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Yoga, belleza y relajación

marzo - 2009

El yoga es una técnica a tu alcance para conservar las cualidades propias de la juventud y, al mismo tiempo, disfrutar del equilibrio entre cuerpo, mente y espíritu. 

Los expertos en yoga aseguran que la armonía entre las áreas física y mental se logra por medio de la práctica de esta técnica. Desde el punto de vista físico, te ayuda a tener un cuerpo elástico y una apariencia renovada.

Yoga es un término que proviene del sánscrito y su significado es unión. Por eso los instructores afirman que su práctica favorece el equilibrio integral. Entre sus beneficios se cuenta la reducción de la tensión, dominio de las emociones negativas o destructivas y el abandono de hábitos que perjudican la salud.

El maestro Andrei Petrescu señala que desde la perspectiva científica esta técnica se basa en que todo el universo es energía. Ésta se encuentra modulada en diferentes formas e intensidades, y puede ser influenciada o aprovechada si se realiza la práctica adecuada del yoga.

Para Xenia Del Cid, maestra de esta técnica oriental, el principal beneficio es el autoconocimiento. Al ahondar en una rutina te conoces mejor a nivel físico, identificas tus debilidades y reconoces tus fortalezas, asegura.

Respecto a tu condición física, con las posiciones tendrás un cuerpo más esbelto y serás menos propensa a sufrir lesiones porque adquieres mayor elasticidad, explica el quiropráctico Carlos Alberto De León. 

Por otro lado, al ejercitarte con determinadas posturas aumenta el aporte sanguíneo a la zona de tu rostro. Con esto logras que las células se nutran y se oxigenen, lo cual ayuda a su regeneración. Con el tiempo verás como tu piel tiene un tono más saludable y las líneas de expresión disminuyen. 

Sumado a lo anterior, por medio de los ejercicios y la relajación, los músculos faciales se tonifican y esto da como resultado que los rasgos de tu cara se vean más relajados y luzcas más fresca. Además, al practicar yoga se mejora el riego sanguíneo al cuero cabelludo, por lo cual se fortalece la cabellera y empieza a verse sana y con más brillo.

En cuanto a la columna vertebral, ésta se vuelve más erguida y, por ende, tienes una postura corporal más armónica. Recuerda que un cuerpo elástico luce siempre más joven, por eso es importante ejercitar tus músculos con movimientos y poses propias de esta filosofía oriental.

Más saludable que nunca

  1. Debido a que el yoga no es una técnica cosmética, los beneficios de su práctica van más allá de lo que tú o los demás pueden ver en tu cuerpo. A lo interno se produce una serie de cambios que dan como resultado algunos de estos beneficios:

  2. Puesto que los ejercicios del yoga actúan como masajes, presiones y estiramientos, al realizar una rutina diaria ayudas a regular el funcionamiento general de órganos y glándulas endocrinas.

  3. Por medio de las técnicas de control de la respiración aumenta tu capacidad pulmonar y oxigenas de forma más eficiente la sangre.

  4. Al hacer los ejercicios a diario aumenta la irrigación sanguínea al tejido óseo y a las articulaciones, con esto favoreces el aporte de nutrientes como calcio y vitamina D que fortalecen tus huesos. 

  5. Esta actividad te ayuda a mantener lubricadas y con mayor movilidad las articulaciones, por consiguiente reduces el riesgo de la aparición de artrosis u otros procesos degenerativos. 

  6. Gracias a la ejercitación de las posiciones, el tubo digestivo es más limpio, asimila los alimentos y elimina de manera adecuada los productos de desecho.

  7. Cada sesión de yoga se convierte en un baño de juventud diario para todas las células. El cuerpo deja de ser una carga para convertirse en un recurso valioso para vivir con plenitud y serenidad.

Tómalo con calma

Los maestros de yoga coinciden en recomendar que los principiantes se inicien con rutinas de 15 minutos como máximo. Además, que mantengan durante 30 segundos cada postura y aumenten el tiempo de práctica conforme adquieran mayor flexibilidad y logren sostenerla. La meta es llegar hasta un máximo de siete minutos.  

Al finalizar la rutina resulta positivo realizar una conciliación o meditación en silencio durante dos minutos, y luego relajarse acostada boca arriba con una frazada por 10 minutos, explica Petrescu.

Recuerda que al practicar yoga necesitas asesoría y supervisión de un instructor calificado. No debes forzarte para lograr las posturas, al contrario, todas tienen que ser cómodas según sea tu estructura ósea y constitución física, concluye Del Cid.

Buen comienzo

La siguiente rutina se recomienda si quieres empezar a ejercitarte en el yoga. Recuerda consultar con un instructor calificado antes de realizarla.


1. Sentada sobre el suelo coloca tus piernas a un costado, tratando de mantenerlas pegadas al cuerpo. Eleva tu mano derecha como tratando de tocar el techo. Mantén firme el abdomen como queriendo unir el ombligo con la espalda. Puedes apoyarte con ayuda de la otra mano. Conserva la postura sin forzarte, luego regresa despacio a la posición inicial y cambia de lado.







2. Sentada, apoya la pierna derecha en el suelo y flexiona sobre ella la izquierda. Sujeta tu cadera y trata de girar tu torso hacia la izquierda. Mantén la postura por algunos segundos. Regresa despacio y alterna.







3. Sentada con la espalda recta, ubícate frente a una pared, empuña tus manos y procura tocar con ellas el muro sin encorvarte. Aprieta el abdomen como queriendo unir el ombligo con la espalda. Sostén la postura y luego regresa a la posición inicial.







4. De pie, gira hacia la izquierda el torso y flexiona la pierna de ese lado. Luego eleva tus brazos procurando alinear tu columna con la pierna que tienes estirada hacia atrás. Quédate en esa posición hasta donde tu resistencia lo permita. Descansa y cambia de pierna.









5. Acostada boca abajo, apóyate en tus antebrazos y las puntas de los pies, luego eleva un poco tu pelvis sin forzar tu columna. Apoya la cabeza en tus dedos pulgares colocándolos en el entrecejo y relaja los músculos de la cara. Aprieta el abdomen como queriendo unir el ombligo con la espalda. Mantén la posición por 30 segundos y descansa.



Permanece 15 segundos en cada posición, luego incrementa a 30 segundos hasta llegar a un máximo de siete minutos. Recuerda respirar por la nariz y exhalar por la boca.



Por Karla Rímola

Ilustraciones: Gerber Sarazúa.

Fuentes: Andrei Petrescu, maestro de yoga, de Etnika, escuela de danza oriental. Xenia Del Cid, instructora de yoga, de Movimienta estudio. Carlos Alberto De León, fisioterapeuta y quiropráctico del Club Delfines. Libro: Enciclopedia Ser Integral, tendencias milenarias, Grupo Editorial Norma.

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