ico Actualidad

Artesanía con toque femenino

diciembre - 2008

Es la época en que entras a casa y percibes esos aromas de fiesta. Te desplazas por diferentes ambientes y disfrutas de esos detalles típicos navideños, ricos en color, textura y fragancia; la mayoría inspirados y creados por mujeres artesanas. Adéntrate en el mundo de estas artistas y mercaderas de tradición. 

Recibir a los invitados en un ambiente típico para festejar la Navidad y el Año Nuevo implica esmero y dedicación. Y la diversidad de la artesanía guatemalteca nos permite alegrar la casa con esos detalles llenos de color. Por ejemplo, en esta temporada son muy codiciadas las flores de pascua para decorar la entrada de la vivienda, al igual que las guirnaldas elaboradas con bejucos y adornadas con fajas típicas. No faltan los candelabros de barro como centros de mesa, manteles tejidos con diseños y colores de la época -rojo, verde y dorado-, nacimientos y ángeles de barro y servilleteros de madera con diseños de Santa Claus. Para la sala se ofrecen cojines o cortinas con esquemas decorativos en tonos navideños, además de elementos con aromas propios de la temporada como cordones de manzanilla y pino, explica la diseñadora de interiores, Celeste Santiago.

La magia de estos artículos está en que no son productos de fábrica, cada pieza es elaborada por manos de artesanos que suelen trabajar en grupos familiares, integrados esencialmente por mujeres. De hecho, se estima que en Guatemala el 70 por ciento de la población artesana está compuesta por féminas. Muchas de ellas han descubierto sus habilidades poniéndolas al servicio de los demás, y eso ha significado un ingreso importante en la economía familiar, una mayor autoestima y el impulso para seguir apoyando a otras mujeres. “Cuando descubrimos lo que somos capaces de hacer, y aprendemos a experimentar y combinar con diferentes texturas, figuras y colores para crear este tipo de artesanías, adquirimos más confianza en nosotras mismas. Además valoramos mejor este trabajo, el cual se convierte en una fuente de ingreso importante para nosotras”, afirma María Ramírez, artesana y actual coordinadora del programa de Mujeres de la Cooperativa para el Desarrollo Rural de Occidente, Cedros.  

Todo recurso natural es aprovechado para dar vida a diferentes objetos y engalanar la tradición navideña. Vemos, por ejemplo, los nacimientos elaborados de barro, muy destacados los de la comunidad chinautleca. Las mujeres que los elaboran madrugan para buscar la paja con la cual quemarán el barro para elaborar con sus manos los misterios, pastores, ángeles, campanas y personajes de la tradición cristiana.  
Pero la creatividad y el aprovechamiento de materias naturales no está sólo en el área rural. En los últimos años también han cobrado importancia los nacimientos de azúcar. La creadora de estas obras de arte es María Esther de Ruiz, quien cada año organiza una exposición con estos elementos elaborados por cientos de mujeres quienes, para esta época, ponen a prueba su creatividad. 

Otras féminas se dedican a hacer adornos con metal, fibras naturales, vidrio y madera. Gracia María Morán, por ejemplo, tiene su propia carpintería y elabora figuras de madera. En esta época acostumbra a diseñar y pintar figuras al estilo country, como servilleteros, portallaves, campanas y misterios.

Hay quienes aprovechan la variedad de colores, texturas y aromas de diversas especies naturales para comercializarlas. Algunos ejemplos son el pie de gallo, manzanilla en cordón, musgos verdes de diversas especies, musgo plateado o barba de viejo, pino hembra y pino para decorar el suelo. También se usan ramas secas pintadas de plateado, así como arbolitos, por lo general, de la especie Myrica cerifera, Myricaceae. Los conos de pinos para hacer chompipes, coronas y arreglos; las hojas de pacaya, el aserrín de pinos, el ciprés y los frutos amarillo-anaranjados con pequeñas chichitas, son otros de los productos naturales utilizados en esta temporada, explica el ingeniero agrónomo Mario Véliz, de la Universidad de San Carlos de Guatemala, Usac.  

Uno de los recursos muy codiciados en estos días es el pinabete, por su aroma, frondosidad y color. Pero por ser una especie en peligro de extinción es protegida y tiene limitaciones para su comercialización, excluyendo aquellos productos provenientes de plantación voluntaria e inscrita en el Registro Nacional Forestal del Instituto Nacional de Bosques, Inab -artículo 34 del Decreto Legislativo 101-96-, afirma Sergio Osorio, coordinador de pinabete del INAB.

Nacimientos elaboradors de tusa, de San Juan Comalapa. Tienda típica San José, Mercado de Artesanías, INGUAT.
Mejores oportunidades

El trabajo que desempeñan muchas guatemaltecas en la artesanía y movimiento de actividades navideñas tiene importancia para nuestro país desde distintos aspectos. En lo cultural, porque ha sido enseñado y transmitido de generación en generación, que es como se mantienen las tradiciones. Para la economía, porque representa un ingreso para muchas familias campesinas e indígenas, explica Ana María Monzón, coordinadora de incidencia política, del Programa Derechos de las Mujeres de Caldh.

Algunas mujeres trabajan de manera individual, otras a nivel familiar. En muchos casos las mujeres lo hacen en su tiempo libre, combinando las tareas de la casa y el cuidado de los hijos. En algunas comunidades trabajan en conjunto, por medio de cooperativas, y de esta manera ofrecen con éxito sus productos. La visión de estos grupos artesanales es obtener asesoría para mejorar la calidad de su producción, para negociar contratos y estar cerca de las oportunidades que ofrecen los mercados.

Artesanos de comunidades como Chinautla, Sololá, San Juan Comalapa y San Antonio Aguas Calientes, ya tienen experiencia en el campo. Muchos de ellos ofrecen sus productos en los mercados nacionales, y algunos fueron exportados, expresa Aída Fernández, coordinadora ejecutiva de la Comisión de Artesanías de la Asociación Guatemalteca de Exportadores, Agexport.


Buscando el éxito

Existen varios programas en el país que apoyan a los artesanos. Forman parte de las funciones de algunos ministerios -como el de Economía y el de Cultura y Deportes- y de la Comisión de Artesanías, de Agexport. Estos proyectos han ido a la vanguardia con el desarrollo de nuevos productos, acorde con las exigencias de los mercados internacionales, añade De Estrada, de Agexport. Una de las ventajas que los productores adquieren cuando se organizan es obtener ingresos a corto plazo. Esto permite cubrir necesidades básicas en esta época, añade Fernández. 
La experiencia, capacidad e iniciativa de muchas mujeres en el trabajo artesanal, les permite elevar su nivel de economía y llegar, en algunas ocasiones, a formalizar su situación como empresarias independientes. Se cuida de que no estén en la economía informal, porque no es lo más deseable, pues la informalidad en general empobrece las condiciones de trabajo. Lo ideal es que se capaciten para que puedan incorporarse a la economía formal o emprendan su propio negocio, explica De Estrada.

En Guatemala se estima que sólo el 25 por ciento de la población económicamente activa, PEA, tiene un empleo formal, y el 75 por ciento se ubica en el autoempleo, empleo informal, como asalariados informales o trabajadores familiares, explica el economista Luis Linares, de Asies.

Por eso no podemos alejarnos de la realidad de miles de mujeres que se ganan la vida en la informalidad, lo cual no es lo mismo que el trabajo artesanal que se realiza en el marco de la familia y es una fuente de ingreso adicional para el sostén del hogar. El futuro de estas mujeres artesanas está sujeto a que los productos artesanales presenten diseños novedosos o nuevas formas de dar uso a las piezas folclóricas. De ello depende que aumenten las perspectivas de venta dentro del mercado turístico o de exportación, permitiendo llevar más recursos al hogar, concluye De Estrada. 

Cada fin de año los nacimientos de azúcar no pueden faltar, proyecto impulsado por María Esther de Ruiz.

Templos con imágenes escultóricas de corte académico, impulsadas por la orden franciscana en el siglo XVI, fueron enriquecidos un siglo después por el Santo Hermano Pedro, lo que significó la producción de personajes que forman la representación del nacimiento. En el siglo XVIII la escuela escultórica guatemalteca alcanzó su más grande esplendor en la producción de imaginería, de la cual derivaron las reproducciones de los personajes principales de Navidad en madera policromada y terracota -barro cocido-, explica Juan Alberto Sandoval, profesor de la Escuela de Historia, de la Universidad de San Carlos.

Los pastores de Belén fueron cambiados por comerciantes del pueblo, religiosos y otros personajes que reproducían la vida de la ciudad en donde se realizaba el nacimiento. Es decir que en el Occidente se elaboraron nacimientos con las altas cordilleras y volcanes; en La Antigua Guatemala, con casas de estilo colonial y templos en ruinas; y en el altiplano se reprodujo la arquitectura vernácula y el paisaje natural.

Cobraron vida pastores que cuidaban ovejas y vendedoras del mercado, elaboradas en alambre de percha con tela típica. Y alrededor, ovejas de algodón, entre chompipes de semilla de pino, bellotas y barro con plumas naturales.

En realidad, hasta se usó parafina para reproducir grandes rebaños de primorosas ovejas en color verde, rojizo y celeste. La flora fue reproducida con flores artesanales, particularmente para el nacimiento, el “quiebracajete”, clásico de los nacimientos, y la flor de pascua, nativa de Guatemala y considerada uno de los aportes al mundo.

Aún en el mercado de La Antigua Guatemala y de otros lugares pueden apreciarse a los artesanos fabricando pastores, pesebres de palo y musgo de paxte, puentes de tablitas amarradas, portales y toda clase de animales.

Como se puede observar, no tienen lugar los “Santa Claus” y sus duendes, tampoco los hombres de nieve ni el pavo. Exaltar los productos artesanales en torno a su verdadero significado es importante, concluye Sandoval. 

Navidad en azúcar

Desde 1983 se trabajan los tradicionales nacimientos de azúcar, así como otros diseños elaborados con materias dulces. Las artesanas crean primero un boceto para su decoración, moldean en pastillaje las figuras del misterio, Niño Dios, José y María, así como ovejas, pastores y ángeles. Los acabados son totalmente comestibles y pueden ser de coco, galletas, miga de pan, chocolates, caramelos, cereales, frutas secas y canela, entre otros. Luego se les da color con pigmentos vegetales y se les adapta el vestuario con azúcar y brillos comestibles. Las mujeres exponen en esta temporada sus obras, una muestra única a nivel latinoamericano, afirma María Esther de Ruiz, promotora de esta actividad.

Este tipo de trabajo alimenta el espíritu de las mujeres, les genera tranquilidad y confianza en sí mismas. A la vez se crean mecanismos para fortalecer la economía familiar, pues las artistas de los nacimientos pueden comercializar sus productos como regalos, explica De Ruiz, fundadora de la academia El arte decorativo del azúcar. Este año, del 9 al 15 de diciembre, se expondrán los nacimientos de azúcar en el Museo de la iglesia La Merced.

Motivadas

María Ramírez, coordinadora del programa de la Mujer, de la Cooperativa para el desarrollo rural de occidente, Cedros, explica que desde 1988 esta organización inició su proyecto en artesanía. A la fecha han sido favorecidas más de 3,000 artesanas expertas en tejido en tela de cintura, bordados y corte y confección. En esta temporada elaboran diversos objetos alusivos a la Navidad, como adornos de pared y prendas bordadas. Muchas de ellas obtienen buenos ingresos y están motivadas para llevar su trabajo fuera de la comunidad.

Descubriendo habilidades

La Comisión de Artesanías de Agexport apoya diferentes proyectos a nivel nacional y realiza actividades tipo bazar que permiten a los artesanos ofrecer sus productos a nuevos mercados, tanto a nivel local como regional e internacional. Esta Comisión cuenta con el apoyo del proyecto Counterpart internacional/Usaid, el cual ha sido uno de los principales aliados en el desarrollo del sector artesanal desde hace más de tres años. En la actualidad apoya a cinco grupos de artesanos en diferentes regiones del país: Artesanos de Santiago Atitlán y Grupo de Mujeres Artesanas Amfgua, de Santiago Atitlán, Sololá; Asociación Lema, de San Juan La Laguna, Sololá; grupo de artesanas Ri Itzam, de San Pedro Carchá, Alta Verapaz, y grupo de Artesanas Flor de Campo, de San Juan Comalapa, Chimaltenango. En estas comunidades se han desarrollado temas específicos como desarrollo de productos, actividades de promoción comercial y desarrollo de materiales promocionales. 

Por medio del Programa de Encadenamientos Empresariales que Agexport ejecuta con fondos de Usaid y Danida, también se ha atendido a dos grupos de artesanos: Artesanías del Pueblo Maya y Mayán Ké. Este encadenamiento está orientado a apoyar a pequeños artesanos de San Antonio Palopó, Sololá, quienes tradicionalmente han elaborado sus artesanías y las han comercializado con intermediarios.

El objetivo principal es apoyar a todos los grupos de artesanos a concretar negocios formalmente, así como al desarrollo de nuevas líneas de diseño en textiles y cerámica para que se diferencien del resto de municipios. El fin es crear una gama de productos nuevos, con diseños y colores modernos que atraigan la atención del mercado artesanal.

Las comunidades que tengan interés en sumarse a este tipo de proyectos pueden ponerse en contacto con la Unidad de Encadenamientos Empresariales de Agexport donde se podrán evaluar las condiciones de grupo, ya que esta es la única vía en que se emprenden estos proyectos. De esa cuenta se considera si pueden o no ser apoyados por los programas que son financiados por la cooperación internacional, explica Fany de Estrada, directora ejecutiva de Agexport.

Los mercados internacionales están siempre buscando artículos novedosos, diseños originales y texturas variadas para utilizarlos en la decoración de casas o para regalos especiales. A todo aquello que en Guatemala es fabricado por los artesanos, siempre se le da una diferente presentación o diseño, por ejemplo los marcos para fotos pueden ser de barro, tela, papel orgánico, metal o madera.

Otras muestras son las lámparas elaboradas con tela o papel y pulseras de distintos materiales y diseños. En la gama de artículos para el hogar se encuentran cortinas, cojines, vasijas, cuadros y pinturas, entre otros. Además hay juguetes para niños y para mascotas, hechos con textiles típicos, los cuales están de moda en mercados sofisticados. 

Novedosa técnica de repujado, mostacilla o laminada, a base de piedras de Atitlán, De Galería, Mercado de Artesanías.
Un poco de historia

Juan Alberto Sandoval Aldana, profesor de la Universidad de San Carlos de Guatemala, explica que el espacio más antiguo para la venta de materiales para la decoración navideña surgió en el período prehispánico, en áreas destinadas para el intercambio llamadas “tianguis”, en lengua nahua. Éstas estaban perfectamente organizadas y clasificadas por artículos específicos, siendo las de la región mesoamericana las más completas. Aunque las fiestas de fin de año no tenían un motivo cristiano, se esperaba con gran inquietud el solsticio de invierno, el cual sucede regularmente al final de la tercera semana de diciembre, entre el 19 y el 23. Las actividades se organizaban en torno a la deidad llamada por unos Topiltzintli y, por otros, el “niño dios mesoamericano”, el cual habita en sitios donde abunda el agua.

Su habitáculo estaba situado en los lagos de Guatemala. En Amatitlán su culto fue sustituido por los frailes dominicos quienes retiraron al legendario Topiltzintli colocando en su lugar al Niño Dios. Recibiendo éste los homenajes lacustres cada 3 de mayo y asumiendo Jesús niño una personalidad sincretizada.

Con la presencia de los españoles los tianguis se transformaron en plazas o mercados para la venta de productos y materiales de temporada. A su vez servían como punto de referencia, a partir del siglo XVI, para los artesanos que elaboraban productos específicos de Navidad.

La presencia europea en Guatemala significó una transformación y desarrollo para las tradiciones de fin de año. A falta de insumos importados del Viejo Mundo, se comenzó a echar mano de productos abundantes en la región con la intención de inculcar la nueva fe y darle una expresión local.

A partir de entonces en Guatemala se empezaron a organizar los espacios para la venta de artículos de temporada navideña, en los que se fusionó lo prehispánico y lo europeo.


Tradicional exposición

En junio de este año las mujeres artesanas de diversas comunidades recibieron la convocatoria para trabajar artículos con motivos navideños, como centros de mesa, individuales y cocteleras, entre otros. Estos tejidos se ofrecen cada año en la exposición que efectúa el Museo Ixchel del Traje Indígena. Cada región se distingue por detalles específicos, por ejemplo los productos de Cobán resaltan por sus tonos blancos; Comalapa por sus brichos y muñecas navideñas, explica Silvia Baüer, coordinadora de la actividad.




Juana Rosenda Cholotío Hernández, de la Asociación Mujeres Artesanas Tz´utujiles. Sus materiales son de alta calidad, elaborados con tintes naturales extraídos de zanahoria, aguacate, coco y achiote.
Buscando otros horizontes

Las asociaciones Mujeres Olopenses, AMO, y Mujeres Tejedoras, tienen retos fuertes para abrirse un espacio en el mercado nacional e internacional de las artesanías. La primera organización cuenta con proyectos de grupos de mujeres, quienes trabajan bolsas, zapatos y cinchos de maguey. Se les ha dificultado su ingreso en el mercado a pesar de sus novedosos productos. Han tenido apoyo de Unifem, por medio de la Alianza para el Empoderamiento de Mujeres Chimultecas, Gigam, para mejorar la calidad de los productos, con capacitaciones ofrecidas en coordinación con el Ministerio de Economía, por medio de las Mypime. Esta institución incluye siempre a estas mujeres en las ferias de artesanos. Han logrado participar y vender algo del producto en la feria de Chile. En estos momentos están buscando industrializar sus productos para invertir menos tiempo en su elaboración y aumentar sus ingresos.

La asociación de mujeres tejedoras trabaja con bordados en mantas. También han trabajado con Unifem y el Ministerio de Economía, en coordinación con la Asedechi, como parte del proyecto piloto “Alianza para el Empoderamiento de las Mujeres en Chiquimula”. Ellas no han logrado encontrar un mercado, por eso aprovechan las ferias y otras actividades para promocionarse. Las mujeres que participan son llamadas del cuarto mundo, por la pobreza en que viven, afirma Thelma Gómez. 


Por Margarita Pacay

Fuentes: Fany de Estrada y AídaFernández, Agexport. María Esther de Ruiz, El arte decorativo delazúcar. Gracia María Morán, Educentro, Librería Piedra Santa. CelesteSantiago, diseñadora de interiores, Matiz y Diseño. María Ramírez,Cedros. Ana María Monzón, coordinadora de incidencia política, delPrograma Derechos de las Mujeres, Caldh. Sergio Osorio, coordinador depinabete del Inab. Luis Linares, economista de Asies. Ingeniero MarioVeliz, USAC. Mercado de Artesanías, Inguat. María Ramírez,Cedros. Thelma Gómez, de AMO y Mujeres Tejedoras. Silvia Bagüer, MuseoIxchel. Modelo: Marianela Tobar, agencia UNIK.

Artículos relacionados

archivoArchivo de ediciones
cargando
fotosGalerías
Fotos
load
Videos
load