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Desde las juntas escolares Y comités de vecinos o de mejoramiento comunitario, O CON la participación en organizaciones sociales, partidos políticos y cargos públicos, las mujeres hacemos política. Pero ¿cuáles son los obstáculos que no nos dejan avanzar?, ¿cuántos de esos desafíos están en nuestro imaginario? y ¿cuál es el panorama PARA los futuros ciudadanos? Echa un vistazo cercano a la participación de las mujeres en política y descubre en qué forma puedes aportar.
Dos leyes aprobadas a favor de las mujeres, la creación de cuatro albergues y de una fiscalía para investigar las muertes de mujeres, la elección de 19 diputadas al Congreso de la República -de 158 curules- y de ocho alcaldesas -de 332 municipalidades-, la candidatura de una mujer como presidenciable, y de otra como vicepresidenciable, son algunos resultados recientes de la participación femenina en política.
Si bien los logros no son muchos, las mujeres ladinas y mayas, principalmente se están preparando y organizando para ocupar los lugares desde los cuales se pueden establecer políticas de beneficio para la población femenina. Lo más valioso de esta participación, de acuerdo con ellas mismas, es recopilar las experiencias a manera de preparar el terreno para las nuevas generaciones.
De ahí que una de las principales recomendaciones de María del Carmen Aceña, ex ministra de Educación, para las mujeres que desean incursionar en política partidaria es “que se involucren. Hay que competir mucho porque al final la mayoría de quienes participan en partidos políticos son hombres, pero una vez sean electas por la población deben recordar que deben servir”.
Aceña resalta la importancia de dominar las habilidades necesarias para ejercer una “gerencia social”, lo que implica “administrar en función de la gente, saber de números, controlar, motivar al equipo, tener un plan y saber comunicar”, explica.
Para Norma Quixtán, ex gobernadora de Quetzaltenango y ex Secretaria de la Paz, esto se resume en liderazgo. “Son necesarios los relevos en general, tanto en lo religioso como en lo económico, cultural y social”, expresa. Y ahí es donde ella ve una oportunidad para la mujer, la cual “históricamente ha sido llamada a construir o levantar estructuras sociales, políticas y también culturales. Lo vimos en países que perdieron la Segunda Guerra Mundial, y ahora vemos a las mujeres trabajando a la par del presidente electo en Estados Unidos”.
“Lo importante es perder el miedo a la palabra política”, agrega Hortensia Simón, presidenta de la Asociación Política de Mujeres Mayas, Moloj. En su experiencia, muchas mujeres se disponen a participar cuando no se les vincula a partidos políticos, sino a agrupaciones por medio de las cuales se intenta “transformar y sensibilizar” a la población respecto a mejoras en sus comunidades.
Esa es la otra forma en la cual las mujeres están haciendo política desde hace un buen tiempo. Ejemplo de ello es la labor de la Asociación de Mujeres Vamos Adelante, AMVA, que en 1998 empezó a trabajar con mujeres profesionales en la capital y cabeceras departamentales. Actualmente tiene presencia en varios municipios del país, donde las lugareñas han tomado el liderazgo. “La función de estas oficinas es hacer un espacio físico en las municipalidades para que las mujeres del municipio presenten sus propuestas”, explica Mercedes Asturias, directora de AMVA.
No obstante, todos los logros de este sector de la sociedad, su participación aún es limitada si se compara con la cantidad de féminas que integran la población. Hasta ahora el camino no ha sido fácil para quienes han logrado hacer de la política una profesión, ganar un puesto por elección y mantenerse en él. Muchos son los desafíos que afrontan, en especial quienes proceden del oriente y del sur, donde el machismo es más fuerte y hay menos recursos destinados para el funcionamiento de organizaciones de mujeres, explica Ana Silvia Monzón, socióloga y colaboradora del Instituto Universitario de la Mujer, de la Universidad de San Carlos.
Esto demuestra que a Guatemala le queda un largo camino para alcanzar la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer, tercer objetivo de las Metas del Milenio establecidas por la Organización de las Naciones Unidas. Este es el último país de Latinoamérica y el Caribe en cuanto a igualdad de género en el mundo, ocupando la posición 112 de 138 países.
De ahí también que a las guatemaltecas se les multipliquen los obstáculos por el simple hecho de ser mujeres, y en el camino encuentran desafíos tales como:
• Discriminación
La falta de apoyo o credibilidad en las mujeres sigue siendo una realidad. De acuerdo con Hortensia Simón, presidenta de la Asociación Política de Mujeres Mayas, Moloj, “muchas veces las mujeres hacen un análisis, presentan soluciones y no se valora su trabajo. Al día siguiente hace su presentación un hombre, con las mismas palabras, y su proyecto es aceptado”. Por ello, una de sus propuestas es dar acompañamiento a las féminas que logran desempeñar un cargo público.
Para las mujeres mayas, el reto es mayor. Un claro ejemplo se resume en la experiencia de la ex Secretaria de la Paz, Norma Quixtán. Durante su gestión recorrió varias regiones del país, lo que le permitió darse cuenta que muchas veces la discriminación es una cuestión de actitud, educación, valores y principios. Comenta cómo “en poblaciones de Oriente las personas se sentían superiores a una funcionaria indígena, porque llevaba traje y tenía piel morena”.
• Tiempo para la familia y para sí misma
De las entrevistadas, no hay quien niegue haber sacrificado su vida personal. Adela Camacho de Torrebiarte, ex ministra de Gobernación, es una de ellas: “Reconozco que he debido posponer el tiempo para ver a mi gente”, cuenta. Algunas de sus recomendaciones para equilibrar las horas entre el trabajo y el hogar son: organizarse, comunicarse con la familia y no dejarla de lado, buscar apoyo en los momentos de crisis, y reconocer la necesidad que otros tienen de nuestra presencia.
De ahí que muchas mujeres resaltan la importancia de compartir con los suyos sus experiencias de trabajo. La idea de muchos hombres cuando sus esposas salen a la calle es que van a buscar otro marido, por eso es necesario sembrar confianza, dice María Rumalda Macz, presidenta de la Junta directiva municipal de San Juan Chamelco, Alta Verapaz.
No tener hijos o ser soltera tampoco es un alivio, pues no es saludable dedicar todas las energías a una misma causa, como lo deja ver Hortensia Simón. “En estos espacios muchas veces una se olvida de sí misma. Este año me hice la promesa de dedicarme un poco de tiempo, porque reconozco que he descuidado la parte personal”.
Sin embargo, muchas mujeres asumen esto o el rompimiento de las relaciones familiares como el precio por participar en política.
• Falta de recursos económicos
Esta es una de las principales limitantes para las mujeres que quieren hacer política. “Una candidata a alcaldesa se vio en la necesidad de hipotecar su casa porque con el sueldo de maestra no podía cubrir su campaña. Cuando hicieron el recuento de votos, sólo tenía cuatro, la pobre mujer no quiso saber nada más de política. Quienes supuestamente la estaban apoyando, sólo se aprovecharon de ella”, comparte Mercedes Asturias, de Amva.
Las cosas no son muy diferentes para la diputada Nineth Montenegro. Al preguntarle si tiene planes de lanzarse como presidenciable en las próximas elecciones, responde: “No puedo competir contra los grandes partidos políticos que gastan Q40 ó Q50 millones en los espacios televisivos. Sólo puedo competir con dignidad y ética, sin espacios comprometidos”.
• Poca capacitación e intercambio de experiencias
Prepararse e intercambiar experiencias parecen ser condiciones clave para no competir con ingenuidad. Es importante que las mujeres con más trayectoria compartan sus vivencias con las jóvenes, así éstas pueden analizar si realmente quieren hacer política y no presentarse sólo en época electoral”, indica Simón.
Esto evitaría situaciones como la de una mujer en San Martín Jilotepeque quien, tras haber sido premiada a nivel internacional por su trabajo en la conservación de bosques, fue invitada por un partido político para unirse al equipo. Aparentemente la habían propuesto como candidata a concejala, “pero averiguamos en el Tribunal Supremo Electoral y la habían engañado, querían aprovecharse de su popularidad y financiamiento”, cuenta Mercedes Asturias.
• Desacuerdos y rivalidad
Las mujeres entrevistadas coincidieron en que las funcionarias deberían dar prioridad a los intereses de género. Una buena relación da frutos positivos, como la aprobación de presupuesto para el funcionamiento de cuatro albergues, recuerda Camacho. Sin embargo, en la mayoría de ocasiones las mujeres responden a las exigencias de los partidos políticos, o se dejan llevar por ideologías, agrega Montenegro.
Pero la bandera política no es la única división. Las mayas, xincas y garífunas alegan que las mujeres ladinas tampoco reconocen sus necesidades específicas. “Cuando queremos ejercer nuestros derechos políticos, ellas quieren que vayamos sólo como ‘mujeres’, que renunciemos a nuestra identidad de pueblo; y los hombres nos piden renunciar al género y que vayamos todos como ‘pueblo’. Proponemos una reforma a la Ley electoral y de partidos políticos que permita reconocer a la mujer indígena, porque como estamos ahora no tenemos oportunidad de participar por elección popular ni por nombramiento”, resalta Hortensia Simón.
• Machismo y violencia política
El machismo predomina en la cultura guatemalteca, y no hay mujer que se le escape. De hecho, de éste derivan muchos de los obstáculos ya mencionados. En su experiencia como ministra de Gobernación, Adela Camacho de Torrebiarte percibió que algunas personas consideraban que no podría desempeñar el cargo, por ser mujer. Pero ella asegura haber logrado el respeto de los demás con actitudes como tener siempre un comportamiento correcto, ser honrada, respetuosa, firme en las decisiones y tomando en cuenta las opiniones de otros.
Otra manifestación del machismo es la violencia política. Entre otras cosas, se dan faltas de respeto por parte de los subalternos cuando la autoridad es mujer y, más aún, si ésta es indígena, resalta Simón.
A veces los horarios y espacio de trabajo no se ajustan a las condiciones de la mujer. “Las reuniones se hacen de noche y se acompañan con tragos”, indica Ana Silvia Monzón. En otros casos, se cita a determinada hora, y cuando la mujer llega le dicen que ya se llevó a cabo la reunión y ellos toman las decisiones. Y no faltan las amenazas o agresión, sobre todo cuando no comparten algún acto de corrupción, agrega.
Para Dora Amalia Taracena, de Convergencia Cívico Política de Mujeres, el machismo está latente en el cuestionamiento que el pueblo o los medios de comunicación hacen respecto a la capacidad de las mujeres, incluso de su vida privada. “La forma como se publican las noticias de mujeres es peyorativa en comparación con la cobertura para los hombres”, explica.
Nineth Montenegro no olvida la situación que vivió durante su segundo embarazo. Tras 10 años de desaparición de su primer esposo y haber iniciado una segunda relación, “la prensa me hacía pedazos. Cuestionaba por qué iba a tener otra hija. Por un tiempo casi tuve que esconder a mi niña”, cuenta, aunque en la actualidad afirma no sentirse atacada por periodistas.
• Faltan leyes a favor
Aunque algunos instrumentos legales contienen apartados que parecen favorecer la participación política de las mujeres, éstas son cuestionadas por su inexperiencia en el tema. Por ejemplo, “el Código Municipal pareciera tener perspectiva de género, sólo porque así lo dice el artículo 176, pero todo lo demás está a favor de los hombres. No hay norma que diga que las mujeres deben estar equitativamente representadas en el concejo municipal”, explica Mercedes Asturias.
Ha habido intentos de reformar la Ley electoral y de partidos políticos, en especial por el tema de las cuotas, pero éstas no han sido aprobadas en el Congreso de la República, donde la presencia de mujeres es escasa.
• Partidos cerrados
La estructura y funcionamiento del sistema de partidos políticos también han sido criticados por las mujeres organizadas, quienes no dudan en comentar que los dirigentes se resisten a la participación femenina. Sin embargo, Monzón critica que las mujeres no se arriesgan al presentar propuestas ni han podido fijar dentro de sus partidos una agenda de mujer que permita tener ese enfoque de género necesario para la igualdad social.
Los casos en los cuales las mujeres tuvieron eco, durante 2008, fue en la aprobación de la Ley contra el femicidio y de la Ley de paternidad responsable. Para este año, la Comisión de la Mujer y las organizaciones de mujeres de la sociedad civil trabajan en una agenda legislativa común para seguir avanzando en forma consensuada.
Para Nineth Montenegro los partidos políticos están interesados en reclutar a mujeres jóvenes, pero no en llevarlas a puestos de decisión. En niveles tan altos como la directiva del Congreso, actualmente hay más presencia femenina, pero no se ha logrado establecer una agenda propia de mujeres debido a que las ideologías partidarias superan a los intereses de género.
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¿Buena o mala?, ¿peligrosa o apasionante?, ¿para hombres y gente corrupta? Lo cierto es que tu percepción primaria acerca de la política, la heredaste en casa. Según la politóloga Dinorah Azpurú, las mujeres -mamás- son el primer agente de socialización de lo que es la política.
Un estudio impulsado por el Tribunal Supremo Electoral, entre lideresas de siete departamentos, refleja, entre otras cosas, que muchas justifican su falta de oportunidades con argumentos machistas como: “Sólo los hombres pueden ocupar cargos”. Y a la vez con situaciones tan reales como sentirse utilizadas por los partidos en época de elecciones para ganar prestigio o “hacer figura al marido”.
Es cierto que muchos son los factores externos que limitan la participación femenina, pero el cambio empieza desde propiciar una actitud positiva y abierta en ti misma. Y, de paso, si eres madre podrías ayudar a corregir los estigmas erróneos alrededor de esta materia y educar nuevas generaciones comprometidas con el país.
En 2006 el Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer, CEDAW, pedía al Estado acelerar el proceso de reforma a la Ley electoral y de partidos políticos y reforzar el uso de medidas temporales especiales, tales como la aplicación de cuotas de participación.
Esto se ha dado a lo interno de algunos partidos. La Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca, URNG, cuenta con cuotas de 50 por ciento para las mujeres, y el año pasado la Unidad Nacional de la Esperanza, UNE, fijó en sus estatutos un 40 por ciento de participación femenina.
Sin embargo, aquellas reformas legales que, desde 1997, buscaban la aprobación de cuotas de 44 por ciento máximo de participación para cualquier sexo, que en 2007 se redujo a 40 por ciento para las mujeres, sigue engavetada sin señales de avance.
Una parte de la controversia se refiere al temor de nombrar más mujeres por imposición que por su capacidad, o que no haya suficiente participación femenina. No obstante, los analistas coinciden en que al darse los espacios, los partidos identificaran nuevos liderazgos como un proceso natural.
“No se trata de dar privilegios a las féminas por encima de los hombres, sino de garantizar la participación de ambos sexos”, insisten los impulsores de la campaña “Más mujeres, mejor política”. Esta iniciativa es todavía más ambiciosa que las cuotas, pues busca la creación de una ley de paridad, que garantizaría un 50-50 de representación para las y los guatemaltecos.
Un informe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo de Guatemala señala que, entre 1966 y 2007, las mujeres representaron casi el siete por ciento del total de diputados electos. Esa suma creció al 16 por ciento en el período 1996-2000.
Para 2006, el Foro Nacional de la Mujer reportó 13 por ciento de representación femenina en los Consejos Comunitarios de Desarrollo -Cocodes-, y 16 por ciento en los Consejos Municipales de Desarrollo -Comudes-.
Las Elecciones Generales de 2007 fueron las segundas más concurridas después de las de 1985. Según datos del Barómetro de las Américas votó el 68 por ciento de mujeres, 21 puntos por arriba del resultado medido en 2006, el aumento más importante se dio entre las mujeres indígenas.
En esos comicios, entre más de 29 mil candidaturas, 3,762 fueron de mujeres y de ellas, dos se lanzaron por los cargos más importantes -una a la Presidencia y otra a la Vicepresidencia-. El resultado: 19 diputadas electas de un total de 158 escaños -nueve por el partido oficial, cuatro indígenas y seis reelectas-. Se eligieron cuatro gobernadoras y ocho alcaldesas en 332 municipalidades.
Un nuevo día empieza para los alumnos de la escuela del Ingenio Pantaleón. Van felices, hoy votarán en las elecciones de su Gobierno Escolar, compuesto por 79 niñas y niños quienes conforman los tres poderes del Estado y otras dependencias. Todos trabajan por cumplir su plan de gobierno y las promesas de la campaña, sin descuidar sus tareas.
En la vida real, la carencia de educación formal es uno de los principales factores por los cuales las mujeres no votan y también un impedimento para desenvolverse en la arena política. Las dirigentes sociales colocan en el mismo nivel de relevancia, la experiencia y trabajo comunitario.
María del Carmen Aceña, ex ministra de Educación, resalta la importancia de la autoformación, mientras señala los tres puntos más importantes de un sistema educativo: lograr una buena formación académica; reforzar la parte humana, el carácter y valores que vienen de familia, y formar gente autosuficiente.
Por eso, más que ganar un premio de la Organización de los Estados Americanos, la verdadera contribución del modelo Escuelas visionarias: construyendo ciudadanía, es potenciar el liderazgo de niñas y niños asertivos, participativos, solidarios y responsables, que viven por sí mismos el valor de creer y practicar una democracia con equidad e igualdad real, como la que sueñan alcanzar las mujeres.
El futuro de las mujeres en política se divide en tres áreas: reformas a la Ley electoral y de partidos políticos, capacitación y nuevas oportunidades partidarias. Las reformas a dicha ley, con la propuesta de cuotas de participación de mujeres en el Congreso de la República ha pasado a formar parte del archivo. De acuerdo con la legisladora Montenegro, el tema fue descartado durante la más reciente aprobación de reformas a esta ley.
Actividades de capacitación se observan principalmente en comunidades mayas y garífunas, quienes trabajan con mujeres jóvenes fomentando la participación de la mujer en todos los niveles. Una de las iniciativas es de la Asociación de Mujeres Garífunas Guatemaltecas, Asomugagua. Con sus talleres se pretende que en cinco o 10 años “haya mujeres hablando con propiedad, exigiendo sus derechos en materia de salud, educación, trabajo y en contra de la discriminación y la violencia”, comenta Ofelia Baltazar, directora de esta organización.
En el centro del país, y con opción de formación a larga distancia, funciona el Instituto de Administración Pública. Éste brinda capacitación a funcionarios y personas relacionadas con los temas de género y gobierno. “Se ofrecen desde cursos básicos como qué es estado, gobierno y república, hasta diplomados para el manejo de recursos del Estado”, explica Sandra Jiménez, directora de esta institución.
En cuanto a las opciones de partidos políticos, el panorama no es muy alentador. Sólo hay un partido dirigido por una mujer -Encuentro por Guatemala-, y en la puerta se observa otra opción bajo la dirección de Adela de Torrebiarte, quien cuenta con la participación de féminas en la directiva y el apoyo de mujeres mayas en Cobán.
Política es autoestima y espiritualidad
Aunque la mujer maya es tres veces discriminada por su género, su etnia y su pobreza, las condiciones en que se desenvuelve no han apagado su deseo de cambiar la realidad. “En las comunidades las mujeres tienen conciencia de que debemos llegar al poder local”, afirma Hortensia Simón, de la Asociación Política de Mujeres Mayas Moloj.
Pero profundizando en el estilo de vida comunitario, las mujeres mayas no están interesadas sólo en llegar al poder. Las diferentes organizaciones políticas que han formado estas féminas se han convertido en el espacio donde desarrollan no sólo sus capacidades, sino también donde encuentran buenas amigas.
En la mayoría de organizaciones el trabajo empieza fortaleciendo la autoestima y la voluntad. “Estos temas son fundamentales para nosotras, son la base de todo. Después pasamos al tema de los derechos individuales, los derechos colectivos y los derechos de los pueblos indígenas”, comenta Simón.
Por eso, para ellas es importante empezar cada reunión armonizando el ambiente y “pidiendo que todo salga bien”, mientras encienden velas de colores y queman incienso. La reivindicación de sus prácticas es parte de todo este movimiento político. En las actividades participan mujeres de diferentes religiones, y aunque algunas rechazan la espiritualidad maya, las lideresas dicen: “No pretendemos cuestionar esos temas personales, no hay ninguna imposición, pero nosotras actuamos con convicción”, afirma Simón.
Norma Quixtán
Ex gobernadora de Quetzaltenango y ex Secretaria de la Paz
Al ejercer el cargo de Secretaria de la Paz, Quixtán notó “la necesidad de crear puentes entre la sociedad rural y urbana”. Esto porque al inicio de su gestión encontró una actitud discriminatoria, incluso por parte de miembros de seguridad de otros funcionarios. “No dejaban que me acercara, como si no fuera digna o no tuviera ese derecho”, recuerda. Por esa razón, “en gabinete expresé que me sentía rechazada y solicité que se les dijera -a los agentes de seguridad y a la secretaria o asistente del Presidente- que había una Secretaria de la Paz indígena”.
De acuerdo con Quixtán, esta experiencia le permitió considerar el apoyo a instituciones que trabajan por el fortalecimiento de la cultura maya, incluso participar en la creación de un instituto de desarrollo integral para mujeres del área rural.
“En gabinete expresé que me sentía rechazada”.
Adela Camacho de Torrebiarte
Ex ministra de Gobernación
Esta mujer resume su labor en la cartera de Gobernación como “una experiencia fuerte pero enriquecedora”. Parte del reto tenía que ver con su imagen, muchas personas no creían en ella, asegura. “No va a poder” eran las palabras que más escuchaba, “tal vez por ser mujer y sin compromisos políticos con nadie, ni siquiera con un partido”, dice. Sin embargo, en su opinión fue la honestidad lo que le valió la aceptación dentro de las instituciones que estaban bajo su cargo, por eso mucha gente estuvo dispuesta a ayudarla.
Ahora puede decir que desde los puestos públicos se pueden hacer los cambios necesarios para mejorar la nación, sólo se necesita voluntad política.
Haber asumido este reto motivó a De Torrebiarte para formar un partido político, el cual, asegura, será totalmente incluyente.
“La mujer en la sociedad guatemalteca es clave para el desarrollo del país”.
Walda Barrios
Ex candidata presidencial por la URNG-Maíz
Aunque asegura ser una "política de cuna", nunca imaginó que participaría como candidata presidencial. Sin embargo, la aventura empezó después de trabajar en la campaña “Más mujeres a cargos públicos”, como parte de la Unión Nacional de Mujeres Guatemaltecas, UNAMG, en 2003 y 2007.
La enseñanza que le dejó esta experiencia fue confirmar que “cuando existe el ‘affidamento’, lección que heredamos de las feministas italianas, es posible avanzar y construir”. El affidamento, explica, significa reconocernos, admitir las capacidades y el liderazgo de otras mujeres, apreciar la herencia de nuestras ancestras, y los saberes acumulados por otras mujeres.
“Cuando se rompe con el estereotipo de competencia entre mujeres, es posible avanzar juntas”, afirma. Por ello durante la campaña electoral de 2007 apreció “el acompañamiento, la simpatía y la solidaridad de compañeras de varias organizaciones de mujeres”.
“Cuando se rompe con el estereotipo de competencia entre mujeres, es posible avanzar juntas”.
María Rumalda Macz
Presidenta de la Junta directiva municipal de San Juan Chamelco, Alta Verapaz
La aventura de María Rumalda Macz en la política empezó cuando asistió a las reuniones de la Asociación Mujeres Vamos Adelante, Amva. Ahí aprendió a manejar los temas de salud reproductiva, violencia intrafamiliar, equidad de género y resolución de conflictos, entre otros.
El éxito de su formación la llevó a capacitar a otras mujeres de la región, conjunto que en la actualidad suma más de 1,300 integrantes. Pero las cosas no fueron siempre fáciles. Al inicio los hombres de la comunidad se opusieron hasta el extremo de tomar como rehenes a un grupo de féminas que regresaba de una disertación. Con el paso del tiempo, y la misma participación masculina, se han ganado el respeto de los lugareños.
De acuerdo con Macz, el éxito de equilibrar sus labores de hogar con las de funcionaria pública está en que “una tiene que saber cuáles son sus derechos y cuáles son sus obligaciones dentro y fuera de la casa”.
“Una tiene que saber cuáles son sus derechos y obligaciones”.
Nineth Montenegro
Diputada y fundadora del partido Encuentro por Guatemala
Han transcurrido 25 años desde que se la veía manifestando frente al palacio legislativo y actualmente entra y sale de él impulsando normas o reformas a leyes existentes, como la Ley Electoral y de Partidos Políticos. Con ésta se pretende que las mujeres ocupen un porcentaje fijo de diputadas en el Congreso de la República, pues, a su criterio, la participación política actual del género femenino no es real. Incluso, Montenegro resalta que en el Congreso “hay mucha discriminación todavía para las mujeres -diputadas-”.
La satisfacción más grande de su trayectoria es cada uno de los votos que la ha confirmado en su curul. Y aunque el camino ha sido duro, en especial sostener el partido político del cual es secretaria general, también afirma: “Soy una mujer de muchas convicciones y, si creo en algo, peleo por ello con todas las fuerzas”.
“Soy una mujer de muchas convicciones y, si creo en algo, peleo por ello con todas las fuerzas”.
María del Carmen Aceña
Ex ministra de Educación
Después de su controvertida experiencia como ministra de Educación en el gobierno anterior, María del Carmen Aceña asegura: “No es fácil hacer transformaciones, se requiere muchísima voluntad política”. Señala que una de las debilidades en el sistema político es “no tener sistemas transparentes entre el ejecutivo y el legislativo, por lo cual una puede ser chantajeada”.
Haber estado en constante conflicto con algunos representantes del magisterio y políticos opositores le permite decir: “Hay que atacar las ideas, los procesos, pero jamás a la persona. El ataque personal no es ético”. Y asegura que toda esta experiencia le enseñó a escuchar a la gente.
También reconoce que cuando una persona, hombre o mujer, entra a jugar en el campo de la política, el 80 por ciento de su tiempo debe ponerlo al servicio de la gente. “Usted no tiene vida privada, todo se vuelve público”, concluye.
“Hay que atacar las ideas, los procesos, pero jamás a la persona”.
Ofelia Baltazar
Presidenta de la Asociación de Mujeres Garífunas Guatemaltecas, Asomugagua.
En 1998 empezó a involucrarse con organizaciones de mujeres jóvenes por diversión. Actualmente y por segunda vez preside la Asomugagua, experiencia que, afirma, le ha cambiado totalmente la vida. Como representante garífuna ante el Sector de Mujeres disfruta dar a conocer a las mujeres que tienen derechos y opciones. No pretende lanzarse a una candidatura, prefiere el trabajo de campo y relacionarse directamente con mujeres. Aunque no completó la carrera de Medicina, como era su sueño, uno de los temas que más trabaja en la comunidad, a pesar de la resistencia de algunos hombres, es el de salud sexual y reproductiva de la mujer.
Las vivencias de otras mujeres “me inspiran a superarme”.
Por Alejandra Cardona y Maria Reneé San José
Fotos: Julieta Ordóñez, Ingenio Pantaleón, libro Tejedoras de la Paz y servicios
Fuentes: Dinorah Azpurú, politóloga y analista de ASIES. Mercedes Asturias, de Asociación Mujeres Vamos Adelante. Hortensia Simón, de Asociación Política de Mujeres Mayas Moloj. Dora Amalia Taracena, de Convergencia Cívico Política de Mujeres. Sandra Jiménez, del Instituto Nacional de Administración Pública. Walda Barrios-Klee, analista de género y presidenta de UNAMG. Violeta Gálvez, directora del proyecto de educación, ingenio Pantaleón. Ana Silvia Monzón, socióloga y colaboradora del Instituto Universitario de la Mujer. María Rumalda Macz, de la Junta directiva municipal de San Juan Chamelco. Nineth Montenegro, de Encuentro por Guatemala. Adela de Torrebiarte, ex ministra de Gobernación. María del Carmen Aceña, ex ministra de Educación. Norma Quixtán, ex goberna dora de Quetzaltenango y ex Secretaria de la Paz. Ofelia Baltazar, de Asociación de Mujeres Garífunas Guatemaltecas, Asomugagua.
Documentos: Estudio etnográfico sobre la participación de las mujeres: Prácticas e imaginarios en relación a su participación política, ASIES. Reformas políticas en Guatemala, una propuesta para el debate, de Juan Fernando Molina Meza. Cultura política de la democracia en Guatemala, 2008, el impacto de la gobernabilidad. Democratización interna de partidos políticos en Centroamérica, Instituto Interamericano de Derechos Humanos. Más mujeres, mejor política, hacia la democracia paritaria. Participación política de las mujeres en el ámbito local en América Latina, Instituto Internacional de Investigaciones y Capacitación de las Naciones Unidas para la Promoción de la Mujer, Instraw, 2007. Reporte del Índice Global de Género 2008, Fondo Económico Mundial. Base de datos global de cuotas para mujeres www.quotaproject.org