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Entre realidad y fantasía

mayo - 2008

Miles de cibernautas se conectan cada segundo a Internet.  Entre ellos existe un grupo numeroso cuyo único interés es tener encuentros sexuales en tiempo real.  Pero ¿por qué buscar una experiencia de ese tipo y qué consecuencias tiene en la vida personal?

El cibersexo o sexo virtual es una práctica que cada día gana más adeptos en el mundo.  Una o varias personas se envían mensajes sexualmente explícitos con la única finalidad de estimular sus deseos y fantasías.

Las cámaras web, los micrófonos, videos y fotografías digitales se han prestado para estimular la imaginación de quienes se inclinan por esta forma de contacto virtual.

Pocos especialistas se atreven a hablar del tema en Guatemala y no se ha dicho mucho acerca de los peligros que conlleva la práctica constante de esta afición.  Walfred Pérez, experto en temas informáticos, comenta que existen riesgos al aceptar ser parte de la dinámica del sexo virtual.  Se debe tener cuidado de no proporcionar información personal, de igual forma que en la vida cotidiana nunca se sabe si detrás de la pantalla hay un extorsionista, además los hackers hacen uso de este sistema para contaminar de virus las computadoras.

También se presentan experiencias desagradables como las de Sandy*, quien al siguiente día de su “relación” virtual encontró el video publicado con sus imágenes en un sitio de contenido sexual.

Otro de los peligros en Internet son los individuos dedicados a la seducción de adolescentes, a quienes engañan para grabar imágenes de sus sesiones sexuales, que luego coleccionan como trofeos para compartir con otros usuarios.

¿Quiénes se interesan?

Las sesiones de cibersexo se han hecho populares debido al fácil acceso a la red y la libertad que ésta proporciona, mientras la posibilidad de mantener un supuesto anonimato motiva a algunas personas a actuar sin inhibiciones.

En el sexo virtual existen diversas modalidades.  Algunas veces se lleva a cabo mediante videoconferencias, con el auxilio de una cámara web, otros intercambian fotografías mientras hablan, o bien se limitan a escribir en las salas de conversación conocidas como chats.  El tono de la charla aumenta y la masturbación se hace presente la mayoría de veces.

Quienes tienen personalidad introvertida aprovechan tal forma de interacción y la convierten en una manera de perder el temor de relacionarse con los demás, aunque con ello no deberían sustituir el esfuerzo e interés por conocer a otras personas.  Vega González, psicóloga española del Centro de Atención e Investigación de Socioadicciones, explica que los hombres se inclinan por lo visual y las imágenes les hacen disfrutar más, mientras las mujeres participan en los chats porque necesitan mayor comunicación.

Sin embargo, esta práctica podría convertirse en una adicción en la cual se pierde control sobre los impulsos, se generan sentimientos de culpabilidad y, a nivel social, se obvia el contacto con las amistades.  En la pareja, si uno de los dos es sorprendido por el otro se desvanece la confianza y, a largo plazo, podría llevar a una separación.

Una persona adicta está en relación de dependencia con el cibersexo y de no hacerlo se torna irritable y nerviosa, agrega González.  Al igual que en otro tipo de dependencias es necesaria una terapia que motive a la persona afectada a descubrir la razón de su problema y a alejarse de ese hábito.

El cibersexo en sí no llena todos los aspectos necesarios de una pareja: el hecho de conocerse, la comunicación, el contacto físico y el convivir.  Juan Carlos Zetina, psicólogo




Parejas lejanas

Desde otro ángulo, Juan Carlos Zetina, psicólogo, comenta que el cibersexo es una manera positiva de acercar a los miembros de una pareja, si sus integrantes se encuentran en países o lugares diferentes por algún tiempo o, si quieren darle un toque original a su relación, podrían intentar esta variante de encuentro sexual.

De esa forma, el sexo virtual se transforma en un juego que permite conocer mejor al otro y realizar fantasías que mantengan viva la pasión.  Sofía Capablanca, autora del libro 101 fantasías y juegos sexuales, recomienda preparar y acondicionar el lugar, utilizar ropa atractiva y seguir el juego de palabras que les lleve a pasar un buen momento juntos.

En todo caso, en relaciones estables es necesario ver la comunicación por la red como un medio y no como un fin.  Sustituir los contactos reales por relaciones virtuales puede ser enfermizo, pero los tiempos avanzan y no hay que desecharlas como un complemento sólo porque parezca raro, agrega Capablanca.

La adicción al sexo, al igual que otro tipo de adicciones, no es socialmente aceptable.  El Centro de Atención e Investigación de Socioadicciones estima que entre un tres y cinco por ciento de personas son adictas al sexo, la mayoría de ellos de género masculino.




Bueno o malo

El Demoledor es el título de una película de ciencia ficción, de 1993.  En ella se desarrolla una historia en el futuro donde las relaciones sexuales por medio del contacto físico no existen y todo se realiza a través de una máquina colocada en la cabeza de los amantes, que estimula el cerebro y las zonas erógenas de cada uno.

En cierto sentido el sexo virtual va en busca de esa conexión.  Esta forma de expresión sexual tiene defensores y personas que la critican, y los que siguen son sus pros y contras más conocidos:

Ventajas
• Anonimato.
• No hay posibilidad de contraer infecciones de transmisión sexual.
• Es posible explorar fantasías.
• Mejora el vocabulario sexual.
• Es una alternativa cuando no se tiene pareja.
• Acerca a los amantes que se encuentran en alejados.

Desventajas
• No hay interacción física y directa.
• Es una forma de infidelidad.
• Puede conducir a una adicción al sexo.
• Se corre el riesgo de involucrarse con alguien peligroso.
• Las escenas sexuales pueden circular en la red sin autorización.
• Facilita el ingreso de virus y hackers a las computadoras.


En los hogares donde hay menores de edad, se recomienda mantener filtros de seguridad en las computadoras y educar a los niños y adolescentes para que conozcan los diversos aspectos de las relaciones sentimentales, que no se limitan al placer corporal.




Por Ingrid Reyes.

*Nombre ficticio.
Fuente: Juan Carlos Zetina, psicólogo.  Vega González, psicóloga, del Centro de Atención e Investigación de Socioadicciones.  Walfred Pérez Siliézar, webmaster.


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