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Dale un giro a tu imagen

diciembre - 2008

Si tienes planes de empezar el año con una imagen renovada, es momento de pararte frente al espejo y analizar cuáles son los cambios que buscas. Básate en las instrucciones de los expertos para elegir de acuerdo con las características de tu fisonomía, color de tez, figura y personalidad.

¿Has pensado en la cantidad de personas que te observan a diario, sin importar cuál sea tu actividad? Lo cierto es que directa e indirectamente tu imagen es importante, porque refleja tu estado de ánimo, interés y personalidad.

Si deseas hacerte algunos cambios, como aplicar un nuevo color a tu cabello, maquillarte de forma más moderna, renovar prendas del armario o vestir con otros colores, empieza por investigar cómo quieres lucir. Dale un vistazo a las propuestas de las revistas o navega un poco por la red, visita a un asesor de imagen, estilista o cosmetólogo, según tus necesidades ¡y presupuesto!

Toma en cuenta que la clave para verte espléndida también parte de llevar una alimentación sana y balanceada. Practica ejercicio, como mínimo cuatro veces por semana, durante 45 minutos en cada sesión. Bebe a diario ocho vasos de agua pura. Limpia, tonifica e hidrata tu piel todos los días, por la mañana y por la noche. Duerme un promedio de ocho horas, ingiere suplementos vitamínicos y aprende a controlar el estrés. Con la práctica de buenos hábitos de vida y la instrucción de especialistas en cambio de imagen, podrás reinventarte y obtener resultados placenteros.

Hablemos del cabello

Permitir que las tijeras pasen por tu melena es una decisión que no debes tomar a la ligera. Antes de inclinarte por un corte es importante analizar la forma de tu rostro. 

Silvia Samayoa, esteticista, explica que si eres de las afortunadas en tener una fisonomía ovalada, casi todo tipo de peinado te sienta bien. De manera que usar la cabellera larga o mediana, lacia en la parte superior y con volumen en las puntas es un estilo siempre favorecedor para ti. Si eliges un flequillo, úsalo de costado y trazado desde atrás, para alargar el rostro. Lo que nunca debes usar son cortes muy pequeños, sobre todo los que dan volumen a la coronilla.




En el caso del rostro redondo, la longitud facial es corta y el mentón redondeado. Por ello, los estilos adecuados son los que añaden volumen en la parte superior de la cabeza y mantienen planos los costados y alrededor de las orejas.




Según Tony Crespo, estilista profesional, algunos estilos prácticos y funcionales son: capas largas con mechas degrafiladas a la altura del mentón. Si el cabello es corto, lacio u ondulado, trata de mantenerlo con poco volumen. Evita los flecos y el cabello corto esponjado.




Si es en forma de corazón, la frente y el mentón son estrechos. Lo que se recomienda es tratar de crear capas en la zona del frente, para disimular el ancho de la cara y dejar despejada su parte inferior, agrega Samayoa.




En el rostro rectangular, el mentón es cuadrado, mientras el contorno es largo y estrecho. Para disfrazar esa estrechez, a esta fisonomía le conviene un corte que amplíe los costados, dejando algunas capas en la parte lateral. Asimismo, es mejor que la cabellera llegue al hombro, con flequillo, rizos para dar volumen o un estilo súper corto. Lo que no queda bien es un estilo demasiado largo y planchado, porque te haría ver más delgada y sin realce.




Cuando un rostro tiene forma de pera, la frente es angosta y la mandíbula amplia. En ese caso, es esencial aplicar capas o estilos que ensanchen el área lateral para crear la ilusión óptica de un rostro ovalado.




El tipo diamante se caracteriza por mejillas amplias, frente y mentón angostos y angulosos. En este caso hay que tratar de despejar la frente y barbilla, y tapar las mejillas.  

Como puedes notar, todos los cortes y peinados buscan una fisonomía lo más ovalada posible, para que el estilo quede equilibrado.

Maquíllate y exalta tu belleza

A veces se piensa que el maquillaje tiene dos únicas funciones: adornar y dar color. Pero en realidad se usa para cubrir o disimular imperfecciones y realzar los atributos faciales. La clave para aprovecharlo está en elegir los tonos adecuados y aplicarlo de acuerdo con las características de los rasgos faciales. 

Según María Solares, cosmetóloga y esteticista profesional, si el color de tu rostro es mate, usa tonos cálidos, en especial los dorados en sombras. Te sientan bien las texturas de maquillaje satinadas y brillantes. En cuanto a la base debe parecer invisible, por tanto evita los beiges, rosados, verdosos y azulados, porque dan un efecto de frialdad. Usa siempre un polvo transparente o con efecto bronceado, y apuesta por un rubor en tonos salmón.  

A la tez oscura le favorece jugar con la gama de terracotas, su resultado es cálido y sutil. Sin embargo, no debes aplicar colores que hagan derivar el tono de tu piel hacia una textura oleosa. La base de maquillaje beige-tostado o beige-dorado son favorecedoras. Siempre usa polvos transparentes o cálidos, acompañados de un rubor con pigmentaciones anaranjadas.

Si eres blanca realza siempre tu palidez, pero trata de evitar las irritaciones, manchitas y otras imperfecciones. Aplícate una base de la gama de rosados, y mejor si aporta detalles de marrón. Los polvos pueden ser traslúcidos, el maquillaje en tonos fríos y el rubor de color salmón.  

La piel dorada es muy atractiva, debes potenciar la expresión del tono natural con colores cálidos. Evita las bases rosadas o azuladas, mejor opta por pigmentaciones beiges, doradas, tostado suave y salmón. Los polvos siempre deberán ser transparentes o beige-tostado. Aplícate un rubor que esté dentro de la gama del marrón y terracota, o prueba con un tono anaranjado.


La forma también cuenta

Para aplicar adecuadamente los tonos debes basarte también en tus rasgos faciales. Por ejemplo, si tienes un rostro triangular juega con las sombras para recrear un estilo más ovalado. Hay que unificar la tez sin acentuar el aspecto puntiagudo de los pómulos y el mentón. No maquilles demasiado tus ojos, pero sí delinea las cejas y la boca.

Si es redondo, es necesario estilizarlo con un maquillaje sutil. Usa una base de efecto uniforme y, con la ayuda de un pincel, difumina otra más oscura en los laterales del rostro para dar la sensación de alargamiento. El rubor se aplica justo en el centro del pómulo formando un triángulo invertido, aplica un gloss de labios en tonos rojos y delinea las cejas.  

Sobre el rostro rectangular aplica una base líquida de maquillaje, comenzando por la frente, nariz y mejillas, y extiéndela hacia el contorno. Para crear un punto de luz debajo del ojo y el inicio de la mejilla, coloca unos toques con un lápiz iluminador y alisa con un pincel. Para lograr una apariencia redondeada, aplica el rubor con el pincel sobre las mejillas partiendo de la oreja y sobre el ángulo del maxilar, si éste es muy prominente. Añade un poco de color en la frente, sólo en el nacimiento del cabello. Redibuja la línea natural de las cejas y, por último, aplica brillo en los labios.

El estilo ovalado busca resaltar al máximo la belleza natural, por lo que no requiere grandes cambios de forma. Aplica la base de maquillaje desde el centro de las mejillas hacia el exterior, difumina hacia el cuello para que no haya cortes de textura ni de color. A continuación aplica el colorete de manera sencilla: sonríe y sobre el punto de mayor volumen aplica el color partiendo del centro del pómulo hacia la sien.  

Cualquiera sea tu tipo de rostro la mejor fórmula consiste en conocer y saber aplicar la técnica del claroscuro: los tonos más claros ayudan a realzar y los oscuros disimulan. Úsalos según tus necesidades.

De la moda, lo que te acomoda

Tu aspecto siempre debe proyectar seguridad, eficiencia, credibilidad, belleza y dinamismo. Por eso para verte y sentirte bien no es obligatorio que uses siempre ropa formal o sigas las tendencias de la moda. El éxito está en utilizar un atuendo que disimule los defectos y realce tus cualidades, tomando en cuenta la forma de la silueta, combinada con tu estilo y personalidad.


Brenda Sanchinelli, asesora de imagen, menciona que las siluetas tipo triángulo tienen la peculiaridad de almacenar la grasa en la parte inferior del torso: glúteos, piernas y caderas. Esta estructura se puede balancear al usar prendas con hombreras o con detalles en las mangas. Si usas blusas estampadas, el diseño debe quedar en el torso, porque favorece y enmarca la parte superior del cuerpo. Selecciona colores oscuros para vestir las caderas y disimular su volumen. Prefiere los pantalones rectos, sin paletones.









A la silueta en forma de triángulo invertido se la conoce como cuerpo de nadadora, por la amplitud de hombros y la cadera estrecha. A veces suele tener el busto grande, un torso corto con la cintura alta y piernas delgadas. La clave está en ampliar la ropa en la zona de las caderas, continuando con los muslos. En general, podrías usar pantalones amplios y con mucho volumen, y destaca la cintura con ropa ajustada en esa área. Los vestidos de escote pronunciado y estilo burbuja favorecen el contorno, porque ayudan a ensanchar las caderas creando proporción en el cuerpo.








La silueta en forma de reloj de arena es curvilínea, con cintura marcada y balance entre caderas y la parte superior del torso. Utiliza ropa que se ajuste a la cintura y prendas de cuello en V, porque alinea lo cuadrado de los hombros y estiliza el cuello. Los pantalones de cintura baja son perfectos, sólo trata de dividir tu vestuario en dos colores.










Si tu cuerpo tiene lo que en el lenguaje de la moda se conoce como figura H -hombros de la misma dimensión que las caderas y cintura indefinida-, necesitarás definir la cintura y el abdomen. Para ello viste siempre en dos colores.

Para mujeres que tienen poco busto: los cuellos halter son excelentes para centrar la atención en el cuello y los hombros, no en los senos. Otro tipo de blusas favorecedoras son las cruzadas o escotadas en V, que tengan estampado llamativo.

Si tienes mucho busto no intentes vestir blusas muy escotadas porque podrías caer en lo vulgar, las de tirantes espagueti son excelentes para este tipo de cuerpo. Evita las de cuello alto y aquellas muy sueltas, porque visualmente aumentan el volumen.

Para disimular un vientre prominente, utiliza ropa en colores oscuros con algún cruce en la cintura o un detalle decorativo. Si tu problema es la grasa acumulada en la cintura, cuida que la blusa quede por fuera del pantalón.

Cuando el tronco es corto y las piernas más largas puedes usar dos blusas de colores contrastantes, una de ellas más larga para dar la impresión de que eres más alta. Ten cuidado con la combinación, la blusa de abajo debe ser de tono claro y la de encima oscura, al igual que el pantalón o falda.

La ropa es un accesorio importante para irradiar tu personalidad, pero no lo es todo. Caminar con la cabeza en alto, con confianza en ti misma y buena autoestima, hará que te veas siempre bien.



Por Yeni Leiva

Fuentes: Brenda Sanchinelli Izeppi, asesora de imagen. Silvia Samayoa, esteticista del MC Fashion Express. Tony Crespo, estilista de Salón Rizos. 

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