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Cáncer de seno, un enemigo real

octubre - 2009

No existe medida segura para cerrar la puerta al cáncer de seno, pero sí maneras de prevenirlo. Tampoco existe un método infalible para combatirlo, pero sí muchos tratamientos exitosos. Infórmate acerca de los factores de riesgo, síntomas y alternativas en tratamientos, y no seas una víctima más de esta enfermedad.

El preludio de la noticia empezó el 27 de diciembre de 2007. “Sin sospechar, me levanté y ya no pude moverme, sentía un dolor muy fuerte en las piernas, pero lo relacioné con dos hernias que tengo”, recuerda Pía Larios. Después de someterse a varios exámenes clínicos y sin encontrar razón a sus dolores, un doctor le insistió en que observara si había algún cambio en su cuerpo. Ella recordó que uno de sus pezones había quedado erecto después de bañarse, pero jamás pensó que ese fuera un mal síntoma pues no sentía dolor.

La urgencia de una biopsia la llevó a descubrir en pocos días que el causante de todos sus malestares no era otra cosa que un cáncer de seno con metástasis. “Llegué a casa sintiendo cólera, pero era una reacción al miedo porque me sentía tan sola y desprotegida...”, cuenta. 

Esta enfermedad puede anunciarse de muchas formas. Lo común es el aparecimiento de una masa, pero en otras ocasiones puede presentarse una deformidad de la mama, piel rugosa, secreción sanguinolenta o hundimiento del pezón, indica Marcos Estrada, médico oncólogo del Instituto de Cancerología, INCAN, de la Liga Nacional contra el Cáncer. Un bulto o hinchazón en la axila, enrojecimiento, descamación, engrosamiento o ulceración de la piel de los senos también pueden ser señales de alerta, cita June Engel, autor de El libro del pecho. 

Aunque éste no es el cáncer de mayor incidencia en la mujer guatemalteca, Estrada afirma que hay un incremento notable de casos. Cifras recopiladas por la Sociedad Americana contra el Cáncer, indican que la incidencia de esta enfermedad en Guatemala es de 25,9 por cada 100,000 personas. Las víctimas suelen ser mujeres mayores de 40 años, explica Estrada.

Prevenir y detectar a tiempo

La prevención del cáncer de mama se resume en dos aspectos: llevar una dieta saludable y hacer ejercicio. Por otra parte, los médicos recomiendan practicarse periódicamente el autoexamen, indica Estrada, y someterse a mamografías semestrales o anuales después de los 40 años o según indique el médico. En mujeres más jóvenes, una biopsia inmediata es lo más indicado ante una tumoración.

La importancia de detectar un cáncer en estadio temprano se debe a que aumentan las posibilidades de curación, la terapia es menos tóxica, intensa y radical, explica Luis Linares, radio-oncólogo y director de Hope International Centro de Radioterapia. Si el cáncer se detecta pronto y no ha invadido otros órganos, puede tratarse con una cirugía simple, en algunos casos no se requiere quimioterapia y las posibilidades de recuperación son casi del ciento por ciento, asegura.

En cuanto al estilo de vida, es decir, una dieta balanceada y ejercicio físico, por muy trillado que parezca tiene una gran influencia en la prevención de casi todos los tipos de cáncer, incluyendo el de mama. Los problemas de obesidad e inactividad física son factores de riesgo que se han encontrado entre el 20 y 33 por ciento de los cánceres de mama, indicó Alessandra Durstine, vicepresidenta para Estrategias Regionales de la Sociedad Americana contra el Cáncer, durante el Foro Latinoamericano de Cáncer realizado este año.

Mantener un peso corporal saludable evita la acumulación de estrógenos en el tejido graso, sustancia con la cual está relacionada el cáncer de seno, explica Linares. Por ello se recomienda que el aporte de grasa en la dieta diaria represente menos del 35 por ciento de las calorías diarias consumidas, agrega Estrada.  

Por otra parte, estudios relacionan la falta de ejercicio enérgico durante la juventud, especialmente antes de la pubertad y durante la adolescencia, con el cáncer de mama, resume Engel en su libro. Por lo que la inactividad física es uno de los principales factores de riesgo modificables al ejercitar al organismo en las diferentes etapas de vida de la mujer.

Un caso hipotético y las alternativas de tratamiento

Si bien cada caso es diferente, el tratamiento de cáncer de seno suele implicar cirugía para la extracción del tumor, radioterapia -dosis elevadas de rayos X- y quimioterapia -uso de fármacos- para eliminar las células cancerosas, indica Estrada. En algunos casos puede recurrirse a la terapia hormonal, la cual consiste en el uso de fármacos para cambiar la forma en que actúan las hormonas o extirpar los órganos que las producen. Una de las ventajas de este tratamiento es su bajo costo, explica Linares. El efecto secundario más notable es el adelanto de la menopausia y sus molestias.

Tras una biopsia, la cual puede hacerse con aguja y no con cirugía abierta, y si el tumor es maligno, entonces deben analizarse cuidadosamente los pasos a seguir, agrega Linares. “La primera señal para buscar una segunda opinión es cuando a la paciente se le diagnostica cáncer y se le indica operación de urgencia”, agrega el radio-oncólogo.  

Deben evaluarse los pulmones y los huesos, principales órganos hacia donde el cáncer de mama suele hacer metástasis. Si el cáncer fuera pequeño, la mastectomía no sería la mejor opción. Podría hacerse una cirugía conservadora para extraer el tumor, tratando de mantener el aspecto cosmético de la mama. Posteriormente debe evaluarse si el tumor no ha avanzado hacia ganglios linfáticos o nódulos debajo del brazo. Para esto, comenta, existe actualmente una técnica llamada ganglio centinela, mediante la cual se segrega un colorante en el área para escoger los ganglios que se van a analizar y extraerlos sin necesidad de hacer una cirugía mayor en esta área del brazo. Tradicionalmente este procedimiento se hace para limpiar nódulos, pero una de las consecuencias es edema en el brazo y dificultad para el ejercicio de actividades cotidianas.

La paciente que no pasa por una mastectomía sí debe someterse a radioterapia, afirma Linares. Este tratamiento suele aplicarse durante seis semanas aproximadamente, de 10 a 15 minutos cada día. La paciente no la ve, no la siente, no la huele; es como una radiografía, explica el médico.

Sin embargo, en la actualidad algunas pacientes cuyo caso llena ciertos requisitos, pueden optar por la técnica de radiación parcial de la mama. Ésta consiste en colocar una especie de vejiga conectada a un tubo, con la finalidad de llevar la radiación directo al tumor, lo que reduce a cinco días la terapia. Las ventajas, comenta el experto, son que se evita el daño a otros órganos y la quimioterapia puede iniciarse de inmediato. De otra manera, la persona debe recurrir primero a la quimioterapia, la cual puede durar cuatro meses y, luego, someterse a la radioterapia.





Los efectos secundarios

Todo tratamiento implica la sujeción a efectos secundarios. En el caso de cirugía, el riesgo más común es la infección. Cuando se aplica radioterapia, las consecuencias podrían ser cansansio, enrojecimiento y quemaduras en la piel, daños que se minimizan al usar tecnología moderna. Y en caso de la quimioterapia, las reacciones dependen de las drogas que se apliquen y el organismo de cada persona. Son frecuentes las caídas de cabello, náuseas, adormecimiento de los dedos y efectos gastrointestinales severos.  

Esto lo sabe bien Pía Larios, a quien después de una sesión de radioterapia se le formó una llaga que la hizo volver al hospital. “Un médico de turno me dio remedios caseros, me dijo que regresara a casa y que yo podía superar eso y más”. Si bien el momento fue amargo, hoy lo considera como una gran lección de perseverancia. 


Mente positiva

De acuerdo con Linares, la forma como el médico da la noticia es determinante para los resultados de los tratamientos. “Uno no es Dios, no puede decirle a alguien que le quedan dos o tres años de vida”, explica.

Se ha comprobado, agrega el médico, que la persona con actitud positiva tiene mejores resultados que alguien pesimista. Hay estudios que comprueban lo determinante del apoyo de la familia y de los amigos.

Las mujeres con cáncer de seno suelen pasar por un período especialmente vulnerable de dos a tres meses después del tratamiento, en el cual experimentan las etapas del duelo, explica Engel. Éstas se resumen en negación, ira o enojo, tristeza, negociación y aceptación, agrega Alejandra Conlledo, del Área de psicología de la unidad de Cuidados paliativos, del INCAN, Liga Nacional contra el Cáncer.

En caso de tener hijos, la experta sugiere informarles lo que sucede. De esta manera ellos pueden comprender lo que pasa a mamá y mostrarle su apoyo. Esto es beneficioso para la mujer porque se invierte su papel de protectora y los hijos comprenden que la falta de ánimo en mamá no se debe a que esté enojada, explica Conlledo.

Siendo ya un adulto, el hijo de Pía Larios ha sido una pieza fundamental en su recuperación. Ella recuerda el día en que él le llevó una peluca. “Estaba en el baño y no quería abrirle la puerta a mi esposo. Mi hijo me dijo que lo dejara pasar, que me iba a ayudar. ‘Te voy a rapar para que el pelo no te esté fastidiando al caerse’”, recuerda. Le puso la peluca y eso la animó.

Al tener cáncer de mama, la autoestima de la mujer juega un papel importante, explica Conlledo. Es necesario hacerle saber a la persona que su valor no depende del físico y que podrá volver a su vida normal.

“La fe es algo que no podemos ver, pero la recompensa viene después del proceso” Pía Larios, recuperada de cáncer de mama
Estrógenos y cáncer

De acuerdo con Luis Linares, radio-oncólogo, una de las causas biológicas del cáncer de mama es la influencia del estrógeno sobre el tejido mamario. Éste es bombardeado cada mes por la sustancia que permite el ciclo menstrual de la mujer. De esta manera, alguien que comienza a menstruar a temprana edad o cuya menopausia se prolonga, está más tiempo expuesta a estrógenos. Es por ello que el riesgo de adquirir cáncer de seno aumenta cuando la mujer no ha experimentado un embarazo, no da de mamar, y tiene solo un hijo después de los 30 años. Durante la gestación aumenta la producción de progesterona, la cual bloquea la segregación de estrógenos, y este evento tiene un efecto positivo en el organismo de la mujer.

¿Sabes hacerte el autoexamen?

Esta evaluación consiste en observar y palpar todas las zonas del pecho con el fin de detectar cualquier anomalía. Debe practicarse cada mes y consiste en tres fases: buscar cambios, palpar los pechos estando de pie y también estando acostada.






Por Alejandra Cardona
Ilustraciones: Gerber Sarazúa

Fuentes: Marcos Estrada, médico oncólogo, y Alejandra Conlledo, encargada del Área de Psicología de la unidad de Cuidados paliativos, del INCAN, Liga Nacional contra el Cáncer. Luis Linares, radio-oncólogo y director de Hope International Centro de Radioterapia. Alessandra Durstine, vicepresidenta para Estrategias Regionales de la Sociedad Americana contra el Cáncer. Pía Larios. Foro Latinoamericano de Cáncer, Pfizer-Oncology. Libros: El atlas del cáncer, de Sociedad Americana del Cáncer. El libro del pecho, de June Engel, editorial Paidós.

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