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Si bien es cierto que a partir de esa edad, el cuerpo femenino empieza a manifestar ciertos cambios importantes, mantener en todo sentido la calidad de vida ayuda a conservar la actividad sexual. Descubre las técnicas para lograrlo.
En una mujer madura, de más de 40 años, el organismo percibe mayor actividad de las glándulas suprarrenales y, por ende, existe una buena producción de hormonas andrógenas capaces de aumentar el apetito sexual. Aún cuando los síntomas del climaterio son latentes, la fuerza de la libido también dependerá de tus hábitos y de la calidad de vida que emprendas desde ya.
Es evidente que dormir mal por culpa de los calores nocturnos y las molestias orgánicas propias de este período son suficientes razones para perder el interés hacia el sexo. Sin embargo, tú puedes hacer la diferencia y revertir la situación si cuidas tu dieta, practicas ejercicios, evitas el tabaco y alcohol, y recibes orientación acerca de tratamientos de fisioterapia, psicoterapia o hasta medicamentos con hormonas y vitaminas.
Un aspecto importante para evitar que el exceso de grasa corporal interfiera en el deseo sexual es que actives el metabolismo. Para ello Mariarenée Klussmann, nutricionista, recomienda establecer una dieta balanceada, de preferencia que no sobrepase las 1,600 calorías diarias, con el fin de que tu peso vaya de acuerdo con la estatura y complexión física.
Ingiere multivitamínicos que potencien tus niveles de antioxidantes, así atenúas el envejecimiento. De preferencia agrega la lecitina de soya, porque sus nutrientes esenciales limitan la aparición de posibles síntomas del climaterio, los cuales podrían causarte molestias durante el coito.
Ejercítate como mínimo tres veces a la semana. La actividad física favorece la elasticidad muscular y estimula el deseo, en especial cuando en tu rutina incluyes movimientos pélvicos, los cuales mejoran la calidad de los orgasmos.
Consulta con el ginecólogo ante cualquier cambio referente a la anatomía de tus órganos genitales y sigue las recomendaciones básicas para mejorar la lubricación vaginal.
Vela por tu salud genitourinaria a través de la limpieza personal y el uso de ropa interior de algodón. Según Lionel López, urólogo y sexólogo, un recurso importante para evitar la entrada de microbios a la uretra, consiste en que después de cada acto sexual orines de inmediato.
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Después de los 40 años la mayoría de mujeres despierta sexualmente porque ahora su relación es más profunda y de mejor calidad, explica Carol Vásquez, psicoterapeuta y orientadora familiar.
Por eso, utiliza la experiencia que has acumulado en materia sexual, practicando la conversación sin tabúes. Con ello descubrirás ciertos aspectos de la intimidad que ni tú ni tu compañero conocían e incluso es probable que abran una ventana hacia la renovación infinita, expresa la orientadora familiar.
Aprovecha el coito para descubrir sensaciones desconocidas, incursiona, explora, pregunta y libérate de los prejuicios. Esto te ayudará a mantener encendida la llama de la pasión.
Dedica tiempo para fomentar la intimidad con tu pareja y renovar el “escenario”, ya sea con velas, aromas, lencería, sábanas, entre otros enseres. Alessandra Rampolla, sexóloga, te sugiere probar diferentes tonos de luz en la alcoba, por ejemplo, utiliza un bombillo rojo para hacer que el sitio se vea vibrante; el azul invita a la relajación de los sentidos, y con púrpura incrementas el deseo y el romanticismo.
Una relación de pareja que ya tiene varias décadas no es sinónimo de rutina ni aburrimiento, puede ser una aventura constante, si desde el principio se maneja con buena comunicación y confianza.
Los síntomas o cambios propios de la edad no necesariamente son iguales en todas las mujeres y, cuando surgen, tampoco se manifiestan al mismo tiempo. El tratamiento debe ser prescrito de acuerdo con una evaluación médica específica para cada caso. Lo básico es saber reconocer las dolencias y atenderlas a tiempo.
Cambios vaginales
Con la edad se pierde la acidez vaginal, la cual se torna alcalina y provoca cierto descenso del pH del área, esto propicia inflamaciones y coitos dolorosos. El flujo vaginal se produce en menor cantidad y hay disminución del tono y elasticidad de los tejidos pélvicos.
Alteraciones nerviosas
Hay cambios de humor, por lo que es frecuente que te sientas hipersensible, irritable y sufras crisis de llanto.
En el organismo
Ocurren variaciones del metabolismo, principalmente de los lípidos, que pueden provocar tanto pérdida como aumento de peso y formaciones de depósitos de grasa.
Algunas mujeres dicen que en esta etapa no necesitan preocuparse por prevenir la maternidad. Esto es cierto, siempre y cuando se haya llegado realmente a la menopausia, es decir, si tienes por lo menos un año de no menstruar. De lo contrario el riesgo de un posible embarazo aún está latente.
Aunque en ese momento se produce una disminución considerable de la fecundidad natural, el riesgo existe, Juan Carlos Peña, médico y ginecólogo menciona que las féminas entre 40 y 44 años tienen un 10 por ciento de probabilidades, mientras que en las de 45 a 50, el riesgo baja a tres por ciento. El problema radica en que el embarazo conlleva más peligro de morbilidad y muerte, tanto para la madre como para el feto. Las complicaciones en el parto aumentan, así como las anomalías cromosómicas u otros defectos congénitos.
La Organización Mundial de la Salud -OMS- ha llegado a la conclusión de que las mujeres sexualmente activas deben practicar un método de planificación familiar antes de la menopausia, según la aceptación y eficacia comprobada por la pareja.
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Las relaciones sexuales en esta etapa de la vida, aunque sean más espaciadas, pueden llegar a ser muy eróticas, en especial si se practican las siguientes técnicas:
Utiliza el contacto visual y el lenguaje corporal
Intenta atraer la mirada de él hacia las partes más atractivas de tu cuerpo, realiza gestos como humedecerte los labios, acariciarte el cuello, cruzar y abrir las piernas, y mirarlo profundamente y sin pausa.
Indícale tus intenciones
Siéntate enfrente acariciando tus rodillas con las de él. Rózalo decididamente con el cuerpo y apoya una mano sobre su hombro. Si está sentado pasa el brazo por el respaldo del sofá donde él se apoya.
Susúrrale tus gustos, necesidades y fantasías
Utiliza la experiencia que juntos han alcanzado y llévala a la práctica, agregando tus propios toques de creatividad y fantasía. En este caso, expresar los deseos con palabras al oído funciona bien.
Juega con tus zonas erógenas y con las de él
Acaríciense mutuamente la planta del pie, nuca, cuero cabelludo y clavícula. Esto propicia una mejor irrigación sanguínea y encamina al principio de la excitación.
Relájate y disfruta
Morder, besar o tocar con suavidad la palma de la mano y entre los dedos, así como la región sacra en la parte baja de la columna, provoca una estado de relajación que determina un buen porcentaje de excitación durante la etapa intermedia.
Acentúa el momento
Incluye jugueteos en zonas eróticas, tales como el límite entre tórax y abdomen, glúteos, interior del muslo y las axilas. Con ello se prolonga el acto sexual, se favorece la lubricación vaginal e intensifica la erección.
Potencia el placer
En el transcurso de la penetración mantén contacto con sus labios, cavidad bucal, lóbulo de la oreja y pezón, y juntos exploren rumbo al orgasmo tocando suavemente sus genitales durante el coito.
Por Yeni Leiva
Fuente: Alicia Arellano, sexóloga. Carol Vásquez Galicia, psicoterapeuta y orientadora familiar. Juan Carlos Peña, médico ginecólogo de las clínicas de la Asociación Pro-Bienestar de la Familia de Guatemala -APROFAM-. Lionel López Arriola, urólogo y sexólogo. Mariarenée Klussmann, nutricionista de la Liga contra la Obesidad. Sofía Capablanca, sexóloga y autora del libro 303 Formas de disfrutar el sexo, Editorial Libsa. Alessandra Rampolla, sexóloga y autora del libro Sexo…¡¿y ahora que hago?!, Editorial Sudamericana.