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Tú podrías ser del tipo de personas que no se pierden un estreno en el cine, o de las que toman su cámara de video y se lanzan a la acción. Otras prefieren ver películas sin salir de casa, pero Caroline Frick es un caso aparte.
La singular afición de esta estadounidense por los filmes producidos en su país en las décadas de 1930 y 1940, le sirvió de inspiración para convertirse en una reconocida especialista en la preservación de imágenes en movimiento -películas de celuloide, VHS y casetes digitales-. Caroline Frick es profesora en la Universidad de Texas, Austin, y cofundadora del Texas Archive of the Moving Image. Su experiencia incluye trabajos en los estudios de la Warner Bros., y entidades como la Stanford Theater Foundation, entre otras.
¿Qué es lo que más disfrutas de tu trabajo?
Lo que más me apasiona es lograr que la gente se emocione y se llene de energía al ver las películas antiguas. Me gusta que las personas se den cuenta de cómo era antes la imagen en movimiento.
Entre todas las películas que has conservado, ¿cuál es la más significativa para ti?
¡Qué difícil responder!, he trabajado en tantas, pero desde hace siete años me he dedicado a investigar al cineasta Melton Barker quien viajaba de pueblo en pueblo en Estados Unidos, entre 1930 a 1970. Lo que hacía era muy extraño, en sus filmes tomaba a personas de la localidad y les cobraba para actuar en sus versiones de las películas de Hollywood.
Por muchos años he tratado de encontrar todas sus películas, porque hizo más de 100, y nadie había investigado sobre él. Muchas personas me han contactado y me preguntan si tengo ésta o aquella película o para contarme que ellos o sus hijos participaron en alguna. Esas películas significan mucho para la gente.
¿Cómo se conserva mejor una película?
La mejor forma de preservarlas es hacer copias exactas en el mismo formato, y no digitalizándola, como lo hacen los grandes estudios de Hollywood o quienes tienen dinero, porque es muy caro. En los archivos, además se hacen varias copias en otro tipo de material más accesible para las personas.
¿Crees que las copias son tan fieles como el original?
Sí. No comparto la opinión de algunas personas minuciosas que piensan que no son tan buenas y les ven pequeñísimas diferencias. Ellos piensan que las películas hechas antes de 1945 son técnicamente mejores porque contenían pólvora y la imagen brilla más.
Mi pregunta de investigación en este momento es acerca de esa diferencia para la preservación, ¿cuál es el valor de las copias?, ¿es más valioso tener muchas copias en DVD o video para compartir con más gente, o guardarlas como objetos en un original de 35 milímetros que pocas veces será visto?
Tu profesión es un tanto inusual, ¿cómo te involucraste en ella?
Mi madre se ríe mucho cuando hablamos de eso porque cuando yo tenía unos 10 años me llevó a ver una película antigua que me encantó. Le pregunté si había lugar donde conservaran todas estas películas viejas, pero ella respondió que no.
Ahí empezó mi fascinación y más adelante empecé a trabajar como voluntaria en la conservación de películas clásicas. Tuve la suerte de estar en el lugar correcto en el momento indicado, porque entre 1980 y 1990 empezó un boom en Estados Unidos por conservar estas películas, había más apoyo y yo logré ser parte de eso.
¿Cuál es tu película favorita?
La película que cambió mi vida es Bringing up Baby, con Cary Grant. Me gustan las películas de 1930 a 1940 y, por supuesto, las de Melton Barker.
Pero estoy tratando de mostrar que las películas no son los grandes filmes de Hollywood. Intento que la gente entienda que las películas están en todos los idiomas y lugares del mundo, porque todos han tomado videos hechos en casa, videos educativos y películas de todo tipo. Es más que Cary Grant, ¡aunque lo amo!
¿Cómo propiciar la cultura de conservación en sociedades de consumo?
En Estados Unidos esto es algo que también está empezando a surgir. La cultura dicta que todo tiene que ser nuevo, pero poco a poco la gente se ha ido interesando por conservar sus cosas y todos podemos atesorar nuestras fotos y videos.
En Texas sufrimos de bastante calor, y se nos han echado a perder muchas películas. Entonces tratamos de colocarlas en un lugar frío. En la casa se pueden guardar en el refrigerador en una bolsa plástica. Aunque hagas una copia, es bueno conservar la original, por si le pasa algo a la copia o se daña.
¿Qué recomendarías a quienes incursionan en la producción audiovisual?
Hacer películas se está volviendo más barato y fácil, eso es positivo. Cualquier persona puede ser un cineasta, hacer un video o un documental, ya no es necesario que haya un guión detrás.
Las personas que se han vuelto famosas por hacer películas en Texas, así empezaron. No hay limitaciones, sólo hay que tomar una cámara y salir a la calle a filmar, así se crece.
Ahora existen herramientas en Internet, como YouTube ¿qué opinas de ese tipo de sitios?
Cuando yo tenía 18 años las películas eran lo que venía de Hollywood y nada más. En cambio ahora mis estudiantes están más abiertos a cualquier tipo de medio tecnológico y una película puede significar muchas cosas para ellos. Puede ser una hecha en casa, un documental, un video musical o educativo. YouTube, aunque su calidad no sea buena, les ha venido a ampliar el horizonte.
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La doctora Caroline Frick vino a Guatemala para conocer el trabajo de conversión y colocación de videos en Internet, usando herramientas “rich media”, que realiza el departamento New Media, de la Universidad Francisco Marroquín y Glifos.com.
Derivado de esa visita, Caroline y el equipo del Texas Archive of the Moving Image, decidieron adoptar estas herramientas desarrolladas en Guatemala para manejar la colección de video indexado de dicho archivo, disponible en www.texasarchive.org
Caroline también estuvo en la Cinemateca de la Universidad de San Carlos de Guatemala, donde conversó con los encargados de las colecciones históricas y de los proyectos de promoción.
Por Maria Reneé San José