ico Actualidad

25 estereotipos de los hombres

mayo - 2008

Más de una vez te habrás preguntado por qué los hombres actúan o piensan de determinada manera, y probablemente llegaste a la conclusión de que todos son iguales.  Pero cuidado, infórmate bien antes de juzgar o caer en la tentación de generalizar.

Durante siglos, las diferencias entre hombres y mujeres -unas notorias, otras comprobadas por la ciencia y muchas más heredadas culturalmente-, han sido motivo de desvelo para los investigadores, y de inspiración para novelistas y bromas sarcásticas.  Además, el sabroso tema central en tertulias entre amigas.

Más allá del lado cómico o trivial, el hecho es que la imagen que nos creamos acerca de los hombres y la forma en que ellos se comportan o se perciben a sí mismos y a su género, tienen su razón de ser y están rodeadas de innumerables contradicciones que vale la pena aclarar con el apoyo de especialistas, debido a que éstas influyen en todos los ámbitos, y algunas veces acarrean efectos negativos en la interrelación hombre-mujer.
¿Quieres conocer esos estereotipos?  A continuación los desvelamos para ti, pero advertimos que te sorprenderán algunas opiniones:

1. Todos son iguales
Inmaduros, mentirosos, indiferentes, infieles… y la lista continúa al ritmo de tu imaginación o de tus desencantos.  Cierto es que comparten algunas características de conjunto, pero generalizar es un error, sencillamente porque no hay dos seres humanos iguales en el mundo y los patrones de formación individuales son distintos. 

Deja de pensar que tus malas experiencias se repetirán con el próximo hombre que llegue a tu vida y, si ya está contigo, enfócate en mejorar tu relación con él, reconociendo sus diferencias e interesándote por conocerlo mejor, sin compararlo con otros, ajenos a tu realidad.   

2. ¿Superiores a las mujeres? 
El sociólogo Virgilio Álvarez habla de una “constitución doméstica” al referirse a la teoría de que los hombres son quienes mandan y deben dominar a su pareja, propia de culturas machistas y autoritarias como la guatemalteca, donde gana el que se impone.  La tendencia a encerrar a la mujer, a volverla un objeto sexual de su propiedad y no “darle permiso” para trabajar, se basa en la autonomía económica.  Cuando ella logra su independencia laboral, gana espacios y poder de decisión. 

El principio constitucional señala que hombres y mujeres son iguales ante la ley, pero ese principio de igualdad no se cumple en el Código de Trabajo ni en la vida real.  “La discriminación de las mujeres en la legislación es un problema latente que no se ha superado, han ganado espacios pero muy lentamente”, opina el abogado Luis Alfredo Barrera.  

En términos de inteligencia, aunque hay estudios que indican que, entre otras cosas, las mujeres tienen mayor capacidad de concentración, en promedio y bajo iguales condiciones, los dos tienen el mismo potencial de éxito.

3. ¡No nos entienden!
“Eso es verdad”, reconoce Juan Diego Rodríguez, actor protagonista del monólogo Defendiendo al Cavernícola, “primero, porque no nos tomamos el tiempo de descifrarlas y las mujeres asumen que nosotros deberíamos saber por qué están enojadas o tristes, como si uno pudiera leer mentes, cuando lo mejor es comunicarlo”, comenta. 

Es amplia la literatura que orienta a los dos bandos para comprender que no piensan, se comunican ni reaccionan igual, y les sugiere practicar formas nuevas de relacionarse.  Un ejemplo es el libro Los Hombres son de Marte, las Mujeres son de Venus, de John Gray, cuyas teorías escritas hace más de 15 años continúan vigentes.

4. Ellos son los machistas
No es así.  Este es un problema compartido por la mujer, quien reproduce las conductas machistas y traslada ese modelo de comportamiento por medio de la educación y el entrenamiento de los hijos.  
Las relaciones de dominación son también para imponer o negociar poder y, al constituirse la familia, el varón suele asumir el control y dominio, pero esas condiciones cambian a medida que la mujer gana terreno en el mundo del trabajo y su nivel de escolaridad aumenta. 

5. Sólo piensan en sexo
Para Juan Diego Rodríguez, este paradigma es falso.  “Es una parte importante, pero no se trata sólo de eso, el hombre es muy carnal por naturaleza y se siente atraído por las mujeres”, confiesa.
Por tradición, al varón se le adjudica un mayor interés sexual y, por ende, mayor iniciativa de búsqueda de este tipo de relaciones.  Pero conforme pasa el tiempo, la mujer está más preparada para disfrutar de su intimidad y va sintiéndose libre de explorar esas arenas, debido en gran parte a la facilidad de acceso a los métodos anticonceptivos.

6. Se enferman menos
No es cierto.  La diferencia podría estar en la constitución más débil de una parte del organismo de la mujer frente al masculino, sobre todo porque en los procesos de desarrollo y en la vida fértil, el hombre no tiene las complejas características del cuerpo femenino.  
Según el cardiólogo Fernando Wyss, el paciente de 25 a 40 años, no acude al médico por creer que no puede enfermarse, pero también es afectado por males que se complican poco a poco.  En contraposición, el médico y psicólogo Felipe Ortega afirma que esa mentalidad le es útil para no enfermar.

7. Su automóvil, su bebé
En nuestras sociedades el auto -también la moto o bicicleta en el área rural- es un objeto de valor del hombre para conquistar.  “El auto significa mi territorio, es como un trofeo o una posesión preciada, al igual que para una mujer lo son las joyas”, explica Rodríguez.
Quien tiene bienes es un hombre más atractivo, y también se da en las mujeres de clase media, ya que somos una sociedad egoísta, agrega el sociólogo Álvarez.  En sociedades solidarias la mujer también tiene posesiones, por lo tanto los métodos de conquista mutua y los objetos de atracción son diferentes.

8. Deben defender su hombría a cada instante  
El médico psiquiatra Luis Fernando Dardón es enfático al señalar que toda persona debe mantener su identidad y salir al paso para defenderla en cuanto la sienta amenazada.
Por el contrario, éste es un mito desde el enfoque de la sociología, en parte porque el machismo se ha desestructurado y el hombre con formación intelectual no tiene motivo para demostrar su hombría constantemente, porque la mujer ya cuestionó su espacio y no se fija en esos elementos de dominación. 

9.Ellos conquistan
El sociólogo aclara que éste es un mito masculino, porque a diferencia de los animales no racionales donde el coqueteo es mutuo, en las relaciones hombre-mujer, quien realmente escoge es la fémina, si hay condiciones para que pueda hacerlo.  Luego, ella permite a la persona que le interesa hacer todo el ritual. 
En la práctica, Juan Diego Rodríguez opina: “Si a una mujer le gusta un hombre debería decírselo, sin que eso sea visto como algo negativo.  Pero me intimido si una mujer me habla así porque no estoy acostumbrado, sentiría que es muy agresiva”.

10. Los hombres son de la calle
En algunas familias se aleja a las mujeres de actividades que conlleven supuestos peligros, pero a los hombres se les da libertad para experimentar a su antojo.  Si el individuo no cuenta con los valores y la responsabilidad suficientes para hacer frente a ese reto, los excesos suelen pagarse caros.  

11. Sentimientos o debilidad
La incapacidad o resistencia para expresar los sentimientos provienen de tabúes que dieron vida al adagio “los hombres no lloran” y forman parte de una farsa universal que es como una sentencia sobre la población masculina.
Mientras el protagonista de Defendiendo al Cavernícola sostiene que el hombre tiende a ser frío por naturaleza, Dardón y Ortega coinciden que ese aspecto no distingue género, es más un asunto de todos los seres humanos, porque para cualquiera resulta arriesgado mostrarse sensible, en términos de vulnerabilidad.
No obstante, el llanto es una reacción a un sentimiento, y no se justifica reprimirlo. 

12. Su meta: la victoria
En el monólogo Defendiendo al Cavernícola se dice que desde la época prehistórica el hombre ha sido programado para cazar, era un orgullo ser quien mataba la presa para llevar alimento al hogar.  Ese espíritu de sobrevivencia le moldeó como un ser altamente competitivo con inclinación a la conquista en todas las facetas de su existencia.
En la visión de Álvarez, no existe diferencia entre sexos, el ser humano es competitivo porque su misma racionalidad le hace buscar sus propios intereses y no los colectivos, de ahí que haya necesidad de legislar y normar para que el más fuerte no deprede y agreda al más débil.

13. Las mujeres inteligentes los asustan
“Más bien diría que una mujer con mayor instrucción e información resulta ser un reto para un hombre con menor formación, son más fuertes, poderosas y activas, por eso es rechazada”, dice Álvarez.
Desde un enfoque más abierto, el actor Juan Diego Rodríguez cree que los hombres no deberían sentirse intimidados por las mujeres inteligentes, sino más bien ver el beneficio de esa relación, pues al final del día lo que ambos buscan es compartir su vida en pareja, y qué mejor si tienen cosas en común. 

14. Deben dirigir el acto sexual
“Así ha funcionado durante cientos de años, ahora dicen que las mujeres también pueden tener el control y así es, pero es una cuestión de que la pareja se sienta bien”, afirma el doctor Dardón, quien añade que existen dos posturas antagónicas pero complementarias: una parte de la naturaleza sexual histórica de los hombres, la cual les incita a tomar posesión de la mujer.  En el otro lado hay mujeres que prefieren entregarse y ser dirigidas, o bien hombres que prefieren adoptar una actitud más pasiva.  Depende de un acuerdo entre ambos.
En otros casos, el machismo es propiciado, permitido y patrocinado por las mujeres que no se valoran en toda su dimensión.  Éstas aceptan ser objetos de placer voluntariamente y, sin darse cuenta, viven para agradar a la pareja.  Según los especialistas, eso tampoco está bien porque una relación sexual necesariamente involucra a dos y ambos deben desearla y disfrutar a plenitud.  

15. Siete para cada uno
Tal vez se deba a que las estadísticas señalan que hay una cantidad mayor de mujeres en el mundo, y alguien encontró en ello una excusa para la infidelidad.  Pero a criterio del doctor Ortega, ser infiel reafirma la hombría de algunos de sus congéneres, bajo la influencia del espíritu aventurero que es más fuerte en el hombre.  No obstante, quienes se involucran en relaciones con más de una persona, se equivocan al justificar su actitud bajo la simple premisa de “ser hombre”.

16. A más músculos mayor atractivo
Si se opta por los extremos, son pocas las mujeres que se sienten atraídas por los fisicoculturistas, pero también depende de situaciones personales y del gusto de cada quien.  En la mentalidad masculina no se trata de tener muchos músculos para verse más guapo, pero sí es cierto que el hecho de practicar algún deporte o ejercicios provoca una sensación de vitalidad y energía al observar cómo va respondiendo la musculatura, sobre todo cuando la persona amada se da cuenta de los cambios en su apariencia física y lo halaga.

17. Siempre listos… y con cualquiera 
El argumento de los individuos que presumen de su virilidad es “un hombre preparado tiene siempre un preservativo en la billetera”.
Pero la realidad es que los hombres no siempre están dispuestos a sostener un encuentro sexual y menos con cualquier mujer.  Para ellos, tanto como para ellas, esos contactos pueden surgir de una relación emocional, del agrado o interés en la otra persona, pero también podrían tener su causa en factores circunstanciales.
Su tendencia a reaccionar ante los estímulos sexuales es más rápida, porque no sufren las fluctuaciones emocionales y orgánicas femeninas, les basta la vista para excitarse y secretan más testosterona -una hormona que les hace ser más temerarios en éste y otros ámbitos, y tomar decisiones prontas-.

18. Son más fuertes que las mujeres
Sí y no.  Es afirmativo en el aspecto físico, donde los hombres son más fuertes que las mujeres, su nivel de testosterona contribuye a que su masa muscular sea mayor y eso ayuda a que puedan soportar más peso, por otro lado sus pulmones son más grandes, con lo que aumenta su capacidad respiratoria. 
“Es verdad: son más fuertes, pero el cuerpo femenino es más resistente a las enfermedades y tiene mejor olfato, oído y hasta vista”, reconoce el antropólogo británico Desmond Morris.


19. Los más dotados y experimentados son mejores amantes  
En este punto aplica el gusto de cada quien.  Alguien puede tener esas cualidades, pero quien lleva más tiempo con su pareja lleva las de ganar si se preocupa por averiguar qué le gusta o le interesa a ella.   

20. Los hombres deben ganar más
El sociólogo Virgilio Álvarez explica que no es que el hombre deba ganar más porque debe mantener a la familia, pues en muchas ocasiones la mujer también asume ese rol.  Esa deformación en los salarios se debe a que las relaciones laborales no son equitativas y el patrono escoge contratar a la mujer que acepta ganar menos, porque necesita llevar un ingreso adicional al hogar o conquistar espacios. 
Asimismo, el Código de Trabajo estipula que el salario se fija, entre otras cosas, de acuerdo con la situación y aptitudes de las personas, por lo tanto con base en el principio de no exclusión, una mujer que se considera apta para un determinado trabajo tiene derecho a ejercerlo y obtener una remuneración equitativa por ello.

21. Son más corruptos
La corrupción no es una característica inherente al hombre o a la mujer, sino a sociedades donde el autoritarismo es la regla.  Alvarez señala que son menos las mujeres en cargos de toma de decisiones y donde se manejan recursos, “pero ya en el sitio de la tentación, si tienen la posibilidad de ser corruptas, lo harán también.  El sentido de responsabilidad y ética no son atributos exclusivos de la mujer”, indica.

22. ¿Más inteligentes?
El desarrollo de la inteligencia radica más en las oportunidades y en el ambiente que rodea a los individuos, no tanto en cuestiones genéticas o fisiológicas.  Y el hombre guatemalteco ha recibido mayores oportunidades.
Los científicos van más allá de comparar elementos cerebrales u hormonales de uno u otro sexo, y sugieren la existencia de una “inteligencia cultural”, que supone la adaptación biológica del ser humano para la vida social y la cultura.  En todo caso, influyen variables sociales del individuo como la ocupación, escolaridad y su entorno familiar y ambiental, así como aspectos biológicos: nutrición, historia familiar o factores perinatales.


23. Su razón les acompaña
Sí, pero no se trata de afirmar que la verdad siempre está de su lado, sino que los hombres son menos intuitivos que las mujeres y más lógicos en su proceso de pensamiento, ello hace que sus decisiones estén basadas en el razonamiento y vayan directo al grano.
Cuando él pretende tener siempre la razón, revive una creencia errónea y ancestral de que su género lo sabía todo ante la mujer que, supuestamente, no tenía capacidad intelectual.  

24. Puestos sólo para hombres 
El éxito o fracaso laboral es tan importante para un hombre que, incluso, influye en la percepción de sí mismo, en su confianza y salud mental.  Su espíritu racional y competitivo le empuja a buscar ser el mejor, con el reconocimiento que ello implica.
Por otro lado, está demostrado que hombres y mujeres tienen igual potencial para desempeñar puestos de trabajo similares, es sólo que han sido educados de diferente manera.  Una mujer con capacidades desarrolladas también es agresiva y competitiva.
Mara Herrarte, del Ministerio de Trabajo y Previsión Social, confirma que en años recientes los empresarios tienden a confiar en las mujeres para las posiciones que antes eran ocupadas sólo por varones. 

25. Hablando de chismes
“Eso es mentira”, dice Juan Diego en defensa de su género: “Los hombres critican pero las mujeres chismean, ellas se reúnen a platicar para contarse los problemas de la familia y sacan el árbol genealógico de cada uno.  Los hombres se reúnen a tomarse un trago, a ver un partido de fútbol, y en el ínterin surge ‘algo’”.
La cultura popular dice que la mujer es más “comunicativa”, pero también hay una fuerte tendencia a creer que los varones también lo son, e incluso más.  Lo que sucede es que ésta es una cualidad de ambos, pese a que el hombre es menos dado a hablar de sí mismo y a comunicar sus preocupaciones y tensiones.



Por Maria Reneé San José

Fuentes: Felipe de Jesús Ortega, médico cirujano, psicólogo e hipnólogo clínico.  Luis Fernando Dardón, médico psiquiatra.  Virgilio Álvarez, sociólogo experto en Educación, de Flacso.  Juan Diego Rodríguez, publicista, actor y productor.  Fernando Wyss, médico cardiólogo.  Mara Herrarte, de la Dirección General de Empleos, del Ministerio de Trabajo.  Luis Alfredo Barrera, abogado y notario.  Libros: Lo que toda mujer debe saber sobre los hombres, de James L. Johnson, Libros Clie; Los hombres son de Marte, las mujeres son de Venus, de John Gray, editorial Anagrama; ¿Por qué los hombres se duermen después de darse un revolcón?, de Mark Leyner y Billy Goldberg, de Océano.  Websites: Foro de culturismo www.tupincho.net     www.tribunademocratica.com

Artículos relacionados

archivoArchivo de ediciones
cargando
fotosGalerías
Fotos
load
Videos
load