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La esencia de una mujer no se pierde por tener cáncer. Habrá que enfrentar momentos críticos, pero en medio de esa lucha su fortaleza interna y unos cuantos consejos para destacar su propia femineidad la ayudarán a sentirse mejor.
Oncoimagen no es una palabra demasiado conocida, incluso entre las pacientes con cáncer. Pero probablemente muchas de ellas, sin saberlo, la han hecho parte de sus vidas al buscar alternativas que les permitan lucir mejor físicamente durante las etapas más duras de su enfermedad.
Los tratamientos anticancerígenos tienen efectos directos sobre la estética femenina y es todo un desafío para la autoestima de las mujeres levantarse por la mañana y recordar que han perdido uno o los dos senos, o no tener cabello, pestañas, cejas y ver cómo las uñas se caen. Sin embargo, “estas consecuencias se convierten en un precio bajo cuando una tiene lo más preciado: la vida”, dice Nagora Conde, sobreviviente de esta enfermedad.
En 2004 ella fue diagnosticada con cáncer en sus dos senos. En ese entonces tenía un bebé de siete meses, acababa de separarse de su pareja y se enfrentó de golpe con el temor de morir. “Para mí fue una pesadilla. Creo que Dios me permitió vivir y así descubrir la belleza interna, que era lo único que me quedaba, y experimentar cientos de ideas para sentirme otra vez una mujer bella en el exterior”, asegura.
En estos años Nagora se ha preocupado por ayudar a otras mujeres que atraviesan procesos similares, forma parte de la organización Sobrevivientes y, junto a un equipo de médicos, psicólogos y otros expertos en oncología, crearon un proyecto llamado Fundación Krisalis. Dentro de su orientación integral ofrecerán un área de oncoimagen o asesoría en imagen para mujeres con cáncer, por medio de la cual esperan ayudarlas a encontrar su propio estilo para verse y sentirse bien.
“Las mujeres viven con los cambios estéticos y psicológicos que se dan durante la enfermedad y el objetivo primordial es ayudar a la persona a aceptarse con su nuevo aspecto físico”, explica Maité González, quien trabaja en el área de oncoimagen de la fundación.
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| Nagora Conde es sobreviviente de cáncer de seno. Hace cinco años fue diagnosticada y hoy trabaja para orientar a las mujeres que pasan por una situación similar. |
El cuerpo reacciona de maneras distintas frente a los tratamientos y desde el día en que cada una es diagnosticada es preciso preguntar sobre todos los efectos de los tratamientos y sus posibles secuelas.
“Muchas mujeres antes de empezar con las quimioterapias y radioterapias se someten a sesiones de maquillaje permanente, para el delineado de los ojos y marcar las cejas, que son partes muy vulnerables a perder, pero quienes no lo desean o no tienen la opción también pueden utilizar trucos de maquillaje para lograrlo”, agrega González.
Para algunas mujeres que no se maquillan existen algunas técnicas sencillas para sentirse más a gusto consigo mismas, entre ellas el uso de ciertas cremas y productos especiales para el cuidado de la piel.
“Es también indispensable tomar una orientación sobre los colores recomendados, según el tono de la piel, el tipo de vestuario que le haga lucir mejor, tipo de pelucas y accesorios que cada una debe usar según su figura y personalidad”, asegura González.
Graciela Guillén, esteticista, comenta que no son pocas las mujeres con la necesidad de conocer cómo manejar su cuerpo. Para Graciela lo más difícil fue asesorar el caso de su propia hermana, Liliana.
“Ella me sorprendió por su actitud positiva, sonreía, vestía colores alegres y buscamos diferentes artículos e ideas que la ayudaron en su etapa terminal. Arreglándose ella encontró un espacio propio para fortalecerse y demostró lo que vivía en su interior, una reconciliación con su cuerpo y su espíritu”, concluye la especialista.
El cáncer no es una sentencia de muerte. En el mundo existen más de 24 millones de sobrevivientes, según la Sociedad Americana del Cáncer. “En el proceso de recuperación nadie sabe cómo va a reaccionar. Las emociones sufren altibajos, y en 20 años que llevo trabajando con pacientes he notado que una buena actitud ayuda, lo cual repercute en más apertura a recibir los tratamientos integrales y a buscar soluciones en aspectos secundarios como el físico”, explica el doctor Carlos Barrios, director de la Unidad de Investigación Oncológica del Hospital São Lucas, Brasil.
Aquí te presentamos algunas formas de cuidados especiales que los expertos en la materia explican y que se pueden aplicar en diferentes etapas de la enfermedad.
La pérdida de cabello es uno de los efectos secundarios más frecuentes. Se recomienda cortarse el cabello antes de los tratamientos y buscar pañoletas, gorras, sombreros y/o pelucas para combinar con los atuendos.
Las telas y materiales que estén en contacto con la cabeza deben ser suaves, de preferencia de algodón, ya que además de ser más cómodo, no se resbala con tanta facilidad como la seda y otros materiales sintéticos.
Las pelucas nunca deben utilizarse pegadas al cuero cabelludo y se debe dejar respirar esta zona, por lo menos durante cinco o seis horas diarias. Una estilista puede ayudar a peinar o incluso recortar la peluca para que luzca lo más natural posible. Para algunas pacientes resulta incómodo, así que se podrían reservar solo para ocasiones especiales.
Los accesorios y pañoletas se pueden usar de distintas formas, según el propio estilo. Estas son algunas propuestas:
El sitio www.cancercareers.org explica que la fatiga es común en las y los pacientes con cáncer, y por ello se deben incluir en el armario algunas prendas que no se arruguen con facilidad, por si es necesario acostarse en cualquiera momento del día. Los zapatos con tacón bajo también ayudan a hacer más cómodo el caminar.
Se recomienda evitar el uso de vestuario de lana u otras telas ásperas porque la piel tiende a ponerse hipersensible. Lo mejor es inclinarse por las prendas a base de algodón.
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Con el cáncer la piel sufre cambios drásticos. Es necesario cuidarse para no exponerse directamente al sol y jamás olvidar la protección solar recomendada por el médico. Lo mejor es utilizar agua templada y jabones neutros, así como cremas hidratantes naturales para evitar irritaciones.
No son recomendables las limpiezas faciales, peelings u otros tratamientos. Si se utilizan bases de maquillaje, éstas deben ser especiales para pieles sensibles y en un color apropiado para igualar el tono de la piel. El rubor en crema es una de las mejores opciones, pues en polvo se acentúan las arrugas y la piel se reseca.
Para dibujar las cejas y que se vean más naturales, se pueden aplicar sombras del color natural de éstas. Con asesoría de un profesional se puede conocer la forma apropiada de dibujarla, o bien ese procedimiento puede facilitarse con la ayuda de un molde.
Si las pestañas se caen, delinear la parte superior del ojo es suficiente para disimularlo, e incluso el médico podría indicar si es posible usar pestañas postizas. No se deben tatuar cejas o pestañas después de empezar los tratamientos oncológicos.
Los labiales cremosos o brillos son ideales para mantener hidratados los labios. Un curso de maquillaje especial podría resultar muy útil para evaluar y obtener recomendaciones específicas de cada mujer, según la forma del rostro y el color de piel.
El maquillaje permanente es otra alternativa. Se aplican pigmentos en forma de tatuajes para dibujar una delicada línea en el párpado superior o inferior, así como para dibujar cejas, delinear los labios o rellenarlos.
“Se recomienda hacerlo antes de los tratamientos, pero si las mujeres ya están en el proceso deben consultar con su médico para que les explique si es posible hacerlo o no”, comenta Marta Torres, dermógrafa.
En sí, tatuar cada zona no necesita más de media hora. Se aconseja acudir a un profesional y que se usen tintes vegetales, sin químicos que dañen la piel.
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Para las mujeres que han sido sometidas a una masectomía lo mejor es elegir blusas suaves y ropa de dormir con cierre al frente.
También existen en el mercado prótesis que se adhieren al cuerpo y se pueden utilizar con los sostenes normales, sin temor a que se caigan. Pero también hay sostenes especiales que tienen un orificio para colocar las prótesis y están disponibles en diferentes tamaños. Nadar tampoco es un obstáculo en estos casos, pues existen trajes de baño que se ajustan a prótesis elaboradas con un material más resistente -de las cuales existe un tipo especial para deportistas-, dice Carolina de Tórtola, asesora de Terneza, tienda especializada en este tipo de ropa.
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Las uñas también sufren ciertas alteraciones en su textura, o bien podrían caerse.
Es fundamental protegerlas no usando ningún tipo de cuchillas, cortacutículas o cualquier material que produzca cortes. Tampoco es apropiado el uso de esmaltes o quitaesmaltes, pues son productos agresivos en estos casos.
Por Ingrid Reyes
Fuentes: Nagora Conde, de Fundación Krisalis. Maite González, de Nails to Go. Graciela Guillén, especialista en dermocosmética del salón Efectos FX. Marta Torres, dermógrafa, de Estética Unisex Yannina. Carolina de Tórtola, de Terneza. Accesorios: Decontracteé. Sitios web Cancercareers.org Cancer.org Hospitalsaolucas.pucrs.br