ico Esfera social

El ritual de fin de año

diciembre - 2008

¿Sabes cuál es la clave para disfrutar Navidad y Año Nuevo? Si pensaste en los regalos, te equivocas; ni lo es el estreno de cada miembro de la familia. ¿La cena? Tampoco. De acuerdo con los expertos en salud mental, el secreto está en que como pareja o familia realmente practiquen el significado de estas nueve letras: C O M P A R T I R.

Si haces una revisión del pasado, tus mejores recuerdos de Nochebuena probablemente no sean aquellos en que te dieron el juguete más grande. Puede que sean las ocasiones en que tus padres cocinaron algo juntos, o cuando tu mamá decidió dedicarte todo el día para hacer lo que tú quisieras, jugaste con los primos que hace tiempo no veías, o la velada en que te reconciliaste con tus hermanos y quemaron muchos cohetillos.

Todos sabemos que la riqueza de la vida está en las cosas sencillas, pero el bombardeo publicitario y las carreras diarias -por trabajo, distancias y otras obligaciones- suelen hacernos olvidar eso. La psicóloga Ada Arriola explica que el lenguaje de los niños es “afecto y juego”, y si lo analizas bien, puede que también sea el de los adultos. 

Hacer énfasis en la práctica de ese lenguaje es lo que debe caracterizar a las celebraciones de fin de año. Mayra Beatriz Rodas, licenciada en educación física y recreación, indica que estamos obviando el afecto, damos por hecho que hemos dicho cuánto nos amamos y olvidamos cuándo fue la última vez que tuvimos detalles con nuestra pareja o hijos.

Esto llega a poner en riesgo la finalidad de la familia, la cual debe cumplir tres funciones: económica, biológica y educativa, cultural y espiritual. La insatisfacción de los miembros de la familia aparece cuando no se atienden alguna de estas necesidades, cita Patricia María Herrera Santi en la Revista Cubana de Medicina General Integral.

Por eso, las fiestas de fin de año son las oportunidades perfectas para hacer emocionantes los momentos de encuentro con los padres, hermanos, abuelos, primos y demás parientes, sin esperar nada a cambio. Se trata de vivir verdaderos tiempos de “unión, amor, perdón y esperanza”, ya que la única forma de transmitir estos valores a los pequeños de casa, si los hay, es con el ejemplo, indica Mahli Palma, instructora de etiqueta, protocolo y organización de eventos.

Si aún te estás preguntando cómo lograrlo porque sólo tienes en mente las actividades tradicionales, aquí te ofrecemos algunas sugerencias:

  1. Playa. Puede parecer una locura hacer un viaje a la playa el 24 de diciembre, pero si algo te debes permitir en estas fechas es la libertad de horario. El viaje puede ser de un solo día o dos, pues los hoteles suelen estar vacíos y las carreteras, libres. Esas fechas las aglomeraciones se dan en los centros comerciales y sus alrededores.

  2. Guardería. Si te gustan los niños, aprovecha la oportunidad para compartir con ellos, sus padres te lo agradecerán. Puedes organizar una actividad divertida de dos o tres horas. Alquila una película con moraleja, no necesariamente navideña; recíbelos con collares hechos con palomitas de maíz; y ofréceles un postre de temporada con presentación para niños. Si cuentas con buenos aliados podrían montar una obra de títeres o hacer otras actividades que requieran más organización.

  3. Ancianos. Visita un asilo de ancianos -mejor si es en grupo- y, si está en tus posibilidades, llévales algunos obsequios sencillos. Las personas de la tercera edad se sentirán contentas con tu visita, pues necesitan que alguien preste oídos a sus historias. Te sorprenderá la energía positiva que puedes adquirir después de esta experiencia, aunque ahora te parezca deprimente. 

  4. Disfraces. Organiza una fiesta de disfraces con personajes de temporada: Jesús, María, José, los renos y los reyes Magos. Pide a cada uno que haga una representación. Quien obtenga más aplausos se llevará el regalo. Eso sí, tienes que agregar un obsequio a tu listado, pero ten siempre en cuenta que lo importante no es el costo del objeto.

  5. A montar bicicleta. Un corto recorrido por la ciudad o alrededores de donde vives puede ser buena idea si te acompañas de hermanos, primos, amigos o vecinos. Esta actividad es apropiada para el 25 de diciembre o 1 de enero, a media mañana, pues hay menos automóviles circulando en casi cualquier área urbana.

  6. Juegos de mesa. Si algo se necesita para divertirse con los juegos de mesa es tiempo, y en estos días puede que lo tengas en abundancia. Organiza una maratón de juegos de mesa y pon una penitencia a los perdedores. Por ejemplo, que laven los platos de la próxima comida o que sirvan la refacción a los ganadores.

  7. Cocina. Si eres buena en la cocina y te gusta la docencia, tal vez puedas empezar a dar clases de cocina. Deja la preparación de un platillo para el 25 de diciembre o 1 de enero, invita a casa a un grupo de familiares o amigos y prepara la comida con su ayuda. Esta es una actividad ideal para compartir con adolescentes, incluso puedes sólo dirigirlos para que ellos se sientan orgullosos de haber preparado los alimentos.

  8. Recuerdo de 2008. Una actividad que puede convertirse en tradición es tomarse una fotografía familiar para despedir cada año. Tómense una fotografía el 31, cuando todos se han puesto sus mejores galas. Verás cómo la familia cambia, aunque con el corre-corre cotidiano no lo parezca. La estructura familiar es diferente después de una boda, un divorcio, la partida de alguien a la eternidad, el nacimiento de un nuevo miembro, y no falta el adolescente don Juan que cambia de novia cada año.

  9. Un reto personal. Antes de que te aburras por tener mucho tiempo libre, ponte una meta personal a muy corto plazo, por ejemplo leer un libro de principio a fin, armar un álbum de fotos o elaborar una manualidad. Todo en uno o dos días, a lo sumo antes de empezar 2009. 

  10. Un día para recordar. En estos días se sugiere mucho hacer una eflexión personal, pues qué tal si haces un recuento de las cosas bonitas que has vivido. Todo lo que necesitas es sacar tus discos viejos, tal vez tengas algunos casetes y puedas reproducirlos. Si todavía tienes un reproductor de VHS y películas en este formato, haz que la función empiece. Igual si ya pasaste las cintas a DVD u otro formato más moderno. No olvides desempolvar los álbumes de fotos y, si conservas alguna prenda de los años 60, 70, 80 ó 90, dale un poco de aire modelándola frente a tus compañeros de memorias -familia o amigos-.

El cuadro de la familia feliz

No importa quiénes sean los miembros que integran la familia. La idea no es concentrarse en quién falta, sino en valorar a las personas con quienes compartimos cada día. Para tomar conciencia de ello debemos esforzarnos. Tal vez sirva poner en práctica ciertos lineamientos de convivencia íntima como respetar la hora de la cena de Nochebuena.  

Debe dejarse a un lado la tonalidad consumista y centrarse en muestras de afecto y rutinas espirituales. Asignar un tiempo específico para el juego con niños u otras formas de diversión con los adultos que nos acompañan. Hacer un recuento de metas y un nuevo listado con los logros que se desea alcanzar en el próximo año también es importante. De hecho, Mayra Beatriz Rodas, licenciada en educación física y recreación, resalta los beneficios de planificar y hacer un viaje en familia el año siguiente, claro está teniendo en cuenta sus posibilidades. 




Tradiciones enriquecedoras

Otras sugerencias son dar un toque diferente a las actividades tradicionales aunque todo depende de la actitud con que tú y los demás se entreguen a ellas. Algunas ideas son:

Juega con los regalos. Para ello tienes dos opciones. La primera, jugar con tu familia al amigo secreto 15 días antes de Nochebuena. Mientras llega la fecha para darse el regalo, déjale mensajitos o hazle llegar alguna sorpresa. La segunda opción es esconder los obsequios en diferentes lugares de la casa. Al hacer la repartición, da señales a cada quien para que busque su propio regalo.

En lugar de estresarse con las compras y la comida para la celebración, organiza con amigos una visita a un lugar donde puedan hacer servicio social en estos días. Algunas ideas son llevar ropa o juguetes reciclados, ofrecer una refacción o regalar víveres.

No dejen que se les vayan los días sin que cada miembro de la familia exprese cómo se siente en casa, qué cosas lo han disgustado y qué cosas lo han hecho feliz, así como las metas que tiene para el próximo año. Esta actividad ayuda a mejorar la comprensión hacia cada uno, siempre y cuando la actitud sea la de colaborar. 

Visita por lo menos a una persona que se haya alejado de ti en los últimos meses. Eso sí, asegúrate de que esté en casa para no hacer por gusto el viaje.

Arma el arbolito y decora la casa en compañía de tu familia -quienes viven contigo-, al mismo tiempo que todos degustan de una refacción con postres de temporada.


Por Alejandra Cardona

Fuentes: Mayra Rodas, licenciada en educación física y recreativa, correo electrónico: utz_ixoq@yahoo.es Ada Arriola, psicóloga, correo electrónico: ada.arriola@yahoo.com Mahli Palma, instructora de Etiqueta, Protocolo y Organización de Eventos, de Eventos y Protocolo. Sitio web: http://scielo.sld.cu 

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