tiempo para compartir se reduce.

3.No se cuentan todo.  La sinceridad ya no es la misma.  Incluso cuando existe comunicación, de nada sirve si no hay franqueza al hablar.  Cuando el diálogo falta hay negatividad, desconfianza, recelo, falta de comunicación y, en muchos casos, ruptura.
¡Precaución!

Renueven su amor a diario, no le den cabida a la monotonía e incluyan detalles nuevos en sus quehaceres cotidianos.  Propónganse salir más a menudo y encontrar  intereses en común para pasarla bien.  Procuren crear pequeños proyectos juntos como remodelar la casa, recibir un curso y visitar lugares diferentes.  Aprovechen la compañía de otras parejas que tengan una relación positiva, para contagiarse. 

Al hablar

La siguiente es una lista de actitudes que impiden tener una conversación saludable con tu pareja:

  •  No escuchar e interrumpir.
  •  Acusar o amenazar.
  •  Decir a la otra persona lo que debería hacer.
  •  Reprochar la conducta del otro.
  •  Mantener una posición inamovible.
  •  Creer que se sabe lo que el otro está pensando en todo momento.
  •  Discutir y reprochar hechos pasados.
  •  No tratar de ponerse en el lugar del otro.

Fuente: Ana García, psicopedagoga.

Luz roja

Las cosas negativas se disparan y estar juntos es cada vez más difícil al desarrollar conductas como las siguientes:

1. La negatividad se apodera de su relación como producto de la falta de autoestima, ya que la inseguridad se traduce en desconfianza y poco respaldo.

2. Ausencia de apoyo.  Cuando falta colaboración se crea un sentimiento de frustración, porque se piensa que el ser amado ha fallado.  Si ambos tienen una actitud solidaria, se beneficiarán y crecerán como núcleo.

3. La falta de capacidad para perdonar es un mal síntoma, indica que el amor entre ustedes no goza de buena salud.  Los dos cometen errores, pero lo importante es que piensen en positivo y le den mayor importancia a lo que aporta cada uno.
¡Ojo!

Los cambios que les permitirán alcanzar ciertos logros son los que decidan hacer ustedes mismos.  La modificación de conductas de tu pareja es su responsabilidad, pero tu apoyo es importante, señala Lionel Ardón Rodríguez, psicoterapeuta.  Sanar la relación es cuestión de voluntad.  Si ambos saben que vale la pena intentarlo, es válido buscar ayuda profesional antes de que todo esté perdido. 

Algo no anda bien

La falta de compromiso o de capacidad para resolver conflictos puede llevar a experimentar ciertas dificultades:

  •  Se presentan a menudo hechos o circunstancias que provocan problemas o malos entendidos.
  •  Tú o tu pareja han empezado a actuar de forma diferente.  A veces puede tratarse de coqueteo con terceras personas, una conducta reservada o actitud distante e indiferente.  Antes de crear conflicto piensa que se trata de un llamado de atención que ambos deben identificar y ante el cual necesitan actuar antes de que sea demasiado tarde.
  •  La intimidad y contacto físico se reduce porque la pasión y el deseo han desaparecido.
  •  Ausencias de casa -de uno o de los dos- más frecuentes y prolongadas.
  •  Alguno de los dos está siempre enojado, nervioso, insatisfecho o quejumbroso.
  •  Uno de los dos o ambos evaden las situaciones en las que deben convivir juntos, como viajar en el mismo automóvil o comer a la misma hora.

Si con tu amado se encuentran ante una o más de estas situaciones, necesitan armarse de valor y detenerse un momento para preguntarse: “¿Qué estoy haciendo mal?”, “¿estamos contentos con la relación?”, “¿qué espero de este noviazgo o matrimonio?”, “¿qué estoy dispuesta a dar o hacer para que funcione?”, indica Dicker.

Para ella

1. Cuando se ven por la noche:
a. Están felices de reencontrarse y hacen gustosos cualquier cosa: platicar, cocinar o ver su programa favorito.
b. Cada uno quiere contar sus experiencias del día, pero están poco interesados en escuchar las del otro.
c. Tú o él sienten que al llegar a casa y encontrarse se acabó su tranquilidad.

2. De su vida laboral o profesional:
a. Conoces sus metas y objetivos, te interesas en sus avances y es evidente que lo apoyas.
b. Conoces sus metas y objetivos pero no te importan mucho, porque crees que tienes poco que ver en eso.
c. No sabes hacia dónde van; esos temas no los platican porque no hay tiempo, son aburridos o crees que él no te toma en cuenta.

3. Cuando él se da cuenta de que algo no anda bien contigo:
a. Se interesa por escucharte, saber más acerca de lo que te pasa y te apoya de acuerdo con lo que necesitas.
b. Te apoya pero de acuerdo con lo que él cree que necesitas, no está muy interesado en entender bien lo que te está pasando.
c. No se da cuenta de que estás mal o prefiere ignorarlo. No quiere oír tus problemas. Evade.

4. Los detalles especiales para él:
a. Son cosas sencillas pero frecuentes, le dices cosas cariñosas y el contacto físico es con ternura.
b. Son regalos especiales y hasta caros, pero sólo en fechas especiales.
c. Están ausentes, no tienes tiempo para esas niñerías.

5. La intimidad:
a. Es satisfactoria y conlleva alegría, variedad y va
 acompañada de ternura. Se buscan mutuamente.
b. Te satisface pero, a veces, sientes que se ha vuelto rutinario. Crees que él no te busca, o no te llama la atención buscarlo.
c. No es satisfactoria, incluso tratas de evitarla, o sientes que a él no le interesa. Crees que es lo único de ti que él quiere.

Para él

1. Cuando vas hacia casa:
a. Sientes deseos de llegar pronto con la idea de reencontrarte con tu pareja y estás contento de llevarle algo que sabes le gusta.
b. Sientes que es tu deber llegar, si llevas algo es porque se necesita.
c. Procuras encontrar algo qué hacer o aceptas cualquier invitación o trabajo extra para retardar tu llegada a casa.

2. Al final del día, cuando platicas con tu novia o esposa:
a. La conversación fluye con facilidad y es interesante. Tienes capacidad de escuchar y expresar con claridad y tacto tus puntos de vista.
b. Sientes que hay monólogos tuyos o de ella. Conversar te aburre. Hay críticas de uno o ambos lados. Te cuesta expresar tus sentimientos y necesidades.
c. No pueden hablar, si lo hacen terminan peleando. Te das por vencido.

3. En su tiempo libre:
a. Tienen pasatiempos en común como ir a bailar, escuchar música, cocinar, salir de viaje o ver televisión juntos.
b. Cada uno se ocupa en sus pasatiempos y tratan de no interferir con el otro.
c. Cuando intentan hacer algo juntos terminan peleando. Cada uno opta por aislarse.

4. Cuando la llamas durante el día:
a. Lo haces por el gusto de escucharla y saber de ella.
b. La llamas para saber dónde está y con quién.
c. Evitas hablarle porque sus conversaciones por teléfono terminan siempre mal.

5. Interés por la intimidad:
a. Es mutuo y ambos aportan iniciativa y alegría. Los dos disfrutan.
b. Sientes que hace falta algo, pero no te atreves a conversar de ello. No sientes que el interés sea mutuo.
c. La intimidad se ha enfriado, se volvió rutinaria. Aún pensando en otra persona, la frialdad está siempre presente.

Esta evaluación no contiene una tabla de puntaje porque ambos, al leer sus respuestas, pueden descifrar la situación en la que se encuentran como pareja.  Darse cuenta de que hay aspectos a mejorar es sólo el primer paso, les falta cambiar.

Si consideran necesario consultar con un experto para recibir ayuda,  véanlo como cuando un deportista tiene un entrenador para mejorar y desarrollar todo su potencial.  Cada uno es responsable de sus cambios sin olvidar apoyar al otro.

Tener una relación saludable, feliz y duradera no es un golpe de suerte, es necesario el esfuerzo mutuo y diario para hacer crecer la comunicación, el interés genuino del uno por el otro y de brindarse apoyo.




Por Karla Rímola

Fuente: Susana Dicker, psicóloga.  Eugenia Toralla, psicóloga y Lionel Ardón Rodríguez, psicoterapeuta, del Instituto de Psicología y Desarrollo.  Sitio web: www.mundohogar.com

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