ico Salud

Ese misterioso enemigo que corre por tus venas

julio - 2008

La trombosis venosa profunda -TVP- es una enfermedad tan severa que en el 70 por ciento de los casos puede ocasionar una embolia pulmonar.

A lo largo del cuerpo, las venas son las encargadas de impulsar la sangre desde los dedos de los pies hasta el corazón.  El 90 por ciento de ese trabajo lo realizan las venas profundas ubicadas en las piernas, gracias a que los músculos de las pantorrillas las aprietan, “como cuando se oprime un tubo de dentífrico”, describe el Manual Merck de Información Médica para el Hogar.

Roberto Estrada, médico cirujano y experto en flebología, indica que “la sangre cambia su densidad según la velocidad con que circula, si fluye muy lento es más espesa y puede formar trombos o coágulos dentro de las venas”.  La aparición de esos coágulos es el inicio silencioso de una trombosis venosa profunda. 

¿Por qué es tan peligrosa?
Un pedazo de coágulo, llamado émbolo, se suelta y circula en el torrente sanguíneo hasta que llega a un vaso pulmonar mucho más pequeño, donde se atasca y lo tapa, dejando áreas del pulmón sin sangre.  La cardióloga Laura Vogel Paz señala que ese fenómeno desencadena una embolia pulmonar, la cual se manifiesta por dificultad para respirar y puede ser fatal si el émbolo es muy grande. 

“En Guatemala, la enfermedad no tiene una incidencia muy alta, hay otras enfermedades de mucha más prevalencia, pero sí tratamos algunos casos”, comenta la doctora Vogel.  Mientras en Estados Unidos, la Asociación Americana del Corazón calcula que, anualmente, la TVP afecta a alrededor de dos millones de personas, de las cuales 200,000 fallecen de embolia pulmonar.

En este sentido, el doctor Estrada explica que “debido a que la trombosis venosa profunda no se observa a simple vista y clínicamente 70 de cada 100 casos no presentan síntomas, el paciente no consulta y su médico se entera hasta que la persona afectada sufre una embolia o muere por ella”.

En el restante 30 por ciento de los casos de TVP, los cuales sí pueden diagnosticarse, las personas se ven afectadas por trombos de tipo oclusivo, es decir, que tapan todo el vaso.  La sangre se acumula y como no tiene por donde circular, la pierna se hincha, aumenta su temperatura, cambia de coloración y se produce dolor, sobre todo en la pantorrilla.

Por otro lado, “sin darse cuenta, mucha gente tiene coágulos pequeños que se deshacen por sí solos o pasan inadvertidos.  Todo depende de su tamaño”, explica el especialista.


Otro extremo de la TVP
Los coágulos se forman alrededor de válvulas que permiten que la sangre fluya en un único sentido.  Al deshacerse, el trombo destruye la válvula haciendo que la sangre regrese y circule en ambos sentidos -reflujo-, lo que origina el síndrome postrombótico. 

“Hoy nos enfocamos en tratar de eliminar el trombo lo más pronto posible porque quien padece de síndrome postrombótico sufre mucho y nunca se recupera”, expresa el flebólogo.  El dolor es permanente, la pierna permanece hinchada, la piel luce con manchas negras o cafés y se forman úlceras difíciles de curar.  No obstante, es posible controlarlo con terapia de compresión, ejercicios, control de peso, medicamentos y elevación de piernas.


Un trombo se forma por…
• Hipercoagulabilidad: mayor tendencia a coagular.
• Estasis: mantener las piernas inmóviles por demasiado tiempo.
• Lesión endotelial: daños en la pared venosa. 
¿Quiénes padecen la enfermedad?
En niños, los cuadros de TVP son muy raros, pero “conforme aumenta la edad, el índice de incidencia crece”, asevera Estrada.  Por tal razón, corren mayor riesgo los hombres y mujeres entre 40 y 60 años, pero es más frecuente en mujeres.  El riesgo aumenta por:

  • Inactividad prolongada de las piernas, reposo o viajes largos
  • Cirugía reciente
  • Fracturas que requieren yeso
  • Tener puesto un catéter venoso central
  • Enfermedades como diabetes o cáncer y sus tratamientos
  • Homocisteinemia -alto nivel de cisteína en la sangre, aminoácido que contiene azufre, implicado en el metabolismo de algunas vitaminas del grupo B-
  • Personas que padecen trombofilias -predisposición genética a la formación de coágulos-
  • Sobrepeso, embarazo, várices y antecedentes de coágulos de sangre.


Hacia un diagnóstico eficaz
Estrada reconoce que “es difícil diagnosticar si alguien que será operado o enyesado sufrirá una trombosis”.  Por eso los grupos de consenso internacionales que analizan el tema recomiendan la estratificación de paciente-riesgo, mediante la cual se establecen los siguientes grupos y sus respectivos tratamientos:

• Bajo: sólo se le moviliza pronto
• Moderado: usa medias elásticas y se le inyectan anticoagulantes -heparinas de bajo peso molecular-
• Alto: utiliza medias, se le pone en movimiento y la dosis de anticoagulantes es más elevada
• Muy alto: se le aplica todo lo anterior, además de compresión neumática intermitente y dosis bastante altas de anticoagulantes.

Es fundamental saber que quienes padecen de TVP deben someterse a tratamientos anticoagulantes.  La duración varía dependiendo de la gravedad y el sitio donde se presente la trombosis.

El medicamento -warfarina- debe mantenerse controlado y administrarse adecuadamente, porque si se asocia con medicinas que lo potencializan, las úlceras gástricas del enfermo podrían sangrar.  La persona tratada con anticoagulantes no puede hacer deportes de contacto ni actividades muy fuertes.


¿En qué grupo de riesgo estoy?
Aún si no hay indicios de una TVP, al momento de una hospitalización por cualquier causa, se debe responder a un cuestionario que busca identificar: 

1.  Los riesgos de exposición modificables: si pasaste recientemente por una cirugía menor o mayor; si tienes yeso inmovilizador o un catéter venoso central; si has estado en cama por más de 72 horas; si sufriste lesiones como una fractura de pierna o enfermedades como un infarto al corazón.
2.  Los factores heredados o adquiridos que te predisponen y no se pueden cambiar como: la edad, si hubo embolia pulmonar o cáncer, entre otros. 


Avances
Actualmente existen métodos sofisticados y prácticos para el diagnóstico y seguimiento clínico de la TVP, entre ellos: la angioresonancia, angiotomografía y el ultrasonido Dúplex o Dúplex Color.

En cuanto a tratamiento, el más efectivo consiste en heparinas de bajo peso molecular, que el paciente puede inyectarse.  No se necesita hospitalización larga ni usar sólo el anticoagulante habitual. 

La nota alentadora
La buena noticia es que la trombosis desaparece.  La tendencia natural es que el cuerpo deshaga el trombo, y en más o menos dos años casi el ciento por ciento de los pacientes tiene venas permeables otra vez. 

“Lo importante es la prevención mediante ejercicio, buena alimentación y, en los casos detectables, acudir inmediatamente al médico para recibir el tratamiento adecuado”, enfatiza Vogel.



Para que la TVP no te sorprenda, lo mejor es que mantengas un peso adecuado y te ejercites regularmente.



Yo soy un milagro

Hasta octubre de 2006, *Carol llevaba una vida como el común de las mujeres: no hacía ejercicio, sobrellevaba el estrés pasivo de la oficina, comía por ansiedad y sus niveles de colesterol eran altos.  Nunca puso atención a sus antecedentes familiares de diabetes, sobrepeso y várices.

Sus problemas empezaron en forma de calambres diarios en una pierna, los cuales atribuyó a falta de potasio y los dejó pasar.  Luego la extremidad se inflamó, de la rodilla hacia abajo, le dolía pero pasó así unos 10 días, hasta que su médico de cabecera la remitió con un especialista en venas -flebólogo-.  Carol hizo la cita pero una noche antes sufrió una crisis de asfixia y, aunque no podía respirar, permaneció en su casa.

Al otro día, después del trabajo visitó al flebólogo quien le ordenó ir directo al hospital.  Ahí le confirmaron las sospechas del especialista:  Tenía tres venas obstruidas y la otra pierna iba por el mismo camino, su sangre estaba muy espesa.  Una tomografía reveló que un gran coágulo tapaba la vena pulmonar derecha, y si el trombo del otro pulmón hubiera sido más grande, habría muerto de un paro respiratorio la noche que sintió asfixia.

Al salir de la clínica, su estilo de vida dio un giro de 180 grados.  Al principio le hacían exámenes de sangre casi todos los días e iba al médico una vez por semana; se sentía cansada y con asfixia al mínimo esfuerzo; la trataron con anticoagulantes por un año; no cocinaba para evitar cortarse; no podía comer grasas saturadas, pero tampoco legumbres, vegetales ni frutas de color verde -por su alto contenido de vitamina K-, y sus viajes más largos terminaban en La Antigua Guatemala.   

Han pasado casi dos años desde la embolia, pero las secuelas continúan.  Faltan varios meses para que la sangre de Carol vuelva a la normalidad, hace ejercicios y, aunque todavía no debería hacerlo, se quita de vez en cuando las dolorosas medias de compresión.  No bebe alcohol ni fuma y le afecta estar en sitios donde hay humo de cualquier tipo.  No puede procrear, “ni en sueños”, y si así lo deseara, tendría que esperar tres años más.  

Ha vuelto a su trabajo como profesional independiente, pero por cada hora que pasa sentada tiene que caminar 10 minutos, no puede cruzar las piernas y cuando sale o conduce automóvil siempre porta una tarjeta especial para que, en caso de emergencia, se sepa que se le han administrado anticoagulantes.

El momento amargo ha dejado una gran lección a Carol, quien ahora tiene una nueva visión de su propia vida, está muy animada, entiende bien que su enfermedad es para siempre y está aprendiendo a manejarla positivamente.  “Es una segunda oportunidad que Dios me dio porque en verdad yo soy un milagro”, concluye.

* Nombre ficticio

Cuidado al viajar

A mediados de 2007 un estudio de la Organización Mundial de la Salud -OMS- concluyó en que el riesgo de TVP aumenta el doble luego de un viaje por más de cuatro horas en avión, tren, autobús o carro, debido al estancamiento de la sangre venosa por falta de movimiento de piernas.  También contribuyen factores como la estatura de los viajeros -mayor de 1.90 metros o menor de 1.60 metros- y volar frecuentemente.


Por lo tanto, considera estos consejos si vas a viajar en avión:

  •  Procura escoger asientos situados en el pasillo para tener mayor libertad de movimiento
  •  No reduzcas tu espacio colocando equipaje debajo del asiento delantero
  •  Si te duermes, hazlo con las piernas estiradas y relajadas.
  •  No uses ropa ajustada ni cruces las piernas
  •  Toma abundante agua pura, no consumas bebidas alcohólicas ni con cafeína
  •  Camina cada 60 minutos o cada dos horas.  Contrae y estira los músculos de la pantorrilla
  •  Si tus piernas se hinchan con facilidad o tienes riesgo de trombosis, usa medias o calcetines de compresión
  •  Si tienes riesgo o padeces de trombosis consulta a tu médico para confirmar si puedes viajar y la posibilidad de inyectarte un anticoagulante
  •  El ácido acetilsalicílico también es útil.  Se recomienda consumir un comprimido de 100 miligramos diariamente.


Trombosis y embarazo
El embarazo y el posparto no son excusas para la inactividad.  Por el contrario, las mujeres en estado de gestación, que no presentan riesgo deben:
  •  Hacer ejercicio -caminata-
  •  Llevar un control prenatal y aumentar de peso según los estándares.  La frase “comer por dos” es falsa
  •  Si tienes várices, usa medias elásticas durante todo el embarazo
  •  Las embarazadas con TVP necesitan ser tratadas con anticoagulantes siempre, pero sin utilizar warfarina.

Ojo con las señales de TVP
• Hinchazón, dolor o sensibilidad, generalmente sólo en una pierna, al pararse y/o caminar.
• Sensación de aumento del calor, dolor y piel roja o sin color en el área afectada.



























Por Maria Reneé San José


Fuentes: Laura Vogel Paz, cardióloga.  Roberto Estrada G., médicocirujano y experto en flebología.  Organización Mundial de la Salud, www.who.org  Fundación para el Estudio y Prevención de Enfermedades delas Venas,  www.fundacionesprev.com  Asociación Americana del Corazón,www.americanheart.org  Libro:  Manual Merck de Información Médica parael Hogar, Editorial Océano.  Guía Médica para Pasajeros de LíneasAéreas, de la Asociación Médica Aeroespacial -ASMA, por sus siglas eninglés-, www.asma.org  



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