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Si has estado atenta a los mensajes que a diario nos bombardean, habrás notado que por un lado nos hablan de crisis financiera mundial y, por otro, de súper ofertas posnavideñas. Mientras no haya certeza de cómo será tu economía este año, lo mejor es que cuides cada centavo y estés atenta a los acontecimientos.
Uno de los refranes más populares es “el dinero no hace la felicidad, pero cómo ayuda”. Y cierto es que tener billetes en mano o carecer de ellos influye mucho, positiva o negativamente, en diferentes áreas de nuestra vida. Por eso consideramos importante compartirte algunas recomendaciones de expertos, para que la escasez de dinero no afecte nuestra salud ni nuestras relaciones familiares.
Como primer punto debes guardar en tu memoria que en toda crisis hay una oportunidad y que, según los expertos en economía, las cosas podrían mejorar en uno o dos años. Para transformar el panorama en un campo de oportunidades debes empezar por lo más elemental, poner en práctica la fe y reprogramar tu mente con pensamientos positivos.
Para Ricardo Picard, conferencista mexicano que estuvo en Guatemala dando el curso La actitud del triunfo, ser positivo requiere no sólo de fuerza de voluntad, sino de decisión. Es “decidir” ir a la cama sin pensar en el problema y respetar el tiempo que se dedica al trabajo y el tiempo que se dedica a la familia. Es reprogramar la mente con frases como “el dinero siempre me alcanza” y repetirlo constantemente, rechazando el temor o cualquier pensamiento negativo.
Siguiendo con moldear el ánimo y motivar la acción, Ariel Goldvarg, especialista en couching, de Aden, Business School, indica que en momentos de crisis lo principal es mantener la calma. Luego debes preguntarte qué quieres en la vida, qué te limita y qué oportunidades hay para ti, tomando en cuenta todas tus habilidades. Debes diseñar un plan de acción, analizar quiénes pueden ser tus aliados, establecer tiempos y métodos de trabajo, prever retos y recibir toda la asistencia o ayuda posible.
Al hacer esto seguramente encontrarás que, además de ser una ejecutiva o un ama de casa, tienes capacidad para dedicarte a actividades rentables como ventas, docencia, manualidades o gastronomía.
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Si tienes un buen empleo, por lo cual te puedes considerar afortunada en este país, la mejor recomendación es que trates de conservarlo. Además de poner amor y excelencia en cada tarea que realizas, puedes contribuir con la empresa contratante ahorrando papel, tinta o energía eléctrica. Verónica Spross de Rivera, catedrática universitaria de economía e investigadora asociada del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales, Cien, sugiere a los empresarios la posibilidad de reducir el gasto de transporte y de arrendamiento de oficinas, contemplando métodos de trabajo en el hogar u oficinas más pequeñas donde se reúnan los equipos de trabajo.
Pero si el salario no cubre todas tus necesidades y tienes la inquietud o la necesidad de generar más ingresos por tu cuenta, te compartimos algunas sugerencias. José Gabriel Montenegro, especialista en Marketing, de Aden, Business School, indica que la mejor inversión está en bienes raíces. “En Guatemala los costos de construcción son todavía bajos, lo que permite precios de venta más cómodos en comparación con otros países como El Salvador donde el alquiler se incrementa del 20 al 25 por ciento”, explica.
En su opinión, éste no es un negocio sólo para grandes inversionistas. “Usted ahorra y tiene cinco mil dólares, y ve que un local cuesta 40 mil dólares. Los 35 mil dólares faltantes los obtiene con una hipoteca. Alquila el local, con lo cual paga la hipoteca y obtiene una ganancia. Esto representa un ingreso mucho mayor que si lo deposita en el banco”, afirma.
La segunda manera de invertir en bienes raíces, de acuerdo con Montenegro, es reunirse con cinco o seis personas, poner un capital semilla base, hacer una inversión entre todos y de igual manera asumir el crédito. ¿Y qué pasa con los intereses de la hipoteca?, te preguntarás. Según Montenegro, las tasas se estabilizarán en la medida en que bancos internacionales empiecen a operar en el país.
Pero si estás pensando que esto no es lo tuyo, las recomendaciones generales para invertir en cualquier otro negocio son: ver hacia dónde va el crecimiento de la ciudad, considerando que primero se edifican las casas, luego las oficinas y después los comercios. Además debes tener conocimiento y experiencia en el negocio en el cual vas a invertir.
Lo importante es trazarse un plan, invertir tiempo en él y prepararse para las grandes oportunidades. En situaciones de crisis, algunos empresarios están urgidos de vender sus negocios, a eso se le llama compra de oportunidad, afirma Montenegro.
Tanto Montenegro como Spross de Rivera afirman que las áreas con mejor perspectiva para invertir son turismo -será aún mejor cuando se reduzca la violencia-, energía forestal, diferentes servicios y logística.
Pero si lo de montar un negocio tampoco te parece una buena opción, el economista Carlos González, analista de la Asociación de Investigaciones y Estudios Sociales, Asies, sugiere invertir en valores del Estado o Certificados de Depósito del Banco de Guatemala, o en ahorro a plazo, en el banco de tu predilección.
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Debes tener claro que sin salud no hay trabajo ni goce de ningún tipo, así que cuidarla es una prioridad. Vale la pena reiterar el primer consejo: conservar la calma, pues el estrés asociado a una crisis en tu economía puede tener efectos en tu salud como hipertensión o enfermedades cardiovasculares, trastornos gastrointestinales, incluso diabetes y afecciones respiratorias.
Es conveniente que comiences a adoptar hábitos saludables o los refuerces, si no quieres enfermar e incurrir en gastos posiblemente no presupuestados. Las recomendaciones básicas son consumir frutas y verduras, no fumar ni ingerir bebidas alcohólicas, hacer ejercicio, dormir por lo menos seis horas diarias y tomar algunos complementos vitamínicos de ser necesario. En algunas personas, es importante someterse a exámenes médicos que permitan prever a tiempo una anomalía.
Reduce la tensión nerviosa por medio de ejercicio, técnicas de relajación e ingiriendo bebidas relajantes naturales como té de tilo. Recuerda que calmar los nervios es indispensable para tener buena salud. “Cuando hay estrés y ansiedad se genera adrenalina, la cual estimula al corazón para latir más rápido y contraerse más fuerte, dando como resultado un aumento en el gasto cardiaco y en la presión arterial”, explica Rony Calderón, médico internista y director médico de Sanofi Aventis.
También es común que en estados de mucho estrés se intensifiquen algunos malestares, por ejemplo el ácido que provoca problemas de reflujo gastroesofágico se incrementa 20 por ciento, así que no desmerites el cuidado de tus emociones.
En años recientes los medios de comunicación dieron a conocer los suicidios de algunas personas que perdieron sus ahorros con la quiebra de dos bancos del sistema local. Aunque para muchos esto fue una decisión extrema, Hernán Ortiz, psicólogo especialista en suicidio, explica que “es muy particular la forma en que tomamos las cosas que nos suceden”.
El manejo del dinero y las emociones van muy de la mano. Cuando se pierde la gallinita de oro, “muchas personas presentan conductas inapropiadas. Por ejemplo, gastar cuando menos tienen, usar tarjetas de crédito con extra financiamiento u otras prácticas de endeudamiento para conservar cierta imagen y evadir la realidad”, indica Ortiz.
Por eso, el psicólogo advierte que quienes más deben cuidar sus emociones y acciones en época de crisis económica son las personas fácilmente influenciables por la moda y el consumismo, la gente que vive tratando de obtener siempre más, la que gasta sin medida y la que trata de aparentar un determinado estatus.
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Éste es el tiempo para reconocer las bendiciones tangibles y no materiales que tienes. Disfrutar de la compañía de tu pareja, hijos -si los tienes- y otros familiares renovará tu energía para los momentos de producción. Ten en cuenta que compartir no significa salir de viaje, ir a un restaurante o hacer compras.
Todo lo contrario, en estos días se recomienda cocinar en casa, dedicar tiempo a la conversación o a los juegos en tu jardín o sala, y hacer que todos pongan en práctica el ahorro. Claro que todo esto te resultará más fácil si lo haces con amor y no con cara de mal humor, preocupación o echando pestes contra la situación económica.
Ed Young, autor del libro Los 10 mandamientos del matrimonio, considera que muchas de las tensiones en las relaciones de convivientes provienen del ámbito financiero. Esto se debe, explica Fredy Ávila, pastor y consejero de parejas, a que “en nuestra naturaleza hay una fuerte inclinación hacia lo material, lo cual nos impulsa a hacer del dinero lo más importante”.
Aparte de ello, agrega, tenemos grandes patrones socioculturales que aceleran la complicación. No tenemos educación financiera, no tenemos una conciencia del trabajo duro como en otras culturas, no procuramos la diversificación laboral, no hay conciencia respecto al consumo de sólo lo necesario y no hay cultura de ahorro. Además hay desconocimiento de valores espirituales, tales como el contentamiento, el valor del ser sobre el tener y el decreto retributivo el cual dice que lo que uno siembra eso cosecha.
Que haya limitaciones económicas no es argumento para entrar en conflicto y echar por la borda toda la inversión emocional que requiere el matrimonio. La pareja debe tener claro que obtener más recursos es necesario para cumplir con los compromisos, los cuales, en tiempos de crisis, deben responder exclusivamente a cubrir necesidades. Young explica que el dinero no es la solución a los conflictos de pareja, los cuales se resuelven con comunicación, solidaridad y comprensión, entre otras virtudes.
Así que ya lo sabes, si las próximas veces que vayas de compras a una tienda obtienes cada vez menos productos por la misma cantidad de dinero -resultado de la inflación-, no arreglarás nada con refunfuñar. Es época de economizar, producir y sentirse contenta.
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Este es un resumen de las cinco claves sugeridas por César García, economista y columnista de Prensa Libre, para superar la crisis económica:
1. Teniendo fe. Además de ser parte fundamental de su vida, el autor agrega, “garantiza buenos consejos, buenos actos, decisiones acertadas y prudencia”.
2. “Convenciéndonos de que tener trabajo y empleo no es lo mismo. La gente trabajadora, aquella que ama el trabajar... siempre tendrá trabajo aunque se quede sin empleo, pues buscará cómo producir”.
3. “Ante la falta de empleo, está la opción -a veces obligada- y muchas veces exitosa del emprendimiento, ¿por qué no ser empresario? El iniciarse en la empresarialidad no significa -necesariamente- grandes inversiones, más bien implica despojarse de los prejuicios y estar dispuesto a trabajar mucho más que cuando se fue empleado”.
4. “Trabajar bajo metas autoimpuestas y ceñidos firmemente a un presupuesto”.
5. “Ser autocríticos severos y recurrentes, para poder mejorar todos los días. No se preocupe... ¡ocúpese!”.
Si por alguna razón te perdiste cómo empezó todo este alboroto económico y aún no comprendes su relación con Guatemala, aquí te presentamos un resumen.
Carlos González, analista de la Asociación de Investigación y Estudios Sociales, Asies, explica que dicha crisis se originó en el sector financiero de las grandes economías. La concesión de créditos a compradores de vivienda que no tenían capacidad de pago provocó que después de unos años estas personas incumplieran sus contratos. Como consecuencia, se disparó una crisis de liquidez -activos- en las instituciones que invirtieron en ese tipo de valores.
La crisis se fue reflejando en las bolsas de valores de los principales mercados financieros del mundo y se transmitió al sector real de la economía, es decir, a las actividades de producción y consumo que todas conocemos. La consecuencia final es la reducción de la tasa de crecimiento de la economía y de los niveles de empleo en Estados Unidos, Europa y Japón.
La relación con nuestro país se da de la siguiente manera: debido a la crisis en Estados Unidos, las negociaciones con empresas nacionales se afectaron, dando como consecuencia la reducción de exportaciones. Y, por otro lado, el desempleo en la tierra del tío Sam ha significado la disminución de remesas, las cuales representan el 12 por ciento de ingresos al país.
Mientras Estados Unidos siga en recesión, las proyecciones para Guatemala no son muy positivas. Si bien algunas autoridades nacionales, como la presidenta del Banco de Guatemala, María Antonieta de Bonilla, aseguran que nuestro país no entrará en recesión, los expertos resumen las posibles consecuencias:
Por Alejandra Cardona
Fuentes: Ricardo Picard, conferencista mexicano invitado por la Asociación Amigos por la Sol y Dar y Dad, Amisol. Verónica Spross de Rivera, catedrática universitaria de economía e investigadora asociada del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales, Cien. José Gabriel Montenegro, especialista en Marketing, y Ariel Goldvarg, especialista en Couching, de Aden, Business School. Carlos González, analista de Asociación de Investigación y Estudios Sociales, Asies. Hernán Ortiz, psicólogo especialista en adicciones y suicidios. Rony Calderón, médico internista y director médico de Sanofi Aventis. Fredy Ávila, pastor y consejero de parejas. César García, columnista de Prensa Libre, correo electrónico: aportillo@certezaconsulting.com Libro: Los 10 mandamientos del matrimonio, de Ed Young, Editorial Unilit. Sitios web: www.rel-uita.org www.guiamedica.hn