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| Laura Albornoz: Estoy fuertemente convencida de que las leyes marcan la escala de valores sobre la cual una sociedad se construye. |
Liderazgo, capacidad y carácter son algunos atributos que han sido de utilidad para Laura Albornoz y Paula Vial, al frente de sus funciones como ministra del Servicio Nacional de la Mujer -Sernam-, y Defensora Pública Penal de Chile, respectivamente.
La abogada Laura Albornoz Pollman asumió como la máxima autoridad del Sernam, en mayo de 2006. Desde entonces ha sido testiga directa e impulsora de una era de cambio para las mujeres chilenas. Una sonrisa franca asoma en su rostro cuando habla de su confianza en el futuro.
¿Qué cambió para las mujeres de Chile luego de la llegada de Michelle Bachelet a la presidencia?
Tiene que ver, sin duda alguna, con un mayor empoderamiento de las mujeres, el impacto que produjo en ellas y cómo se pararon frente al mundo ha sido trascendental.
No sólo fue una mujer quien asumió la casa de las y los presidentes de Chile, sino que la mitad del gabinete fue conformado por ministras, subsecretarias, intendentas de las regiones, gobernadoras. Esto produjo un cambio cultural en el subconsciente femenino, del cual no hay vuelta atrás.
¿Cuáles han sido los logros principales del Sernam?
Ha habido algunas reformas trascendentales en las políticas al interior del aparato del Estado, unidas a instrumentos de modernización de la gestión. Más de 170 servicios y ministerios están obligados a cumplir con metas de género, porque están asociadas a un porcentaje de la remuneración de los funcionarios.
La principal reforma del sistema de pensiones estuvo atravesada, de principio a fin, por las consideraciones de género. Ahora el 60 por ciento del fondo solidario está destinado a cubrir a las mujeres que se dedican al trabajo doméstico y al cuidado de los hijos, quienes hasta ahora no percibían una pensión al cumplir 65 años. Esa reforma es financiada con recursos fiscales.
¿Qué otras medidas han tomado por la revalorización del trabajo doméstico?
Varias políticas apuntan directamente a reconocer el aporte de las mujeres, entre ellas la modificación a la ley del matrimonio civil, que establece la posibilidad de compensar económicamente al cónyuge que se dedica a las labores de crianza y cuidado de los hijos.
Las mujeres han salido al mundo laboral, pero los hombres no han tomado responsabilidad de la carga doméstica. En ese sentido creo que efectivamente apuntamos a una mejor distribución, lo que supone cambios en el estereotipo sexual del trabajo, algo que todavía no se produce.
¿Qué opina del tema “mujer y familia”?
Mezclar ambos temas le hace mal a la base de los derechos de la mujer. Mucha gente sitúa a la mujer dentro de los grupos vulnerables o desvalidos de la sociedad, o en el contexto de la familia, y con eso se invisibiliza el tema de la reivindicación de los derechos de las mujeres.
Las políticas para la mujer deben dejar medidas sociales y asistenciales y transformarse en acciones de tipo político, especialmente para recuperar los espacios que durante tantos años nos han sido vedados.
¿Cómo combaten la violencia de género en su país?
El 7 de octubre de 2005 entró en vigencia una ley contra el maltrato habitual y sanciona la violencia psicológica; sin embargo, no fue acompañada de recursos para hacerla efectiva. Entonces creamos una red de protección social que, mientras se reformaba toda esa institucionalidad, diera respuesta a las mujeres amenazadas de muerte.
Al mismo tiempo se presentó al Congreso Nacional una nueva ley contra el femicidio, la cual ha estado en trámite por nueve meses y esperamos que sea aprobada pronto. Logramos sacar este tema del debate privado al debate público.
En enero de 2007, como estrategia, empezamos a contar las mujeres muertas y eso produjo un fenómeno en la opinión pública que permitió abrir una olla que estaba desde hace mucho tiempo burbujeando. Es tanta la presión social que ha habido una toma de conciencia estratégica de los políticos.
Este año presentamos un proyecto de ley para que quien tuviese una demanda por violencia intrafamiliar no pueda postularse como candidato a alcalde o a diputado, y todos andan preocupados de limpiar su nombre. Es interesante que el país no sólo exija a sus representantes que tengan las cuentas al día, sino que su comportamiento corresponda a lo que defienden en el Congreso, pero es un proceso a largo plazo.
¿El hecho de que una mujer sea Presidenta ha facilitado su labor?
Ahora como nunca antes el tema de la mujer ha cobrado gran fuerza. Sin duda alguna la institución que dirijo pasó de ser un ministerio de segunda categoría, a una institución preponderante en la política de gobierno, y eso se nota todos los días.
Hoy nos miramos de igual a igual. Existe mucho cuidado por parte de los actores políticos para no cometer errores a la hora de emitir un discurso pro-género, porque saben que la Ministra tiene línea directa con la Presidenta de la República, y esto da poder y facilita la acción.
¿Eso cambiará cuando Bachelet deje el cargo?
Tenemos fuerte preocupación por eso, yo creo que en Chile no da lo mismo quien gobierne, particularmente en un tema ideológico como éste. Debiéramos dejar asentadas las cosas, de tal forma que no haya vuelta atrás.
Sin embargo, soy optimista y creo que el empoderamiento que ha logrado la mujer en nuestro país no debiera tener retroceso, como no debería tenerlo en América Latina.
Su incursión en la política, ¿qué repercusiones ha tenido en su vida personal?
La actividad política me ha enriquecido en lo personal y siento que puedo tener relaciones más fructíferas con mi familia, con mis pares y en lo laboral. Creo que la POLÍTICA, así con sus mayúsculas, nos provee de una visión del mundo más amplia y nos enseña a buscar o construir herramientas para los cambios que estimamos necesarios en nuestras sociedades.
¿Qué sociedad esperaría heredar a sus hijos?
Quisiera que mi hija y mi hijo construyeran sus vidas en un mundo fraternal, solidario, inclusivo, no depredador del planeta ni de los seres humanos, donde se respeten los derechos y la dignidad de todas las personas.
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| Paula Vial: En el ámbito de la justicia, y sobre todo en los altos cargos de decisión, también son necesarias más mujeres preocupadas de las mujeres. |
Paula Vial Reynal, joven y destacada jurista chilena, asumió el cargo de Defensora Pública Penal de su país, en julio de 2008.
Defender al acusado o a la víctima ¿cuál es el balance correcto?
El balance adecuado es el de respetar los roles que se dan en un sistema confrontacional como el chileno, con fiscal, un defensor y un tercero neutro, el juez. Para el sistema democrático y su consolidación, tan importante como proteger a la víctima, es respetar la garantía de defensa y asegurarse de que haya igualdad de armas.
¿Cuáles son los desafíos de defender a mujeres acusadas?
Aun cuando las mujeres acusadas y condenadas representan un porcentaje mucho menor que el de los hombres, sí constituyen el grupo más desfavorecido. Son las que tienen menos educación y menos recursos, y sus redes de apoyo desaparecen cuando están presas. Son abandonadas y sus hijos sufren afuera las consecuencias.
Por ello, el interés es incorporar los elementos sociales y sociológicos de esta realidad en los argumentos a esgrimir en la defensa y en las consideraciones de los jueces, para que sus decisiones se ajusten a ellos.
¿Cómo puede garantizar el sistema la justicia y el respeto a los derechos humanos de las mujeres?
Un camino muy eficiente es el de incorporar a más mujeres como operadoras de justicia. Más juezas, defensoras y fiscalas. Mientras más mujeres participen en la materialización de la justicia, en su discusión y en su argumentación, más posibilidades habrá de que sean considerados correcta y justamente los derechos de las mujeres.
En su rol de Defensora Nacional ¿le ha sido difícil ganarse el respeto de los demás?
Claro que no es fácil, es necesario superar muchos más obstáculos y demostrar muchas más virtudes y capacidades. Es un desafío permanente y un requerimiento de generar espacios para otras mujeres, para que se atrevan a entregar su invaluable aporte.
¿Cómo combina la “rigidez” de sus decisiones profesionales con su vida personal?
Mi hijo es mi refugio, con él es fácil creer en la felicidad y entregarle lo mejor de mí es un deber. Para ello, es imprescindible tratar de ser cada día mejor; trabajar bien, con entrega y dedicación, con vocación de servicio y afán de perfeccionamiento. Y dedicarle un tiempo de la mejor calidad, aunque no sea en la mayor cantidad. Si él me ve feliz seguramente será más feliz; y compartir con él, incluso el trabajo, los logros y los afanes puede ser una receta creativa para integrar mundos.
¿Cuáles diría que son sus lecciones aprendidas de la vida?
Que las mujeres tenemos que atrevernos y perder el miedo a ocupar los espacios que nos corresponden. Que el mundo es mejor cuando se cuenta con el aporte de hombres y mujeres, con las características y sensibilidades de unos y otras. Me gusta trabajar en equipo, sin dejar nunca de ser lo que uno es, con alegría y generando lógicas y ambientes agradables de trabajo. Y que es posible compartir el ámbito público, en el que la mujer debe estar presente, con el privado, en el que el hombre debe ser un aporte equitativo.
Por Maria Reneé San José