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Entre amigas

enero - 2009

Aunque no hay mucha teoría al respecto, la amistad es un tema de interés común. La importancia que tienen los amigos se evidencia en las series de televisión, filmes, canciones, redes sociales virtuales y, más cerca de la realidad, en el vecindario. Y tú, ¿qué tantos amigos tienes?

Con las amigas compartimos quejas comunes de nuestros novios o esposos, proyectos personales y también el gusto por ir de compras. En realidad son muchas las cosas que disfrutamos con las amigas, razón por la cual se llegan a establecer vínculos fuertes, sanos, productivos y trascendentales, tal es el concepto de amistad que da el psicólogo Rodolfo Sazo.

Cuando hablamos de relaciones sanas, las amistades se convierten en ese soporte que nos permite salir del entorno familiar y enfrentarnos a la sociedad de una manera protegida, explican las psicólogas Mayra Pérez y Analizzette Bolaños. Por eso son fundamentales para nuestro desarrollo integral.

La capacidad que tenemos para establecer estos vínculos afectivos fuera del hogar está determinada, en un inicio, por la enseñanza y el ejemplo de nuestros padres. A medida que vamos creciendo podemos analizar, sacar conclusiones y hasta descartar las relaciones que no son de beneficio. Esto siempre y cuando contemos con la salud emocional que nos permite distinguir entre una buena y una mala amistad.

La primera forma de vínculo amistoso a corta edad se da por medio de la empatía o afinidad. ¿Recuerdas tus primeras amistades en el kinder? Sin duda compartías con ellas la refacción, sus sueños para el futuro y los regalos que deseaban recibir en su cumpleaños.

Pero cuando los años pasan, la afinidad se va haciendo más selectiva, de manera que los vínculos también se hacen más duraderos. Mientras la adolescencia es una etapa de ensayo, en la que los valores morales son determinantes para fortalecer o debilitar las relaciones amistosas, en la edad adulta se supone que hemos aprendido a seleccionar y cuidar nuestras amistades.

Buenas o malas amistades

Pérez y Bolaños mencionan que la principal característica que deben tener los buenos amigos es autenticidad. “Aquella persona que basa sus relaciones de amistad en cosas o situaciones que la podrían hacer más popular, más apreciada o mejor aceptada por los demás, no está relacionándose verdaderamente”, explican.

Otra característica es que cuando no hay similitud en las actividades o algunas formas de pensar, lejos de distanciarse los verdaderos amigos amplían sus conocimientos, se divierten y son más tolerantes.

En una relación amistosa saludable también se sabe respetar los límites. Por ejemplo, una buena amiga entiende que puede contar con su “íntima” siempre y cuando no interrumpa los espacios familiares. Cuando se llega a interferir en la privacidad de pareja o del hogar, aparecen los problemas, agregan Pérez y Bolaños.

Ambas psicólogas explican que la confianza debe darse con límites, en especial si la amistad se da entre un hombre y una mujer. Bien pueden ser buenos amigos, pero las normas de su relación deben estar claras tanto para ambos como para las personas a su alrededor.

Cuidar la autoestima propia también es básico si se desea conservar una amistad, esto quiere decir no dejar que consciente o inconscientemente ésta pueda manipularnos. Tal como se recomienda a los adolescentes, debe tenerse la capacidad de cuestionar, analizar y hasta adelantarse en juicios sobre las acciones que los amigos realizan, indica Sazo.

Por otra parte, debe tenerse claro que la “mejor amiga” es aquella que siempre está ahí, nunca echa en cara algún problema y nos permite superarnos, pero esto no implica que nunca nos va a fallar.

Cuidar las amistades

Cierto es que un buen amigo es un tesoro; no es fácil de encontrar, tiene un gran valor y qué mejor que conservarlo toda la vida. Para esto, como en toda relación, se debe cuidar a diario el trato, evitando errores comunes como malos entendidos, falta de comunicación e intolerancia, principales causas del rompimiento de amistades, señala Sazo. Algunas de las pautas sugeridas por Jim Burns, presidente de la asociación Home Word, citado por el líder juvenil Howard Andreujol, para conservar las buenas amistades son:

  • No perder la comunicación. Compartir constantemente sus pensamientos y sentimientos, y poner en práctica los principios de la buena comunicación.
  • Aprender a escuchar. Prestar oído a las palabras de los demás también es una forma de demostrar amor.
  • La manipulación acaba con cualquier relación afectiva, incluyendo la amistad, así que entre amigos no debe existir ninguna forma de control.
  • Ser humilde y tratar al otro con igualdad, es decir como nos gustaría ser tratadas.
  • Actuar con empatía y estar dispuesta a responder a tu amiga o amigo cada vez que lo necesite. No se trata de descuidar la atención que se brinda a la pareja o hijos, pero el tiempo y genuina preocupación por el otro es el regalo que hace invaluable la amistad.  
  • Apoyar a los amigos y alentarlos transmite el mensaje que son importantes y que se cree en ellos. Vale la pena tener en la memoria una buena cantidad de palabras positivas.  
  • No hacer comparaciones aunque algunas veces sea difícil evitarlo. Las comparaciones constantes, especialmente aquellas que fomentan la competencia negativa, acaban con la amistad.
  • La amistad también requiere estar dispuesta a sacrificarse por la amiga o el amigo.  
  • Ser leal. La fidelidad es uno de los ingredientes que permiten conservar la amistad por mucho tiempo.
  • Ser honesta. Una mentira basta para que la buena amistad se destruya, así que la sinceridad debe prevalecer en todo lo que se diga, incluso cuando esto signifique admitir culpas o confrontar a los amigos -esto último debe hacerse con amor-.
  • Perdonar y olvidar. Es más fácil decirlo que hacerlo, pero las ofensas son parte de toda relación partiendo del hecho que como humanos somos imperfectos. Se debe estar dispuesta a perdonar, renovar y conservar la amistad.

Amistad y trabajo

Ser sociable, lo cual abre la puerta de posibilidades y oportunidades en el mundo laboral y de los negocios, no es igual a ser amigable. Lo primero permite relacionarse en distintos ámbitos, situaciones y tiempos; mientras que la relación de amigos implica buen trato en circunstancias y tiempo específicos, explica Sazo.

A un cliente lo buscamos porque vamos a ofrecerle con amabilidad un producto o servicio, no necesariamente tiene que ser nuestro amigo, agrega el psicólogo. Sin embargo, tener la capacidad de establecer buenas relaciones interpersonales es una habilidad cada vez más solicitada por las empresas, tanto que forma parte del perfil de puestos.

En los lugares de trabajo lo recomendable es mantener una relación de respeto y cordialidad con los compañeros, teniendo en cuenta los límites de confianza. Pérez y Bolaños resaltan no confundir la amistad con el trabajo, en especial si se forma una sociedad. Situaciones incómodas como llegar tarde, tomar dinero de la caja o faltar al trabajo, pueden parecer menos graves cuando se está “entre amigos”. Lo mejor al tener un negocio con amigos es regular la convivencia para no perder de vista que el lugar de trabajo es donde invertirán dinero, tiempo y esfuerzos para cumplir sus metas laborales, concluyen las psicólogas.  

En la amistad, variedad

De acuerdo con Sergio G. Román, sacerdote y autor del artículo La Amistad, los amigos se pueden clasificar en:

  • Aquellos que surgen de los lazos familiares, y que a veces descuidamos por el egoísmo presente en nuestras actividades cotidianas.
  • Los que surgen por el trato frecuente, es decir los del trabajo, la escuela o el vecindario.
  • Los más especiales, con quienes nos identificamos plenamente y nos sentimos completamente a gusto.
  • Conservar estas distintas relaciones enriquece la vida afectiva y los lazos sociales. En lugar de clasificarlas, disponte a ser amable, servicial y a disfrutar lo que comparten contigo.
[Las amigas están ahí cuando perdemos el empleo, cuando rompemos una relación amorosa, cuando enfermamos y, por supuesto, si nos sacáramos la lotería.]

En la amistad, variedad

De acuerdo con Sergio G. Román, sacerdote y autor del artículo La Amistad, los amigos se pueden clasificar en:

  • Aquellos que surgen de los lazos familiares, y que a veces descuidamos por el egoísmo presente en nuestras actividades cotidianas.
  • Los que surgen por el trato frecuente, es decir los del trabajo, la escuela o el vecindario.
  • Los más especiales, con quienes nos identificamos plenamente y nos sentimos completamente a gusto.

Conservar estas distintas relaciones enriquece la vida afectiva y los lazos sociales. En lugar de clasificarlas, disponte a ser amable, servicial y a disfrutar lo que comparten contigo. 

Por Alejandra Cardona

Fuentes: Rodolfo Sazo, psicólogo. Mayra Pérez Pivaral y Analizzette Bolaños Fletes, psicólogas de Psicogroup. Howard Andruejol, líder juvenil y consejero, sitio web: www.elbunker.net Sitios web: www.arzobispadomexico.org.mx  www.homeword.com

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